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lunes, septiembre 28, 2009

De ritos, ceremonias, nacionalidades y otras invenciones

Mañana dejaré por siempre de ser solo Colombiano, a partir de mañana también seré Español… no sé qué cambios representará eso en mi vida diaria, en mi forma de ver el mundo y lo que en él ocurre. No tengo ni idea. Lo único que sé es que en algo deberé cambiar, pues somos animales donde los rituales y los gestos consolidan una capa adicional a las que ya traemos y que conforma nuestra identidad.

En algo debo cambiar pues creo que lo que somos es tan solo una larga, constante e inacabable suma de ritos y ceremonias. Algunos ejemplos:
  • el día antes y el día después de la ceremonia de grado del colegio o de la universidad, somos igual de ignorantes ante nosotros mismos, pero ante los demás somos receptores de un conocimiento inmenso, tan inmenso, que rara vez podríamos saber cual es;
  • los padres que quieren garantizarle a su hijo vida eterna después de la vida finita por el solo hecho de bautizarlos, mientras que otros pretenden darle una “bienvenida cívica” a sus hijos para que así no caigan en la confusión de la religión;
  • unos se casan ante un frio y monótono juez y ese es el día más feliz de su vida, en cambio, para otros el día más feliz es cuando el cura les dice “puede besar a la novia”;
  • los españoles cuando llegaron a América se sorprendieron de los ritos salvajes de algunos indios que decapitaban a sus enemigos o adoraban al sol; estos mismos indios no podían creer en las bárbaras costumbres de los españoles de quemar a los herejes y adorar dos palos en forma de cruz.
Cruzar una frontera, del país, de la ciudad, del barrio, de la casa… cualquier línea, cualquier pared, cualquier frontera… son solo gestos, que se pueden reducir a unos cuantos centímetros o segundos entre el "antes" y el "después". Sin embargo, creo que todas las fronteras y ritos que creemos necesarios e imprescindibles en nuestra vida diaria, son tan solo invenciones de nuestra mente para sentirnos más seguros, para encontrarnos a nosotros mismos y no perdernos en el mundo; invenciones que necesitamos para saber quiénes somos, pero sobretodo, para saber quién es El Otro. El temido otro.

martes, octubre 31, 2006

La última frontera

"Para ellos, la tierra se acaba allí donde está el último poblado cuyos habitantes hablan esa lengua que les resulta comprensible. Y ésta es la frontera de su mundo. ¿Y qué hay más allá de esa frontera?, preguntábamos. Más allá de esa frontera, decían, empieza otro planeta habitado por los nganguela, o sea, los no-hombres. Hay que guardarse muy mucho de esos nganguela porque son muchos, muchísimos, y hablan una lengua que no hay manera de entender y que les sirve para ocultar sus malas intenciones"

Esta descripción de la mentalidad de algunas tribus, la hace el jefe de un comando militar que estaba conformado por diferentes grupos tribales que combatían por la "libertad" (signifique lo que eso signifique) cerca de Luanda en 1974.

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Un día más con vida, Ryszard Kapuscinski. pag. 47, Editorial Anagrama, Barcelona, 2005.
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