En mi barrio y en el del lado, el miedo es similar.
En mi barrio y en el de más allá, los diferentes son los otros.
En mi barrio y en el de más allá, los diferentes son los otros.
En mi barrio solo están los buenos, en el otro, todos son malos.
La similitud de los mensajes que aparecen abajo (uno proveniente de una plataforma política de Catalunya y el otro de una estructura militar ilegal de Colombia) me hacen recordar, una vez más, un tema recurrente de este espacio: el miedo al otro; el rechazo al recién llegado; no te conozco, no te quiero. La única diferencia son los medios: Unos matan –y se matan- con balas de 2.500 pesos, los otros degradan –y se degradan- con sus propuestas.
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Plataforma per Cataluya
Una plataforma política cuya única propuesta es el rechazo a la inmigración. Xenófobos y racistas son los adjetivos que generalmente acompañan a este grupúsculo -que segura y desafortunadamente, tendrá cabida en el próximo parlamento catalán.
"Las olas masivas de inmigración ilegal aumentan la delincuencia, el paro y el gasto social, plantean conflictos lingüísticos, religiosos y culturales, así como bolsas de pobreza y marginación, constituyendo una seria amenaza para la identidad y la cohesión social de Catalunya."
Link al programa político
Un joven encargado de vigilar que a la Comuna 13 de Medellín no entren extraños
En esta comuna, según el reportaje, una bala, o una vida que viene siendo lo mismo, vale 2.500 pesos (algo menos de un euro). En esta comuna, se vigila al extraño por jovenes que dicen: "“Yo sumo, resto, multiplico y mato”.
Una suerte similar sufren todas las personas desconocidas o ajenas al barrio. “Cero forasteros. Si no es de aquí, no pasa. Si no tiene quién hable por él, no pasa. Aquí entra gente y nos mata a dos o tres, entonces para evitar malos ratos más bien cero”, dice “El Flaco”, uno de los líderes del sector.
Link al reportaje