martes, enero 30, 2007

Contradicciones

Contradicción: f. Afirmación y negación que se oponen una a otra y recíprocamente se destruyen.
Diccionario de la Real Academia Española
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Un breve recopilatorio de "imágenes" que en los recientes días he visto en las noticias. Cada una de ellas me parece que está relacionada con las otras, pero por comodidad muchas veces preferimos verlas separadas: es más cómodo, molesta menos la conciencia y vistas cada una de manera independiente, no parecen ser para nada contradictorias.


(-) En el festival de ropa urbana Bread & Butter que se celebró en Barcelona, Antonio Miró, uno de los diseñadores más reconocidos de España, puso a desfilar a inmigrantes "sin papeles" -personas que no tienen permiso ni para residir ni para trabajar en España, "personas ilegales", o en su versión políticamente correcta: "personas en situación irregular"- pues eso le da "buen rollo". La compensación que recibieron los modelos: 100 euros y una camisa. (Ver noticia)

Algunas miradas perdidas:

* Aunque el Ministerio de Trabajo investigue esta contratación ilegal, habrá alguna penalización?
* Ironías del destino, el nombre del festival se traduce literalmente como "pan y mantequilla", y las personas que más han dado que hablar del festival son los que vinieron de muy lejos para ganarse el pan diario.
* Estos modelos recibieron un poco de dinero y una camisa. Cuanto cobrará una modelo que viene de más cerca, París por ejemplo, pero en avión?...

(-) Existe un convenio (Convenio Berkeley) entre los productores (generalmente africanos) y los importadores de diamantes (lógicamente países ricos) para garantizar que los diamantes que se importen no financien las guerras en los países productores. Uno de los mecanismos que existen es que el país exportador no puede estar en un listado donde está demostrado que los diamantes subsidian la compra de armas. Este mecanismo, en principio simple y eficaz, permite cosas como que el 47% de los diamantes que Inglaterra importa vienen de Suiza. Lógicamente Suiza no está en ninguna guerra, no produce ni ha producido diamantes, pero si exporta, y muchos, diamantes.

(-) "Si no fuera por la aromática humareda que preside el recinto, bien podríamos estar ante una feria de jardinería. Venta de fertilizantes, plaguicidas, reguladores de temperatura y hasta consejos para fabricar invernaderos caseros." Así empieza el reportaje a la feria del cañamo que se celebró hace un par de semanas en una ciudad vecina a Barcelona, L'Hospitalet. La primera vez que oí la palabra cañamo pensé era una feria dedicada a una cuerda que utilizan los campesinos en el Tolima (Colombia) para sus atados de panela. En Europa se hacen ferias de todo, sin embargo no estaba seguro que se organizara una dedicada a un tipo de cuerda de mi país, así que miré con detenimiento a que se refería esa feria. La feria para los no entendidos en estos temas es una feria de la marihuana. Pero no hay para preocuparse, "en esta feria no se busca fomentar el consumo", tampoco "se vende ni promueve nada que no sea legal" y como en la variedad está el placer hay "una semilla para cada consumidor y un consumidor para cada semilla", según lo afirman los expositores. Así que la feria de los sentidos fue disfrutada por 18.oo0 personas y si alguien se quedó sin asistir, cerca de Madrid (la ciudad española, no la colombiana, en esta última hubiera sido un escándalo y descaro de tamaño mundial), organizaron otra feria con el mismo objetivo.

Algunas miradas perdidas:

* Propongo organizar la feria de la coca en Colombia. Si existe mercado para la "maria", debe existir mercado para una de coca, así estimulamos el turismo de los países que lo importan.
* Que pasaría si yo como colombiano entro a inmigración de cualquier país europeo con unas semillas de cañamo?... no lo sé, pero tengo la certeza que no quiero ni siquiera intentarlo.

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Por razones personales no había podido actualizar el blog... espero, y quiero, poder actualizarlo a la frecuencia que lo hacía anteriormente!!!!

martes, enero 16, 2007

Sobre nuestra responsabilidad (I)

En la entrada anterior uno de los comentaristas tocaba un tema muy interesante y que se ajusta a esta entrada que casualmente venía "masticando": la responsabilidad de nosotros como inmigrantes en el proceso de integración en la sociedad de acogida.

La victimización, entendida como el sensación de pensar que el entorno es el culpable de las circunstancias personales, es el mecanismo de defensa en el que más frecuente y fácilmente caemos los inmigrantes cuando llegamos a una nueva sociedad. Pensamos que aunque hacemos todo lo posible por integrarnos, la sociedad "de acogida"no hace el mismo esfuerzo por arroparnos -como lo dice otro de los comentaristas- y aceptarnos. En algunos casos aislados esta afirmación es válida, sin embargo, la constante ocurrencia de "hechos aislados" configuran una imagen que se acerca más al de una sociedad que rechaza al inmigrante en lugar de aceptarlo, que representa el miedo a lo desconocido de una sociedad (la europea) que hace tan solo 100 años representaba a nueve de cada diez inmigrantes en el mundo y que teme enfrentarse con ese reciente pasado. En conclusión, esos pequeños pero constantes hechos aislados de rechazo al inmigrante, terminan constituyendo un imaginario colectivo que lo único que hace es alimentar un sentimiento de victimización y minusvalía entre los inmigrantes (1).

Desde la anterior perspectiva, la sensación de "ser una víctima", que todos los inmigrantes hemos experimentado en mayor o menor grado, la considero justificada, válida e incluso, inevitable. Sin embargo, es importante que como inmigrantes también reconozcamos que es necesario hacer un esfuerzo adicional al que ya hicimos en dejar lo nuestro, no es un esfuerzo sencillo, pero que creo es la única manera de no condenarnos (aunque muchas veces ya es inevitable) a una mutua exclusión. Quizás desde la sorpresa que le ha causado a esta sociedad de acogida nuestra llegada pueda explicar a que me refiero con ese esfuerzo adicional. La mayoría de los estudios económicos dicen que Europa necesita a los inmigrantes para mantener su estado de bienestar y en países como España debido a su baja tasa de natalidad y la dinámica de su economía -alimentada principalmente por el sector donde se necesita más mano de obra barata: la construcción- necesitan inmigrantes de manera más acusada. La necesidad de los inmigrantes para mantener la calidad de vida es, por lo tanto, un punto en el cual coinciden casi todos los responsables políticos europeos y es el mensaje que se transmite desde los medios de comunicación. Ahora bien, una vez que los inmigrantes llegamos y comenzamos a trabajar, asumimos el rol, casi único, ante la sociedad de trabajador o aportante a la seguridad social. Sin embargo, cuando comenzamos a arraigarnos en esta sociedad comienzan a surgir nuevas necesidades para poder cumplir con esos roles, y pedimos derechos acordes a las obligaciones que tenemos, y es en ese punto donde aparecen los problemas de convivencia: cuando la sociedad de acogida descubre que aunque necesitaba mano de obra, su llegada implicaba la llegada de personas.

Al parecer esta sociedad de acogida está sorprendida con este "añadido" que les ha representado encontrarse personas detrás de la mano de obra y aún están pensando como reaccionar. Nos corresponde a nosotros como "recién llegados", demostrar que el proceso de integración no es algo doloroso, y que por el contrario si las dos partes damos un paso al frente la integración será parte de un proceso natural y no fruto de una operación de alto riesgo cuyo objetivo parece que es implantar una prótesis. No digo que este proceso sea fácil, ni mucho menos sencillo pero desde el rechazo a los inmigrantes y una constante victimización por parte de estos últimos, no hay integración posible.

Ahora bien, ese "paso adelante" que debemos dar los inmigrantes como nuestro aporte a la integración, puede sonar extraño, ilógico e incluso injusto, sin embargo si no somos nosotros los que damos ese paso adelante, la sociedad de acogida no lo hará. Estamos en una sociedad que está sorprendida por la llegada de mano de obra y personas, que no sabe que hacer y nosotros somos coresponsables de facilitar ese primer paso. ¿Si ya nos recorrimos medio mundo, porque no intentar dar un paso adicional para facilitarnos las cosas?. Sobre cuales creo que deben ser esos pasos que debemos dar, por cuestión de espacio considero que es necesario una nueva entrada e incluso espero poder alimentarla con nuevos comentarios.

(1) Para complementar la "sociedad de acogida" se podría hablar que los inmigrantes somos una "incoming society"?

viernes, diciembre 29, 2006

Problemas de convivencia

La ciudad tiene su origen en una función que hoy en día es asumida cada vez más frecuentemente por los centros comerciales: concentrar en un mismo espacio una gran diversidad de productos y servicios para disfrutar el tiempo libre. Sin embargo, a diferencia de los centros comerciales, la ciudad debe cumplir un papel adicional y es el de ofrecer diversidad no solo de productos para la compra sino también el crear un espacio que favorezca el encuentro e intercambio de información entre personas. Es decir la ciudad no debe ser una larga fila de hormigas que camina hacia su fuente de comida, donde los encuentros son para corregir el camino hacia/desde el hormiguero, sino que la ciudad debe parecerse más a esas grandes lagunas en la selva donde diferentes animales van a alimentarse, donde la diversidad de encuentros potencia la vida. Encontrar el equilibrio entre especialización y diversidad urbana generará gran parte de los conflictos urbanos del futuro, un conflicto que es alimentado por los flujos migratorios tanto "locales" (desplazados por la violencia de la guerra) como "globales" (desplazados por la violéncia económica). Las alternativas se tienen que comenzar a discutir desde ahora.
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Hace un par de meses se dio en Barcelona -"la mejor tienda del mundo" como se autopromociona- una discusión que involucró a los residentes "de toda la vida" y los "nuevos catalanes". El centro del debate era la lenta pero constante concentración de almacenes cuyos propietarios son origen asiático, especialmente chinos, en una céntrica zona de la ciudad. La primera noticia que salió en los medios se referia a una recolecta de firmas que organizaron los propios vecinos para pedirle al ayuntamiento que prohibiera la apertura de nuevos locales "de chinos". Esta petición se basaba en que, según los vecinos, la identidad del barrio se estaba perdiendo. Es decir, que el bar, la carnicería o la peluquería que desde hace un par de décadas estaban en el barrio estaban dando lugar a la aparición de almacenes con productos de manufactura china o especializados en productos alimenticios de ese país. La respuesta que dio el ayuntamiento fue que ellos no podian restringir la implantación de nuevos locales en función del origen de sus propietarios, siempre y cuando cumplieran con todos los requisitos legales.

En torno a esto, se han escuchado diversas opiniones. La que quizás fue más difundida es la que argumenta una posición racista por parte de los vecinos al pedir que se nieguen licencias para abrir nuevos locales comerciales regentados por chinos. A primera vista es un argumento válido (considerar racista la petición), sin embargo también es interesante profundizar un poco más en este sentido, pues de como se enfoque esta situación, dependerá el manejo que se le dé a situaciones similares en el futuro. Para entender un poco lo complejo del problema, me gustaría poner un ejemplo de las quejas que tienen los vecinos:

Una señora que entrevistaron en televisión decía que una vez que iba por la calle frente a uno de estos almacenes cuando uno de los trabajadores escupió a la calle y casí le cae a ella en sus zapatos. El escupir en la calle es una costumbre bastante extendida en China y que no se considera extraña. Me imagino que para ellos la costumbre española que en el medio de una comida se limpien la nariz sin ningún disimulo ni en el gesto ni en los sonidos es para ellos igual de agresivo. Si un hábito diario es fuente de problemas, que puede pasar cuando se introduce la variable religión/creencias?....

Ante esta situación, cuantos de nosotros estariamos dispuestos a convivir en el medio de una comunidad en la cual corremos el riesgo que sin tener mala intención, nos escupan?... pero por el otro lado, a que se debe que los vecinos de otras zonas de la ciudad que tienden a una paulatina especialización de sus barrio (zapatos, informática, ropa...) no se han organizado para oponerse a esta dinámica?. La queja de los vecinos se dirije más a los dueños de los negocios o al tipo de negocio que hace que estén desapareciendo los "comercios de toda la vida"?.
La pregunta de fondo en estos viejos-nuevos problemas urbanos se encuentra en saber de quien es la ciudad: del inmigrante que viene a transformar y hacer evolucionar la ciudad actual (futuro)?... del vecino de toda la vida que a visto como se construye la ciudad actual (pasado)?... del turista que viene a disfrutar de la ciudad por unos cuantos días (presente)?... Al final son tres colectivos diferentes, cada uno con su propia percepción de los procesos de que transforman la ciudad y una imagen de la ciudad particular. Indudablemente saber como compaginar estas tres visiones diferentes es un reto que siempre ha existido, pero en la época de la glocalidad tiene un peso especialmente importante por la cantidad de personas afectadas.

*Llevaba un tiempo sin escribir, las fiestas de año nuevo y de navidad, espero que sean una buena excusa!!!!

miércoles, diciembre 27, 2006

Una paradoja del desarrollo

Hoy durante el almuerzo escuché por la radio un reportaje sobre un estudio que se hizo sobre la sensación del estado de salud de la población en tres ciudades muy diferentes: Nueva York, Johannesburgo y un poblado remoto de África que no pude entender el nombre*. De este reportaje me llamó la atención los resultados de la pregunta "¿Como considera su estado de salud?". Yo esperaba que las personas con mayor esperanza de vida y facilidad de acceso a servicios de salud fueran optimistas sobre su salud y aquellos que padecen epidemias, enfermedades y no tienen acceso a un centro de salud con el material para atender una diarrea, consideraran su estado de salud bastante malo. Pues bueno, las respuestas fueron exactamente lo contrario. En Nueva York, la sensación enfermedad es mucho mayor que en las ciudades Africanas. Al final, creo que va a ser necesario plantear la hipótesis que a mayor esperanza de vida y mejores instalaciones, nos sentimos más enfermos. Entre mejor salud tenga el saldo en la cuenta del banco, más enfermos nos sentimos. ¿Entre mayor riqueza, mayor hipocondría?. Paradojas del desarrollo.

*Desafortunadamente no pude oír la fuente del estudio para poner un vínculo desde aquí.

viernes, diciembre 22, 2006

Navidades....

Aguafiestas: col. Persona que turba una diversión: por favor, quédate, no seas aguafiestas. Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid.

Ayer mientras caminaba desde mi casa hasta el centro de Barcelona, pensaba que si tomara una foto a las calles de mi barrio no sabría identificar si estoy o no en navidad: la decoración es la misma, la soledad de las calles igual, los mismos coches, las mismas luces que en verano, primavera o en otoño. Todo es igual. En cambio, mientras me acercaba a las zonas comerciales todo iba cambiando, recordándome que si estoy en navidad y los comercios no van a dejar que lo olvide. Con los años me imagino que para poder vivir y disfrutar de las fiestas navideñas me tendré que ir a vivir a un centro comercial donde todo esta decorado y orientado para que disfrutemos en paz, seguridad (muy importante en estos tiempos) y felicidad de los días navideños. Cuanta razón tiene Homero Simpson cuando dice que "en la vacuna antigripal que se da antes de navidad, va incorporado un virus que incita al consumo, sin ese virus las navidades no serían lo mismo".

Con el riesgo de ser un aguafiestas, me encontré este texto de un poeta mexicano, Jaime Sabines. Una crítica a esa sociedad en que vivimos y a las fiestas que cada año celebramos.

Cantemos al dinero

Cantemos al dinero
con el espíritu de la navidad cristiana.
No hay nada más limpio que el dinero,
ni más generoso ni más fuerte.
El dinero abre todas las puertas;
es la llave de la vida jocunda,
la vara del milagro,
el instrumento de la resurrección.
Te da lo necesario y lo innecesario,
el pan y la alegría.
Si tu mujer está enferma puedes curarla,
si es una bestia puedes pagar para que la maten.
El dinero te lava las manos
de la injusticia y el crimen,
te aparta del trabajo,
te absuelve de vivir.
Puedes ser como eres con el dinero en la bolsa,
el dinero es la libertad.
Si quieres una mujer y otra y otra, ¡cómpralas!
si quieres una isla, cómprala,
si quieres una multud, cómprala.
(¡Es el verbo más limpio de la lengua: comprar!)
Yo tengo dinero quiere decir me tengo.
Soy mío y soy tuyo
en este maravilloso mundo sin resistencias.
Dar dinero es dar amor.
(...)

Jaime Sabines

viernes, diciembre 15, 2006

¿Cambios o hipocresías?

Como decía en la entrada anterior, los cambios más importantes de la vida operan a un nivel que, creo yo, se podría catalogar como subconsciente. Ocurren sin darnos cuenta y en la mayoría de ocasiones su principal desencadenante es poderosa máquina de la rutina y de lo cotidiano. Muchas veces no queremos esos cambios en nuestras vidas, pero tenemos que reconocerlo, somos objetos maleables que nos influye más el peso de lo que nos rodea, que lo que queremos ser o lo que pensamos que somos. Dos ejemplos:

Primer cambio:
Hace un par de meses en la televisión autonómica de Catalunya hicieron un reportaje sobre la vida de Samuel Eto'o el jugador del Barça que el año pasado fue una de las estrellas del equipo en la conquista de los títulos. En este reportaje mostraban como el jugador es un ídolo en Camerún a tal punto que en las visitas que hace a su tierra natal, le dan una silla especial desde donde ve más cómodamente los homenajes que le hacen y desde donde también, en algunas ocasiones, reparte dinero a los que participan en los actos. Por más llamativa que me parezca esta actitud (la de repartir dinero), en esta entrada no pretendo hablar sobre estas acciones. Lo que realmente me interesa es una reflexión hecha por el mismo jugador sobre como le han cambiado las cosas en los últimos años.
Mientras aparecían unas imágenes de niños jugando fútbol descalzos o con algo que en algún momento fueron zapatos, Eto'o, con la voz en off, recordaba las épocas de bonanza durante su niñez que le permitía el lujo de comprar guayos usados y rotos para seguir jugando. La reflexión que me pareció interesante y sorprendente, fue en este sentido. Eto'o decía que los tiempos cambian mucho. En su infancia tenía que remendar una y otra vez sus "zapatos de la suerte" y cuando no aguantaban una reparación más, jugaba descalzo. Ahora, que según la FIFA es uno de los cinco mejores jugadores del mundo, dice Eto'o, me puedo dar el lujo de botar a la basura los guayos con los cuales no pude marcar un gol que estaba cantado, marcar un penalti o los que usaba el día que perdieron un partido importante. Como cambian los tiempos.

Segundo cambio:
Aeropuerto Schoenefeld de Berlín. Un amigo francés, de izquierdas, convencido de la igualdad de las personas sin importar su religión, color de piel o nacionalidad, espera la llamada para abordar su avión con destino a Barcelona. Un grupo de musulmanes está sentado al lado suyo. En un momento dado, se ponen de pie, extienden un trozo de tela ricamente decorada en el suelo y se ponen a rezar con dirección a la Meca. Me dijo que se alegró de ver la diversidad cultural que se puede encontrar en Berlín. Sin embargo esta alegría tan solo le duro hasta cuando comenzaban a hacer la fila para embarcar el avión. La alegría por la diversidad cultural se le agotó en tres fases. La primera cuando piensa que como son musulmanes, rezan con dirección a la Meca y se suben a un avión en París (fue por la época de la paranoia creada en Londres por los explosivos líquidos supuestamente encontrados en aviones), ergo, son terroristas. La segunda fase comienza al darse cuenta que él también tiene esos prejuicios que tanto critica en los que para él, son derechistas o su vertiente más odiada: fascistas. Es decir, en su momento, se sintió identificado con las ideologías que tanto cuestiona. La tercera fase del final de su emoción y el comienzo de su desasosiego, le dura todo el vuelo hasta Barcelona, mientras trata de encontrar las razones por la cual esos prejuicios a los que tanto teme, finalmente también hacen parte de su forma de ver el mundo: El también juzga a los demás por su apariencia. Al final, concluye, todos somos iguales, pero unos son más iguales que otros.

En el cambio de Eto'o, lo que cambio fue la escala de valor de las cosas, en el caso de mi amigo, su cambio se produjo en sus prejuicios y en su visión del mundo. En ambos casos estos cambios se dieron de manera inconsciente, sin ser deseados. Al final de esta reflexión, me pregunto si en realidad somos aquello que hemos creído ser. Quizás no... sencillamente somos un álbum para coleccionar las imágenes que vemos y nos gustan para luego comprarlas o alquilarlas; imágenes que representan lo que queremos y creemos ser... y en algunos casos, los peores, compramos imágenes de aquello que creímos ser en algún momento del pasado.

Una reflexión sobre los cambios...

En la vida lo único constante es el cambio. Aquello que no cambia está muerto.

Es curioso como los cambios se producen en nuestras vidas. Hay cambios provocados y que nos reconfortan, de otros somos conscientes pero no nos importan, ocasionalmente algunos aparecen de improviso, sin esperarlos, y se van sin dejar huella, también hay de los que nos frustran por ser largamente deseados pero nunca realizados. Sin embargo, los que en realidad nos transforman la vida, es decir los importantes, muchas veces los dejamos ir, pues la poderosa fuerza de la rutina, de lo repetitivo, de lo monótono, nos impide ver que la vida y sus cambios están pasando frente a nosotros y no a través nuestro.

Esa ceguera a los cambios es como un eterno castigo que nos tiene atados a un andén de una estación desde la cual nos despedimos una y otra vez de los mismos trenes y de los mismos pasajeros. El miedo a lo desconocido, a la incertidumbre de la vida y en últimas, al cambio, nos impide tomar esos trenes a pesar de tener el tiquete comprado. La monotonía se ha instalado en nuestras vidas, el cambio toca a la puerta, pero nos da miedo abrir y preferimos ver por la mirilla de la puerta como se alejan una y otra vez los trenes.

Dejan de tocar a la puerta. El tren ya no se ve por la mirilla. Voy a la cocina, me preparo un té, enciendo la televisión, meto comida congelada en el microondas y me siento en mi cómodo sillón. He vuelto a la rutina. El cambio?... no te preocupes, ya volverá a tocar a la puerta, incluso el cambio tiene la costumbre de volver a tocar. Yo, en cambio, tengo la costumbre de no abrir a desconocidos.

lunes, diciembre 11, 2006

Vacaciones y telebasura

La semana pasada mientras disfrutaba de unos días de descanso me dediqué a hacer las cosas que sirven para desconectar de la realidad: viajar, descansar, comer y ver telebasura. Pero antes de hablar sobre estas actividades "perjudiciales para la salud", quiero comentar muy brevemente dos esas imágenes que me deja un largo puente y que creo serán material para futuras entradas:

* Una de las fiestas que se celebraba la semana pasada era el Día de la Constitución de España (6 de diciembre). Se celebra desde 1978 para conmemorar la aprobación de la primera constitución democrática después de más de treinta años de dictadura. Esta es una fiesta que debería alegrar a toda la población, sin embargo algunos partidos y regiones se negaron a celebrarlo por no sentirse "españoles". Curiosamente esos partidos y regiones coinciden con los que más sufrieron la opresión de la dictadura. No entiendo.

* La otra fiesta que se celebró fue el Día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre). Suena extraño que tanta gente espere con gran ansiedad una fiesta con un claro sentido religioso, cuando por otro lado el estado quiere eliminar la asignatura de la religión en los colegios. No entiendo.

Como comentaba anteriormente, una de las actividades de alto riesgo que hice la semana pasada fue ver telebasura, un termino que no se refiere al aparato como tal, sino a un tipo especial de programas de televisión y que en su mayoría se emiten desde las cinco de la tarde, hora en la cual los estudiantes de colegio llegan a su solitaria casa para hacer sus deberes. Wikipedia define la telebasura como "programas de no ficción a la que se acusa de incumplir los códigos deontólogicos del periodismo y difundir valores negativos". Es decir la más alta expresión de basura convertida en imagenes y sonido. No tenía ni idea de la "calidad" de estos programas hasta que le preste la suficiente atención para entender que era lo que se decía entre gritos y propagandas. Creo que una colección de las preguntas que se le hicieron a los invitados es la mejor forma de entender la calidad de estos programas. El mayor logro de las personas invitadas fue haber salido en algún programa de telerealidad, se habían acostado con alguno(s) de los protagonistas de esos programas o habían asesinado a su marido. Las siguientes son algunas de las preguntas resultan de una sola sesión de "telabasuring"*

* Has participado en alguna orgía?
* Eres, o has sido, prostituta?
* Es verdad lo que se dijo en un programa de esta casa, que tuviste seis encuentros sexuales en una misma noche y con la misma persona ?
* Es cierto que antes de matar a tu marido tuviste relaciones sexuales con él?
* Te arrepientes de haber matado a tu marido?
* Es cierto que tus hijos intentaron matar a su padre mientras el dormía la siesta?
* Robaste joyas a tu mejor amiga mientras ella estaba inconsciente por una sobredosis de cocaína?

Estas preguntas fueron hechas a los invitados utilizando un polígrafo, o lo que yo anteriormente conocía como un detector de mentiras, para comprobar si decían la verdad. La espectacularidad de la puesta en escena, los tiempos de respuesta, los largos silencios entre entrevistador e invitado, la frialdad de la persona encargada de analizar el polígrafo, un público excepcionalmente silencioso que tan solo se gritaba cuando el invitado decía una mentira o aplaudía cuando la respuesta reflejaba un deseo oculto de los asistentes.

Mientras ponía mi mente en blanco viendo como cosas personales se ponían a prueba de un polígrafo, me acordaba de "Laura en America", la versión peruana de estos mismos programas, pero con una puesta en escena mucho más pobre. La diferencia de contenidos no es muy grande, pero mientras que acá los programas fabrican sus propios "famosos", en Perú los "famosos" son personas de la calle que nunca han salido por la televisión; en España y en Perú estos programas tienen muy altos indices de audiencia; los de aquí se entienden como parte del entretenimiento, los de allí como parte del atraso.

Ya voy entendiendo lo que quiere decir que algunos ven la astilla en el ojo ajeno, pero no la viga en el ojo propio.


* Los programas donde salieron estas preguntas fueron: A tu lado y En Antena. Desafortunadamente no puedo diferenciar donde se hizo una u otra pregunta, me imagino que a causa de tener la mente en blanco para poder procesar esta "valiosa" información.

viernes, diciembre 01, 2006

Se incendió el edificio más alto del mundo

En este blog me he aprovechado de muchas fuentes, principalmente noticias y libros. No había utilizado textos de otros blogs por respeto y sobretodo por no caer en la provocadora tentación de admirarnos mutuamente el ombligo: "yo te cito en mi blog, tu me citas en tu blog". En esta ocasión, como sé de lo lejos que estoy de la calidad del autor del blog al que cito y la "imposible imposibilidad" que él me cite en el suyo, tomo prestado un pequeño fragmento de su blog que considero muy apropiado para los tiempos que corren hoy en día donde los "ismos" (eg. nacionalismo, racismo, uribismo, laicismo, islamismo...) dominan, desde el miedo, el mundo.
Recuerdo que en mi casa se contaba esta anécdota: hacia el año 1940 apareció en la primera página de El Colombiano un gran titular con la siguiente noticia: “Se incendió el edificio más alto del mundo”. En pocos minutos masas de medellinenses se aglomeraron alrededor de la Plazuela Nutibara pues todos los ciudadanos querían ver cómo se había quemado el Hotel Nutibara, inaugurado pocos meses antes. Estupefactos, se enojaban con el periódico, por mentiroso, al constatar que el edificio más alto de Medellín seguía intacto. Por eso, al final de la anécdota, aconsejaba siempre mi papá: “Cuando empieces a ver muy alto el edificio de Coltejer, es hora de que empaques las maletas y te vayas a hacer un viaje.”
Hector Abad Faciolince
Hace poco en un viaje desde Barcelona hasta París con mi compañera de vuelo hablábamos sobre las entrevistas que se hacen para contratar personas, ella me describió la última que tuvo que presentar para acceder su actual trabajo. Además de las típicas preguntas relacionadas con su preparación profesional y su experiencia, ella me contó que a pesar de haber vivido toda la vida en la misma ciudad que su entrevistador y estar realizando la entrevista en el mismo idioma, el único momento en que vio que la entrevista no iba por buen camino fue cuando le dijeron: "pero es que con estos apellidos... yo no sé si puedas entender la empresa". Después de constatar que yo había entendido bien, le pregunté sobre que pensaba ella de esa situación. Ella me dio una respuesta que considero valida para cualquier forma que tome el ismo:

- Oscar, me dijo, todos los nacionalismos se curan viajando, ahora que mi entonces entrevistador y ahora jefe ha viajado por el mundo, ya no se fija tanto en esos detalles. Claro, esto lo entiende ahora que ya se cambio su apellido para hacerlo más "nacional".

Desde que oí esta situación y ese sabio consejo, siempre tengo listas mis maletas para cuando comience a sentir que el centro del mundo queda cerca de mi casa.

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* La próxima semana son vacaciones en España, así que probablemente no pueda actualizar este espacio hasta el próximo 11 de diciembre... y como "donde fueres has lo que vieres" y que "en Roma has lo que hacen los romanos", yo también estaré offline.

martes, noviembre 28, 2006

Tranquilos, aquí no pasa nada

A este "mundo desarrollado" en el que llevo cerca de 5 años le puedo encontrar muchas falencias, muchos defectos, muchas hipocresías, muchas falsas verdades convertidas en hechos incontrovertibles y veinte mil adjetivos (des)calificativos. Estos adjetivos muchas veces tienen su origen en la comparación (necesaria?) entre la realidad del mundo desarrollado y una Colombia muchas veces idealizada: maravillosa, sonriente, verde, rebosante de bienestar y alegría, con ganas de trabajar y salir adelante, que tiene zonas peligrosas, "pero que si uno sabe donde están a uno no le pasa nada", donde hay malos pero donde los buenos somos la mayoría, donde hay corrupción "pero en su justa medida" y donde nuestro problema es la droga que se consume en el exterior, que nuestros ejércitos liberadores del pueblo (en sus más variadas formas, e incluso algunas tan refinadas que llegan al congreso) se encargan de comercializar. Es decir son adjetivos que nacen de una comparación entre una experiencia personal y todos esos lugares comunes sobre Colombia que se vuelven banales pero necesarios cuando hay un océano de por medio. Sin embargo por más comparaciones que haga, hay una característica de esta sociedad que envidio, respeto y sobretodo admiro: su intento por ser intolerante frente a los hechos intolerables.

Hace unos años en Colombia hubo una investigación al presidente en torno a la recepción de dineros provenientes del narcotráfico en la campaña de elección del entonces Presidente Ernesto Samper. En su momento se calificó como el Proceso 8.000 y un alto representante de la iglesia lo inmortalizó con la siguiente descripción: no darse cuenta de la entrada de dineros del narcotráfico a las campañas era tanto como no ver un elefante en la casa. Al final del proceso unas cuantas personas involucradas, muy pocas, fueron a la cárcel y el presidente siguió en su cargo defendiéndose durante cuatro años, pero sin tiempo para ejercer como presidente. Los colombianos no tuvimos un presidente sino un acusado y su abogado defensor fue el presupuesto nacional. En pocas palabras, teniendo en cuenta la importancia y trascendencia del tema, se podría decir que no pasó nada.

En una entrada reciente decía que en Catalunya se habían celebrado las n-simas elecciones para el cargo de Presidente de la Generalitat (gobernador del departamento). Estas elecciones no estaban planeadas y fueron el producto de la negativa de uno de los partidos en el poder de apoyar unas nuevas reglas de negociación con el gobierno central. Un sencillo, pero importante, "no estoy de acuerdo" de uno de los partidos, produjo la disolución del Parlamento y la convocatoria para la elección de uno nuevo. Pero a excepción del cansancio por parte de los votantes, aquí no pasó nada, no hubo muertos, vacíos de poder, no se fueron los capitales ni nada parecido, ni mucho menos "ruido de sables". Por el contrario se hizo una transición tranquila -bueno, también es cierto que los recién elegidos son los mismos partidos que no pudieron terminar su mandato por la crisis institucional.

En estos días en Colombia se está desarrollando una investigación de los vínculos entre congresistas, militares, familiares de ministros y miembros del Tribunal Superior de Justicia con grupos paramilitares. Desde hace un par de semanas salen grabaciones, fotos y documentos que sin que se conviertan en material probatorio si cubren con un manto de duda cualquier actividad que desarrollen estas personas. Sin embargo, no renuncian, se mantienen en el cargo, dicen el popular "yo no fui", o lo mismo que durante el proceso 8.000 "cuando lo conocí era una persona respetada y no tenía ni idea de sus actividades ilegales". En un país decente una investigación de este tipo y trascendencia llevaría a una crisis institucional y se tomaría en serio la propuesta de disolver el congreso. Sin embargo, al igual que en Europa, en Colombia no pasa nada con la diferencia que es debido al miedo a que los muertos que ya se producen por la guerra en el campo, se produzcan en las ciudades. En Europa se hacen los cambios para tratar de arreglar la situación y esos cambios no generan ningún caos, en cambio en Colombia, no se hacen los cambios y se sigue viviendo en el caos.


Una mirada perdida:

* ¿Será que los políticos investigados se volverán como el inmortal Chavo del Ocho que cada vez que hacía algo malo decía "se me chispoteo" mientras que los espectadores nos moríamos de la risa?. Ya lo decía Jaime Garzón, los colombianos tenemos tan buen humor que nos pueden decir que nos van a matar y nos reímos, y que después de muertos nos van a robar y nos seguimos riendo. Es verdad que reírse de uno mismo es síntoma de inteligencia, madurez y seguridad, ¿pero no estamos convirtiendo una virtud en un defecto?
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