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jueves, marzo 17, 2011

Acto de contrición

.·. Imagen cortesia de Iñaki Bellver .·.
Hace poco me pregunté por el orígen de mi interés y preocupación por el tema de la inmigración aquí en Europa. A continuación unas breves reflexiones transoceánicas.
gracias por la compañia
omchamat
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En Colombia mis condiciones -todas casuales- de nacimiento, raza y nivel económico, me permitieron estar dentro de ese (reducido) grupo de personas que no tiene muchas posibilidades de ser constantemente discriminada. Creo no miento al decir que en Colombia es fácil encontrar con relativa facilidad discriminaciones sutiles o descaradamente evidentes, en función de alguno de los anteriores elementos:

El lugar donde naces o vives, condiciona tu verdadero sentimiento de lo que es “Colombia”. Es más, la guerra que vive el país ha dejado de ser tema frecuente cuando esta se ha ido desplazando a las zonas rurales –ergo, olvidadas- del país dejando de amenazar el “desarrollo” urbano. La sensación generalizada es que lo que pasa en Colombia, es únicamente aquello que pasa en sus ciudades.Todo aquello que no sea urbano, no es típicamente colombiano, en cambio todo lo que pasa en las urbes si lo es.Lo rural es lo exótico, lo urbano, lo "normal".

En cuanto a la raza, un único ejemplo: las críticas que se le hacen a una reconocida exsenadora negra –odio la expresión afrodescendiente o afrocolombiana- están plagadas no por sus posiciones políticas, sino, con mucha frecuencia, de referencias despectivas a su color de piel.

El nivel económico es quizás el más evidente, y a la vez el más triste: en un evento cultural  donde se presentaban ante un auditorio diplomático escuché a una de las organizadoras decir que “que no se ponga eso, eso parece de pobre” al ver que la ropa que llevaba una de las artistas no era impecablemente nueva. A esta persona se le olvidaba que Colombia no solo es millonaria, sino que es mayoritariamente pobre. También he escuchado con un patético convencimiento a una “colombiana preocupada por los pobres”, que ella no entendía cómo era posible que jóvenes mujeres sin recursos económicos no aceptaran el “generoso ofrecimiento que colombianas de bien para hacían al darles ligadura de trompas gratuitas para evitar tener hijos”. Invertir el dinero de esa “generosa” campaña en educación sexual, no lo había contemplado. ¿El derecho a la reproducción? Eso no era un derecho para todas, era un derecho para mujeres derechas.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, siempre tuve la suerte de no sentirme claramente discriminado por alguna de las anteriores razones. Alguna vez sospecharon de mis posiciones políticas por haber estudiado en una universidad pública –donde van personas con menos recursos económicos-, en otras el “negro” me fue lanzado como un insulto y en otras me cuestionaron (cuestionan) el no entender que como se hace en La Ciudad es como deben ser hechas las cosas.

En fin, esta retahíla de cosas que es fácil ver en Colombia, son las mismas cosas que me han hecho, una vez que he aceptado y disfrutado de mi condición de inmigrante en Europa, que me preocupe e interese por el fenómeno de la discriminación y el racismo. Pero no, no es un interés desinteresado por todo eso. Es un interés que nace del hecho de darme cuenta que aquí yo hago parte de ese grupo que ha nacido en la ruralidad del mundo –es decir, los países pobres o en vías de desarrollo-, tengo un color de piel y rasgos diferentes a los nativos –tener sangre negra, española, libanesa e indígena, te pone necesariamente fuera de lo “normal”- y mi nivel económico se ha visto afectado por tener la osadía de construir un nuevo proyecto de vida lejos del lugar donde nací.

Es decir, que si me interesa el fenómeno de la inmigración y el racismo no es (solo) por altruismo, sino porque aquí yo puedo ser el discriminado.

martes, noviembre 23, 2010

No lo conozco, no lo quiero

En mi barrio y en el del lado, el miedo es similar.
En mi barrio y en el de más allá, los diferentes son los otros.
En mi barrio solo están los buenos, en el otro, todos son malos.

La similitud de los mensajes que aparecen abajo (uno proveniente de una plataforma política de Catalunya y el otro de una estructura militar ilegal de Colombia) me hacen recordar, una vez más, un tema recurrente de este espacio: el miedo al otro; el rechazo al recién llegado; no te conozco, no te quiero. La única diferencia son los medios: Unos matan –y se matan- con balas de 2.500 pesos, los otros degradan –y se degradan- con sus propuestas.

No comments.

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Plataforma per Cataluya
Una plataforma política cuya única propuesta es el rechazo a la inmigración. Xenófobos y racistas son los adjetivos que generalmente acompañan a este grupúsculo -que segura y desafortunadamente, tendrá cabida en el próximo parlamento catalán.
"Las olas masivas de inmigración ilegal aumentan la delincuencia, el paro y el gasto social, plantean conflictos lingüísticos, religiosos y culturales, así como bolsas de pobreza y marginación, constituyendo una seria amenaza para la identidad y la cohesión social de Catalunya."
Link al programa político

Un joven encargado de vigilar que a la Comuna 13 de Medellín no entren extraños
En esta comuna, según el reportaje, una bala, o una vida que viene siendo lo mismo, vale 2.500 pesos (algo menos de un euro). En esta comuna, se vigila al extraño por jovenes que dicen: "“Yo sumo, resto, multiplico y mato”.
Una suerte similar sufren todas las personas desconocidas o ajenas al barrio. “Cero forasteros. Si no es de aquí, no pasa. Si no tiene quién hable por él, no pasa. Aquí entra gente y nos mata a dos o tres, entonces para evitar malos ratos más bien cero”, dice “El Flaco”, uno de los líderes del sector.
Link al reportaje

lunes, octubre 18, 2010

De Zoociedades a Sociedades, solo hay un libro de distancia

Desde hace varios meses, cada vez que escucho a políticos, medios de comunicación, "Expertos" (así en mayúsculas y entre comillas) o al taxista del día, hablando sobre lo maravillosamente maravillosa que es la sociedad Europea en relación a otras culturas, y especialmente a las que migran, me acuerdo de los monos Bandar-log en "El Libro de la Selva".


Kipling describe a estos monos como un grupo de animales que viven en un templo en ruinas que ellos consideran prueba irrefutable de su superioridad frente al resto de animales y, por eso, entre otras razones, no se relacionan con el resto de animales de la selva. Son una zoociedad tan avanzada que ni siquiera necesitan leyes ni memoria (no tienen ni lo uno ni lo otro). Ellos no se acuerdan más alla del pasado inmediato y viven en el presente simple. Ellos dicen que son superiores y por el hecho de decirlo ellos, es verdad. Mogwli, al ver la forma que tienen de comportarse, piensa que fueron mordidos por Tabaqui, el chacal, que con su mordida transmite el dewanee (la locura).

Esto es lo que le dicen los Bandar-log a Mogwli:

"-Somos grandes, somos libres, somos admirables. El más admirable pueblo que hay en toda la Selva, somos nosotros. Todos decimos esto, de donde se deduce que tiene que ser verdad -gritaban-. Pero, ésta es la primera vez que puedes escucharnos y, seguramente, tendrás ocasión de repetir nuestras palabras al pueblo de la selva para que en adelante se fije en nosotros; por tanto, diremos cuanto se refiere a nuestras valiosísimas personas. "

"Mowgli no objetó nada a esto. Los monos, varios centenares, se reunieron en la terraza para escuchar a sus propios oradores. Estos entonaban alabanzas a los Bandar-log, y cuantas veces uno de los oradores callaba durante un instante para tomar aliento, los demás gritaban al unísno: "

"-¡Muy cierto! ésa es también nuestra opinión! "
Cuando leí eso, me acordé de las opiniones, declaraciones y acciones que recorren Europa frente a la inmigración (desde Berlusconi hasta Merkel, pasando por Francia, España, Bélgica, Holanda, Suecia...) y la imagen de Tabaqui como transmisor de la rabia, no pude evitar ligarla a la econocracia* que rige el mundo.

Yo, como Mogwli, espero no perder de vista La Selva.
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* La econocacia seria una forma de gobierno basada en la economía, no sé si teóricamente está descrita, pero en la práctica, me resulta dificil encontrar mejor descripción.

PD1: Lo malo de esta entrada es que la hubiera podido escribir pensando en aquellos grupos sociales/políticos "muy civilizados y pacíficos" que llevan 50 años buscando y construyendo la paz en Colombia, y el resultado, las conclusiones y el sentimiento hubieran sido el mismo.


PD2: Cuando comencé a leer este libro no me esperaba encontrar un libro con la dureza y fortaleza de sus personajes. La versión edulcorada de Disney, no tiene mucho que ver con el libro, afortunadamente para nuestra infancia (o no).

jueves, enero 29, 2009

Buscando neuronas

Ahora esta de moda hablar de integración, inmigración, multiculturalidad, interculturalidad... y todas esas palabras con tantas silabas, que parece que nunca se fueran a acabar de pronunciar. Quizás por estar tan de moda esos términos tan abstractos y difíciles de concretar, afloran sentimientos igualmente complejos que apelan no a la razón, sino a elementos que tienen que ver más con nuestra identidad, y, por lo tanto, más viscerales: patria, nación, cultura, Dios... De todos ellos diría que podríamos tener alguna idea de lo que significan para nosotros, pero seguramente si la comparamos con la del vecino serán tan diferentes que alguna discusión -no siempre agradable- aflorará: cual es mi cultura, como defino mi identidad, donde acaba mi nación y que considero mi patria. Todos tenemos alguna idea de lo que eso nos significa, pero resultaría difícil de describirlas en su totalidad, pues en este tema como en ningún otro, el total es mucho más que la suma de sus partes.

Sobre la complejidad de definir nuestra identidad, hace poco me encontré una discusión en internet sobre el impacto social/cultural que tiene y tendrá que el 27% de los niños nacidos durante el 2008 en Catalunya al menos uno de sus progenitores es inmigrante. Como es de esperar, en una sociedad - y no me refiero solo a la catalana- donde la inmigración en los últimos 5 años haya sido calificada como una de las principales preocupaciones, este tema haya hecho aflorar opiniones para todos los gustos. Desde los radicales que pedían expulsión para los inmigrantes por el hecho de no haber nacido en esta tierra, hasta los que se alegraban de saber la mezcla de razas y culturas que se estaban dando. Entre todos los comentarios hubo uno que me llamó la atención puesto que no recuerdo haberla oído antes como argumento para defender lo “tuyo”. El comentarista venía a decir que lo primero es cubrir las necesidades de vivienda, salud y educación a los de la misma “sangre”*.

Supongo (y espero!) que la idea de "sangre" a la se referia este comentarista es que primero hay que atender a los “tuyos” -entendido en un sentido de familia y amistades- y después a los que acaban de llegar. Ante lo cual me reafirmo en la teoría en que el ser humano cuando se enfrenta a sus temores apela al dicho de “todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. Pero no quiero hablar de eso, pues considero que es una reacción natural y desafortunadamente habitual. Prefiero hablar sobre aquello que me da miedo: imaginarme que a lo que se refería este anónimo comentarista era que los derechos sociales se adquieren únicamente mediante herencia de sangre. Lo digo, pues repasando un poco los foros de internet donde se debaten estos temas, me doy cuenta que este, el de la sangre, es cada vez más frecuente.

Pensar que aunque cumpla mis deberes como ciudadano (trabajo, impuestos, espíritu cívico...) no se me otorgan todos los derechos que eso conlleva y sencillamente es un peaje para llegar a ninguna parte, me da miedo.

Me da miedo pensar que cuando leo que algunas personas piensan que "primero la sangre", se refieren al sentido estricto de obtener esos derechos por medio de una azarosa mezcla de cromosomas. Me da miedo pensar en los hijos de los hijos de inmigrantes que, como es mi caso, son fruto de una mezcla infinita de sangres de diversos orígenes, culturas y razas. En mi confluyen la sangre de mis antepasados negros, indios, españoles, libaneses... Algo me dice que para las personas que piensan de ese modo, esta mezcla de sangres me inhabilita para, que al mismo tiempo que cumplo con mis deberes, ser beneficiario inmediato de los mismos derechos que una persona con la "sangre pura".

Puede que esté condicionado por los medios de comunicación, pero no puedo evitar relacionar a las personas que piensan de esa manera con aquellos "personajes" que creen tener la sangre pura y van por la calle con la cabeza rapada, mirada desafiante y ropas oscuras. Quizás esté condicionado, pero también puede ser que mi instinto de conservación me esté diciendo que el gesto agresivo de esos "personajes", es sencillamente un acto de desesperación mientras buscan sus neuronas. Por eso es que cuando los veo buscando sus neuronas en la mirada de los demás, siento más miedo pues pienso que van a buscar sus neuronas, como si fueran monedas, en mi propia humanidad.

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*He intentado buscar este comentario y que fue el que inspiró esta entrada, pero no lo encuentro.

viernes, febrero 08, 2008

Seudonoticias sobre la inmigración

Aunque me había prometido no hablar de este tema, la verdad que son tantas las seudonoticias y seudopropuestas que últimamente estoy escuchando sobre la inmigración, que no pude evitar hacer una entrada recopilando esas frases celebres de los seudopolíticos en campaña con la esperanza que de aquí a unos meses o años, las cosas hayan cambiado. Pero la verdad que lo veo complicado.

De todos modos, aquí va un muy breve listado de esas "perlitas políticas". Entre paréntesis aparecen algunas miradas perdidas que no pude evitar hacer:

El PP propone un "visado por puntos" para inmigrantes

Rajoy quiere analizar a los extranjeros según su país de origen, formación académica y capacidad de adaptación para favorecer la entrada de unos u otros.

Pizarro dice que no robar y que no te corten una mano por hacerlo son costumbres españolas
(Como cambian las costumbres españolas, hace treinta y cinco años, tan solo treinta y cinco, si pensabas diferente tenias, como mínimo, la cárcel como sitio para reflexionar, o la muerte misma para descansar).

España es "el país más solidario del mundo" porque es el que más inmigrantes acoge, puesto que el 10% de la población que vie en España es extranjera y esto supone un "esfuerzo tremendo" de acogida
(y lo peor es que muchas personas se van a creer esta "genialidad")

"Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia"

(tan maravillosos que ya nadie quiere hacer esos trabajos... y quienes los están haciendo??... los inmigrantes. Esto lo dijo la misma persona que está convencido que por el hecho de recibir inmigrantes España es un país solidario. Si no me creen, aquí está el video. Aunque quizás lo que pasa es que este personaje entiende que ser solidarios es vender armas a buen precio a los países en guerra y se le olvida que España es uno de los principales vendedores de armas ligeras a los países africanos.)

Como se me está revolviendo el estomago de leer todo lo que se dice al respecto, prefiero dejar aquí esta entrada. Pero antes de poner punto seguido -seguro que esto no para acá y en próximas entradas volveré a tratar sobre la hipocresía de una parte de los políticos y de la sociedad-, quiero recoger los resultados de una encuesta virtual en uno de los periódicos de mayor circulación de España (La Vanguardia). A la pregunta de "¿Cree que los inmigrantes deben firmar un "contrato de integración"?", las respuestas de 4.095 lectores, que hasta el momento han respondido esa encuesta, son de 70% a favor y un 30% en contra. Por supuesto que por los métodos utilizados estos resultados no son del todo fiables, pero creo que como termómetro de la sociedad, puede ser una aproximación a lo que se siente en la calle, pero que nadie se atreve a defender en público. Ojalá que esté equivocado. Ojalá.

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Mi mirada perdida: ¿Que pasaría si todos los inmigrantes nos pusiéramos de acuerdo para no comprar nada que no sea indispensable para llegar a nuestros trabajos? Es decir: por un día llevar la comida de la casa al trabajo y no ir a comer al restaurante de siempre, por un día no tomar el café en el bar de la esquina, o no comprar el periódico...

jueves, enero 31, 2008

Inmigración, políticos y paranoia

Hay entradas, como esta, que se escriben solas y que tan solo necesitan una breve introducción. Son dos noticias publicadas en dos periódicos diferentes de España de hechos aparentemente inconexos, pero que quizás no lo estén tanto. (las negrillas son mías)

Los hechos que aquí transcribo son muy diferentes entre si, pero creo que en el fondo pueden estar relacionados. Uno ocurrió en Andalucía donde en las últimas semanas han desaparecido niños sin que hasta el momento se hayan encontrado los culpables. Esta situación ha generado una paranoia colectiva que se reflejó en la agresión que sufrieron unos inmigrantes rumanos que, literalmente, pasaban por la zona. El otro hecho se enmarca en la campaña política para las elecciones generales de España donde la inmigración, como es de esperarse, es un tema de campaña que puede dar muchos votos. En la publicidad de uno de los candidatos se dice que los inmigrantes venimos por hambre y que aquí no cabemos todos. Esta simplificación de la realidad alimenta la sensación que tiene la sociedad receptora que la inmigración es un problema y no una oportunidad (y muchas veces una salvación).

omchamat

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La jauría humana en Guadalcázar
Perseguidos y agredidos cinco rumanos porque un niño al que preguntaron una dirección pensó que le iban a secuestrar

Fueron a comprar un coche y acabaron con el cuerpo magullado por los golpes. La psicosis desatada en Andalucía por casos como el secuestro de la pequeña onubense Mari Luz se cebó el lunes pasado con cinco inmigrantes rumanos que fueron agredidos presuntamente por una veintena de vecinos del pueblo cordobés de Guadalcázar. El grupo de vecinos persiguió y retuvo a los rumanos en una carretera a las afueras del municipio, según la Guardia Civil, que investiga ahora las agresiones. Les acusaban de haber intentado secuestrar a un menor, algo que no ocurrió.

La alarma surgió de los ojos de un crío de 11 años de Guadalcázar. El chico estaba sentado en la puerta de su casa esperando a que llegara su familia para poder entrar. Un automóvil rojo, en el que viajaban los cinco rumanos, se paró cerca de él. Los inmigrantes querían saber dónde estaba un taller al que habían acudido para comprar otro coche, según la versión de la Guardia Civil. Pero el crío se asustó. Salió corriendo y avisó a un tío suyo.

Entonces, se organizó rápidamente una batida y los inmigrantes fueron interceptados en la carretera A-305. "Dos coches se pusieron delante y otros dos detrás", recuerda Stancio Marin, uno de los cinco inmigrantes que viajaban en el vehículo.

"Nos pegaron", chapurrea en castellano Stancio, el chico de 20 años que se llevó la mayoría de los golpes. El parte médico que guarda en un bolsillo del pantalón señala que sufre varias "policontusiones" en la espalda y la cara. "No me puedo agachar para trabajar". Stancio suele recoger naranjas en el campo y ahora le cuesta hacerlo.

"Se volvieron locos", asegura cuando recuerda el momento en el que el grupo se le echó encima. Stancio está indignado y ayer por la tarde buscaba un abogado para que le ayude a denunciar y tramitar el caso de la agresión en los juzgados.

Según el testimonio de las víctimas, los vecinos golpearon el coche y rompieron un espejo retrovisor del vehículo. Stancio se queja de que un policía local que también llegó hasta el lugar no ordenó a los vecinos que dejaran de pegarles.

Una patrulla de la Guardia Civil fue la que finalmente puso orden y se llevó a los inmigrantes al cuartel. Los agentes comprobaron, con la declaración de varios testigos, el recorrido que habían hecho los inmigrantes durante toda la tarde y concluyeron que contra ellos sólo pesaba el testimonio del chico de 11 años, quien sostenía que le "miraron mal". Los inmigrantes se fueron libres a las tres horas ya que los agentes no apreciaron "la existencia de comportamiento delictivo", según recoge el acta policial. Sólo se produjo una "gran alarma social en el pueblo", recoge el parte de la Guardia Civil de aquel lunes.

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Duran i Lleida y la inmigración

"La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Catalunya no caben todos". Esa es la frase contundente del señor Josep Antoni Duran i Lleida en varios de los carteles que aparecen en Tarragona y en toda Catalunya. Ese parece ser uno del los pilares ideológicos que hoy muestra Convergencia i Unió ante las próximas elecciones generales del 9 de Marzo.

Como inmigrante que reside en este país y como ciudadano que cree en la democracia y en la igualdad de derechos para todas las personas, expreso mi total extrañeza y preocupación por esta demagógica, temeraria y absurda campaña contra los inmigrantes.

Un cartel acusador como el del señor Duran i Lleida muestra una actitud perversa y falta de conocimiento. Los inmigrantes no sólo vienen por hambre en su país de origen, existen los desplazados por mil razones como puede ser las guerras, la persecución ideológica, religiosa o sexual, los profesionales, estudiantes, etc. Todos ellos buscas una sociedad abierta y libre como lo es Catalunya y no van a un país cerrado y racista como parecen desear algunos políticos catalanes.

Que sepan los políticos de CIU que la gente que pasa hambre, esa hambre de verdad, en pocas ocasiones puede emigrar, el viaje les supone una fortuna imposible. Entonces Catalunya está muy lejos de sufrir una invasión y un exterminio por parte de los hambrientos del mundo, que no haya alarma, esos seres humanos seguirán ahí, muy lejos de los ojos y del sentimiento del sr. Duran i Lleida.

martes, octubre 23, 2007

Todos somos diferentes

Esta entrada es tan solo para comentar algunos hechos recientes en esta Vieja Europa:

La ultraderecha se impone en Suiza y se convierte en la fuerza parlamentaria más potente desde 1919.
Una de las propuestas del partido ganador de esas elecciones -donde los únicos perdedores fueron los inmigrantes- es que si un hijo de inmigrantes comete un delito, toda la familia será expulsada del país. La continua aparición de partidos de este tipo por toda Europa - partidos que parecen más interesados en "partir" la sociedad entre buenos y malos, entre superiores e inferiores, entre blancos y negros, entre iguales y diferentes, que en buscar acuerdos comunes- es difícil de detener: en Francia el alboroto de Le Pen, no se ha acabado; en este mismo país se está debatiendo si en ciertos casos se pide el ADN a los inmigrantes (más allá de la libertad que tienen los países de decidir quien entra y quien no, ¿acaso no es esto asumir que el inmigrante está mintiendo?); la Eurocamara, organismo responsable para legislar para todos los europeos, cuenta con un grupo parlamentario formado por representantes de partidos de ultraderecha de Francia, Inglaterra, Bélgica y Bulgaria, denominado "Identidad, Tradición y Soberanía, (ITS)"; en un plano mucho más local, en las recientes elecciones municipales, en Vic (España) una plataforma política obtuvo 17 regidores, una plataforma que en la cabecera de su página oficial anuncia en grandes letras "controlemos la inmigración". Teniendo este escenario la verdad, y siendo consciente que a mi me afecta esta situación, no entiendo la razón por la cual la sociedad se escandaliza por noticias como la que sigue.

Detenido un joven del Baix Llobregat que agredió a una menor por ser inmigrante.
El joven de 21 años ya fue puesto en libertad con cargos. Este personaje ya tenía antecedentes de robo con violencia pero sigue en la calle. La menor fue agredida, sin duda, por ser inmigrante, pero creo que especialmente por ser diferente. La agredida puede llevar muchos años aquí y estar plenamente integrada (amigos, estudio, comida, idioma...) pero a pesar de eso pero ella siempre será diferente. Somos así de simples, no importa lo que eres si no lo que aparentas. Casos como este ocurren diariamente en Barcelona, Cataluña, España, Rusia... todos los que inmigramos conocemos, ya sea en carne propia, o por medio de una persona cercana, algún caso de agresión física o verbal (que son las más habituales). Todas esas agresiones son sencillamente pequeñas muestras de un sentimiento que recorre a Europa: el miedo a lo diferente.

Algunas veces pienso que que la integración entendida como "todos somos iguales" es una utopía que hay que mantener y alimentar, sin embargo, como una utopía que es, la veo realizable en el mejor de los mundos posibles, y, creo que coincidimos, este no es nuestro caso. Creo que la integración debe ser entendida justo en su punto contrario: "todos somos diferentes". Convivir con el que es igual a mi no tiene mayor dificultad ni significa una sociedad avanzada, tolerante o respetuosa, lo que mide el avance y la tolerancia es saber como se convive con el que es diferente. Deberíamos esforzarnos más en aprender a vivir en un mundo en constante cambio y donde las diferencias es lo único que nos hace iguales. En fin, deberíamos aprender a vivir en el mundo en que vivimos y no en el que creemos vivir. Hasta tanto no aprendamos y enseñemos que este tipo de cosas, idiotas como el que cometió la agresión seguirán por la calle y partidos políticos como el ITS seguirán apareciendo por esta vieja y cansada Europa.

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La imagen que acompaña esta entrada es el cartel promocional del partido suizo que ganó las elecciones. Como nunca antes, una imagen vale más que mil palabras

lunes, septiembre 10, 2007

Diferentes etapas de la queja

A manera de prólogo:

1.) Uno de los periódicos españoles que, desde mi subjetividad, considero más serio y más equilibrado, o mejor, menos desequilibrado en su información es La Vanguardia. En su portada del pasado domingo (09/09/2007) titulaban: "El aumento de la población altera la vuelta a los colegios" y como subtitulo "Incremento de aulas y barracones para acoger los nuevos escolares". Después de leerlo me preguntaba sobre las diferentes formas de presentar una noticia y sus consecuencias. Esta misma noticia, que es una realidad, es decir, los inmigrantes en los colegios han alterado la composición de las aulas, puede ser presentado de muchas otras maneras y en cada una de ellas el "culpable" es diferente, por ejemplo "El gobierno autonómico no estaba preparado para el nuevo curso escolar" y como subtitulo "A pesar del creciente número de escolares que se presenta desde hace cinco años, no se han tomado las medidas necesarias". Otros titulares en lugar de buscar el "culpable" podrían realzar los beneficios de la multiculturalidad, pero esos no venden tantos periódicos.

2.) La semana pasada fui a donar sangre de manera voluntaria. La respuesta que recibí, no varió mucho de la que recibí hace ya bastantes meses y que comenté en una entrada anterior: "no, usted no puede donar por haber estado en Colombia". Como ya estaba preparado para ese comentario, respondí que la prueba del chagas ya me la habían hecho y que no había peligro. Sin embargo ahora la restricción para donar no era esa, era que había estado hace menos de tres años en Colombia y que eso me inhabilitaba para ser donante de sangre, pero podía donar plasma. Es decir, que si quería donar sangre tenía que durar tres años sin ir a Colombia (supongo que es igual para todos los países "tropicales"). Más allá del debate si es eso discriminación (no creo, supongo, y espero, que hay razones científicas para hacerlo), me gustaría llamar la atención en el hecho que si ahora hay una crisis de donantes de sangre, como será dentro de 25 años, cuando al menos el 10% de la población será descendiente de una persona inmigrante y el 25% sea mayor de 65 años, dos colectivos a los cuales se les restringe su donación.

Para terminar este "prólogo", aclarar que aunque no pude donar sangre, doné plasma que eso si me dejaron.


***

Muchas veces cuando hablo con personas cercanas sobre los temas que están en "preparación" para el blog, me encuentro con el comentario "pero no hable más de inmigración, parece que se estuviera siempre quejando" o "es que parece que usted no se hubiera adaptado". En fin, quedo con la sensación que el mensaje es "no hables mucho de tu condición de inmigrante y trata de pasar desapercibido".

La forma en que he asimilado todos esos comentarios ha pasado por diferentes etapas, sin que todavía, intuyo, haya llegado a la definitiva -y ojala nunca llegue, pues acaso ¿la vida no es la búsqueda permanente de respuestas? La primera de estas etapas fue la de "si, tienen razón, me quejo mucho", luego pasé por la etapa de "¿será que me estoy quejando mucho?" y recientemente he llegado a una tercera etapa donde la pregunta pasa a ser afirmación "no, no me estoy quejando". En la primera etapa supongo que estaba sacándome la "espina" que se venía clavando desde que salí de mi país cada vez que tenía que enfrentarme a un tramite o con la mirada casi-inquisidora de aquel para quien le parecía muy extraño. Era una especie de sentimiento de culpabilidad o de estar "manchado" y por eso en cierta medida pensaba que me quejaba mucho, pero que tenía razones para hacerlo. El cambio a la segunda fase, la de preguntarme si me quejaba, nace al darme cuenta que muchas personas, inmigrantes y nativos, estaban de acuerdo con mis observaciones sobre el hecho de "inmigrar". Es decir, me dí cuenta que esto que pasaba era una realidad, que a muchas personas habían tenido experiencias, como mínimo iguales y muchas veces más desagradables que las mías. Así que la duda de saber si realmente eran quejas se hacía cada vez más grande.

En esta tercera etapa, que es en la que me encuentro, la duda se ha despejado en gran medida y además tengo una cierta certeza de decir que no me estoy quejando, que lo que hago es contar mi vida desde mi experiencia como inmigrante. Ni más ni menos. Estoy compartiendo mi visión del mundo desde los ojos que me da el ser inmigrante, de la misma manera en que lo pudiera hacer (y trato de hacer) como ingeniero o como usuario del transporte público. Cuando escribo estas entradas, ninguna de esas categorías por si sola me define completamente, pero sin todas ellas, dejaría de ser quien escribe. Es decir, a mi identidad, que está construida por mis experiencias y preparación, le he sumado una que me ha enriquecido muchísimo que es la de inmigrante.

Recientemente he encontrado muchos argumentos históricos sobre la importancia que han tenido los inmigrantes en el desarrollo de la humanidad: si el primer hombre que se puso de pie no hubiera tenido su vocación de inmigrante, de conocer que había más allá de sus montañas, de explorar el mundo, otra sería la historia del mundo; los nómadas del desierto eran los únicos que podían mostrar a los agricultores -los primeros sedentarios- que el mundo es mucho más grande; a los irlandeses que salieron de su país en la segunda mitad del siglo pasado, se les adjudica, en parte, el hecho que su país hoy sea a nivel mundial ejemplo de crecimiento sostenido; es más, las grandes religiones de hoy en día no hubieran existido si no es por su vocación de recorrer la tierra con el mensaje de su Ser Supremo. Se me ocurren muchos más ejemplos y en todos los casos, me parecen evidentes y lógicos, pero también pienso en lo afortunado que soy por poder vivir y conocer de primera mano formas muy diferentes de relacionarse con el mundo, pero también siento pena por aquellos que no han podido tener esta experiencia; entiendo el miedo que deben sentir las personas que no han salido de su mundo y descubren que el mundo ha venido a ellos; me siento enriquecido al comprobar que la riqueza que tiene una persona que ha inmigrado en cuanto a los sabores, colores, palabras, experiencias y sonidos; pero me asustan las personas a las que la paredes de su casa ya le parecen lejanas. Quizás por todo lo anterior es que sumarle una nueva categoría a mi identidad, la de inmigrante, en lugar de asustarme, me complementa. Esta nueva categoría me da un punto de vista que no es ni mejor, ni peor, sencillamente diferente.

***


A manera de conclusión:


Acabo de releer todo lo anterior y me ha sorprendido descubrir que muchos de los argumentos que utilicé son muy parecidos a aquellos en los que esgrimen su superioridad frente a los inmigrantes. Es decir, su historia que se remonta un pasado muy lejano, su aporte al desarrollo de las ciencias, la riqueza de sensaciones que les produce su tierra, el aporte económico que hacen a su país... todos esos argumentos los he visto una y otra vez utilizados como evidencia de la pureza de su raza, de su país, de su ciudad, de su parcela en el mundo... Al final la diferencia parece estar tan solo en el lado de la puerta en que nos estemos: para el que está afuera el otro está encerrado, para el que está adentro, el otro está desprotegido.

miércoles, septiembre 05, 2007

Lecturas clandestinas

De un tiempo para acá la idea del sentido que tiene escribir un blog me esta dando vueltas en la cabeza y muchas veces tener esa duda me alegra pues pienso que si escribir tuviera un fin predefinido no me gustaría tanto. Hace un par de días, mientras venía al trabajo, leí clandestinamente una revista que llevaba mi compañera de silla en el metro donde se entrevistaba a una persona que acababa de cumplir sus 80 años y siempre había viajado caminando. Me llamó la atención tres cosas: la edad del señor, lo bien conservado que se veía en la foto y el énfasis que hacía sobre el hecho que viajar a pie, hoy en día sea una novedad*. Según pude entender de mi lectura clandestina, al entrevistado el placer del viaje no consistía en llegar al destino, sino en el camino que lo llevaba a el.

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Pero bueno, me desvío del tema. En esta entrada tan solo quiero llamar la atención sobre la desesperación de algunos inmigrantes cuando se tienen que enfrentar con la realidad. Una realidad que no tiene nada que ver con esa que aparece en cualquier lugar del mundo gracias a la omnipresente televisión. Hace un par de días un inmigrante rumano se prendió fuego frente a la delegación de gobierno (donde se hacen muchos de los tramites para obtener los permisos de residencia y trabajo) por lo desesperada de su situación. El diario El País describe de la siguiente manera la situación de esta persona: "La llegada de la familia a España se produjo hace, aproximadamente, tres meses. Algunos parientes les hicieron creer que sería fácil lograr trabajo en Castellón, donde los rumanos son la principal población inmigrante, y alquilar una vivienda en la que podrían alojarse los cuatro. Pero no fue así y tuvieron que estar viviendo con un familiar mientras crecía su desesperación". Cuando fue a pedir ayuda para regresar, la respuesta que recibió del ayuntamiento fue: "No está empadronado en Castellón y, por lo tanto, no es susceptible de percibir ayudas municipales", según la concejal responsable de Servicios Sociales.

A lo anterior se le suma la noticia, también publicada hace pocos días, que en los procesos de repatriación de inmigrantes, estos deben abordar el avión con las manos atadas con cuerdas y quedará a criterio de las autoridades mantenerlos atados durante el vuelo: "si se ponen violentos podrán ser inmovilizados con cascos de autoprotección para los repatriados violentos, que impidan que se autolesionen y con cinturones y prendas inmovilizadoras autorizadas", según la noticia publicada por el mismo diario -no, no se refiere a las prácticas de las personas que se llevan para Guantanamo o los presuntos terroristas detenidos en Alemania, se refiere a inmigrantes que son deportados.**

Para completar esta triste secuencia de noticias, hoy me encuentro el siguiente titular:"Estoy en silla de ruedas por ser negro". La noticia, como se imaginarán, es la misma de siempre: una persona, identificada por un testigo, se declara inocente de la agresión contra una persona de otra raza que quedó de por vida inmovilizado del cuello para abajo. El acusado se defiende diciendo que "sólo estaba recogiendo su coche... y punto".

Todo lo anterior puede haber ocurrido en cualquier otro país en mayor o menor medida: en Alemania un grupo de 50 personas atacaron a un grupo de indios; en Polonia el homosexualismo está siendo perseguido; en Estados Unidos un senador está en problemas con la ley por haber propuesto, en un baño, a otro hombre a tener relaciones sexuales y que luego que resultó ser policía; en Bélgica una pareja se negó a ser casada por un diputado negro; en Colombia algunos bares "cosmopolitas" sutilmente restringen la entrada a personas negras (gracias a internet, hace poco vi una entrevista a un grupo que defiende ideas racistas en Colombia: hay que ser muy idiota para ser racista en un país tan multiracial como Colombia y fuera de eso salir por televisión reconociéndolo).

Para ir terminando, vuelvo a la idea de caminar por caminar con la que comenzaba esta entrada. Creo que esto de escribir tienen el único fin de conservar la misma vitalidad que tiene la persona a quien entrevistaban en esa revista. Él viaja caminando, yo creo que escribiendo estoy caminando y viajando. Y así como el viajar la mayoría de veces no cambia la realidad de los destinos, este blog no cambiará nada, el mundo seguirá girando, las agresiones contra todos y entre todos serán una constante, la burocracia seguirá dando vueltas en si misma, la idiotez nunca se acabará... pero a pesar de vivir rodeado de todo eso, espero que estos textos, me den la salud mental para pensar que las cosas pueden cambiar... y porqué no, pensar que esa misma convicción es compartida con quien lee estas palabras.

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*Algo que se ha hecho desde el comienzo de la humanidad, hoy en día es una novedad. ¿O será acaso que la idea de "ser humano", entendido como un conjunto de rasgos conscientes y no como una simple e insípida agrupación de genes que caminan, sea hoy en día también una novedad?...

** Después de publicar esta entrada, me encontré con este artículo publicado en un periódico español.

lunes, junio 04, 2007

Respuesta a Borg

Personalmente me resulta más fácil escribir sobre aquello que tengo dudas o aquellas cosas con las cuales no estoy de acuerdo, que sobre aquello que tengo certeza: no creo que alguna vez escriba algo sobre una campaña para eliminar el hambre en el mundo, pero si comentaría sus mecanismos. Por eso mismo, en esta entrada parto de los comentarios de Borg (un comentarista que defendía, al menos parcialmente, los argumentos que aparecían en "La Carta"), pues creo que los argumentos que usa son apenas parte de la verdad.

Comenzando por el último comentario de Borg, donde dice que "en las guarderías y colegios están obligados por Real Decreto a guardar un tanto % para alumnos especiales, el 90% de este porcentaje está ocupado por inmigrantes", me gustaría conocer si el decreto que menciona dice específicamente que una de las condiciones que hacen "especial" al niño es ser extra-comunitario*. Sinceramente lo dudo mucho, dudo que, de acuerdo al principio de "todos iguales" sobre la cual se basa la legislación española, se haga esta distinción. Más bien creo que la ley determina unas condiciones puntuables que determinan el riesgo de exclusión social que tenga el niño y de acuerdo a esa puntuación lo hace o no elegible. Desafortunadamente la situación en la que viven muchos inmigrantes, hacen que en este colectivo sean donde se encuentren el mayor número de personas que cumplen este requisito y por lo tanto tengan el derecho de acceder a ese recurso. El titular de la prensa puede decir "los inmigrantes acaparan las plazas de guardería" o "los inmigrantes son el grupo con mayores dificultades para pagar una guardería". Los dos titulares son realidad pero el mensaje es muy diferente.

Mientras escribo esto me surge una pregunta: Si somos todos iguales ante la ley, que explicación existe para que un inmigrante extracomunitario* después de cinco años de vivir en España, con su situación legal en orden y que paga todos los impuestos no pueda votar en las elecciones municipales, pero un comunitario, que viene por unos meses y se empadrona si tiene derecho?... no estoy diciendo eso sea racismo, pero si digo que ante la ley unos son más iguales que otros.

Ahora bien, el otro tema que por mi formación profesional (urbanismo) me interesa es el tema de la convivencia en la ciudad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención en España, y creo que en la mayoría de ciudades europeas, es que los edificios no tienen un área de encuentro común, un espacio donde los que viven allí se puedan reunir para tratar los temas que afectan a todos o donde puedan celebrar la fiesta de sus hijos, creo que es más fácil encontrar un edificio con piscina que con salón comunal -los espacios para las reuniones son los rellanos de las escaleras y todos de pie. Si a esta falta de espacios para reunirse, se le une el hecho que muchas de las viviendas en que viven los inmigrantes estén sobre ocupadas, se tiene que uno de los pocos sitios donde se pueden reunir con sus vecinos es la puerta de entrada del edificio. Que los inmigrantes tenemos que ser conscientes de esta nueva forma de espacio público, no se pone en duda, pero creo que también falta compresión por parte de la sociedad de acogida en este sentido, y porqué no, la humildad para re-aprender la costumbre mediterránea de los espacios públicos, de los espacios comunes y compartidos que las ciudades modernas han dejado a un lado para reemplazarlos por centros comerciales.

Para finalizar, Borg dice que el 75% de los presos en las cárceles son inmigrantes (¿de qué fuente sale esta cifra?). Me gustaría saber que tipo de delitos han cometido esos inmigrantes, pero no creo equivocarme si digo que en un gran porcentaje serán crímenes relacionados con drogas y prostitución. Dos negocios de los cuales los clientes, en la mayoría, son la sociedad de acogida. En el caso de los que están por drogas, son delincuentes que los descubren vendiendo un producto a personas que tienen 50-80 euros para pagar un gramo de cocaína. No sé si sea una pregunta valida, lo dije al principio, escribo sobre mis dudas y no sobre mis certezas, pero ¿acaso el comprador no es también culpable? A los colombianos nos persigue la fama de ser los más grandes productores de cocaína, sin embargo no conozco ningún país que lo persiga la fama de ser el más grande consumidor de sustancias ilegales. Relacionar inmigración y delincuencia es tan cierto, y tan falso, como relacionar nacionalismo con terrorismo, globalización con catástrofe, islamismo con Al Qaeda, o España con paella y toros.

Por otro lado, también me gustaría saber si es victimismo o intolerancia mía, pensar que es racismo cuando oí decir por altoparlantes que "la música, que más que música era ruido, que hicieron los fedelatinos molestó nuestra actividad" (sic). Esto lo oí en el discurso de clausura del día la terra que se celebró en Barcelona y que contaba con el apoyo del ayuntamiento. No sé si eso es intolerancia mía o del otro. Que piensan?... (más allá del lugar común, pero no por eso falso, de "son unos pocos").


*Los comunitarios son los ciudadanos de la Unión Europea.

PD. Espero no perder la costumbre semanal de actualizar el blog, de todas maneras gracias por las visitas y sobretodo por los comentarios!!!

miércoles, mayo 16, 2007

No sé que pensar

ignorancia.(Del lat. ignorantĭa). 1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular. Diccionario de la Real Académia de la Lengua Española
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Hoy después de muchos días avergonzado por lo que esta pasando (y lo que queda!) en Colombia, preferí mirar para un lado más cerca y aprovechar una carta que salió publicada hace un par de días en uno de los periódicos más importantes de Cataluña y España, La Vanguardia. La carta que traduzco a continuación (estaba escrita en catalán) me ha sorprendido, o mejor, asustado. Pero bueno, dejo los comentarios para después. Ahora la carta:

Encuentro que la información que dan los medios de comunicación en relación a fenómeno de la inmigración esta totalmente sesgada. Se habla de la importancia de la inmigración (para la Seguridad Social, para cubrir ciertos tipos de trabajo...), y se habla del "esfuerzo" que se le exige a la sociedad de acogida...

¿Pero que piensa esta sociedad? ¿porqué la única información que se da sobre la inmigración es en positivo? No sé, conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta: el nivel educativo, en parte, ha bajado por la incorporación en la mitad del curso de alumnos que no entienden ni una pizca, barrios convertidos en guetos donde no podemos hablar nuestro idioma, "fiestas" sudamericanas en viviendas o espacios públicos sin respetar las mínimas normas de convivencia...

No veo muchas ganas por parte de los recién llegados para integrarse, la verdad. Ellos reclaman por parte nuestra un esfuerzo de acogida y un cambio de mentalidad... Muy bien, yo reclamo tambien por parte suya un cambio de mentalidad en su visión hacia la sociedad que les acoge: ¿no ven que no es fácil, recibir casi un millón de personas en muy poco tiempo?

Las asociaciones de inmigrantes continuamente piden, exigen, reclaman... ¿algún día organizarán algún acto de agradecimiento al país que los acoge? ¿Ya no se acuerdan que, hasta hace poco, del lugar de donde venían y del que van a huir, estaban mucho peor? Por favor, que alguien los mentalice de que, además de derechos, tienen deberes, y que la responsabilidad de la integración, y quien se tiene que adaptar, son ellos, que son los que vienen de afuera.

Me gustaría que, por una vez, la información sobre los inmigrantes en los medios evite el "correccionismo" político y de los "profundos" análisis sociológicos y dar más voz a la gente de la calle que es a quien comienza a afectar -y, en muchos casos, padecer- este fenómeno.
Xavier Vidal (versión original y comentarios)

Sobre la carta no quiero hacer ningún comentario de manera global. Tan solo un comentario sobre la frase que más me impresiono: "conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta": Miro los comentarios que ha despertado esta carta entre los lectores y el señor no se equivoca: no está solo, son muchos los que piensan así (afortunadamente no son todos).

Creo que esta es la primera vez que dejo abierta una pregunta para los que llegan a este blog. Así que los invito a dejar sus comentarios al respecto. La verdad que no sé que pensar.

martes, octubre 10, 2006

Racismo o paranoia...

A continuación una serie de situaciones que he tenido la mala suerte de vivir en estos cuatro años y medio que llevo fuera de mi país y en las cuales he sentido que, por mi origen, he tenido un trato diferente, en pocas palabras, me he sentido discriminado. Las relato sin ningún orden cronológico y tal cual las vivi, o mejor, tal cual las recuerdo:

* Hace un par de meses hablando con un vecino me decía "desde que llegaron los sudamericanos y los moros a este barrio, las cosas no son lo mismo, hay más inseguridad". Como atenuante, tengo que decir que no estoy muy seguro de la salud mental de este vecino. Quizas se debe a que es el único que saluda amablemente cuando te lo encuentras en las escaleras.

* Reunión en el Palau de la Generalitat con altos asesores económicos del gobierno autonómico: "los inmigrantes son una amenaza para la cultura catalana. Vienen, no aprenden la lengua y luego se aprovechan de nuestro sistema de seguridad social". Cuando viví esta situación aún no había salido el estudio que dice que Catalunya necesita en los próximos 15 años, un millón de inmigrantes para mantener su estructura económica. Vamos a ver que es más importante la cultura o la economía.

* Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Catalunya por más de veinte años, dijo en una entrevista que era necesario "vigilar" el mestizaje, porque podría representar "el final de Catalunya".

* Estoy haciendo fila para entrar en un baño público y delante mío hay una pareja de ecuatorianos esperando. Llega una familia española completa (abuelos, padres y nietos) para hacer la misma fila. Al ver que alguien que está dentro del baño se demora en salir dice la madre española: "vamonos que con esta gente no se sabe cuanto se demora".

* En una discusión con varios compañeros de apartamento sobre tecnologías, me dice uno de ellos: "tu cállate, que vamos a hablar los inteligentes, no los latinoamericanos". Luego suelta una sonora carcajada como si fuera un gran chiste.

* En la estación de Plaza Catalunya, la más importante de Barcelona, hace un par de meses roce, sin querer roce el maletín de un pasajero llevaba colgado a la espalda. La persona se giró para mirar que ocurria. Al verme, y a pesar que le estaba pidiendo disculpas por el incidente, me miró de arriba a abajo como si estuviera aprendiendose mi cara, mientras no dejaba de revisar cada bolsillo y cada cremallera de su maletín.

* Con mi esposa mientras buscabamos apartamento para arrendar, y con el fin de obtener unas mejores condiciones, preferimos que ella como española llamara para preguntar precio, ventajas, localización, etc...

* Una pediatra de uno de los hospitales más importantes de España, me preguntó en un tono totalmente despectivo "y tu de que lugar del tercer mundo vienes?"... y luego "y allí tienen coches?".

También tengo que decir, que en mi caso, estas situaciones han sido, con inmensa diferencia, la excepción. Sin embargo, cuando estos "hechos aislados" pero similares a los anteriores le ocurren a varias personas de mi entorno, dejan de ser aislados y es necesario considerarlos en su conjunto.

Es racismo?... ... paranoia?...
ignorancia?... y si es ignorancia, quien es el ignorante?
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