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jueves, enero 28, 2010

¡Peligro! Alguien ha hablado (o pensado)

Hace dos días Álvaro Uribe, presidente de Colombia, sugirió, como medida para controlar la ola de violencia que (otra vez) vuelve a afectar a Medellín, “vincular a través de la fuerza pública mil jóvenes estudiantes de Medellín. ¿Requisito?, que sean estudiantes, como informantes de la fuerza pública para desterrar el homicidio”. Estas personas, mayores de edad, recibirán al mes 100.000 pesos, “a título de bonificación”. (Revista Semana)

Al respecto he oído todo tipo de comparaciones que van desde las juventudes hitlerianas hasta las Convivir (grupos de civiles armados que fortalecieron el proceso de conformación paramilitar en Colombia y que fueron concebidas durante el mandato de Álvaro Uribe en Antioquia). Comparaciones relacionadas tanto con la forma de la iniciativa como con su fondo, pero especialmente con las consecuencias que podía traer: desde ser una medida efectiva para disminuir la violencia, hasta ser una bomba de tiempo.

Casualmente a comienzos de esta semana leí un relato sobre como actuaban las redes de informantes durante la dictadura que padeció Rumania (1965-1989) bajo Nicolae Ceauşescu. Este texto, a mi parecer, demuestra la efectividad que tienen estas redes para disminuir la violencia -y, al mismo tiempo, otras cosas tan importantes como las mismas vidas que se buscan salvar.

"“Uno sabía que ese compañero que preguntaba ‘Qué dijeron ayer en RadioFree Europe’ o ‘quién te ha visitado por estos días’ era un informante de la Securitate. Cuando todos nos acabamos de convencer de que cualquier persona con la que hablábamos era un agente, los comunistas necesitaron recurrir menos a la violencia”, dice Anastasescu mientras acaba de extender su colección de periódicos."

Cuando Ceauşescu pierde el poder, el protagonista de la historia reúne a sus hijos para decirles algo muy importante:

"Los hermanitos se quedaron esperando que les dijeran que podían irse. Finalmente, era uno más de esos anuncios solemnes que hacía su padre. El señor Anastasescu se quedó callado un momento antes de darles una explicación: “No habíamos podido contárselos antes. Si ustedes lo repetían en la escuela, íbamos a tener problemas”. Ana se adelantó para hablarle al oído. Le dijo: “Habrías podido decírmelo en secreto”."

Textos extraídos de El Malpensante.

*Por cierto, y cometiendo el error de autocitarme, una entrada publicada en este mismo espacio hace un año y medio, describía un escenario ficticio inspirado en el libro de Animal Farm, de George Orwell. La entrada de hoy, me da la impresión que sencillamente ese escenario es mucho más real de lo que quiero reconocer.
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Hasta una próxima... que espero sea pronto!

sábado, febrero 02, 2008

Porque (no) voy a la marcha del 4 de febrero

El próximo 4 de febrero -a raíz de una iniciativa nacida en facebook de un grupo de colombianos, cansados de las barbaries que desde hace años comenten las FARC- está prevista una marcha simultánea en diferentes ciudades de Colombia y del mundo, bajo el lema de "No más FARC". Como siempre ocurre en un país cada vez más polarizado como Colombia, hay opiniones para todos los gustos y vertientes políticas: los que defienden que no se debe marchar en contra de algo tan genérico como "La Violencia" o "El Secuestro", pues eso podría difuminar el mensaje y por eso tan solo se marcha en contra de uno de los actores (creo que el más visible); también están los que opinan en sentido contrario, diciendo que en la marcha se debe condenar a todos actores del conflicto y todas las formas de violencia. En el medio de esta tormenta de opiniones, yo (¡por fin!) tengo claras las razones por las cuales (no) voy a marchar este 4 de febrero. He aquí unas cuantas de ellas:

NO voy a marchar porque...
  • ... es una iniciativa ciudadana que se ha dejado influir (¿conscientemente?) por partidos políticos y, fuera de eso, está siendo absorbida por los medios de comunicación.
  • ... no creo que las FARC sean "El Problema" de Colombia, creo que tan sólo son el peor de los muchos síntomas de una sociedad enferma.
  • ... cuando alguien dice que no va a marchar se comienza a escuchar una cascada de descalificativos que van desde "es una posición mezquina e insolidaria", "mamerto", "anti-patriota" e "insensible" hasta acusaciones, totalmente irresponsables e irracionales, de estar de acuerdo con las FARC.
  • ... los paramilitares, unos delincuentes acusados de masacres, torturas y descuartizamientos, delitos que son como mínimo iguales a los que comenten FARC, han manifestado su apoyo a esta marcha sin que nadie salte de su trinchera rechazando tal apoyo -uno de estos paramilitares ha confesado haber cometido 1.500 (si, mil quinientos) asesinatos.
  • ... cuando un caminante solitario y sin el apoyo de las instituciones como Victor Moncayo marchó contra el secuestro, fue calificado como un montaje de las FARC.
  • ... nunca se marchó contra los paramilitares.
  • ... algunos consulados colombianos en Europa, envían invitaciones a participar en esta marcha.
  • ... tampoco iría a una marcha contra los paramilitares, el presidente o la oposición.
  • ... está apoyada por el furibismo.
  • ... estoy convencido tarde o temprano nos tendremos que sentar a negociar, entre otros, con esas personas para ver como arreglamos este país, o lo que nos quede de él.
  • ... no todos los familiares de los secuestrados por las FARC van a ir a la marcha. Yo me solidarizo con esos familiares que temen por las posibles represalias.
  • ... creo que el problema de Colombia no son sólo los guerrilleros o los paramilitares que secuestran y matan, sino la sociedad "estratocéntrica" y "urbanofílica" en que vivimos y que permite que desde hace 60 años sigan ocurriendo los mismos delitos contra las mismas personas, mientras que nos embelesamos de llevar en la muñeca la bandera tricolor.
  • ... las FARC son tan sordas, ciegas e inútiles que un mensaje como el de la marcha no lo verán, y si lo ven no lo escucharán y si lo escuchan no lo entenderán, y si lo entienden les importará un pepino.
  • ... muchas de las personas con las que he hablado, piensan que caminar contra las FARC es hacer mucho, otras que es lo único y unas pocas que es lo mejor que pueden hacer por el país.
  • ... creo que Colombia no necesita sólo una sociedad más solidaria, sino más responsable.
  • ... por la simpleza del lema de la marcha.
Ahora bien, SI voy a ir a la marcha porque..
  • ... no solamente tengo que escribir sino también gritar que lo que pasa en Colombia me duele, y mucho.
  • ... ir a la marcha es mucho mejor que quedarse en casa quejándose de la indiferencia de la sociedad.
  • ... es bueno hacer visible a todo el mundo que las FARC no representan al país y así, quizás, evitar que organizaciones de otros países patrocinen o promocionen sus actividades.
  • ... no estoy de acuerdo con las acciones salvajes e inhumanas de las FARC.
  • ... es una demostración de que Colombia no está muerta ni secuestrada por el silencio.
  • ... creo que es una forma de poner en evidencia que, por encima de todo, hay cosas que todavía unen a los colombianos.
  • ... eso demuestra que la sociedad civil, a pesar de su anestesia histórica, puede y sabe utilizar la calle como medio de expresión.
  • ... es una forma de recuperar el "derecho a protestar" del que habla William Ospina.
  • ... es una forma de demostrar que ser colombiano no es tan sólo un acto de fe, como dice Borges, ni una campaña de mercadeo, como nos han hecho creer recientemente, sino también una voz que puede hablar en el medio del conflicto.
  • ... quedaré con la sensación de haber hecho oír mi voz.
  • ... ir a la marcha también es una forma de decir que estoy en contra de cualquier tipo de violencia y no sólo la de las FARC.
  • ... sentiré que hay muchas personas, como yo, que quieren que se acabe de una vez por todas la violencia en Colombia.
... y cuales son sus razones para (no) ir a la marcha?

viernes, octubre 12, 2007

Hipocresías televisivas

El primer televisor del que logro acordarme es uno en blanco y negro que siempre estuvo en la habitación de mis padres. Tenía dos perillas, una para cambiar de canales y el otro para ajustar el "mítico" UHF, mítico pues nunca pude entender para que servía, sin embargo siempre lo movía por si acaso ocurría algo. El siguiente fue un Zenith mucho más moderno: sus imágenes eran en colores y cuando uno lo apagaba no quedaba un punto blanco y brillante en el centro de la pantalla como ocurría con el anterior. Después de este casi indestructible televisor, vinieron los modernos con control remoto y más canales para ver: la discusión ya no era quien se paraba a cambiar de canal, sino quien tenía en sus manos el control remoto. Sin embargo, a pesar de los cambios de casa el televisor nunca logró salir a las "áreas comunes": la sala o el comedor. Aún hoy, cuando vuelvo a casa, sigue estando en la "habitación del televisor", que, como si fuera un habitante más, había logrado tener su propia habitación, pero sin ser digno de salir de allá.

Recuerdo todo esto sencillamente para explicar la sorpresa que me llevé cuando llegué a España y me encontré con que el televisor, ese miembro de mi familia que siempre estuvo condenado a estar escondido de los invitados, aquí es un invitado a la mesa. Esto lo fui descubriendo en las invitaciones a comer que recibía, donde el televisor siempre estaba encendido mientras comíamos. No importaba si alguien lo veía o no, estaba ahí, diciendo y mostrando cualquier cosa y eso era suficiente. En alguna ocasión cuando pregunté que sitio me correspondía sentarme, la respuesta fue sencilla: "ahí, al lado del televisor". Si, el televisor tenía su espacio en la mesa: en la esquina de la mesa que coincidía con el "mueble del televisor" había un sitio que no podía ser ocupado, era el sitio del televisor. Para mí, al principio fue una alegría, pues cuando yo era niño comer frente al televisor era el mayor premio al que podía aspirar. Así que ahora, después de toda una vida comiendo todos los días frente a las mismas personas, podía, por fin, satisfacer ese gusto.

El concepto de lo bueno y lo malo es tan solo cuestión de costumbres. Para mis padres y abuelos era malo ver televisión mientras se comía: "si come así, no le aprovecha", me dijeron muchas veces. Sin embargo, aquí, una de las cunas de la saludable dieta mediterránea, el televisor es un invitado más. Algo no me cuadraba en todo esto: al final que les tengo que enseñar a mis hijos, ¿el televisor en la mesa es bueno o malo? Me imagino que con el paso del tiempo, y la invasión consentida (y algunas veces necesaria) de todos esos aparatos electrónicos sin los cuales no podemos entender como vivíamos hace tan solo 10 años, ese dilema tiene cada vez menos sentido, pues la mesa del comedor cada vez es menos el lugar de encuentro cotidiano: horarios incompatibles, pereza de encontrarnos con las mismas personas cuando en el chat tenemos tantos desconocidos por conocer... La mesa del comedor cada vez se está quedando más grande, silenciosa y vacía.

Toda esta reflexión tiene su origen en un programa de televisión que ya lleva al menos un mes y medio emitiéndose diariamente en España en horario de máxima audiencia (a la hora de la cena) y a partir del cual creo que me voy a decantar por lo que me decían mis padres: "comer frente al televisor no es bueno". Escenas de Matrimonio, es un programa cuya trama gira en torno a "tres parejas de clase media, de distintas generaciones y residentes en barrios diferentes de la misma ciudad". Según entiendo pretende ser un programa de humor donde los sketches se inspiran en la forma de relacionarse las parejas, algo que en principio puede dar mucho juego y jugo, pero claro, todo depende de como se enfocan los temas. Yo la verdad tan solo hasta hace una semana tuve el valor estomacal de ver un sketch completo y quedé sorprendido por la pobreza del vocabulario utilizado y los constantes gritos entre sus protagonistas. Más que un programa de humor (al menos las risas pregrabadas pretenden que lo sean), parece un manual sobre como maltratar a tu pareja mientras los demás se ríen. Como preparativo de esta vergüenza televisiva, justo antes está el noticiero donde anuncian, al menos una vez a la semana, y con rostros estudiadamente compungidos, la muerte u hospitalización de una mujer debido a las golpizas de su compañero. La noticia la cierran con la típica y vacía declaración de intenciones: "tenemos que parar esta tragedia". Creo que a los responsables de hacer los programas se les olvida que cada vez no solo somos lo que comemos, como se decía antaño, sino también somos lo que vemos; ¿o precisamente no se les olvida y por eso lo hacen?

Cuando veo esos programas, cada vez me convenzo más que mis padres tienen razón: comer frente a la televisión puede producir indigestión.

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Para los que quieran ver algunas de estas vergüenzas en youtube hay colgados varias de estas "perlas".

miércoles, septiembre 19, 2007

Una amenaza a la neutralidad en un conflicto

Muchas veces me pregunto, o mejor, siempre me pregunto como puedo contribuir a cambiar la realidad en que vive Colombia y siempre quedo con la sensación que el problema es tan, pero tan complejo que nada de lo que haga puede contribuir en algo a salir de ese "charco de miserias", que mencionaba en una entrada anterior. Sin embargo, cada cierto tiempo conozco proyectos de construcción de paz que por su sencillez son tan potentes que creo pueden llegar a detener esta maquina de guerra en que estamos montados desde hace décadas, y esas iniciativas me hacen sentir optimista.

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó, está conformada por personas que han sido desplazadas por uno u otro de los actores del conflicto (ejercito, paramilitares, guerrilla o narcotraficantes) y se han unido para reconstruir sus vidas. Estas personas desde su constitución como comunidad han decidido que "
no realizarán actividad alguna que tenga relación directa o indirecta con las operaciones militares de ninguno de los actores en conflicto, o con el apoyo táctico o estratégico de los mismos". Es decir, se han declarado neutros en medio de este cruce de balas e intercambio de muertos. Sin embargo esta neutralidad no siempre ha sido respetada y a pesar de ser una comunidad de paz, siguen poniendo muertos. Recientemente han publicado en su página web, un llamado a la comunidad internacional para que los acompañen en este proceso. Quiero aprovechar este espacio para hacer eco de ese llamado.

omchamat


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PEDIMOS CON URGENCIA LA SOLIDARIDAD

Queremos pedir urgentemente la solidaridad nacional e internacional ante nuevos hechos de ataque contra nuestra comunidad.
  • El día 27 de julio hacia las 5:10 p.m. a cinco minutos de San Josesito en la carretera entre Apartadó y San José se dieron combates por mas de media hora entre la policía y la guerrilla, según los medios de comunicación se dio la muerte de un policía y uno herido.
  • Hoy 30 de julio ha sido instalado frente a la entrada de San Josesito un retén de la policía y en los medios de comunicación local el señor Yair Jiménez jefe del orden público de Antioquia ha dicho que tenia preocupación de que el gobierno no estaba haciendo nada para entrar en el tema jurídico de esa comunidad de paz, que el llamado que hacia era entrar a la comunidad de paz de San José. Se decía que el combate se había dado a cien metros de la comunidad.
  • El día 28 de julio a las 3 p.m. en el lugar donde fue asesinado DAIRO a cinco minutos de Apartadó y a cien metros del reten de la policía, un hombre vestido de civil y quien portaba arma larga detuvo el carro de servicio público, se identificó como aguilas negras, dijo que estaban patrullando y que seguirían estando por allí.
  • El día 22 de julio hacia las 5:30 p.m. fueron detenidos en la salida de San José hacia la Unión los jóvenes José Higuita y James Graciano Pozo por dos hombres de civil en una moto, les pidieron las cédulas y les comenzaron a pedir los datos y anotarlos en un cuaderno, los jóvenes les pidieron identificación, a lo que los dos hombres les contestaron que si estaban muy alzados los mataban enseguida, ellos les contestaron que si lo hacia ya la gente sabía que eran ellos con la policía, los dos hombres les dijeron que se largaran pero que ya los tenían chequeados y que se las iban a cobrar bien caro.

Es una persecución total contra nuestra comunidad de todas las formas, nos quieren acabar y destruir, esto es un crimen de lesa humanidad, pedimos con urgencia a la comunidad internacional, a los diversos estados, organizaciones, ayuntamientos para que presionen al estado colombiano y cese contra nuestra comunidad la persecución y la destrucción que se viene haciendo.

Nos han matado un líder, ahora nos quieren judicializar, allanar, todas las formas de terror imperan contra nosotros por parte del Estado, los organismos de control en silencio total ante esta barbarie, los paramilitares en control total de todo y aquí nosotros las víctimas nos quieren colocar como los victimarios.

No tenemos la culpa de la confrontación armada que vive nuestro país, de ahí nuestro proceso de mantenernos neutrales a los actores armados, se distorsiona la realidad se dice que el combate ocurrió a cien metros de la comunidad cuando esto sucedió a unos cuatrocientos o quinientos metros, y así distorsionan todo lo que sucede.

Pedimos exigirle al estado colombiano que el retén de la policía sea quitado de la entrada de San Josesito y que coloca en riesgo la vida de la gente de San Josesito, que las estigmatizaciones contra la comunidad cesen, así como terminar con el actuar paramilitar que realiza sus acciones al amparo de la fuerza pública.


COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO
Julio 30 de 2007
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Para las personas interesadas en saber un poco más sobre este proyecto de paz aquí hay unos enlace interesantes:

sábado, julio 21, 2007

¿España, un país aburrido?

Desde hace ya varias semanas que tengo esta entrada dando vueltas y más vueltas, pero tan solo con un hecho noticioso de ayer tuve la pieza del rompecabezas que hacía falta para escribirla. Trataré de explicarme mejor:

El Jueves es una revista de sátira que desde un humor irreverente se burla de los principales hechos que ocurren en España. Los temas que tocan van desde las acciones y declaraciones de ETA hasta cualquiera de los protagonistas de la prensa del corazón. Es una revista que por el tipo de humor, y sobretodo las imágenes que utiliza, puede resultar agresiva y según la sensibilidad, de mal gusto. El viernes pasado a raíz de la publicación en la portada de una caricatura donde el Príncipe Felipe y su esposa están teniendo relaciones sexuales, diciendo que lo hacen por la ayuda de 2.500 euros que el gobierno prometió a los padres por cada hijo que nazca -esto en si mismo da para una entrada-, se ordenó, por parte de un juez de la Audiencia Nacional, el secuestro de esta revista. Un secuestro de una revista, es una palabra extraña para un colombiano que como yo, está acostumbrado a escuchar solamente secuestros de personas. Cuando lo oí, corroboré que España, comparado con Colombia, es un país aburrido.

Seguir Leyendo...

Algunas veces cuando me leo las noticias que ocurren en España, tengo la sensación que aquí no ocurre nada "especialmente especial". Desde que llegué, hace cinco años y medio, escucho más o menos las mismas noticias: el riesgo que el país se va a desmembrar por culpa de sentimientos nacionalistas; que la corrupción urbanística de pueblos está contribuyendo a las arcas municipales, de sus alcaldes y a la destrucción de la costa mediterránea, que, por cierto, ya no es lo que era; que ETA se debe acabar por el dialogo, dicen unos, y por las armas dicen otros; desde el atentado de Atocha en el 2004, se añade otro tema para las tertulias radiales, que si ETA estuvo implicado y que el gobierno oculta este hecho como parte de un plan para que el PSOE ganara las elecciones; y para terminar el listado general de temas, dos con un tono más humano: el "problema" inmigración* y la aterradora frecuencia del asesinato de mujeres por parte de sus (ex)parejas. En general esos son los temas que marcan la línea de noticias en España. Como una telenovela, que uno puede dejar de ver por varias semanas y cuando la vuelve a ver puede retomar el hilo argumental, España es un país que más o menos mantiene su ritmo de noticias. De vez en cuando aparece una noticia como la del secuestro de la revista, pero en general es previsible.

En cambio en Colombia los temas siempre son impredecibles y difícilmente se puede acertar en lo que pasará después, está pasando o explicar lo que ha pasado, esto a pesar casi siempre giran en torno a los mismos temas: la guerra en que viven muchos colombianos desde hace demasiados años, la corrupción de los que hacen las políticas y quienes la ejecutan y alguna tragedia natural agravada por las condiciones en que viven las personas afectadas (cerca de ríos, casas que no son sismoresitentes o están ubicadas en zonas de riesgo...), sus matices y reinterpretaciones son increíblemente amplios. Sin embargo, a diferencia de España, el ritmo de noticias e intensidad es tan grande, que si no se sigue el hilo argumental es fácil no entender nada. Para desgracia de Colombia, la noticia más increíble de un día siempre puede ser, y con seguridad lo será, superada por una que ocurra una semana después mucho más negativa o positiva. Esta noticia puede variar desde el asesinato de once secuestrados, el juicio a un paramilitar acusado de la muerte de centenares de personas, que es recibido entre vivas y música al juzgado donde va a confesar sus delitos, hasta tener el triste honor de ser el cuarto país a nivel mundial cuyos profesionales están sobrecalificados para los puestos de trabajo que ocupan en el extranjero.

No lo puedo negar, leyendo las noticias de los periódicos de cada país, España me parece un país donde casi siempre pasa lo mismo, un país monótono, predecible: un país aburrido. En cambio Colombia me parece un país lleno de cosas siempre en cambio, siempre en violenta transformación, un país que siempre tiene una nueva cara que enseñar (generalmente más corrupta o violenta), un país "excitante". Sin embargo, daría lo que fuera porque Colombia fuera más aburrido, más monótono, más predecible, fuera más país y no ese charco de noticias in-creibles del cual me siento tan orgulloso de pertenecer.


*¿No creen que se debería hablar de la oportunidad de la inmigración en lugar del problema de la inmigración?

lunes, noviembre 20, 2006

Sobre la Violencia

La percepción de lo que es "violento" es un concepto extremadamente relativo, al punto que los investigadores sociales han creado una encuesta de victimización (Colombia, Barcelona) que mide, entre otras variables, la apreciación de las personas respecto a la seguridad en la ciudad. Mide la sensación de miedo con preguntas como "cual considera usted el barrio más peligroso?". No tiene nada que ver con las estadísticas ni con la realidad, es una visión subjetiva de lo peligrosa que es la ciudad. Esta percepción condiciona no solo la vida diaria de las personas, sino que también puede influir en procesos mucho más complejos como lo son los procesos de paz. En la actualidad España y Colombia están desarrollando procesos de paz con grupos al margen de la ley, y aunque los grados de violencia y su percepción por parte de la sociedad son muy diferentes, a partir de ellos es posible entender parcialmente la reacción de la sociedad frente a actos violentos.

Hace ocho meses en España ETA decretó de manera unilateral el alto al fuego permanente, como un primer paso para iniciar un proceso de paz promovido por el partido socialista español. Como es tradicional (desafortunadamente) los partidos políticos en la oposición están ejerciendo su papel de críticos respecto a cualquier acción del gobierno. Pero mientras que la oposición se basa, principalmente, en argumentos políticos y jurídicos, la opinión de la ciudadanía se fundamenta en las noticias cotidianas que a su vez están reflejadas en las encuestas de victimización. Como ya lo mencioné en una entrada anterior, las noticias y en especial la forma en que se presentan están contribuyendo a construir un imaginario colectivo mucho más violento de lo que es en realidad. Con esas noticias el indice de victimización se dispara y con ella disminuye el apoyo de la sociedad al proceso que está en marcha.

Es interesante ver como determinados actos violentos que ocurren en Colombia o en España tienen un impacto muy diferente en uno y otro lado del océano. En España la quema de un cajero automático o el lanzamiento de pintura contra sedes políticas se consideran, según los medios de comunicación, ataques terroristas. En Colombia el ataque a un Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Policía que tuvo consecuencia la muerte de dos agentes, es una noticia menor en el principal periódico del país. En España esos actos terroristas, entre otros motivos, amenaza la continuidad del naciente proceso de paz, pero en Colombia el descubrimiento de más de 3.000 (tres mil!!) personas asesinadas por los paramilitares y enterradas en fosas comunes o la captura de cuatro congresistas con esos grupos, no afectan, aparentemente, los diálogos con ese grupo.

Sin ser un investigador social y considerándome tan solo un aficionado a estos temas, y siempre tomando como referencia los mismos hechos violentos (ejm. un secuestro, un asesinato, un robo...) me atrevo a proponer una interpretación adicional de las encuestas de victimización: a mayor índice de victimización mayor implicación de la sociedad en las dinámicas sociales y el tejido social -lo que urbanistas anglófonos denominan "urban fabric"- es más solida. Por otro lado, un menor indice de victimización frente a los mismos hechos, lleva a una atomización de la sociedad, una fractura de su tejido social y un sentimiento de no-pertenencia frente a lo que ocurre.

Esta interpretación adicional de la victimización, que estoy seguro que no es novedosa, pero si me permite entender porqué ante los mismos actos violentos la reacción de algunas sociedades es salir a la calle a protestar, mientras que otras, como Colombia, protestar es visto como un acto sin sentido.

Mi mirada perdida:

* Algún día en Colombia el asesinato o el secuestro de un niño será visto como un magnicidio?...

martes, octubre 24, 2006

Acerca de los números...

De entrada aclaro un par de cosas, no soy economista ni pretendo serlo, tan solo me gusta pensar que en la universidad me enseñaron a aplicar la ingeniería usando el argumento de algunos filósofos griegos que defendían que los números eran el lenguaje de la naturaleza. Pero la verdad, yo no he podido entender algunas cosas que dicen los números y en especial cuando son utilizados por la economía. Gracias a una noticia que me llegó hoy al correo comprobé algo: no entiendo los números. La razón es sencilla, no me cuadra ese lenguaje de la naturaleza, con la realidad que veo. Quizás la realidad habla un dialecto que no aprendí ni en el colegio ni en la universidad, y por eso no la puedo entender.

La cuestión es sencilla: la economía colombiana, según el DANE, a crecido un 6%; los medios de comunicación, sin incluir la televisión, han vendido más de dos millones de millones (billones) de pesos en publicidad; el petróleo tiene los precios por barril más altos de los últimos años; la inversión extranjera ha crecido sustancialmente. Es decir, los números me dicen que el país va bien por donde va. Sin embargo, cuando leo que el crecimiento del PIB de Sudán el año pasado fue del 8% -se espera que sea del 12% en el 2006- gracias, en parte, a que la inversión extranjera se ha multiplicado por más de 15 en los últimos seis años, y además que Angola, otra de las economías con el mayor crecimiento del mundo, espera un aumento de mayores proporciones, comienzo a dudar que los números pueden interpretar adecuadamente la realidad. Las crisis humanitarias de esos dos países destruyen cualquier posibilidad de decir que esos buenos números significan buena calidad de vida. En Angola a comienzos de año murieron ante el silencio y olvido mundial más de 3.000 personas por cólera y en Sudán los combates no cesan.

Si los números no son la respuesta, me queda lo cotidiano y para eso me remito al reportaje publicado por el New York Times, donde se describe como es la vida diaria en la capital de Sudán: ejecutivos educados en Cambridge con un Porsche a la entrada de su oficina, agencias de BMW donde se venden vehículos de 165.000 dolares, supermercados llenos de productos importados, Cocacola (que es importada como medicamento a causa del embargo que existe sobre el país por parte de Estados Unidos), hoteles de lujo, en fin, nada que envidiar a una capital de un país en desarrollo.

Después de leer la descripción de Khartoum (Sudán), no pude evitar pensar en lo mucho que se parecen a algunas zonas de las grandes ciudades colombianas. Zonas donde en torno a una botella de güisqui* -que con el salario mensual de un obrero difícilmente se podría pagar- se proclama a los cuatro vientos que el país va mejor, que la economía va bien y que los 3.3 millones de colombianos que aguantan hambre, o los 6.6 millones que reciben menos de 91.000 pesos mensuales son sencillamente "daños colaterales del sistema". El lema común parece ser: por fin encontramos el camino. Después de ver a Colombia reflejada en esa noticia, la intuición sobre mi imposibilidad de entender los números se vio confirmada.

Y ya para terminar, si alguien dice que la realidad colombiana no tiene nada que ver con la de Sudán, los invito a visitar cualquier pueblo del Chocó, o sencillamente las veredas de Cajamarca (Tolima) y se darán cuenta que tristemente hay muchas similitudes.

*esta palabra está aceptada por la Real Académia Española

(el periódico La Nación Latina publicó el 25 de Octubre esta nota en su sección de economía)

miércoles, octubre 11, 2006

La vida de hoy...

"Los campesinos fueron expulsados de sus tierras y empujados hacia otras menos productivas, y las consecuencias medioambientales y sociales fueron parecidas a las que se temian en el pasado: las granjas familiares no podían competir con los latifundios, que utilizaban mano de obra prácticamente gratuita, y desaparecían embargadas o compradas a bajo precio por los acreedores. A los jóvenes no les quedaba entonces más remedio que alistarse en los ejercitos. En cuanto a las ancestrales propiedades comunales del campesinado, resultaron expropiadas por procedimientos todavía menos legales. Como en otras regiones, las tierras comunales pasaron rápidamente a manos privadas, que fue la situación que se intentó solucionar mediante una reforma agraria. Pero la reforma fracasó, las tierras comunales se perdieron, y el Estado se vio en la necesidad de apaciguar a las clases bajas disponiendo de repartos gratuitos de comida."*

La anterior no se refierere a la situación que se vive hoy en dia en cualquier parte del mundo, aunque bien lo podría ser. La anterior es una descripción del Imperio Romano en los tiempos de Claudio y Julio Cesar. Después de leerla no puedo dejar de preguntarme si en realidad vamos avanzando. Pues que diferencia hay entre la anterior descripción y lo que ocurre hoy en dia con los desplazados por la violencia en Colombia?, o los desplazados por la economía entre África y Europa?. Yo la verdad no la encuentro.

El mundo parece que estuviera montado en una bicicleta estática mientras no deja de peladear tratando de llegar a una supuesta meta. Cuando lo único que está logrando es agotar su energia y sus recursos a una velocidad cada vez mayor. Entre la primera piedra tallada hasta el primer hierro colado se necesitaron casi 3 millones de años; desde el primer hierro hasta la bomba de hidrógeno, sólo 3.000*. El camino quizas no es ir en una bicicleta, sino ir caminando, quizas lleguemos más tarde, pero llegaremos. Ya lo dice la ranchera "no hay que llegar primero sino que hay que saber llegar".

*Breve historia del progreso. Ronald Wright, Ed. Urano. Barcelona, 2006. pp. 30 y 105-106
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