Vergüenza. (Del lat. verecundĭa).
1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua
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Esta semana nos enteramos por los medios de comunicación que han muerto al menos 30 niños indígenas no por alguna enfermedad frente a la cual ningún país tiene la vacuna, alguna de esas enfermedades "olvidadas" endémicas de países tropicales. No es por nada de eso, murieron de una enfermedad de la cual Colombia tiene la vacuna, y que además la exporta y eso hace que sea aún más grave. Los niños murieron de hambre. Mueren niños de hambre en un país exportador de comida y los colombianos nos quedamos callados. Como dice William Ospina, parece que los colombianos hubiéramos perdido el primer derecho de cualquier ciudadano: el derecho a protestar.
Tengo vergüenza de saber que la economía colombiana creció casi un 7% el año pasado, cifra increíble, la más alta en no se cuantos años y que se puede comparar con los países del milagro asiático, o con los rendimientos de las acciones de las principales empresas a nivel mundial -¿a fin de cuentas que es Colombia si no una hacienda cuyo propietario dice y desdice mientras todos aplaudimos y le agradecemos por su bendita existencia?. Me da vergüenza saber que a pesar de ese crecimiento, la población se muere, y seguirá muriendo de hambre.
Tengo vergüenza de leer que el responsable de las estadísticas en Colombia, el DANE, dice sobre el crecimiento de la economía que "no debe esperarse ni debe buscarse relación directa entre crecimiento de la economía y crecimiento del empleo (...) es un fenómeno complejo que no nos corresponde analizar sino advertir de su existencia". Tengo vergüenza de pensar que si la persona responsable de hacer estas mediciones, no puede explicar estos fenómenos, quien las puede interpretar?.
Tengo vergüenza de saber que la directora de Planeación Nacional se siente "supersatisfecha" sobre el crecimiento económico del país el año pasado y "lo que hemos visto es un proceso de consolidación en la recuperación de la confianza en el país.(...) Es un crecimiento jalonado por actividades que generan empleo". Desde mi ignorancia en estos temas, me parece que no es lo mismo, incluso me suena a que es lo contrario a lo que dijo el DANE, pero repito eso me parece desde mi ignorancia y mi creciente vergüenza.
Tengo vergüenza de ver que en la portada del principal, y único, periódico de tirada nacional la foto de primera página son unos soldados tomándose una foto con un jugador de fútbol, y debajo de esta foto otra noticia: "la pobreza en el país se redujo 4 puntos en nueve meses" y aclara "que desde que el presidente Uribe está en el poder, entre el 2002 y el 2006, la pobreza ha caído 11 puntos" (Bendito sea). Al lado otra noticia: "Ojo, que sacar barriga es peligroso. ¿Ya se midió?". Pero bueno, en la edición digital nos tranquilizamos que todo se está solucionando cuando ponen la foto de un niño comiendo de una taza de plástico con el pie de foto que dice "el Ejército colombiano llevó caldo con huevos a varias familias de comunidades indígenas en el Chocó".
Tengo vergüenza... de no poder (¿querer?) hacer nada sino sencillamente escribir.
Tengo vergüenza de país.
Lo que no sé, tampoco presumo de saberlo (Sócrates) .·. pero me gusta imaginarlo (Oscar)
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miércoles, marzo 28, 2007
martes, marzo 13, 2007
La realidad es terca
terco, ca.(De or. inc.). 1. adj. Pertinaz, obstinado e irreducibleReal Academia de la Lengua Española
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En una entrada anterior lanzaba algunas miradas perdidas sobre la feria de la marihuana que se hizo en Barcelona hace un par de meses y proponía que inspirados en esta feria se explorara el mercado de los productos derivados de la coca. Creía que si en este lado del charco se podía hacer eso, aquí en Europa donde son los principales consumidores del mundo (España ocupa a nivel mundial el segundo lugar), en Colombia donde somos los productores, una feria similar no debería tener mayores inconvenientes. Pero como siempre, la realidad es terca y yo un iluso.
La semana pasada recibí un correo donde se advertía que se iba a restringir el comercio derivado de la hoja de coca porque su comercialización viola "la Convención de Naciones Unidas sobre drogas de la cual el estado colombiano es signatario, en vista de lo cual en adelante, solo podrán elaborarse y consumirse en los territorios indígenas". Busqué información al respecto pero tan solo hoy pude encontrar la confirmación que esto no era tan solo "rumor", sino una realidad. Esta confirmación venía desde un periódico colombiano (ver noticia) que presenta el impacto, evidentemente negativo, que tiene esta decisión en la economía pues cerca de 2.000 personas que se quedarán sin trabajo. Las razones de esta prohibición por parte del estado se basan en convenios firmados hace 46 años; por otro lado, los indígenas argumentan que la verdadera razón son los intereses de Coca-Cola en este segmento del mercado. Desafortunadamente desde la investigación y posterior boicot que desarrolló la Universidad de Michigan, entre otras instituciones, en contra de esta multinacional por sus prácticas en los mercados de Colombia y la India, tengo que decir, que me cuesta creer en la inocencia de la "chispa de la vida". El lado confabulatorio de mi imaginación me dice que se relaciona con que Coca-Cola importa 105 toneladas de hoja de coca al año de Bolivia y temen que el precio de esta materia prima se incremente.
Al respecto de todo esto me pregunto si esta justificada la satisfacción generada en Colombia con la moda del bioetanol, inaugurada por el presidente Bush en su visita a Latinoamérica, mientras que muchos otros países ya nos llevan una gran distancia (en Brasil el 80% de los vehículos funcionan con está tecnología) en su implementación. Sin embargo, mientras vemos como en otros países ya es una realidad este mercado y para nosotros tan solo una promesa de proyecto, nosotros seguimos dejando a un lado el conocimiento milenario de los indígenas. No propongo dejar de producir bioetanol, ni tan solo no invertir en este mercado emergente, mi inquietud se enfoca a que apoyando este tipo de proyectos son donde está el verdadero "El Dorado" que creemos se encuentra tras el nuevo combustible.
Un ingeniero de una de las pocas multinacionales energéticas colombianas, me decía ayer que con el bioetanol en unos cuantos años Colombia puede convertirse en uno de los principales productores a nivel mundial. Eso es una probabilidad, pero dudo mucho que eso ocurra si nos centramos únicamente en esa posibilidad y dejamos a un lado los proyectos en los cuales tenemos todo el proceso en nuestras manos : el conocimiento, el cultivo, las tierras, la tecnología... Quizás este tipo de iniciativas no nos incremente el PIB, ni haga de Colombia un país vanguardista en investigación y desarrollo, ni nos coloque en la cabeza del indice de desarrollo humano, pero probablemente sea un verdadero granito para tener algo mucho más complicado que todo lo anterior: dejar de matarnos.
Es fácil pensar que los negocios basados en este tipo de productos no son muy rentables, sin embargo creo que los más de 142.000 resultados que da el google cuando se busca "grow shop" -almacenes especializados en comercializar productos para el cultivo casero de marihuana-, siembran la duda en cuanto a la no rentabilidad de este segmento de mercado. Si la duda persiste, los invito disfrutar de una fría cerveza producida a partir de la hoja de marihuana y que se puede conseguir en muchos de los supermercados europeos.
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