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lunes, enero 30, 2012

Democracia débil, pueblo fuerte... Democracia fuerte, pueblo débil...

Fuente: www.elespectador.com
Democracia débil, pueblo fuerte... Democracia fuerte, pueblo débil... no sé cual de las dos se aplique a  Chile, Colombia, España y Grecia (entre otros muchos): Mientras que en países que no hacen parte del selecto grupo de estados europeos, democráticos y desarrollados (Chile y Colombia), los estudiantes han podido hacerse escuchar e incidir directamente en las leyes que dictan sus gobiernos en torno a la educación; en España y Grecia, los recortes al estado del bienestar que "deciden" sus gobernantes siguen su curso democrático casi sin inmutarse por las instituciones elegidas por el pueblo sin que  las movilizaciones populares hayan logrado incidir en su diseño.

Me gustaría saber que fue lo que hizo que en Colombia y Chile los movimientos estudiantiles estén logrando resultados: si fue que la tradición democrática es débil y los gobernantes le tienen miedo al "pueblo" y de forma populista aceptan lo que diga la voz de la calle; o por el contrario, la tradición democrática ya está tan consolidada que aceptan las peticiones que vienen de movilizaciones sin que la estructura democrática colapse. Seguramente ninguna de las dos opciones en su totalidad... pero estoy seguro una parte importante de las razones para que allí funcione y aquí no, radica en esas fortalezas y debilidades.

El péndulo de la historia está cambiando, y parece ser que llegó el momento que las movilizaciones latinoamericanas pacíficas como forma de expresión y presión popular, sean un referente para las democracias europeas.

jueves, mayo 10, 2007

Mentirosos eternos

El día en que el crimen se engalana con los restos de la inocencia, por efecto de una curiosa subversión propia de nuestro tiempo, es la inocencia la que tiene que justificarse.
Albert Camus - El Hombre Rebelde.
Madrid, 2002. Ed. Losada.
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En estos últimos días han salido a la luz pública en Colombia la realidad que todos sabíamos pero que no queríamos ver, por miedo, comodidad o vergüenza, no lo sé. Lo único cierto es que desde hace unos años nos hemos esforzado en tratar de limpiar nuestra imagen de exportadores de droga, vendiendo pulseras con la bandera y hacer formidables vídeos sobre lo maravilloso de nuestro país (no tengo ninguna duda que lo es), en lugar de enfrentar esa realidad sufrida por muchísimos inocentes. No quiero contar de nuevo la manera salvaje de como se asesinaron campesinos para entrenar a unos "defensores del pueblo" o "libertadores de la opresión de la guerrilla". Para eso están los medios de comunicación. Yo tan solo quiero llamar(me) la atención sobre la forma en que se están saliendo a la luz esas verdades y sobre como se está asimilando esa Verdad (en mayúsculas).

Hace un poco más de tres lustros se dio el más importante proceso de desmovilización de grupos guerrilleros que ha habido en la historia reciente de Colombia. El M-19, después de dos décadas de enfrentamiento con el estado y muchos muertos en nombre de la defensa del pueblo, dejaron las armas. Existieron muchos errores en el proceso, pero sin duda alguna el proceso no fue malo del todo, la prueba es que muchos desmovilizados han sido aceptados por la sociedad en el juego democrático y hoy en día algunos de ellos son parte del estado que en su momento atacaron; algunos de sus dirigentes han hecho el camino de pasar de la lucha de las armas, a la lucha de los votos y otros, han sido llamados a ocupar cargos públicos dentro del estado al que atacaban. Dos posiciones, la de los votos y la de los cargos, que no creo que sean contradictorias, por el contrario, son una prueba que el proceso, la sociedad y los actores involucrados tenían las virtudes necesarias para poder pasar la página de la historia no para olvidar, sino, creo yo, para aprender del pasado.

Hace un par de semanas uno de los desmovilizados de ese proceso de paz denunció en un debate en el Congreso supuestos vínculos entre narco-paramilitares con la cúpula política del país. Estas denuncias las hizo basado en investigaciones hechas por el mismo gobierno, es decir, su aporte, sencillo pero valiente, fue recopilar todas las investigaciones realizadas en torno de este tenebroso tema (droga, armas y políticos) y mostrarlas al país. No pretendo defender ni atacar las tesis planteadas por el congresista, sencillamente fijarme en como se asumen esas tesis; es decir, no me quiero centrar en el mensaje sino en el emisor y los receptores.

Cuando este ex-guerrillero -elegido por voto popular y por lo tanto representante de una parte de la población- emite el mensaje que hay vínculos oscuros entre los protagonistas de las masacres y políticos, el gobierno como receptor final, reacciona de una manera que me parece irresponsable: en lugar de lanzar un contra-mensaje, se ha dedicado a atacar al emisor del mensaje; en lugar de demostrar la falsedad y la inocencia de los acusados, prefirió recordar el pasado guerrillero del congresista, como si su pasado lo convirtiera en un mentiroso eterno. En pocas palabras: se pretende demostrar la falsedad del mensaje desacreditando al emisor. Todo esto desde la comodidad que da la posición por excelencia de nuestros tiempos, la de "víctima" -todos queremos ser víctimas, todos nos sentimos agredidos pero nadie se siente culpable de mis desgracias. El gobierno parece defenderse de un ex-guerrillero; no se defiende de las acusaciones hechas de ser colaborador de los victimarios, sino que por el contrario se siente una víctima.

¿Acaso, me pregunto, es este el tipo de ejemplo que debería venir de un gobierno inmerso en un proceso de paz con uno de los actores de la guerra que vive Colombia? ¿Que pasará cuando, si todo sale bien, los más de 30.000 paramilitares se reintegren a la vida civil? Todas las respuestas que se me vienen a la mente me dan miedo. Todas me hacen pensar que si imitamos lo que hace el gobierno, en un futuro cercano pasaremos de tener 30.000 personas armadas, a tener 30.000 mentirosos eternos; con el ejemplo del gobierno ¿que respuesta a estos desmovilizados cuando sientan que sus derechos han sido vulnerados y hagan una denuncia? Les diremos, como está haciendo el gobierno y una parte importante de la sociedad: "ahh... no se le olvide que esta sociedad le perdonó sus delitos del pasado, no sea desagradecido, acepte sus errores del pasado y no se queje. De todas maneras no se le olvide que haga lo que haga y así haya pagado sus culpas, usted ha perdido su credibilidad".

Si no dejamos de centrar los debates en torno a las personas y su pasado, dejando de esta manera el mensaje que quieren transmitir, y comenzamos a debatir ideas y no pasados, no habrá salida posible para la situación del país. Las balas se han encargado de eliminar a los mensajeros, no dejemos ahora que el pasado nos impida oír los mensajes.


Mi mirada perdida:
La pregunta que me queda es saber que pasará si las denuncias resultan ser ciertas, pero el congresista pierde su credibilidad por apátrida y el gobierno pierde la confianza de la sociedad. Puede ser un escenario poco probable, pero quienes conozcan Colombia saben que en ese país, literalmente, cualquier cosa es posible. Incluso puede ocurrir que en esas condiciones, volvamos a ser el segundo país más feliz del mundo.

lunes, noviembre 20, 2006

Sobre la Violencia

La percepción de lo que es "violento" es un concepto extremadamente relativo, al punto que los investigadores sociales han creado una encuesta de victimización (Colombia, Barcelona) que mide, entre otras variables, la apreciación de las personas respecto a la seguridad en la ciudad. Mide la sensación de miedo con preguntas como "cual considera usted el barrio más peligroso?". No tiene nada que ver con las estadísticas ni con la realidad, es una visión subjetiva de lo peligrosa que es la ciudad. Esta percepción condiciona no solo la vida diaria de las personas, sino que también puede influir en procesos mucho más complejos como lo son los procesos de paz. En la actualidad España y Colombia están desarrollando procesos de paz con grupos al margen de la ley, y aunque los grados de violencia y su percepción por parte de la sociedad son muy diferentes, a partir de ellos es posible entender parcialmente la reacción de la sociedad frente a actos violentos.

Hace ocho meses en España ETA decretó de manera unilateral el alto al fuego permanente, como un primer paso para iniciar un proceso de paz promovido por el partido socialista español. Como es tradicional (desafortunadamente) los partidos políticos en la oposición están ejerciendo su papel de críticos respecto a cualquier acción del gobierno. Pero mientras que la oposición se basa, principalmente, en argumentos políticos y jurídicos, la opinión de la ciudadanía se fundamenta en las noticias cotidianas que a su vez están reflejadas en las encuestas de victimización. Como ya lo mencioné en una entrada anterior, las noticias y en especial la forma en que se presentan están contribuyendo a construir un imaginario colectivo mucho más violento de lo que es en realidad. Con esas noticias el indice de victimización se dispara y con ella disminuye el apoyo de la sociedad al proceso que está en marcha.

Es interesante ver como determinados actos violentos que ocurren en Colombia o en España tienen un impacto muy diferente en uno y otro lado del océano. En España la quema de un cajero automático o el lanzamiento de pintura contra sedes políticas se consideran, según los medios de comunicación, ataques terroristas. En Colombia el ataque a un Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Policía que tuvo consecuencia la muerte de dos agentes, es una noticia menor en el principal periódico del país. En España esos actos terroristas, entre otros motivos, amenaza la continuidad del naciente proceso de paz, pero en Colombia el descubrimiento de más de 3.000 (tres mil!!) personas asesinadas por los paramilitares y enterradas en fosas comunes o la captura de cuatro congresistas con esos grupos, no afectan, aparentemente, los diálogos con ese grupo.

Sin ser un investigador social y considerándome tan solo un aficionado a estos temas, y siempre tomando como referencia los mismos hechos violentos (ejm. un secuestro, un asesinato, un robo...) me atrevo a proponer una interpretación adicional de las encuestas de victimización: a mayor índice de victimización mayor implicación de la sociedad en las dinámicas sociales y el tejido social -lo que urbanistas anglófonos denominan "urban fabric"- es más solida. Por otro lado, un menor indice de victimización frente a los mismos hechos, lleva a una atomización de la sociedad, una fractura de su tejido social y un sentimiento de no-pertenencia frente a lo que ocurre.

Esta interpretación adicional de la victimización, que estoy seguro que no es novedosa, pero si me permite entender porqué ante los mismos actos violentos la reacción de algunas sociedades es salir a la calle a protestar, mientras que otras, como Colombia, protestar es visto como un acto sin sentido.

Mi mirada perdida:

* Algún día en Colombia el asesinato o el secuestro de un niño será visto como un magnicidio?...

miércoles, noviembre 15, 2006

Algunas noticias de mi país (II)

El dolor del Fiscal: Duelo familiar
El fiscal general de la Nación , Mario Iguarán, está atravesando por un momento doloroso. El pasado puente festivo, él y su familia fueron invitados a la finca de unos amigos. Al llegar, la primera en bajarse del carro fue Zucarita, la perrita french poodle que era la consentida de los Iguarán. En ese momento un perro de gran tamaño que estaba en la finca la atacó, con tan mala suerte que la hirió de muerte. Nadie pudo hacer nada por salvarle la vida. Los hijos del Fiscal, y él mismo, están inconsolables.

La cifra: 1 millón
De bogotanos deben caminar todos los días porque no tienen para el pasaje, según el Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas para Bogotá.

Reconocimiento mundial: Tremenda capital
La impresionante metamorfosis que ha vivido Bogotá en los últimos años, que terminó convirtiéndose en un modelo a seguir en Colombia y Latinoamérica, recibió un espaldarazo de marca mayor. Los jurados de la X Bienal de Arquitectura de Venecia le otorgaron la semana pasada El León de Oro por sus transformaciones sociales, económicas y culturales. El jurado consideró que los proyectos urbanos y arquitectónicos han contribuido a construir un mejor ambiente para los bogotanos. La capital había sido escogida junto a otras 15 ciudades para participar en la Bienal, bajo el eslogan: Ciudades, arquitectura y sociedad. La capital colombiana fue considerada como la ciudad más inteligente, por encima de Tokio, París, Londres, Nueva York, Sao Paulo, Barcelona, Caracas, Los Ángeles y Ciudad de México, entre otras.

El futuro: Cerebros en fuga
Colombia apenas está empezando promover, divulgar y estimular la producción de
trabajo científico local, y una muestra de ello es que algunos de los cerebros más brillantes han tenido que salir del país para continuar sus estudios y poder llevar a cabo sus investigaciones en condiciones adecuadas. Los datos oficiales hablan de 600 científicos colombianos de alto nivel radicados en el exterior. Ellos pertenecen a la 'diáspora científica', y las probabilidades de que vuelvan son escasas. Aunque no tienen pensado volver, aportan su granito de arena a la ciencia nacional desde donde se encuentran.

El sueño: El golazo de la reconciliación
En los III Juegos Deporte, Convivencia y Paz, ex combatientes de las Farc, el ELN y las AUC compiten por las medallas en un ambiente de camaradería y entendimiento. Jugaban casi de memoria, como si se conocieran de toda la vida. La tocaban, buscaban el espacio libre, anticipaban al rival. Parecía que llevaran años en el mismo equipo. Pero no, era la primera vez que jugaban juntos. Una frase que va más allá del fútbol porque los equipos azul y amarillo los integraban ex combatientes de las Farc, el ELN, las AUC y miembros de la Fuerza Pública. Y no se molieron a patadas. Todo lo contrario. Ex paras, ex guerrilleros y militares se abrazaban entre ellos cada vez que hacían un gol. El árbitro no pitó casi faltas, no tuvo que castigar jugadas descalificadoras.


* todas estas noticias salieron en la revista de opinión de mayor circulación de Colombia en la edición del 13 al 19 de noviembre, Revista Semana (www.semana.com.co)
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