Peter Camenzind de Hermann Hesse
Lo que no sé, tampoco presumo de saberlo (Sócrates) .·. pero me gusta imaginarlo (Oscar)
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jueves, agosto 22, 2013
Nativo de ninguna parte
"Ante las ventanillas pasaban los pueblos, limpios y alegres, con sus torres esbeltas y sus blancas paredes. Los hombres y las mujeres subían y bajaban del tren en las estaciones, hablaban, se saludaban los unos a los otros, reían, fumaban y hacían chistes. Eran los gesticulantes y alegres habitantes de las tierras bajas; gentes cordiales y educadas que contemplaban conmigo, zagal de las montañas que les contemplaba mudo y temeroso desde su asiento. Y entonces tuve la seguridad de que nunca sería nativo de ningún lado. Adiviné que estaba desarraigado de las montañas, pero que tampoco llegaría a ser tan alegre, tan cordial, ni estaría tan seguro de mí mismo. Aquellas gentes seguirían siendo extañas para mí, y yo no pasaría de ser algo grotesco y risible para ellos."
miércoles, febrero 15, 2012
Defendiendo el derecho al burka (Argumento 1)
Antes de cualquier cosa quisiera ser muy enfático en
que con esta entrada no pretendo defender el burka. Por el contrario, rechazo
tajantemente una prenda que uniformando y ocultando al 50% de las personas
busque el desarrollo de la sociedad o una mejora de la convivencia. Así que
no defiendo el burka. No estoy de acuerdo con él. Sin matices ni
tapujos. Lo rechazo. Sin embargo, defiendo el derecho de las mujeres que libremente desean usarlo. Para argumentar esta defensa políticamente incorrecta, deseo compartir partes de un texto bastante más largo que leí frente a unos obreros que trabajan de mediodía a medianoche (sin pausas). Serán tres o cuatro entradas donde trato de debatir los argumentos más comúnmente utilizados para atacar el derecho a usar la prenda en espacios públicos: El burka es una prenda que atenta contra la dignidad de la mujer; la religión es un asunto de puertas para adentro
de la casa; el burka es una prenda que atenta contra la dignidad
de la mujer; el burka es una coacción del hombre sobre la mujer.
Gracias por la compañía
omchamat
_______
Argumento 1: El burka es una prenda que atenta contra la dignidad de la mujer
Como consecuencia de una herencia cultural de siglos, donde el poder siempre ha sido abierta y descaradamente por solo hombres, hemos desarrollado unos patrones relacionados con la mujer que solo hasta ahora se están replanteando. Patrones que van desde la talla de pecho que deben tener, hasta la altura de la falda más adecuada según la actividad o cuales deben ser los hábitos sexuales adecuados para una mujer. Por esos patrones mentales es que creo ponemos el grito en el cielo cuando alguien lleva esos patrones de vestimenta a extremos como el burka. Sin embargo, no creo que el burka sea una de las costumbres que más atenta contra la dignidad de la mujer, es tan solo una de ellas, quizás la más llamativa y la que más temores nos despierta. Para desarrollar esta idea, pondré dos casos extremos, uno frente al otro. En un lado mujeres que esconden su cuerpo con una prenda azul como el burka o en tonalidades de negro y blanco, como lo hacen las monjas. Frente a ellas miles de mujeres españolas. España en el 2008 era el primer país del mundo en implantes de pecho per capita: cada 13 minutos una mujer se operaba el pecho invirtiendo en ello un total de 300 millones de euros. Es decir, solo en ese año 50.000 mujeres no se sentían cómodas con la imagen que tenían de sí mismas. ¿Qué razón llevó a estas 50.000 mujeres (solo contando España) a operarse? ¿Qué razón lleva a que bares y discotecas ofrezcan como gancho operaciones de pecho para las asistentes, y lo que es peor, que las mujeres acepten participar en estos concursos? ¿No son acaso patrones culturales que subliminalmente han ido minando e “indignificando” a la mujer? ¿Acaso no hemos elaborado, aprobado y aplaudido leyes en defensa de la dignidad de las personas en general, y las mujeres en particular, sin cambiar que nuestras estructuras mentales hayan cambiado, mientras que al mismo tiempo, intentamos educada y europeamente imponer esas leyes a otras personas de aquí y de allá?
Otro de los elementos que se introducen en este punto es la invisibilidad de la mujer en la sociedad cuando usa esa prenda. Ya lo he dicho anteriormente, no puedo estar de acuerdo con una prenda que oculta el 50% de la población, sin embargo, y en ese mismo orden de ideas ¿las monjas de clausura no deberían también ser prohibidas por la ley?
Para concluir este punto tan solo quiero remarcar el hecho que sinceramente veo más afectada la dignidad de las mujeres que para satisfacer su vanidad tienen la necesidad de implantarse silicona en el pecho, botox en los labios y hacer dietas inhumanas, que la dignidad de mujeres que visten una prenda para cumplir unas normas que expresan su religión o cultura. Incluso encuentro cierta admiración en esas mujeres que a pesar de la presión social, mediática e incluso policial como ocurre en Francia, son capaces, muy dignamente, de expresar aquello en lo que creen. En últimas creo que el convencimiento que lleva a estas mujeres a enfrentarse a una sociedad, no se puede comprar en ningún quirófano. Y solo por eso merecen, como mínimo, mi profundo respeto.
jueves, noviembre 03, 2011
De prejuicios y dioses de supermercado
Llego a un
supermercado, no importa el nombre, no importa el lugar. Podría pasar al lado
de tu casa y de la mía. Hace frío afuera y gracias a la lluvia tengo frío. Dentro
del supermercado, como no puedo evitar pasar por la sección de congelados, el
frío se hace más intenso. Lo único que pienso es en algo caliente que me
estimule el espíritu. El Dios de los supermercados –en todas partes hay un Dios
– me pone al final del pasillo de los embutidos a una agradable señora encargada
de atraer nuevos clientes regalando pequeñas muestras de butifarra artesanal.
Mientras mi alma
elevaba una oración de agradecimiento al Dios de los supermercados por darme
esta oportunidad de no perder la fe. La señora, con una sonrisa bastante
cercana a la sinceridad, comienza a explicarme en su idioma las ventajas del
producto. No me mira a los ojos pues mientras me habla, ella está concentrada en un señora
que pasa por mi lado muy interesada en el producto. Que no me mire, no me
molesta, es más, me alegra que no se dirija a mí, así puedo continuar rezando
y disfrutando de como el frío remite de mi cuerpo. Una vez que la posible
clienta después de haber visto el precio del producto, sigue de largo, la
señora que el Dios de los supermercados me había puesto en mi camino, me mira
por primera vez a los ojos. Y ohhh sorpresa. Mi no-se-qué que siempre me convierte
en “sospechoso” de no haber nacido a pocos kilómetros de esta ciudad, sino a
miles de kilómetros de aquí, hace que la señora, en una misma frase cambie de su
idioma nativo al mío. Y lo hace con una mirada y un cambio de tono de voz que
lo primero que pensé era que me pedía disculpas por dirigirse a mí en un idioma
que, en teoría, yo no debería conocer. Yo no sé si agradecerle por el gesto de cambiar de idioma o por la butifarra.Con la boca medio llena, sonrio y sin decir nada, sigo mi camino.
Gracias a Dios y
a la butifarra, el frio es menor. Sigo caminando hacia la sección de vinos, hoy
tengo una cena familiar y cualquier vino no sirve. Pienso en las razones que
tuvo la señora enviada-por-Dios para cambiar su idioma cuando se fijó por
primera vez en mi. Mi reacción inmediata fue de una pequeña y molesta rabia. ¿Acaso
ella piensa que únicamente por mi no-se-qué de inmigrante me hace incapaz de
entender su idioma? ¿Acaso ella no sabe que soy, como dicen algunos exámenes fully competent en su idioma? ¿Acaso no
sabe que yo trabajo, hablo y escribo en su idioma?.
La primera respuesta a esas preguntas hace que la rabia no sea más grande, pero si más
molesta. Dejo esas reflexiones al lado, debo concentrarme en el vino rioja reserva
de 2007 que estoy buscando. Al final de la estantería lo encuentro. Dios no me
abandona y tengo lo necesario para la cena.
Dirijo mi camino
a las cajas. De forma intencionada paso por la sección de butifarra gratuita que
Dios me mostró, para hablar con la señora y demostrarle que yo también conozco
su idioma. Bueno, también para comer un poco más de butifarra caliente. Sin
embargo, al pasar por el puesto donde antes estaba la señora, ella ya no está,
pero afortunadamente dejó unos cuantos trozos de “libre disposición”. Vuelvo a
agradecer a Dios por su generosidad.
Estoy haciendo
fila para pagar y veo en la distancia a la señora de las butifarras;
mientras habla con otro posible cliente no deja su sonrisa que me sigue
pareciendo bastante sincera. Pienso en la rabia que me había producido el
encuentro de pocos minutos antes. Sin embargo, en el medio de esas reflexiones,
por una extraña asociación de ideas tengo la certeza que mi rabia no era
justificada: entiendo que la señora quería ser amable conmigo al dirigirse
en un idioma que yo, supuestamente, si pudiera entender. La señora
intentaba convertirme en un cliente y para eso quería evitar cualquier
malentendido idiomático. La señora intentaba ser, sencillamente, amable conmigo y ella ser una buena vendedora.
Me acuerdo de un amigo que me dijo hace tiempo, no por ser paranóico significa que te están persiguiendo.
Salgo del supermercado, agradezco a Dios de los supermercados por su generosidad, a la señora de las butifarras por su amabilidad y a mis amigos por su sabiduria.
Salgo del supermercado, agradezco a Dios de los supermercados por su generosidad, a la señora de las butifarras por su amabilidad y a mis amigos por su sabiduria.
***
Dos entradas de "ñapa":
Una entrada antigua sobre el Dios de los supermercados una entrada de hace tiempo pero que no pierde vigencia: En defensa del consumismo
Una experiencia similar pero ya no desde el prejuicio del inmigrante hacia el nativo, sino del más conocido y divulgado: del Nativo hacia el inmigrante: Hay miradas que matan
Una entrada antigua sobre el Dios de los supermercados una entrada de hace tiempo pero que no pierde vigencia: En defensa del consumismo
Una experiencia similar pero ya no desde el prejuicio del inmigrante hacia el nativo, sino del más conocido y divulgado: del Nativo hacia el inmigrante: Hay miradas que matan
jueves, julio 28, 2011
Una Egoentrada
Como lo dice el título del blog, esto es una egoentrada, pues yo no pretendo otra cosa que hacer un recopilatorio de videos donde yo comparto mis ideas sobre la inmigración. Son videos grabados durante los últimos 6 años, curiosamente cada dos años, en tres formatos diferentes, y en el marco de proyectos igualmente diferentes.
Se pueden ver como complemento a este blog, como curiosidad o sencillamente como acto de vanidad… la verdad, es un poco de todo eso. Yo lo considero como una entrada audiovisual…
Como siempre, gracias por la compañía.
******
Este primer video, el más reciente, hace parte de un documental que está en proceso de elaboración en Colombia sobre el proceso migratorio de tres personas diferentes que por confabulaciones del destino se conocieron en Barcelona. El destino siguió confabulando y hoy esas mismas personas, están en tres países diferentes… La calidad y profesionalidad que se evidencia en el montaje (imágenes, música, timing…) de este video-abrebocas, hace que las ideas que allí se expresan tengan toda la profundidad que se merecen, o, por el contrario, que parezcan mucho más interesantes de lo que realmente son. Sea lo que sea, un proyecto superinteresante. Gracias Alejandro por esa idea.
Para más información: http://habitantesdebabel.org/
En el marco de la elaboración del Plan Barcelona Interculturalidad, y por ser parte de una ONG que trabaja en temas vinculados en inmigración (www.mipgroup.es), me invitaron a participar en una serie de entrevistas que giraban en torno a la convivencia de diferentes culturas en una ciudad cómo Barcelona. En esta entrevista aparece otro de los temas que es transversal a todas mis reflexiones: la ciudad como punto de (des)encuentro. En lo personal, la metáfora final sobre la ciudad y la necesidad de diferentes elementos para configurar un paisaje, fue una lástima que la redujeran, no sé si era una idea buena o mala, pero a mí me gustaba. Espero, sin embargo, que se conserve la idea de fondo.
Para más información: http://www.interculturalitat.cat/
Este video fue mi primera aparición en televisión. Es un programa que se hace en Catalunya (Karakia) donde se hace un pequeño documental sobre las diferentes comunidades de inmigrantes que viven en la ciudad en torno a sus platos más representativos, lo que incluye preparar “en vivo” esos platos. Mi aportación a la comida se limitó a un pastel de banano con bocadillo que lo preparé siguiendo las indicaciones de un mail que mi mamá me había enviado un par de días antes, pues nunca lo había preparado antes. Fue una experiencia bien interesante –el pastel, tuvo bastante éxito y, lo que es mejor, ningún afectado estomacal. Como curiosidad de este video, es que una de las personas que aparece en ese video, es precisamente el director del proyecto Habitantes de Babel con quien iniciaba esta egoentrada: Alejandro Angel. No sé si en ese momento Alejandro tenía en mente ese proyecto, pero es curioso como después de muchos años después nos volvemos a encontrar. Otra agradable sorpresa que me dejó esta grabación fue Marina, la responsable de la grabación y con quien a pesar de los años aún conservamos el contacto.
Para más información: http://www.tv3.cat/karakia
Se pueden ver como complemento a este blog, como curiosidad o sencillamente como acto de vanidad… la verdad, es un poco de todo eso. Yo lo considero como una entrada audiovisual…
Como siempre, gracias por la compañía.
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Este primer video, el más reciente, hace parte de un documental que está en proceso de elaboración en Colombia sobre el proceso migratorio de tres personas diferentes que por confabulaciones del destino se conocieron en Barcelona. El destino siguió confabulando y hoy esas mismas personas, están en tres países diferentes… La calidad y profesionalidad que se evidencia en el montaje (imágenes, música, timing…) de este video-abrebocas, hace que las ideas que allí se expresan tengan toda la profundidad que se merecen, o, por el contrario, que parezcan mucho más interesantes de lo que realmente son. Sea lo que sea, un proyecto superinteresante. Gracias Alejandro por esa idea.
Para más información: http://habitantesdebabel.org/
En el marco de la elaboración del Plan Barcelona Interculturalidad, y por ser parte de una ONG que trabaja en temas vinculados en inmigración (www.mipgroup.es), me invitaron a participar en una serie de entrevistas que giraban en torno a la convivencia de diferentes culturas en una ciudad cómo Barcelona. En esta entrevista aparece otro de los temas que es transversal a todas mis reflexiones: la ciudad como punto de (des)encuentro. En lo personal, la metáfora final sobre la ciudad y la necesidad de diferentes elementos para configurar un paisaje, fue una lástima que la redujeran, no sé si era una idea buena o mala, pero a mí me gustaba. Espero, sin embargo, que se conserve la idea de fondo.
Para más información: http://www.interculturalitat.cat/
Este video fue mi primera aparición en televisión. Es un programa que se hace en Catalunya (Karakia) donde se hace un pequeño documental sobre las diferentes comunidades de inmigrantes que viven en la ciudad en torno a sus platos más representativos, lo que incluye preparar “en vivo” esos platos. Mi aportación a la comida se limitó a un pastel de banano con bocadillo que lo preparé siguiendo las indicaciones de un mail que mi mamá me había enviado un par de días antes, pues nunca lo había preparado antes. Fue una experiencia bien interesante –el pastel, tuvo bastante éxito y, lo que es mejor, ningún afectado estomacal. Como curiosidad de este video, es que una de las personas que aparece en ese video, es precisamente el director del proyecto Habitantes de Babel con quien iniciaba esta egoentrada: Alejandro Angel. No sé si en ese momento Alejandro tenía en mente ese proyecto, pero es curioso como después de muchos años después nos volvemos a encontrar. Otra agradable sorpresa que me dejó esta grabación fue Marina, la responsable de la grabación y con quien a pesar de los años aún conservamos el contacto.
Para más información: http://www.tv3.cat/karakia
jueves, marzo 17, 2011
Acto de contrición
![]() | |
| .·. Imagen cortesia de Iñaki Bellver .·. |
Hace poco me pregunté por el orígen de mi interés y preocupación por el tema de la inmigración aquí en Europa. A continuación unas breves reflexiones transoceánicas.
gracias por la compañia
omchamat
-------- En Colombia mis condiciones -todas casuales- de nacimiento, raza y nivel económico, me permitieron estar dentro de ese (reducido) grupo de personas que no tiene muchas posibilidades de ser constantemente discriminada. Creo no miento al decir que en Colombia es fácil encontrar con relativa facilidad discriminaciones sutiles o descaradamente evidentes, en función de alguno de los anteriores elementos:
El lugar donde naces o vives, condiciona tu verdadero sentimiento de lo que es “Colombia”. Es más, la guerra que vive el país ha dejado de ser tema frecuente cuando esta se ha ido desplazando a las zonas rurales –ergo, olvidadas- del país dejando de amenazar el “desarrollo” urbano. La sensación generalizada es que lo que pasa en Colombia, es únicamente aquello que pasa en sus ciudades.Todo aquello que no sea urbano, no es típicamente colombiano, en cambio todo lo que pasa en las urbes si lo es.Lo rural es lo exótico, lo urbano, lo "normal".
En cuanto a la raza, un único ejemplo: las críticas que se le hacen a una reconocida exsenadora negra –odio la expresión afrodescendiente o afrocolombiana- están plagadas no por sus posiciones políticas, sino, con mucha frecuencia, de referencias despectivas a su color de piel.
El nivel económico es quizás el más evidente, y a la vez el más triste: en un evento cultural donde se presentaban ante un auditorio diplomático escuché a una de las organizadoras decir que “que no se ponga eso, eso parece de pobre” al ver que la ropa que llevaba una de las artistas no era impecablemente nueva. A esta persona se le olvidaba que Colombia no solo es millonaria, sino que es mayoritariamente pobre. También he escuchado con un patético convencimiento a una “colombiana preocupada por los pobres”, que ella no entendía cómo era posible que jóvenes mujeres sin recursos económicos no aceptaran el “generoso ofrecimiento que colombianas de bien para hacían al darles ligadura de trompas gratuitas para evitar tener hijos”. Invertir el dinero de esa “generosa” campaña en educación sexual, no lo había contemplado. ¿El derecho a la reproducción? Eso no era un derecho para todas, era un derecho para mujeres derechas.
Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, siempre tuve la suerte de no sentirme claramente discriminado por alguna de las anteriores razones. Alguna vez sospecharon de mis posiciones políticas por haber estudiado en una universidad pública –donde van personas con menos recursos económicos-, en otras el “negro” me fue lanzado como un insulto y en otras me cuestionaron (cuestionan) el no entender que como se hace en La Ciudad es como deben ser hechas las cosas.
En fin, esta retahíla de cosas que es fácil ver en Colombia, son las mismas cosas que me han hecho, una vez que he aceptado y disfrutado de mi condición de inmigrante en Europa, que me preocupe e interese por el fenómeno de la discriminación y el racismo. Pero no, no es un interés desinteresado por todo eso. Es un interés que nace del hecho de darme cuenta que aquí yo hago parte de ese grupo que ha nacido en la ruralidad del mundo –es decir, los países pobres o en vías de desarrollo-, tengo un color de piel y rasgos diferentes a los nativos –tener sangre negra, española, libanesa e indígena, te pone necesariamente fuera de lo “normal”- y mi nivel económico se ha visto afectado por tener la osadía de construir un nuevo proyecto de vida lejos del lugar donde nací.
Es decir, que si me interesa el fenómeno de la inmigración y el racismo no es (solo) por altruismo, sino porque aquí yo puedo ser el discriminado.
martes, noviembre 23, 2010
No lo conozco, no lo quiero
En mi barrio y en el del lado, el miedo es similar.
En mi barrio y en el de más allá, los diferentes son los otros.
En mi barrio y en el de más allá, los diferentes son los otros.
En mi barrio solo están los buenos, en el otro, todos son malos.
La similitud de los mensajes que aparecen abajo (uno proveniente de una plataforma política de Catalunya y el otro de una estructura militar ilegal de Colombia) me hacen recordar, una vez más, un tema recurrente de este espacio: el miedo al otro; el rechazo al recién llegado; no te conozco, no te quiero. La única diferencia son los medios: Unos matan –y se matan- con balas de 2.500 pesos, los otros degradan –y se degradan- con sus propuestas.
********
Plataforma per Cataluya
Una plataforma política cuya única propuesta es el rechazo a la inmigración. Xenófobos y racistas son los adjetivos que generalmente acompañan a este grupúsculo -que segura y desafortunadamente, tendrá cabida en el próximo parlamento catalán.
"Las olas masivas de inmigración ilegal aumentan la delincuencia, el paro y el gasto social, plantean conflictos lingüísticos, religiosos y culturales, así como bolsas de pobreza y marginación, constituyendo una seria amenaza para la identidad y la cohesión social de Catalunya."
Link al programa político
Un joven encargado de vigilar que a la Comuna 13 de Medellín no entren extraños
En esta comuna, según el reportaje, una bala, o una vida que viene siendo lo mismo, vale 2.500 pesos (algo menos de un euro). En esta comuna, se vigila al extraño por jovenes que dicen: "“Yo sumo, resto, multiplico y mato”.
Una suerte similar sufren todas las personas desconocidas o ajenas al barrio. “Cero forasteros. Si no es de aquí, no pasa. Si no tiene quién hable por él, no pasa. Aquí entra gente y nos mata a dos o tres, entonces para evitar malos ratos más bien cero”, dice “El Flaco”, uno de los líderes del sector.
Link al reportaje
lunes, octubre 18, 2010
De Zoociedades a Sociedades, solo hay un libro de distancia
Desde hace varios meses, cada vez que escucho a políticos, medios de comunicación, "Expertos" (así en mayúsculas y entre comillas) o al taxista del día, hablando sobre lo maravillosamente maravillosa que es la sociedad Europea en relación a otras culturas, y especialmente a las que migran, me acuerdo de los monos Bandar-log en "El Libro de la Selva".Kipling describe a estos monos como un grupo de animales que viven en un templo en ruinas que ellos consideran prueba irrefutable de su superioridad frente al resto de animales y, por eso, entre otras razones, no se relacionan con el resto de animales de la selva. Son una zoociedad tan avanzada que ni siquiera necesitan leyes ni memoria (no tienen ni lo uno ni lo otro). Ellos no se acuerdan más alla del pasado inmediato y viven en el presente simple. Ellos dicen que son superiores y por el hecho de decirlo ellos, es verdad. Mogwli, al ver la forma que tienen de comportarse, piensa que fueron mordidos por Tabaqui, el chacal, que con su mordida transmite el dewanee (la locura).
Esto es lo que le dicen los Bandar-log a Mogwli:
"-Somos grandes, somos libres, somos admirables. El más admirable pueblo que hay en toda la Selva, somos nosotros. Todos decimos esto, de donde se deduce que tiene que ser verdad -gritaban-. Pero, ésta es la primera vez que puedes escucharnos y, seguramente, tendrás ocasión de repetir nuestras palabras al pueblo de la selva para que en adelante se fije en nosotros; por tanto, diremos cuanto se refiere a nuestras valiosísimas personas. "Cuando leí eso, me acordé de las opiniones, declaraciones y acciones que recorren Europa frente a la inmigración (desde Berlusconi hasta Merkel, pasando por Francia, España, Bélgica, Holanda, Suecia...) y la imagen de Tabaqui como transmisor de la rabia, no pude evitar ligarla a la econocracia* que rige el mundo.
"Mowgli no objetó nada a esto. Los monos, varios centenares, se reunieron en la terraza para escuchar a sus propios oradores. Estos entonaban alabanzas a los Bandar-log, y cuantas veces uno de los oradores callaba durante un instante para tomar aliento, los demás gritaban al unísno: "
"-¡Muy cierto! ésa es también nuestra opinión! "
Yo, como Mogwli, espero no perder de vista La Selva.
__
* La econocacia seria una forma de gobierno basada en la economía, no sé si teóricamente está descrita, pero en la práctica, me resulta dificil encontrar mejor descripción.
PD1: Lo malo de esta entrada es que la hubiera podido escribir pensando en aquellos grupos sociales/políticos "muy civilizados y pacíficos" que llevan 50 años buscando y construyendo la paz en Colombia, y el resultado, las conclusiones y el sentimiento hubieran sido el mismo.
PD2: Cuando comencé a leer este libro no me esperaba encontrar un libro con la dureza y fortaleza de sus personajes. La versión edulcorada de Disney, no tiene mucho que ver con el libro, afortunadamente para nuestra infancia (o no).
jueves, enero 29, 2009
Buscando neuronas
Ahora esta de moda hablar de integración, inmigración, multiculturalidad, interculturalidad... y todas esas palabras con tantas silabas, que parece que nunca se fueran a acabar de pronunciar. Quizás por estar tan de moda esos términos tan abstractos y difíciles de concretar, afloran sentimientos igualmente complejos que apelan no a la razón, sino a elementos que tienen que ver más con nuestra identidad, y, por lo tanto, más viscerales: patria, nación, cultura, Dios... De todos ellos diría que podríamos tener alguna idea de lo que significan para nosotros, pero seguramente si la comparamos con la del vecino serán tan diferentes que alguna discusión -no siempre agradable- aflorará: cual es mi cultura, como defino mi identidad, donde acaba mi nación y que considero mi patria. Todos tenemos alguna idea de lo que eso nos significa, pero resultaría difícil de describirlas en su totalidad, pues en este tema como en ningún otro, el total es mucho más que la suma de sus partes.Sobre la complejidad de definir nuestra identidad, hace poco me encontré una discusión en internet sobre el impacto social/cultural que tiene y tendrá que el 27% de los niños nacidos durante el 2008 en Catalunya al menos uno de sus progenitores es inmigrante. Como es de esperar, en una sociedad - y no me refiero solo a la catalana- donde la inmigración en los últimos 5 años haya sido calificada como una de las principales preocupaciones, este tema haya hecho aflorar opiniones para todos los gustos. Desde los radicales que pedían expulsión para los inmigrantes por el hecho de no haber nacido en esta tierra, hasta los que se alegraban de saber la mezcla de razas y culturas que se estaban dando. Entre todos los comentarios hubo uno que me llamó la atención puesto que no recuerdo haberla oído antes como argumento para defender lo “tuyo”. El comentarista venía a decir que lo primero es cubrir las necesidades de vivienda, salud y educación a los de la misma “sangre”*.
Supongo (y espero!) que la idea de "sangre" a la se referia este comentarista es que primero hay que atender a los “tuyos” -entendido en un sentido de familia y amistades- y después a los que acaban de llegar. Ante lo cual me reafirmo en la teoría en que el ser humano cuando se enfrenta a sus temores apela al dicho de “todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. Pero no quiero hablar de eso, pues considero que es una reacción natural y desafortunadamente habitual. Prefiero hablar sobre aquello que me da miedo: imaginarme que a lo que se refería este anónimo comentarista era que los derechos sociales se adquieren únicamente mediante herencia de sangre. Lo digo, pues repasando un poco los foros de internet donde se debaten estos temas, me doy cuenta que este, el de la sangre, es cada vez más frecuente.
Pensar que aunque cumpla mis deberes como ciudadano (trabajo, impuestos, espíritu cívico...) no se me otorgan todos los derechos que eso conlleva y sencillamente es un peaje para llegar a ninguna parte, me da miedo.
Me da miedo pensar que cuando leo que algunas personas piensan que "primero la sangre", se refieren al sentido estricto de obtener esos derechos por medio de una azarosa mezcla de cromosomas. Me da miedo pensar en los hijos de los hijos de inmigrantes que, como es mi caso, son fruto de una mezcla infinita de sangres de diversos orígenes, culturas y razas. En mi confluyen la sangre de mis antepasados negros, indios, españoles, libaneses... Algo me dice que para las personas que piensan de ese modo, esta mezcla de sangres me inhabilita para, que al mismo tiempo que cumplo con mis deberes, ser beneficiario inmediato de los mismos derechos que una persona con la "sangre pura".
Puede que esté condicionado por los medios de comunicación, pero no puedo evitar relacionar a las personas que piensan de esa manera con aquellos "personajes" que creen tener la sangre pura y van por la calle con la cabeza rapada, mirada desafiante y ropas oscuras. Quizás esté condicionado, pero también puede ser que mi instinto de conservación me esté diciendo que el gesto agresivo de esos "personajes", es sencillamente un acto de desesperación mientras buscan sus neuronas. Por eso es que cuando los veo buscando sus neuronas en la mirada de los demás, siento más miedo pues pienso que van a buscar sus neuronas, como si fueran monedas, en mi propia humanidad.
---
*He intentado buscar este comentario y que fue el que inspiró esta entrada, pero no lo encuentro.
miércoles, enero 14, 2009
Sobre las fiestas navideñas y la inmigración
Vivir fuera de donde has crecido y del entorno que ha configurado la forma en que enfrentas y observas al mundo, es una experiencia que con el tiempo es mucho más enriquecedora que dolorosa. En la mayoría de veces, la tristeza de los primeros meses o años por estar lejos de los "tuyos" parece no compensar la experiencia de vivir en otra cultura y ver el mundo desde otro punto de vista. Con el tiempo te vas dando cuenta que lentamente personas que considerabas como "otras" se han convertido en parte de los "tuyos"; además, en el plano personal, sin saber muy bien porqué, comienzas a sentirte menos extraño, e incluso, más adaptado a la nueva cultura. Ahí es cuando el hecho de vivir a kilómetros de tu nido, comienza lentamente a cambiar de signo. De la tristeza de la distancia, pasas a la riqueza que significa ver tu país, a los "tuyos" y a ti mismo con cierta distancia. A tu identidad le has sumado una nueva categoría: la de inmigrante.Para los que emigramos buscando una nueva vida o persiguiendo sueños, hay fechas especiales que van más allá de lo estrictamente aprendido en tu infancia. Son una especie de rituales por medio de los cuales volvemos a nuestras raíces para reafirmar nuestra identidad a pesar de la distancia y del tiempo.
En estas fechas, al menos para la gran mayoría de latinoamericanos que conozco, nos gusta revivir las fiestas navideñas que vivíamos en nuestros países de origen: queremos rezar la novena -así se sea poco o muy creyente-, cantar villancicos, esperar que llegue el niño Dios. Una semana después, estamos esperando el año nuevo escuchando la radio a todo volumen esperando cantar "faltan cinco pa' las doce y el año se va a acabar", para después en medio abrazos y agüeros, desearnos un feliz año, mientras por la puerta entran y salen vecinos, amigos cercanos y lejanos e incluso muchos desconocidos deseando en diferentes tonos de voz y de embriaguez, el feliz año. Así es como recuerdo mis fiestas navideñas en Colombia.
Como es de imaginar, estas ruidosas costumbres pueden resultar agresivas para quien nunca las ha vivido y para quien su forma de celebrar el año nuevo, por ejemplo, es en torno a las campanadas que transmite el televisor y no en torno a un equipo de sonido, para luego seguir la fiesta en la mesa y no en la pista de baile. Dos costumbres tan diferentes que para mí me resultan imposible compararlas, sería como comparar el sol y la luna, pueden tener muchas cosas en común, pero son tan diferentes que uno no puede ponerlas en el mismo saco.
Es por lo anterior que creo que resulta complicado decirle a un inmigrante que lleva todo el año aprendiendo una nueva lengua, intentando transformar sus costumbres, tradiciones y creencias, que en estas fechas, cuando más necesidad tiene de reafirmar su identidad, decirle que no celebre estas fiestas pues son molestas según el patrón cultural de la tierra que lo acoge. Pero mucho cuidado, no estoy diciendo que se en aras de la integración y la tolerancia se le deba permitir todo al inmigrante con el fin que conserve su identidad. Por el contrario, también me hago el reclamo como inmigrante de entender esta diferencia. Es decir, por un lado reclamo al "nativo" intentar evitar que el inmigrante elimine sus tradiciones y rituales sin primero hacer un esfuerzo por comprenderlas, y, por el otro lado, me exijo como inmigrante a entender que Joe Arroyo a todo volumen entre las 3 y 5 de la mañana -por poner el ejemplo más simple- no siempre significa alegría, sino que también puede representar insomnio para los vecinos que no están acostumbrados.
En este juego de aprender a vivir juntos, creo que puede resultar práctico lo que alguna vez escuché en relación a lo complicado que puede resultar la convivencia: "nunca se le olvide que uno se casa con los defectos de la pareja, pues con sus cualidades, cualquiera se casaría". Lo que en últimas quiero decir es que en este proceso de integración no podemos pretender que lo único que veamos y toleremos, sean las cualidades del otro (la mano de obra, la sanidad gratuita...), sino que entendamos que esto es un matrimonio (inesperado, pero necesario para las dos partes) entre los nativos y los llegados y no es es una aventura de verano. Es un matrimonio para muchos años y si no queremos vernos la cara cada dos por tres delante de un juez para que nos enseñe a vivir juntos, debemos aprender a caminar con los zapatos del otro.
miércoles, mayo 14, 2008
Hay miradas que matan
Desde hace un tiempo tengo una sensación bastante curiosa e interesante: aunque sé que mi color de piel (a mi pesar, cada día más claro) me delata, los colores de mi ropa refuerzan las sospechas que no soy de este lado del océano y que mi acento y expresiones colombianas son imposibles de esconder (cosa que no me interesa, por el contrario las cuido lo más que puedo), desde hace un par de meses tengo la inmensa fortuna que la sensación de ser muy diferente a los demás, es cada vez menos habitual. Incluso algunas veces se me olvida que soy diferente. Pero eso tiene sus inconvenientes. Una cosa es como me siento, y otra como me ven y eso no se me puede olvidar.Esta sensación de ser diferente, y lo voy descubriendo a medida que escribo estas palabras, la puedo separar en dos partes. En la primera, la diferencia, no me la otorgaban los demás, sencillamente me la autoadjudiqué. Es decir, no me sentía diferente tan solo por el hecho de como me miraban (me miran) en el metro o porque cuando hablaba no entendían mis expresiones colombianas o una extraña sensación de culpabilidad, de constante miedo a equivocarme en las cosas más cotidianas; me sentía diferente porque la mirada que más pesaba -que al final hace parte importantísima la identidad- era la que tenía sobre mi mismo. Me reconocía como diferente y por lo tanto actuaba y me sentía como tal.
No creo equivocarme si digo que la sensación de sentirse observado, de sentir que todo el mundo te mira por el hecho no de ser "aquí", es compartida por gran parte de los que, como yo, empacaron sus ahorros y su poca cordura, para irse a otro país e intentar construir sus sueños. Esa sensación paranoica de sentirse en constante evaluación, como en todos estos casos, tiene una parte de realidad y muchas de invenciones propias. Es como si a falta de un Gran Hermano del exterior que nos esté vigilando y observando, nos dedicamos a observarnos a nosotros mismos con tal de pasar desapercibidos. No queremos pasar la vergüenza de ser detectados, de ser reconocidos como diferentes.
La segunda parte de esta sensación comienza cuando encontramos, aceptamos y reconocemos cual es la posición que jugamos en nuestro entorno. Es una etapa en la que por un extraño e inconsciente proceso, la mirada que antes se centraba en nuestras acciones y omisiones, comienza a centrarse en el entorno. El centro se había desplazado.
Pero como lo decía al comienzo de esta entrada, esta sensación de reconocerme como "diferente" es cada vez menos habitual. Sin embargo pequeños detalles, pequeñas miradas me hacen recordar que no solo somos como nos vemos, somos también como nos ven los demás, y en ese sentido, siempre seremos diferentes para los demás. Mi "descubrimiento" fue por algo insignificante, y que ocurrió, en gran parte, por el hecho que hay días que se me olvida que soy y me ven diferente: una mañana de domingo bajé la guardia y, como decimos en Colombia, "dí papaya". La historia es sencilla: Yo intento, si el sueño me lo permite, salir a comprar el pan y el periódico las mañanas de los domingo. Siempre lo hago en la misma panadería y en el mismo quiosco de periódicos. Hace cerca de tres semanas, y por razones que no vienen al caso, quise hacer un teléfono de esos que tienen dos vasos de papel a los extremos unidos por una cuerda. En mi inocencia de olvidarme que me ven diferente, se me ocurrió decirle a la compañera de la persona que me vendió el pan, que si me podía regalar dos de los vasos desechables que utilizan para servir el café y que sé que a ellos les regalan. La mirada que recibí por parte de esta señora fue la misma que hace ya meses "me regalaron" en la estación de Plaça Catalunya y a la cual me referí en otra entrada. Después de múltiples consultas con sus jefes y sentirme como si yo estuviera haciendo lo peor del mundo, la señora me dijo que si quería me tomara un café y que entonces si. Que incluso me podía llevar el vaso del café. No sé que fue más grande, si la rabia de sentirme mal-mirado o la tristeza de haber bajado la guardia. El hecho es que el teléfono que quería hacer ese día, se quedó en planos.
Cuando me pasan ese tipo de cosas, que la mirada del otro me ve "por encima del hombro" y me acusa de ser diferente, es cuando vuelven a mi mente el sentido (no solo el significado) de palabras como identidad, integración, tolerancia, respeto...
Cuando a la mirada del otro se le olvida que aquel que le parece diferente casi siempre ha hecho un esfuerzo de acercarse y limar sus diferencias para generar un espacio de dialogo, es más, ha redefinido su identidad con tal de intentar integrarse. En esos momentos de olvido es cuando no sé que pensar y aquella mirada que me hacía sentir paranoico -mi propia mirada-, vuelve con toda su fuerza acusadora.
Sin embargo, cuando siento esas miradas inquisidoras no puedo evitar pensar esas personas no tienen la culpa; en realidad su mirada, su corta mirada, no da para ver más allá de su propio ombligo.
martes, marzo 18, 2008
Acabemos con la inmigración
La gran duda que siempre tengo cuando escribo una entrada es saber para qué lo hago. Escribir para exorcizar ideas que siempre me dan vueltas y más vueltas en la cabeza es una buena respuesta, pero no suficiente, pues también podría escribir y dejarlo en un cuaderno en mi mesa de noche. Sin embargo prefiero hacerlo en un medio intangible y abierto a quien lo pueda leer. Creo que en este ejercicio que hay un poco de exhibicionismo, una pizca de egocentrismo, dos gramos de prepotencia de pensar que esto no lo hago mal y que puede interesarle a alguien y mucho, pero mucho romanticismo de pensar que esto puede hacer reflexionar a los lectores de este espacio.En respuesta a una entrada reciente, Rafa -un asiduo lector de este espacio- escribió un comentario que me pareció lo suficientemente provocador e interesante para convertirlo en si mismo en una entrada de este blog y que previa autorización del autor de esa entrada-comentario (o viceversa) transcribo a continuación.
hasta una próxima
omch
* * *
Más por deuda que por oportunidad, pues este artículo lleva más de un mes, quería exponerte mi opinión:
No tengo duda de que son los inmigrantes, los que tienen la culpa de los principales problemas de este país. Si no hubiera habido inmigrantes, procedentes de la zona de Kenia, pasando por Asia Menor, atravesando Eurasia y los pirineos, no sé si por la edad del hierro o quizás la edad del bronce, o en el paleolítico (No oculto que soy un perfecto ignorante, y no sólo en geografía, historia y prehistoria), si no hubiera sido por aquellos seres que tanto se nos parecían y que formaron nuestros ancestros, aún podría una ardilla atravesar esta península de norte a sur sin tener que bajarse de las copas de los árboles. A esa primera oleada de inmigrantes le siguieron griegos, fenicios, cartagineses... y otros muchos más, como los Celtas, que entonces no venían en cajetillas de a 20... Si no hubiera sido por esos inmigrantes, posiblemente no habrían desaparecido no sé cuántos cientos de especies autóctonas; no se habrían contaminado ríos, talado bosques enteros, exterminado ecosistemas de las albuferas...
No me cabe duda de que la culpa de todo la tiene la inmigración, como tampoco tengo ninguna duda de que la Humanidad es una Unidad indivisible, y que el hecho de haber nacido en un determinado sitio no te da ningún derecho de rechazar a los que vengan de otros lugares, ni te obliga a permanecer allá donde naciste.
Hay que acabar de una vez por todas con la inmigración... a partir de ahora, hablemos sólo de seres humanos... al menos quienes seamos capaces de hacerlo.
sábado, marzo 08, 2008
De las palomas y otros bichos
En las plazas de muchas ciudades es posible encontrar con gran frecuencia un elemento que las identifica y que se repite entre ellas. No me refiero a los grandes hitos arquitectónicos que habitualmente rodean estos sitios, ni tampoco a la cantidad de personas que, pensando que es un sitio adecuado para encontrarse, deciden ponerse una cita en el lugar más concurrido de la ciudad -es curiosa esa costumbre pues, ya sea por ser uno de los protagonistas o por estar pendiente de las charlas de mis compañeros de espera, muchas veces escucho conversaciones tipo "donde estás, no te veo"..."pero, yo también estoy ahí..."... "donde exactamente estás, ahhh no... ya te vi. no te muevas". Hoy quiero aprovechar que la primavera está comenzando y hablar sobre las palomas. Pero no hablaré de las palomas de la paz o esas palomas de concurso, sino de las palomas urbanas, de las palomas para los niños y para los turistas (aunque muchas veces los turistas se comporten como niños).La primera vez que tuve conciencia del, para mí, extraño comportamiento de estos ratones voladores (con el perdón del los colombofilos) fue en el parque Luxemburgo de París donde debido a mi reducido presupuesto, mi comida del día se limitó a un pan con una lata de atún. La verdad que no sé que fue lo que les llamó la atención a las palomas, pero una gran cantidad se me acercó y me entretuvieron un buen rato mientras observaba como se comían las boronas que iban encontrando a mis pies. Todas se peleaban cualquier trocito de comida y casi literalmente se lo arrebataban las unas a las otras. A pesar del constante, y quizás aparente, nerviosismo de estas palomas, estas se volvieron más violentas, cuando llegaron otros pájaros más coloridos, más vivaces y más pequeños. Estos últimos estaban pendientes del trozo de comida que dejaban las palomas para ellos aprovecharlo y alimentarse. Sin embargo, me daba la impresión a las palomas no les gustaba que alguien se comiera lo que ellas ya no querían. Había comida para todos, pero todos se resumía solo a las palomas. Que no viniera alguien más a comerse lo que ellas ya no querían y muchisisisisimo menos si esos "otros" no eran palomas.
El contraste era bastante interesante, por un lado estaban las palomas robustas, con su gorjeo monótono, su movimiento nervioso pero acompasado y todas de una gama de colores bastante similar: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. Mientras que los otros pájaros eran pequeños, de movimientos rápidos, ágiles, ruidosos, que iban a recuperar el trozo de pan que habían dejado las palomas y salir de allí lo más rápido posible, pues de lo contrario vendrían las palomas a atacarlos y recuperar aquello que ya habían desechado. En fin, creo que si están en una plaza y si se fijan en el comportamiento de las palomas y su relación con otros pájaros sabrán de que estoy hablando.
Toda esta seudo-introducción tiene que ver con una sensación muy extraña que tuve en estos días a la salida del metro. En el trayecto que va desde el vagón hasta la superficie, y al cual me referí en una entrada anterior, hay una especie de túnel donde se distorsionan los sonidos y en el cual el ruido de los zapatos tiene un particular tono. No es el tono lúgubre y con gran eco de las películas de suspenso, sino algo diferente algo más "natural", por decirlo de alguna manera. Sin embargo, y a pesar que siempre me había fijado en este efecto, tan solo hace un par de días descubrí la razón por la cual me llamaba tanto la atención. Mientras estaba pensando en el bajo número de choques entre palomas y caras de seres humanos*, de un momento a otro encontré muchas similitudes entre ese ruido matutino y el sonido de palomas que buscan su alimento. Me sentí como una paloma más que va buscando su trozo de pan. Esta sensación se hizo más vivida cuando me fije en los colores de la ropa de las personas que iban subiendo la escalera: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. El punto culminante de esta experiencia llegó justo antes de salir a la superficie: me encontré con un grupo de mujeres latinoamericanas discutían entre risas y gestos rápidos la mejor forma de llegar a las oficinas que tendrían que limpiar durante la mañana.
... y después dicen que el ser humano no se parece a los animales.
***
* La verdad siempre me ha parecido curioso como a pesar de tantas, pero tantas palomas que se pueden concentrar, todavía no he oído el primer caso en el que una persona tenga una herida en la cara a causa de una paloma que sale volando a gran velocidad de cualquier plaza.
viernes, febrero 08, 2008
Seudonoticias sobre la inmigración
Aunque me había prometido no hablar de este tema, la verdad que son tantas las seudonoticias y seudopropuestas que últimamente estoy escuchando sobre la inmigración, que no pude evitar hacer una entrada recopilando esas frases celebres de los seudopolíticos en campaña con la esperanza que de aquí a unos meses o años, las cosas hayan cambiado. Pero la verdad que lo veo complicado.De todos modos, aquí va un muy breve listado de esas "perlitas políticas". Entre paréntesis aparecen algunas miradas perdidas que no pude evitar hacer:
El PP propone un "visado por puntos" para inmigrantes
Rajoy quiere analizar a los extranjeros según su país de origen, formación académica y capacidad de adaptación para favorecer la entrada de unos u otros.
Pizarro dice que no robar y que no te corten una mano por hacerlo son costumbres españolas
(Como cambian las costumbres españolas, hace treinta y cinco años, tan solo treinta y cinco, si pensabas diferente tenias, como mínimo, la cárcel como sitio para reflexionar, o la muerte misma para descansar).
España es "el país más solidario del mundo" porque es el que más inmigrantes acoge, puesto que el 10% de la población que vie en España es extranjera y esto supone un "esfuerzo tremendo" de acogida
(y lo peor es que muchas personas se van a creer esta "genialidad")
"Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia"
(tan maravillosos que ya nadie quiere hacer esos trabajos... y quienes los están haciendo??... los inmigrantes. Esto lo dijo la misma persona que está convencido que por el hecho de recibir inmigrantes España es un país solidario. Si no me creen, aquí está el video. Aunque quizás lo que pasa es que este personaje entiende que ser solidarios es vender armas a buen precio a los países en guerra y se le olvida que España es uno de los principales vendedores de armas ligeras a los países africanos.)
Como se me está revolviendo el estomago de leer todo lo que se dice al respecto, prefiero dejar aquí esta entrada. Pero antes de poner punto seguido -seguro que esto no para acá y en próximas entradas volveré a tratar sobre la hipocresía de una parte de los políticos y de la sociedad-, quiero recoger los resultados de una encuesta virtual en uno de los periódicos de mayor circulación de España (La Vanguardia). A la pregunta de "¿Cree que los inmigrantes deben firmar un "contrato de integración"?", las respuestas de 4.095 lectores, que hasta el momento han respondido esa encuesta, son de 70% a favor y un 30% en contra. Por supuesto que por los métodos utilizados estos resultados no son del todo fiables, pero creo que como termómetro de la sociedad, puede ser una aproximación a lo que se siente en la calle, pero que nadie se atreve a defender en público. Ojalá que esté equivocado. Ojalá.
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Mi mirada perdida: ¿Que pasaría si todos los inmigrantes nos pusiéramos de acuerdo para no comprar nada que no sea indispensable para llegar a nuestros trabajos? Es decir: por un día llevar la comida de la casa al trabajo y no ir a comer al restaurante de siempre, por un día no tomar el café en el bar de la esquina, o no comprar el periódico...
jueves, enero 31, 2008
Inmigración, políticos y paranoia
Hay entradas, como esta, que se escriben solas y que tan solo necesitan una breve introducción. Son dos noticias publicadas en dos periódicos diferentes de España de hechos aparentemente inconexos, pero que quizás no lo estén tanto. (las negrillas son mías)Los hechos que aquí transcribo son muy diferentes entre si, pero creo que en el fondo pueden estar relacionados. Uno ocurrió en Andalucía donde en las últimas semanas han desaparecido niños sin que hasta el momento se hayan encontrado los culpables. Esta situación ha generado una paranoia colectiva que se reflejó en la agresión que sufrieron unos inmigrantes rumanos que, literalmente, pasaban por la zona. El otro hecho se enmarca en la campaña política para las elecciones generales de España donde la inmigración, como es de esperarse, es un tema de campaña que puede dar muchos votos. En la publicidad de uno de los candidatos se dice que los inmigrantes venimos por hambre y que aquí no cabemos todos. Esta simplificación de la realidad alimenta la sensación que tiene la sociedad receptora que la inmigración es un problema y no una oportunidad (y muchas veces una salvación).
omchamat
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La jauría humana en Guadalcázar
Perseguidos y agredidos cinco rumanos porque un niño al que preguntaron una dirección pensó que le iban a secuestrar
Fueron a comprar un coche y acabaron con el cuerpo magullado por los golpes. La psicosis desatada en Andalucía por casos como el secuestro de la pequeña onubense Mari Luz se cebó el lunes pasado con cinco inmigrantes rumanos que fueron agredidos presuntamente por una veintena de vecinos del pueblo cordobés de Guadalcázar. El grupo de vecinos persiguió y retuvo a los rumanos en una carretera a las afueras del municipio, según la Guardia Civil, que investiga ahora las agresiones. Les acusaban de haber intentado secuestrar a un menor, algo que no ocurrió.
La alarma surgió de los ojos de un crío de 11 años de Guadalcázar. El chico estaba sentado en la puerta de su casa esperando a que llegara su familia para poder entrar. Un automóvil rojo, en el que viajaban los cinco rumanos, se paró cerca de él. Los inmigrantes querían saber dónde estaba un taller al que habían acudido para comprar otro coche, según la versión de la Guardia Civil. Pero el crío se asustó. Salió corriendo y avisó a un tío suyo.
Entonces, se organizó rápidamente una batida y los inmigrantes fueron interceptados en la carretera A-305. "Dos coches se pusieron delante y otros dos detrás", recuerda Stancio Marin, uno de los cinco inmigrantes que viajaban en el vehículo.
"Nos pegaron", chapurrea en castellano Stancio, el chico de 20 años que se llevó la mayoría de los golpes. El parte médico que guarda en un bolsillo del pantalón señala que sufre varias "policontusiones" en la espalda y la cara. "No me puedo agachar para trabajar". Stancio suele recoger naranjas en el campo y ahora le cuesta hacerlo.
"Se volvieron locos", asegura cuando recuerda el momento en el que el grupo se le echó encima. Stancio está indignado y ayer por la tarde buscaba un abogado para que le ayude a denunciar y tramitar el caso de la agresión en los juzgados.
Según el testimonio de las víctimas, los vecinos golpearon el coche y rompieron un espejo retrovisor del vehículo. Stancio se queja de que un policía local que también llegó hasta el lugar no ordenó a los vecinos que dejaran de pegarles.
Una patrulla de la Guardia Civil fue la que finalmente puso orden y se llevó a los inmigrantes al cuartel. Los agentes comprobaron, con la declaración de varios testigos, el recorrido que habían hecho los inmigrantes durante toda la tarde y concluyeron que contra ellos sólo pesaba el testimonio del chico de 11 años, quien sostenía que le "miraron mal". Los inmigrantes se fueron libres a las tres horas ya que los agentes no apreciaron "la existencia de comportamiento delictivo", según recoge el acta policial. Sólo se produjo una "gran alarma social en el pueblo", recoge el parte de la Guardia Civil de aquel lunes.
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Duran i Lleida y la inmigración
"La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Catalunya no caben todos". Esa es la frase contundente del señor Josep Antoni Duran i Lleida en varios de los carteles que aparecen en Tarragona y en toda Catalunya. Ese parece ser uno del los pilares ideológicos que hoy muestra Convergencia i Unió ante las próximas elecciones generales del 9 de Marzo.
Como inmigrante que reside en este país y como ciudadano que cree en la democracia y en la igualdad de derechos para todas las personas, expreso mi total extrañeza y preocupación por esta demagógica, temeraria y absurda campaña contra los inmigrantes.Un cartel acusador como el del señor Duran i Lleida muestra una actitud perversa y falta de conocimiento. Los inmigrantes no sólo vienen por hambre en su país de origen, existen los desplazados por mil razones como puede ser las guerras, la persecución ideológica, religiosa o sexual, los profesionales, estudiantes, etc. Todos ellos buscas una sociedad abierta y libre como lo es Catalunya y no van a un país cerrado y racista como parecen desear algunos políticos catalanes.
Que sepan los políticos de CIU que la gente que pasa hambre, esa hambre de verdad, en pocas ocasiones puede emigrar, el viaje les supone una fortuna imposible. Entonces Catalunya está muy lejos de sufrir una invasión y un exterminio por parte de los hambrientos del mundo, que no haya alarma, esos seres humanos seguirán ahí, muy lejos de los ojos y del sentimiento del sr. Duran i Lleida.
martes, octubre 23, 2007
Todos somos diferentes
Esta entrada es tan solo para comentar algunos hechos recientes en esta Vieja Europa:La ultraderecha se impone en Suiza y se convierte en la fuerza parlamentaria más potente desde 1919.
Una de las propuestas del partido ganador de esas elecciones -donde los únicos perdedores fueron los inmigrantes- es que si un hijo de inmigrantes comete un delito, toda la familia será expulsada del país. La continua aparición de partidos de este tipo por toda Europa - partidos que parecen más interesados en "partir" la sociedad entre buenos y malos, entre superiores e inferiores, entre blancos y negros, entre iguales y diferentes, que en buscar acuerdos comunes- es difícil de detener: en Francia el alboroto de Le Pen, no se ha acabado; en este mismo país se está debatiendo si en ciertos casos se pide el ADN a los inmigrantes (más allá de la libertad que tienen los países de decidir quien entra y quien no, ¿acaso no es esto asumir que el inmigrante está mintiendo?); la Eurocamara, organismo responsable para legislar para todos los europeos, cuenta con un grupo parlamentario formado por representantes de partidos de ultraderecha de Francia, Inglaterra, Bélgica y Bulgaria, denominado "Identidad, Tradición y Soberanía, (ITS)"; en un plano mucho más local, en las recientes elecciones municipales, en Vic (España) una plataforma política obtuvo 17 regidores, una plataforma que en la cabecera de su página oficial anuncia en grandes letras "controlemos la inmigración". Teniendo este escenario la verdad, y siendo consciente que a mi me afecta esta situación, no entiendo la razón por la cual la sociedad se escandaliza por noticias como la que sigue.
Detenido un joven del Baix Llobregat que agredió a una menor por ser inmigrante.
El joven de 21 años ya fue puesto en libertad con cargos. Este personaje ya tenía antecedentes de robo con violencia pero sigue en la calle. La menor fue agredida, sin duda, por ser inmigrante, pero creo que especialmente por ser diferente. La agredida puede llevar muchos años aquí y estar plenamente integrada (amigos, estudio, comida, idioma...) pero a pesar de eso pero ella siempre será diferente. Somos así de simples, no importa lo que eres si no lo que aparentas. Casos como este ocurren diariamente en Barcelona, Cataluña, España, Rusia... todos los que inmigramos conocemos, ya sea en carne propia, o por medio de una persona cercana, algún caso de agresión física o verbal (que son las más habituales). Todas esas agresiones son sencillamente pequeñas muestras de un sentimiento que recorre a Europa: el miedo a lo diferente.
Algunas veces pienso que que la integración entendida como "todos somos iguales" es una utopía que hay que mantener y alimentar, sin embargo, como una utopía que es, la veo realizable en el mejor de los mundos posibles, y, creo que coincidimos, este no es nuestro caso. Creo que la integración debe ser entendida justo en su punto contrario: "todos somos diferentes". Convivir con el que es igual a mi no tiene mayor dificultad ni significa una sociedad avanzada, tolerante o respetuosa, lo que mide el avance y la tolerancia es saber como se convive con el que es diferente. Deberíamos esforzarnos más en aprender a vivir en un mundo en constante cambio y donde las diferencias es lo único que nos hace iguales. En fin, deberíamos aprender a vivir en el mundo en que vivimos y no en el que creemos vivir. Hasta tanto no aprendamos y enseñemos que este tipo de cosas, idiotas como el que cometió la agresión seguirán por la calle y partidos políticos como el ITS seguirán apareciendo por esta vieja y cansada Europa.
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La imagen que acompaña esta entrada es el cartel promocional del partido suizo que ganó las elecciones. Como nunca antes, una imagen vale más que mil palabras
viernes, octubre 05, 2007
No todo está perdido
Hace algunas semanas, publiqué una entrada en relación a la percepción que se tiene del fenómeno migratorio por parte de un lector de un periódico -por cierto nada de "problema de la inmigración"como se oye frecuentemente; la inmigración es un fenómeno, al igual que el incremento de turistas que también son un fenómeno que incide sobre la realidad urbana- . Hace poco me volví a encontrar una carta en el mismo sentido, pero con un enfoque diferente y que quería compartir en este espacio:"Hace tres años que mi pareja y yo vivimos en el Raval. Los dos somos arquitectos y decidimos dejar el cómodo Eixample barcelonés [zona central de Barcelona] para vivir en este barrio. Pero lo que no imaginábamos era que cada día sería una aventura.Hasta hace unos años, el barrio al que se refiere la carta, era llamado el Barrio Chino. Para evitar alimentar los tópicos, se decidió cambiar el nombre por el Raval. Hoy en día, es uno de los sitios por donde más me gusta caminar: en un mismo andén se encuentra un restaurante de comida catalana abierto en 1929 que aún hoy en día es un sitio de referencia y a 20 metros, una mezquita. Cruzando la calle está la futura filmoteca de Catalunya cuyo frente da a la rambla del barrio y a uno de sus símbolos: un gato de Botero. Una rambla que, intuyo, concentra la mayor densidad de venta de shawarma de toda la ciudad y para mí, el mejor restaurante de comida hindú. Todo el barrio es un verdadero placer para los sentidos: una calle donde muchas mujeres ejercen la prostitución, un hotel de diseño, una peluquería para marroquíes, una discoteca latina, uno de los centros de enfermedades tropicales más importantes de España y una de las plazas más silenciosas y románticas de la ciudad, se encuentran en un radio de 200 metros. Los que han vivido en esta ciudad toda su vida, dicen que es un barrio peligroso, yo lo encuentro más que peligroso, delicioso.
Vivimos cerca del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), y cuando salgo de casa para ir a trabajar, lo primero que he de hacer es verificar que no haya ningún excremento en el portal (ya sea de perro o humano) para poder seguir mi marcha. De camino al metro paso por delante del Macba, cuya plaza vacía muestra los excesos del botellón de la noche anterior. Doblo la esquina y paso por el lateral del museo, y me encuentro con los orines y losvómitos de los indigentes que duermen en uno de los soportales del museo.
Al volver a casa por la tarde atravieso la misma plaza, esta vez atestada de jóvenes y no tan jóvenes skaters (otra actividad vetada por la normativa cívica de Barcelona) venidos de todas partes de Europa a la cool Barcelona.
Llegar a casa es todo un placer: ruido de mi vecino dj y música que sube por las estrechas calles de la nueva tienda de moda en el barrio. Llamo a la Guardia Urbana y me dice que ellos han estado en casas donde el ruido impide oír a tu interlocutor a un metro de distancia. Dicho esto, se van y no vuelven.
Cuando hablas del Raval, siempre te preguntan por la inmigración. Éste es el menor de los problemas. Paquistaníes, filipinos, etcétera, son los que menos problemas producen en el barrio. Suelen ser gente trabajadora que intentan salir adelante lo mejor que pueden. El verdadero problema de este barrio lo provoca la inmigración de primer nivel (la europea de vuelos low cost), que usa esta ciudad como la sala de fiestas de Europa.
Sinceramente creo que donde reside el verdadero misterio del Raval es en la dejadez de las autoridades municipales a la hora de preservar un barrio histórico situado en el centro de la ciudad."
Fernando Rial, Barcelona.
El País Semanal - Sección cartas de los lectores
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Después de volver a leer la carta tengo la sensación que en lo que se refiere a los tópicos que se manejan en torno a los inmigrantes, no todo está perdido. Queda mucho recorrido por delante, pero ahí está la semilla, lo que tenemos que hacer es alimentarla.
lunes, septiembre 10, 2007
Diferentes etapas de la queja
A manera de prólogo:1.) Uno de los periódicos españoles que, desde mi subjetividad, considero más serio y más equilibrado, o mejor, menos desequilibrado en su información es La Vanguardia. En su portada del pasado domingo (09/09/2007) titulaban: "El aumento de la población altera la vuelta a los colegios" y como subtitulo "Incremento de aulas y barracones para acoger los nuevos escolares". Después de leerlo me preguntaba sobre las diferentes formas de presentar una noticia y sus consecuencias. Esta misma noticia, que es una realidad, es decir, los inmigrantes en los colegios han alterado la composición de las aulas, puede ser presentado de muchas otras maneras y en cada una de ellas el "culpable" es diferente, por ejemplo "El gobierno autonómico no estaba preparado para el nuevo curso escolar" y como subtitulo "A pesar del creciente número de escolares que se presenta desde hace cinco años, no se han tomado las medidas necesarias". Otros titulares en lugar de buscar el "culpable" podrían realzar los beneficios de la multiculturalidad, pero esos no venden tantos periódicos.
2.) La semana pasada fui a donar sangre de manera voluntaria. La respuesta que recibí, no varió mucho de la que recibí hace ya bastantes meses y que comenté en una entrada anterior: "no, usted no puede donar por haber estado en Colombia". Como ya estaba preparado para ese comentario, respondí que la prueba del chagas ya me la habían hecho y que no había peligro. Sin embargo ahora la restricción para donar no era esa, era que había estado hace menos de tres años en Colombia y que eso me inhabilitaba para ser donante de sangre, pero podía donar plasma. Es decir, que si quería donar sangre tenía que durar tres años sin ir a Colombia (supongo que es igual para todos los países "tropicales"). Más allá del debate si es eso discriminación (no creo, supongo, y espero, que hay razones científicas para hacerlo), me gustaría llamar la atención en el hecho que si ahora hay una crisis de donantes de sangre, como será dentro de 25 años, cuando al menos el 10% de la población será descendiente de una persona inmigrante y el 25% sea mayor de 65 años, dos colectivos a los cuales se les restringe su donación.
Para terminar este "prólogo", aclarar que aunque no pude donar sangre, doné plasma que eso si me dejaron.
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Muchas veces cuando hablo con personas cercanas sobre los temas que están en "preparación" para el blog, me encuentro con el comentario "pero no hable más de inmigración, parece que se estuviera siempre quejando" o "es que parece que usted no se hubiera adaptado". En fin, quedo con la sensación que el mensaje es "no hables mucho de tu condición de inmigrante y trata de pasar desapercibido".
La forma en que he asimilado todos esos comentarios ha pasado por diferentes etapas, sin que todavía, intuyo, haya llegado a la definitiva -y ojala nunca llegue, pues acaso ¿la vida no es la búsqueda permanente de respuestas? La primera de estas etapas fue la de "si, tienen razón, me quejo mucho", luego pasé por la etapa de "¿será que me estoy quejando mucho?" y recientemente he llegado a una tercera etapa donde la pregunta pasa a ser afirmación "no, no me estoy quejando". En la primera etapa supongo que estaba sacándome la "espina" que se venía clavando desde que salí de mi país cada vez que tenía que enfrentarme a un tramite o con la mirada casi-inquisidora de aquel para quien le parecía muy extraño. Era una especie de sentimiento de culpabilidad o de estar "manchado" y por eso en cierta medida pensaba que me quejaba mucho, pero que tenía razones para hacerlo. El cambio a la segunda fase, la de preguntarme si me quejaba, nace al darme cuenta que muchas personas, inmigrantes y nativos, estaban de acuerdo con mis observaciones sobre el hecho de "inmigrar". Es decir, me dí cuenta que esto que pasaba era una realidad, que a muchas personas habían tenido experiencias, como mínimo iguales y muchas veces más desagradables que las mías. Así que la duda de saber si realmente eran quejas se hacía cada vez más grande.
En esta tercera etapa, que es en la que me encuentro, la duda se ha despejado en gran medida y además tengo una cierta certeza de decir que no me estoy quejando, que lo que hago es contar mi vida desde mi experiencia como inmigrante. Ni más ni menos. Estoy compartiendo mi visión del mundo desde los ojos que me da el ser inmigrante, de la misma manera en que lo pudiera hacer (y trato de hacer) como ingeniero o como usuario del transporte público. Cuando escribo estas entradas, ninguna de esas categorías por si sola me define completamente, pero sin todas ellas, dejaría de ser quien escribe. Es decir, a mi identidad, que está construida por mis experiencias y preparación, le he sumado una que me ha enriquecido muchísimo que es la de inmigrante.
Recientemente he encontrado muchos argumentos históricos sobre la importancia que han tenido los inmigrantes en el desarrollo de la humanidad: si el primer hombre que se puso de pie no hubiera tenido su vocación de inmigrante, de conocer que había más allá de sus montañas, de explorar el mundo, otra sería la historia del mundo; los nómadas del desierto eran los únicos que podían mostrar a los agricultores -los primeros sedentarios- que el mundo es mucho más grande; a los irlandeses que salieron de su país en la segunda mitad del siglo pasado, se les adjudica, en parte, el hecho que su país hoy sea a nivel mundial ejemplo de crecimiento sostenido; es más, las grandes religiones de hoy en día no hubieran existido si no es por su vocación de recorrer la tierra con el mensaje de su Ser Supremo. Se me ocurren muchos más ejemplos y en todos los casos, me parecen evidentes y lógicos, pero también pienso en lo afortunado que soy por poder vivir y conocer de primera mano formas muy diferentes de relacionarse con el mundo, pero también siento pena por aquellos que no han podido tener esta experiencia; entiendo el miedo que deben sentir las personas que no han salido de su mundo y descubren que el mundo ha venido a ellos; me siento enriquecido al comprobar que la riqueza que tiene una persona que ha inmigrado en cuanto a los sabores, colores, palabras, experiencias y sonidos; pero me asustan las personas a las que la paredes de su casa ya le parecen lejanas. Quizás por todo lo anterior es que sumarle una nueva categoría a mi identidad, la de inmigrante, en lugar de asustarme, me complementa. Esta nueva categoría me da un punto de vista que no es ni mejor, ni peor, sencillamente diferente.
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A manera de conclusión:
Acabo de releer todo lo anterior y me ha sorprendido descubrir que muchos de los argumentos que utilicé son muy parecidos a aquellos en los que esgrimen su superioridad frente a los inmigrantes. Es decir, su historia que se remonta un pasado muy lejano, su aporte al desarrollo de las ciencias, la riqueza de sensaciones que les produce su tierra, el aporte económico que hacen a su país... todos esos argumentos los he visto una y otra vez utilizados como evidencia de la pureza de su raza, de su país, de su ciudad, de su parcela en el mundo... Al final la diferencia parece estar tan solo en el lado de la puerta en que nos estemos: para el que está afuera el otro está encerrado, para el que está adentro, el otro está desprotegido.
miércoles, septiembre 05, 2007
Lecturas clandestinas
De un tiempo para acá la idea del sentido que tiene escribir un blog me esta dando vueltas en la cabeza y muchas veces tener esa duda me alegra pues pienso que si escribir tuviera un fin predefinido no me gustaría tanto. Hace un par de días, mientras venía al trabajo, leí clandestinamente una revista que llevaba mi compañera de silla en el metro donde se entrevistaba a una persona que acababa de cumplir sus 80 años y siempre había viajado caminando. Me llamó la atención tres cosas: la edad del señor, lo bien conservado que se veía en la foto y el énfasis que hacía sobre el hecho que viajar a pie, hoy en día sea una novedad*. Según pude entender de mi lectura clandestina, al entrevistado el placer del viaje no consistía en llegar al destino, sino en el camino que lo llevaba a el.Pero bueno, me desvío del tema. En esta entrada tan solo quiero llamar la atención sobre la desesperación de algunos inmigrantes cuando se tienen que enfrentar con la realidad. Una realidad que no tiene nada que ver con esa que aparece en cualquier lugar del mundo gracias a la omnipresente televisión. Hace un par de días un inmigrante rumano se prendió fuego frente a la delegación de gobierno (donde se hacen muchos de los tramites para obtener los permisos de residencia y trabajo) por lo desesperada de su situación. El diario El País describe de la siguiente manera la situación de esta persona: "La llegada de la familia a España se produjo hace, aproximadamente, tres meses. Algunos parientes les hicieron creer que sería fácil lograr trabajo en Castellón, donde los rumanos son la principal población inmigrante, y alquilar una vivienda en la que podrían alojarse los cuatro. Pero no fue así y tuvieron que estar viviendo con un familiar mientras crecía su desesperación". Cuando fue a pedir ayuda para regresar, la respuesta que recibió del ayuntamiento fue: "No está empadronado en Castellón y, por lo tanto, no es susceptible de percibir ayudas municipales", según la concejal responsable de Servicios Sociales.
A lo anterior se le suma la noticia, también publicada hace pocos días, que en los procesos de repatriación de inmigrantes, estos deben abordar el avión con las manos atadas con cuerdas y quedará a criterio de las autoridades mantenerlos atados durante el vuelo: "si se ponen violentos podrán ser inmovilizados con cascos de autoprotección para los repatriados violentos, que impidan que se autolesionen y con cinturones y prendas inmovilizadoras autorizadas", según la noticia publicada por el mismo diario -no, no se refiere a las prácticas de las personas que se llevan para Guantanamo o los presuntos terroristas detenidos en Alemania, se refiere a inmigrantes que son deportados.**
Para completar esta triste secuencia de noticias, hoy me encuentro el siguiente titular:"Estoy en silla de ruedas por ser negro". La noticia, como se imaginarán, es la misma de siempre: una persona, identificada por un testigo, se declara inocente de la agresión contra una persona de otra raza que quedó de por vida inmovilizado del cuello para abajo. El acusado se defiende diciendo que "sólo estaba recogiendo su coche... y punto".
Todo lo anterior puede haber ocurrido en cualquier otro país en mayor o menor medida: en Alemania un grupo de 50 personas atacaron a un grupo de indios; en Polonia el homosexualismo está siendo perseguido; en Estados Unidos un senador está en problemas con la ley por haber propuesto, en un baño, a otro hombre a tener relaciones sexuales y que luego que resultó ser policía; en Bélgica una pareja se negó a ser casada por un diputado negro; en Colombia algunos bares "cosmopolitas" sutilmente restringen la entrada a personas negras (gracias a internet, hace poco vi una entrevista a un grupo que defiende ideas racistas en Colombia: hay que ser muy idiota para ser racista en un país tan multiracial como Colombia y fuera de eso salir por televisión reconociéndolo).
Para ir terminando, vuelvo a la idea de caminar por caminar con la que comenzaba esta entrada. Creo que esto de escribir tienen el único fin de conservar la misma vitalidad que tiene la persona a quien entrevistaban en esa revista. Él viaja caminando, yo creo que escribiendo estoy caminando y viajando. Y así como el viajar la mayoría de veces no cambia la realidad de los destinos, este blog no cambiará nada, el mundo seguirá girando, las agresiones contra todos y entre todos serán una constante, la burocracia seguirá dando vueltas en si misma, la idiotez nunca se acabará... pero a pesar de vivir rodeado de todo eso, espero que estos textos, me den la salud mental para pensar que las cosas pueden cambiar... y porqué no, pensar que esa misma convicción es compartida con quien lee estas palabras.
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*Algo que se ha hecho desde el comienzo de la humanidad, hoy en día es una novedad. ¿O será acaso que la idea de "ser humano", entendido como un conjunto de rasgos conscientes y no como una simple e insípida agrupación de genes que caminan, sea hoy en día también una novedad?...
** Después de publicar esta entrada, me encontré con este artículo publicado en un periódico español.
martes, julio 17, 2007
¿Olvido o sinvergonzonería?
olvido.1. m. Cesación de la memoria que se tenía. 2. m. Cesación del afecto que se tenía. 3. m. Descuido de algo que se debía tener presente.
sinvergonzonería.
1. f. Desfachatez, falta de vergüenza.
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
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A nivel mundial la frontera donde el desequilibrio entre la riqueza de un lado y del otro es la que hay entre España y Marruecos. Según las estadísticas que se miren, esta diferencia es de 50 a 1. Es decir que por cada euro que recibe una persona en el sur, en el norte recibiría hasta 50 veces más. Hace dos años, para evitar la constante inmigración no deseada desde el norte de África hacía Europa, la valla que separa estos dos países se elevó de tres a seis metros. La noticia de ese día describe esta intervención de la siguiente manera:
"Para hacer frente a los intentos de entrada de inmigrantes, han comenzado hoy unas obras para el recrecido (sic), de tres a seis metros, de la valla del perímetro fronterizo entre Melilla y Marruecos. Ferrovial es la adjudicataria de la obra, por un importe de 750.000 euros, en la zona que discurre desde el puesto fronterizo de Barrio Chino hasta la aduana de Beni-Enzar. La valla tiene en esta parte 2,8 kilómetros de largo y, en unos 45 días, seis metros de altura. Según la Delegación del Gobierno, en los próximos días también se iniciarán las obras para recrecer el tramo de 3,3 kilómetros por la zona colindante con los Pinares de Rostrogordo, adjudicadas a Necso" (El Pais, España 14-09-2005).
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Sin embargo, esta semana en México, el presidente de España, José Luis Zapatero -el mismo que aprobó levantar la valla que el año pasado se cobró la vida de varios inmigrantes mientras la intentaban saltar- en un discurso de homenaje a los niños que durante la guerra fueron enviados a ese país para salvar sus vidas, y que hoy son ancianos perfectamente adaptados, dijo las siguientes palabras:
"Todavía una gran parte de la población mundial, por encontrarse sumida en la pobreza y el subdesarrollo, no disfruta efectivamente de la plena dignidad a la que tiene derecho como ser humano (siendo una) causa de los movimientos migratorios incontrolados, que tantos sufrimientos acumulan. No hay muro, por alto, ancho o largo que sea, y cualquiera que sea el material que lo conforme, que pueda imponerse al sueño de una vida mejor. No hay muro ni fosa que prevalezcan frente al intento de conquistar un futuro en bienestar".
¿Ante esas declaraciones que comentario se puede hacer?... ¿que los 750.000 euros en vallas hubieran beneficiado a miles de personas?... creo que es un argumento cierto, pero demagógico. ¿que entre los dos años que han transcurrido entre una noticia y la otra ha habido un cambio de la percepción de la inmigración?... no me lo creo... ¿que pretender establecer algún vínculo entre el discurso reciente y las obras de la valla es fruto de la parte paranoica de mi imaginación?... tal vez (ojala!)... ¿que a Zapatero se le olvido lo de la valla?... con tantos asesores, lo dudo... ¿que esto solo pasa en España?... falso. Si busco encontraré ejemplos similares en todo el mundo.
Mientras busco alguna respuesta, siempre vuelve a mi cabeza lo que mencionaba en una entrada reciente: si el mundo fuera justo, este tipo de incoherencias no se darían. Pero también tengo responder de nuevo, no, el mundo no es justo.
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