domingo, junio 10, 2007

Déjà vu

Déjà Vu: Describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza».
Tomado de Wikipedia


Desde hace un par de meses he tenido la fortuna de leer una serie de libros que me han producido la sensación de vivir en una novela, de vivir algo que alguien ya había escrito, imaginado o soñado. El primero de esos libros fue El Otoño del Patriarca, al cual ya me referí en una entrada reciente. Luego, sin ninguna intención de seguir con historias referentes a dictadores, sencillamente por recomendación de un amigo que para practicar mi inglés me recomendó Animal Farm de George Orwell, llegué a la historia de una finca donde sus animales expulsan a los humanos y se instala en el poder un grupo de cerdos encabezados por Napoleón, que con el apoyo de las siempre dóciles ovejas y los obedientes perros, enfrentaba la oposición de Bola de Nieve (Snowball).

En este libro lo que se inició como un sueño colectivo de mejora de sus condiciones de vida, mediante la eliminación de "la única criatura que consume sin producir" y que a su vez era "el único enemigo que tenían (...) pues si quitamos al hombre de la escena, la causa del hambre y del exceso de trabajo desaparecerá por siempre". A pesar de este buen sueño, a pesar del acuerdo común y del empeño puesto por todos, ese sueño colectivo se convirtió lenta, sostenida y, diría que inocentemente, en una pesadilla: un sueño donde la más leve duda sobre las mejores condiciones de vida que se disfrutaban ahora respecto a cuando estaba El Enemigo, era contrarrestada con un alud de cifras imposible de entenderlas o de rebatirlas, pues el histórico analfabetismo de todos los animales, no podía combatir con la inmensa sabiduría de los cerdos que estaban en el poder.

Napoleón y su séquito no solo utilizaban las cifras para demostrar que ahora se vivía mejor que cuando estaban los humanos, también explicaban, o adaptaban, según fuera necesario, los 7 mandamientos -los acuerdos que debían dirigir el destino de todos los animales-, de tal manera que todo pareciera estar dentro de la legalidad: al mandamiento que decía que "ningún animal podrá tomar ningún tipo de licor", después de la primera borrachera de Napoleón, se le añadieron al final las palabras "en exceso"; cuando había un recorte en las raciones de comida, no se hablaba nunca de recorte, se hablaba de "reajuste"; después que fue "necesario sacrificar" al primer camarada por el bienestar común, al mandamiento de "ningún animal podrá matar a otro", se le añadió "sin causa".

El libro está plagado de este tipo de ejemplos, sin embargo nadie decía nada, nadie protestaba, todo el mundo callaba y aceptaba. Aquel que osaba a pensar diferente era callado por el séquito de ovejas que lo único que eran capaces de decir a los cuatro vientos era el orgullo de ser animal: "cuatro patas si, dos pies no". Si esto no funcionaba, estaba Squealer (literalmente el chillón), el encargado de anunciar, convencer y defender cualquier decisión tomada por el conjunto de sabios. Squealer también se encargaba de repetir una mentira las veces que fuera necesario hasta que se asumiera como la única verdad.

Al final todo el mundo coincidía en decir que sin Napoleón, la finca volvería al estado de opresión y caos en que vivían anteriormente. El espacio para la duda y la crítica se había llenado de silencio en el mejor de los casos, y en la mayoría, su lugar lo ocupaban ahora datos y hechos inflados lo suficiente para que no hubiera espacio para la más mínima intención de cuestionar la realidad. Ante la duda, el silencio. Ante la crítica, la mentira.

continuará....

***
PD. Desde la semana pasada soy francés por razones de estado. El recien elegido francés le dijo a nuestro presidente reelegido que liberara a uno de los pocos cabecillas de las FARC que están en la cárcel. Para defender esta complicada decisión, el reelegido argumentó "razones de estado". Hasta el día que escribo estas líneas no tengo conocimiento de otra razón que la que defendió en un discurso el pasado 4 de junio donde dice "En nada conozco de la motivación del Presidente Sarkozy para pedir la liberación de Rodrigo Granda. Nada le pregunté (...) . Me pareció que la confianza en el Presidente de Francia me debería llevar a no hacerle preguntas sobre esa motivación. Primó la confianza sobre la curiosidad". Si las razones de estado colombianas se "sugieren" desde Francia, esto me hace ciudadano francés?...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Oscar, recibí tu nota a través de la Red de Estudiantes Colombianos en el extrangero. Mi nombre es María Lucía Díaz, soy de Bogotá, y vine el año pasado a Buenos Aires a hacer un posgrado de psicología en la UBA. Este año comencé a trabajar en el diario La Nación en una página de periodismo ciudadano www.igooh.com
Me ha gustado particularmente tu nota y forma de escribir, razón por la que quise compartirla con los visitantes y participantes de igooh. Este es el link de la nota, en la que por supuesto puse tus créditos y un comentario adicional. Ojalá la leas tú y tus comentadores en tu blog, para que también se animen a participar allá. Es una página muy interesante de publicación libre que rescata las noticias desde el punto de vista de las viviencias de nosotros, los ciudadanos, del "común" de la sociedad.
María Lucía Díaz.

Unknown dijo...

Hola María!

Gracias por tu comentario y el link que has puesto desde tu igooh. Por cierto, me pareció muy interesante esta iniciativa, creo que es una nueva forma de entender las noticias y una nueva fuente de información. Ahora el reto para todos consiste en encontrar las herramientas para convertir esta información en conocimiento útil para todos.

Saludos desde Barcelona

omchamat

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