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domingo, abril 06, 2008

La irracionalidad mueve el mundo

Hace un par de días La Vanguardia publicó una entrevista con la portavoz del movimiento Women child-free (mujeres libres de hijos según la traducción del periódico). Una organización que como su nombre bien lo dice, defiende la decisión de las mujeres de no tener hijos pues esto impide su desarrollo personal y profesional. Se puede resumir el objetivo de la organización en el título de la entrevista: Hay que elegir: o tienes un porvenir o tienes hijos. Ante esta declaración es difícil añadir algo más, creo que queda bastante claro el posicionamiento de esta organización. En esta entrada quiero detenerme en un apartado de la entrevista -que a pesar de no estar de acuerdo con el fondo, creo que defiende unos argumentos bastante interesantes y que vale la pena analizar. Corinne Maier, que es el nombre de la portavoz, manifiesta que el tener hijos es una decisión irracional y que va en contra de tu realización personal. Sobre si tener hijos o no, creo que Kundera ya lo había manifestado cuando uno de los personajes de sus novelas dice que (cito de memoria) "tener hijos es decir que estoy de acuerdo con lo que ha hecho la raza humana y por lo tanto merece ser prolongada en el tiempo". Por eso me quedo tan solo con el matiz de irracionalidad que en la entrevista se le dá al acto de procrear y no quiero, ni el tiempo me deja, extenderme más allá de dos parrafos en esta entrada.

El mundo de hoy nos empuja a tomar decisiones siempre racionales, siempre comprobadas, siempre contrastadas. En estos tiempos llenos de información, datos y poco conocimiento, tomar decisiones irracionales va más allá de una locura, engloba irresponsabilidad, incoherencia, perdida de recursos. Lo que tenemos a nuestro alcance está hecho para eso: para ayudarnos a tomar decisiones racionales, para no equivocarnos, para triunfar, para seguir el camino de la verdad, pero la verdad es tan solo asunto de mayorías, como lo dije hace algunas entradas. Según las normas sociales en vigor, las decisiones irracionales ni tienen espacio ni tiempo. Carpe Diem es el lema de moda. No pierdas en tiempo en mirar un paisaje o en callar y escuchar. Sé racional decide y actúa.

Sin embargo, haciendo un recopilatorio de las cosas que han transformado el mundo desde hace años me cuesta trabajo encontrar alguna de ellas que sea racional. A continuación dos pequeños ejemplos: La laicidad: las creencias en algo etereo, eterno y creador, todo ello con una carga irracional bastante difícil de contradecir, han ido desapareciendo para dar cabida a algo mucho más humano, más racional, más inteligente: el consumismo. Buscamos la trascendencia espiritual en aquello que podemos comprar y no en aquello que podríamos buscar. El otro ejemplo, esta vez en un plano más personal, se refiere a una de las tres heridas que menciona Miguel Hernandez: el amor. Yo trato de buscar algún otro ejemplo que tenga una mayor carga de irracionalidad que este sentimiento y me cuesta trabajo encontrarlo, sin embargo creo que no se puede discutir su enorme influencia en las decisiones que tomamos constantemente. Amor a si mismo, a la familia, a la pareja, a las cosas... en fin cualquier amor tiene una carga irracional muy potente, pero sin embargo en muchas ocasiones es la única razón que le confiere un sentido a nuestro día a día.

El listado de cosas y decisiones irracionales podría ser bastante largo, por eso tan solo quiero recordarme de lo importante que es ser irracional en los tiempos supuestamente racionales en que vivimos. La irracionalidad es la que mueve el mundo y aunque defensoras de posiciones tan racionales como la persona con quien comenzaba esta entrada estén en contra de estas decisiones, me imagino que ella es conciente que disfruta su realización personal y profesional, gracias a la irracionalidad de sus padres.
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