lunes, mayo 28, 2007

Disculpas

Desde hace una semana y por cuestiones laborales no he podido actualizar este blog. Espero poder hacerlo en el transcurso de los siguientes días!!!...

hasta una próxima entrada!!!....

omch

PD. Gracias por los comentarios a la última entrada. Los comentarios serán la fuente de "inspiración" de la siguiente. Así que quieren aportar/opinar más al respecto, bienvenidos!!!... De manera especial me gustó el comentario del último anónimo, donde hace una crítica a las preguntas planteo.

miércoles, mayo 16, 2007

No sé que pensar

ignorancia.(Del lat. ignorantĭa). 1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular. Diccionario de la Real Académia de la Lengua Española
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Hoy después de muchos días avergonzado por lo que esta pasando (y lo que queda!) en Colombia, preferí mirar para un lado más cerca y aprovechar una carta que salió publicada hace un par de días en uno de los periódicos más importantes de Cataluña y España, La Vanguardia. La carta que traduzco a continuación (estaba escrita en catalán) me ha sorprendido, o mejor, asustado. Pero bueno, dejo los comentarios para después. Ahora la carta:

Encuentro que la información que dan los medios de comunicación en relación a fenómeno de la inmigración esta totalmente sesgada. Se habla de la importancia de la inmigración (para la Seguridad Social, para cubrir ciertos tipos de trabajo...), y se habla del "esfuerzo" que se le exige a la sociedad de acogida...

¿Pero que piensa esta sociedad? ¿porqué la única información que se da sobre la inmigración es en positivo? No sé, conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta: el nivel educativo, en parte, ha bajado por la incorporación en la mitad del curso de alumnos que no entienden ni una pizca, barrios convertidos en guetos donde no podemos hablar nuestro idioma, "fiestas" sudamericanas en viviendas o espacios públicos sin respetar las mínimas normas de convivencia...

No veo muchas ganas por parte de los recién llegados para integrarse, la verdad. Ellos reclaman por parte nuestra un esfuerzo de acogida y un cambio de mentalidad... Muy bien, yo reclamo tambien por parte suya un cambio de mentalidad en su visión hacia la sociedad que les acoge: ¿no ven que no es fácil, recibir casi un millón de personas en muy poco tiempo?

Las asociaciones de inmigrantes continuamente piden, exigen, reclaman... ¿algún día organizarán algún acto de agradecimiento al país que los acoge? ¿Ya no se acuerdan que, hasta hace poco, del lugar de donde venían y del que van a huir, estaban mucho peor? Por favor, que alguien los mentalice de que, además de derechos, tienen deberes, y que la responsabilidad de la integración, y quien se tiene que adaptar, son ellos, que son los que vienen de afuera.

Me gustaría que, por una vez, la información sobre los inmigrantes en los medios evite el "correccionismo" político y de los "profundos" análisis sociológicos y dar más voz a la gente de la calle que es a quien comienza a afectar -y, en muchos casos, padecer- este fenómeno.
Xavier Vidal (versión original y comentarios)

Sobre la carta no quiero hacer ningún comentario de manera global. Tan solo un comentario sobre la frase que más me impresiono: "conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta": Miro los comentarios que ha despertado esta carta entre los lectores y el señor no se equivoca: no está solo, son muchos los que piensan así (afortunadamente no son todos).

Creo que esta es la primera vez que dejo abierta una pregunta para los que llegan a este blog. Así que los invito a dejar sus comentarios al respecto. La verdad que no sé que pensar.

jueves, mayo 10, 2007

Mentirosos eternos

El día en que el crimen se engalana con los restos de la inocencia, por efecto de una curiosa subversión propia de nuestro tiempo, es la inocencia la que tiene que justificarse.
Albert Camus - El Hombre Rebelde.
Madrid, 2002. Ed. Losada.
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En estos últimos días han salido a la luz pública en Colombia la realidad que todos sabíamos pero que no queríamos ver, por miedo, comodidad o vergüenza, no lo sé. Lo único cierto es que desde hace unos años nos hemos esforzado en tratar de limpiar nuestra imagen de exportadores de droga, vendiendo pulseras con la bandera y hacer formidables vídeos sobre lo maravilloso de nuestro país (no tengo ninguna duda que lo es), en lugar de enfrentar esa realidad sufrida por muchísimos inocentes. No quiero contar de nuevo la manera salvaje de como se asesinaron campesinos para entrenar a unos "defensores del pueblo" o "libertadores de la opresión de la guerrilla". Para eso están los medios de comunicación. Yo tan solo quiero llamar(me) la atención sobre la forma en que se están saliendo a la luz esas verdades y sobre como se está asimilando esa Verdad (en mayúsculas).

Hace un poco más de tres lustros se dio el más importante proceso de desmovilización de grupos guerrilleros que ha habido en la historia reciente de Colombia. El M-19, después de dos décadas de enfrentamiento con el estado y muchos muertos en nombre de la defensa del pueblo, dejaron las armas. Existieron muchos errores en el proceso, pero sin duda alguna el proceso no fue malo del todo, la prueba es que muchos desmovilizados han sido aceptados por la sociedad en el juego democrático y hoy en día algunos de ellos son parte del estado que en su momento atacaron; algunos de sus dirigentes han hecho el camino de pasar de la lucha de las armas, a la lucha de los votos y otros, han sido llamados a ocupar cargos públicos dentro del estado al que atacaban. Dos posiciones, la de los votos y la de los cargos, que no creo que sean contradictorias, por el contrario, son una prueba que el proceso, la sociedad y los actores involucrados tenían las virtudes necesarias para poder pasar la página de la historia no para olvidar, sino, creo yo, para aprender del pasado.

Hace un par de semanas uno de los desmovilizados de ese proceso de paz denunció en un debate en el Congreso supuestos vínculos entre narco-paramilitares con la cúpula política del país. Estas denuncias las hizo basado en investigaciones hechas por el mismo gobierno, es decir, su aporte, sencillo pero valiente, fue recopilar todas las investigaciones realizadas en torno de este tenebroso tema (droga, armas y políticos) y mostrarlas al país. No pretendo defender ni atacar las tesis planteadas por el congresista, sencillamente fijarme en como se asumen esas tesis; es decir, no me quiero centrar en el mensaje sino en el emisor y los receptores.

Cuando este ex-guerrillero -elegido por voto popular y por lo tanto representante de una parte de la población- emite el mensaje que hay vínculos oscuros entre los protagonistas de las masacres y políticos, el gobierno como receptor final, reacciona de una manera que me parece irresponsable: en lugar de lanzar un contra-mensaje, se ha dedicado a atacar al emisor del mensaje; en lugar de demostrar la falsedad y la inocencia de los acusados, prefirió recordar el pasado guerrillero del congresista, como si su pasado lo convirtiera en un mentiroso eterno. En pocas palabras: se pretende demostrar la falsedad del mensaje desacreditando al emisor. Todo esto desde la comodidad que da la posición por excelencia de nuestros tiempos, la de "víctima" -todos queremos ser víctimas, todos nos sentimos agredidos pero nadie se siente culpable de mis desgracias. El gobierno parece defenderse de un ex-guerrillero; no se defiende de las acusaciones hechas de ser colaborador de los victimarios, sino que por el contrario se siente una víctima.

¿Acaso, me pregunto, es este el tipo de ejemplo que debería venir de un gobierno inmerso en un proceso de paz con uno de los actores de la guerra que vive Colombia? ¿Que pasará cuando, si todo sale bien, los más de 30.000 paramilitares se reintegren a la vida civil? Todas las respuestas que se me vienen a la mente me dan miedo. Todas me hacen pensar que si imitamos lo que hace el gobierno, en un futuro cercano pasaremos de tener 30.000 personas armadas, a tener 30.000 mentirosos eternos; con el ejemplo del gobierno ¿que respuesta a estos desmovilizados cuando sientan que sus derechos han sido vulnerados y hagan una denuncia? Les diremos, como está haciendo el gobierno y una parte importante de la sociedad: "ahh... no se le olvide que esta sociedad le perdonó sus delitos del pasado, no sea desagradecido, acepte sus errores del pasado y no se queje. De todas maneras no se le olvide que haga lo que haga y así haya pagado sus culpas, usted ha perdido su credibilidad".

Si no dejamos de centrar los debates en torno a las personas y su pasado, dejando de esta manera el mensaje que quieren transmitir, y comenzamos a debatir ideas y no pasados, no habrá salida posible para la situación del país. Las balas se han encargado de eliminar a los mensajeros, no dejemos ahora que el pasado nos impida oír los mensajes.


Mi mirada perdida:
La pregunta que me queda es saber que pasará si las denuncias resultan ser ciertas, pero el congresista pierde su credibilidad por apátrida y el gobierno pierde la confianza de la sociedad. Puede ser un escenario poco probable, pero quienes conozcan Colombia saben que en ese país, literalmente, cualquier cosa es posible. Incluso puede ocurrir que en esas condiciones, volvamos a ser el segundo país más feliz del mundo.

domingo, mayo 06, 2007

La inocencia del verdugo

A pesar de la distancia física que me separa de lo que pasa actualmente en Colombia, no puedo pensar en que no puedo hacer nada. Por eso creo que por medio de un espacio como este, como decía algún comentarista de este blog, puedo "contribuir a que mas personas tengan elementos de juicio". Me gustaría compartir extractos de un ensayo de Pascal Bruckner sobre el genocidio que ocurrió en la ex-Yugoslavia. Son textos que pueden ser esos elementos de juicio que siempre estoy buscando para alimentar este blog.
  • Todavía hoy hay mucha gente que sigue encontrando circunstancias atenuantes para los nacionalistas serbios y que es incapaz de asumir el menor reproche sobre ellos sin lanzar inmediatamente toneladas de lodo sobre los croatas, los bosnios, los eslovenos, los albaneses o los macedonios.
  • (sobre el discurso de Milosevic de invocar los males sufridos por su pueblo entre 1941 y 1945) Hay una especie de orgullo e incluso de belleza en esa forma de celebrar las derrotas propias, como si Dios hubiese escogido a ese pueblo precisamente para condenarlo al infortunio y hacer de él el instrumento de sus propósitos, como si la debacle terrenal se transformara instantáneamente en victoria celestial sobre las fuerzas del mal.
  • ¡Nos lo deben todo en virtud de las pruebas padecidas, no nos pueden negar nada! Esta idea según la cual el mundo entero está en deuda con tal grupo o país y tiene la obligación de consentirle todos sus caprichos.
  • Dicho en pocas palabras, cada vez que una nación o un pueblo pretende situarse al margen del derecho con la conciencia limpia, invoca sus hazañas, sus padecimientos pasados para afirmar tranquilamente que ¡se ha ganado el derecho de cometer esa pequeña infracción a las normas internacionales.
  • La trágica sinceridad del asesino le impulsa a deshumanizar a su adversario para eliminarlo con toda la buena conciencia del mundo y quedar exento de culpa.
  • En su versión benigna, la victimización es una forma paradójica del esnobismo. En su versión disparatada, es la negación activa del concepto de humanidad, la incitación manifiesta al asesinato.
  • Asombrosa inversión: el asesino es la víctima de su víctima, si te mato es por tu culpa, tú eres en realidad quien me mata a mí (otra variante de esta actitud: odiar a las malvadas víctimas que le obligan a uno a martirizarlas).
  • Que por lo menos el ejemplo yugoslavo nos ilumine: en cuanto un pueblo aspire a la santidad invocando sus padecimientos, en cuanto exhiba sus heridas y convoque a sus muertos, desconfiemos. Significa que está tramando algo malo y que el recuerdo, en vez de prevenir la vuelta al asesinato de masas, sólo es invocado para perpetrarlo de nuevo. Significa que envolviéndose así en la capa del angelismo, los asesinos, antes de afilar sus cuchillos, solicitan la absolución del mundo civilizado a la espera tal vez de volverse un día contra él.
  • Nada fue más descorazonador que ver cómo la mayoría aceptaba y se tragaba esta superchería, y ello, las más de las veces, en nombre de un puntilloso celo democrático. Muy pocos, por lo menos al principio comprenderían que aquellos mismos que se presentaban como los resistentes ejemplares contra el fascismo (los serbios) ya habían adoptado sus métodos, que el lobo se había disfrazado de cordero.
  • Quien desee contribuir la historia tiene que olvidar la historia (Ernest Renan). Si todos los pueblos tuvieran que rumiar sus dolencias respectivas, no habría paz ni concordia en el planeta. Cada nación, cada región, incluso cada aldea podría alegar un perjuicio acaecido hace 500 o 1.000 años y desenterrar el hacha de guerra, cada familia desgarrarse por las mismas razones, por incapacidad de superar las desavenencias recíprocas. Una vez los culpables han sido juzgados y castigados, las reparaciones cumplidas, si procede, el perdón concedido por las víctimas si lo consideran necesario, llega un momento en que habiendo hecho su obra el tiempo, hay que trazar una raya, dejar que los muertos entierren a los muertos y que se lleven con ellos sus odios y pendencias. Para vivir en paz con nuestros vecinos debemos mantener dormidas todas las disensiones de antaño. El olvido es también lo que deja paso a los vivos, a los recién llegados que no desean cargar sobre sus hombros con el peso de antiguos resentimientos.
Repito, todo esto se refiere al genocidio que ocurrió en la ex-Yugoslavia. A pesar de los increíbles paralelos que se puedan establecer, nada tiene que ver con la situación de Colombia, o quizás si... y tal vez mucho.

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La tentación de la inocencia. Pascal Bruckner; pp. 195-232. Ed. Anagrama. Barcelona,2005.

domingo, abril 29, 2007

Mi amiga (la) invisible

invisible. (Del lat. invisibĭlis).
1. adj. Que no puede ser visto./ 2. adj. Que rehúye ser visto.
Real Academia de la Lengua Española

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"Soy invisible, nadie me ve, me encuentro gente en el baño y no me ven; voy a comprar y para dirigirse a mí, le hablan al aire que me rodea; parece que yo fuera una sombra invisible."

Con estas palabras me contó una amiga su teoría sobre su invisibilidad. Mi amiga, que para efectos del relato se llamará Ilia, es una mujer de unos treinta años, ni fea ni bonita, pero que llama la atención tanto por su forma de hablar -más expresiva que sus amigos- como por su estatura -sin ser alta es ligeramente superior a la mediana de las mujeres.

Cuando ella me dijo que se sentía como una "sombra invisible", pensé que era una broma, pero al ver que insistía en el tema, recurrí a un sentimiento similar que he tenido como inmigrante, y le insinué que esa sensación era más bien fruto de esa paranoia que tenemos casi todos de sentirnos "observados", pero al mismo tiempo "ignorados" -esta dualidad es muy extraña, por un lado sentimos que nos observan constantemente, con lo cual ratificamos nuestra existencia, pero por el otro nos sentimos ignorados, como si no existiéramos. El mundo en que vivimos parece que cada vez nos sabemos más observados, pero cada vez nos miramos menos. Ilia me invitó a que la acompañara hasta el trabajo, así me entregaba un libro que le había prestado y aprovechaba para contarme sus experiencias como mujer invisible.

"Mira Oscar, hace una semana fui a comprar a la frutería que está cerca de mi casa. Un sitio pequeño, un poco más grande que una habitación de matrimonio, donde la señora que vende me conoce, pues allí es donde compro la fruta antes de ir al trabajo. Mientras compraba, por equivocación, hice la fila sin haber pesado las frutas que había cogido. Cuando la señora me dijo que la fruta había que pesarla, yo me disculpé y le dije que lo sentía, que me las diera para pesarlas. Mientras hacía eso, escuche un murmullo extraño de los que estaban en la fila, pero no le puse cuidado. Al entregarle de nuevo las frutas a la señora, escuché al señor que estaba detrás mío diciendo "hay que saber como funcionan las cosas, que eso nos hace perder tiempo a los demás", yo me giré para decirle con la mirada que fue un olvido, pero que sorpresa me llevé cuando lo voy a mirar a los ojos y el miraba en dirección a la señora, pero a través mio!!!. Era como si no supiera que estuviera ahí. Como si el haber olvidado pesar las frutas hubiera anulado mi existencia. Cuando busqué la mirada de las otras personas, para saber si yo estaba ahí, cada una miraba a la calle como si yo no estuviera. Me sentí como cuando mis papás le hablaban al aire para hacerme a salir de donde yo estuviera "uyyyy vamos a comer y aprovechemos que la niña no está"; jugaban a no verme para que yo saliera corriendo hacía ellos."

¿Y cual es la segunda prueba de tu invisibilidad?, le pregunté a Ilia mientras llamábamos al ascensor de su edificio.

"El otro día, esto es algo más personal, entré al baño en este nuevo trabajo y se me olvidó cerrar la puerta con seguro para evitar que otra persona entrara. Como siempre ocurre, el día que no pones seguro, alguien por equivocación abre la puerta. Yo alcancé a poner mi pie para evitar que se abriera del todo. Que sorpresa me llevé cuando por la puerta entre abierta miré a los ojos de mi compañera de oficina -nos separan dos escritorios- y le dije "no te preocupes, fue culpa mía por no poner el seguro, lo siento". La sorpresa que me llevé cuando ella seguía mirando como si no entendiera porque la puerta no se podía abrir, como si hablará en arameo o alguna lengua muerta, como si hubiera alguna fuerza extraña que le impedía abrir la puerta. Ni sonrió, ni dijo lo siento, ni respondió a mis disculpas. Sencillamente dio un paso atrás, se giró y se fue. Como si no hubiera pasado nada. Sencillamente se fue."

Bueno, dije yo, eso si puede llegar a ser una prueba. Pero como ya habíamos llegado a su oficina, no pudimos seguir hablando al respecto. Mientras ella iba por el libro que le había prestado y yo esperaba en la recepción, su jefe la llamó para hacerle algunas preguntas. A la salida de hablar con su jefe, pasó la directora comercial de la empresa; Ilia la saludó con una sonrisa sincera, pero no vi ningún gesto de respuesta. Sin embargo, cuando el jefe de Ilia había quedado visible para la directora comercial, vi como esta última una mano mientras decía "hola Carlos!... que tal?...". No lo podía creer, Ilia tenía razón, ella, al menos por momentos, es invisible!!!!....

Una vez que me entregó el libro y estaba saliendo, me despedí de la secretaria de recepción con un sencillo "adiós"... nadie me respondió. Al ver mi cara de sorpresa y de no saber si yo era visible, Ilia me dijo "te fijas que no soy la única persona invisible?".

Mis miradas "invisibles":

En el libro "Un antropólogo en Marte" de Oliver Sacks, se recopilan una serie de casos reales sobre los problemas que tienen las personas con alguna lesión cerebral y que afecta sus sentidos. Uno de los casos, el que más me llamó la atención, es el de un señor que siendo niño perdió su visión y que la recupera 40 años más tarde. Que sorpresa se lleva el autor, y por supuesto el lector, cuando esta persona que después de muchos años de no ver, recupera la visión pero descubre que no "sabe ver", que su mente no puede ver. No entiende que es eso que hay ahí afuera. Llegan unos estímulos del exterior, pero no entiende que relación tienen con su propia existencia, con su cuerpo.

Será que para vivir en esta sociedad necesitamos "aprender a no ver" para poder vivir?... Quizás la realidad es que huimos constantemente de mirar al otro por miedo a darnos cuenta que nadie nos mira.

N.N.

... ese charco de miserias que llamábamos el barrio de las peleas de perro porque todos los perros del barrio estaban peleando en la calle desde hacía muchos años sin un instante de tregua...
Gabriel Garcia Márquez. El otoño del patriarca
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... así que se hizo cargo de interrogar a los cautivos de viva voz y de cuerpo presente para conseguir que le dijeran por las buenas la verdad ilusoria que le hacía falta a su corazón, pero no lo consiguió, los hizo colgar de una viga horizontal como loros atados de pies y manos y con la cabeza hacia abajo durante muchas horas, pero no lo consiguió, hizo que echaran a uno en el foso del patio y los otros lo vieron descuartizado y devorado por los caimanes, pero no lo consiguió, escogió uno del grupo principal y lo hizo desollar vivo en presencia de todos y todos vieron el pellejo tierno y amarillo como una placenta recién parida y se sintieron empapados con el caldo caliente de la sangre del cuerpo en carne viva que agonizaba dando tumbos en las piedras del patio...

... en una reunión clandestina donde encontraron hasta dos generales del mando supremo nos habían amedrentado con toda clase de amenazas y fue por eso que lo hicimos mi general, palabra de honor, y entonces él exhaló una bocanada de alivio, ordenó que les dieran de comer, que los dejaran descansar esa noche y que por la mañana se los echen a los caimanes, pobres muchachos engañados...

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"Luego venía "la instrucción de coraje": repartían a la gente en cuatro o cinco grupos "y ahí la descuartizaban", dice Villalba en la indagatoria. "El instructor le decía a uno: 'Usted se para acá y fulano allá y le da seguridad al que está descuartizando'."

De los cuartos donde estaban encerrados, las mujeres y los hombres eran sacados en ropa interior. Aún con las manos atadas, los llevaban al sitio donde el instructor esperaba para iniciar.

Villalba describe el proceso: "A las personas se les abría desde el pecho hasta la barriga para sacar lo que es tripa, el despojo. Se les quitaban piernas, brazos y cabeza.Se hacía con machete o con cuchillo. El resto, el despojo, con la mano. Nosotros, que estábamos en instrucción, sacábamos los intestinos".

"Ellos escogían a los alumnos para que participaran. Una vez, uno de los alumnos se negó. Se paró 'Doble cero' y le dijo: 'Venga, que yo sí soy capaz'. Luego lo mandó descuartizar a él."

A finales de año pasado, un informante contactó a un grupo de investigadores para narrarle cómo antes de que se aprobara la Ley de Justicia y Paz varios jefes 'paras' de Córdoba y Sucre empezaron a hacer, en algunas de sus fincas, lagunas artificiales para la cría de peces. Según el informante, gente de la zona le advirtió a los ingenieros que las construían, que estaba contribuyendo al ocultamiento de fosas. "Solo son indicios -dice un investigador-. Pero tendremos que secar un par de ellas para ver qué encontramos". Y añade que eso también explicaría por qué en fincas como El Palmar -campo de exterminio 'para' en Sucre- había caimanes y babillas. Al respecto, Iván Cepeda, investigador de violaciones a derechos humanos, asegura en uno de sus escritos que testigos le han manifestado que varios cadáveres fueron devorados por caimanes. La misma versión circula en Monpox con relación a una finca de 'Chepe Barrera'.
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El poner en paralelo los libros de Gabriel Garcia Márquez y la realidad no tiene nada de novedoso, y en especial en estos días que se le han hecho tantos homenajes con motivo de sus aniversarios (años, nobel y publicación de Cien años de soledad). De hecho, el origen de esta entrada está en un artículo de Antonio Caballero en la revista Semana donde se hace un ejercicio similar.

Con la reciente publicación de un especial en el periódico El Tiempo sobre los más de 10.000 desaparecidos que en los últimos años hemos dejado que ocurran en Colombia*, no pude evitar hacer un paralelo similar: La primera parte de esta entrada es un extracto del libro "El otoño del patriarca", la segunda es parte de la declaración de uno de los jefes de autodefensas sobre su "entrenamiento". Un texto es fruto de la fantasía del autor y el otro un producto de la realidad, sin embargo, por los hechos que describen, ¿sería posible diferenciarlos?.

Una mirada perdida:

Yo no entiendo como seguimos en este letargo infinito de no sorprendernos por este tipo de atrocidades. No entiendo como no sabemos que hacer frente a esta carnicería que ocurre en las afueras de nuestras ciudades. Creo que una de las muchas respuestas validas la tiene Bendición Alvarado, la madre del protagonista del libro, cuando dice: "si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente de la república lo hubiera mandado a la escuela". ¿Cuantas masacres se hubieran podido evitar si nos hubieran mandado a la escuela para no solo aprender a sumar y restar, sino también para aprender que perder la capacidad de aterrarnos no es un signo de fortaleza ante las adversidades, sino por el contrario, una forma de huir de una realidad de la cual somos parte? ¿Que hubiera pasado si nos hubieran enseñado lo que realmente significa ser ciudadano? Para pesar nuestro, quizás lo que pasa, como dice el protagonista del libro, es que tan solo "somos perros de nosotros mismos, madre, viva la peste".
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*Escribo "hemos dejado", y no "ha dejado", porque creo esta guerra no es solo de los que aprietan el gatillo, también es de los que creen que como se están haciendo las cosas es como deben ser y no hacen nada, y de los que creen que hay otras maneras pero no siempre hacen lo suficiente para ser escuchados y tomados en cuenta.

*Con las siglas N.N. se identifican a los muertos que no pueden ser identificados o no son reclamados por nadie. Son muertos anónimos.

sábado, abril 21, 2007

¿Más visitas?... no gracias!

Ya hace más de 7 meses de este ejercicio de luchar con y contra las palabras para construir 60 entradas que en su conjunto reflejan mi visión del pedacito de mundo que me rodea. A lo largo de estas entradas he recibido 4.000 visitas que se han demorado al menos 15 segundos, tiempo suficiente para hacerse una idea de que se habla en el blog y saber si les interesa, o no, seguir leyendo.

En estas últimas semanas, las visitas se han incrementado de manera sensible a lo que venía siendo el ritmo de los últimos meses. Al ir a buscar la causa, pensando que era la calidad de mis entradas la razón de este aumento en el número de visitas, desafortunadamente, para mi ego, me encontré con que esto no es así. De las últimas 170 visitas, he recibido casi 25 de personas que buscando páginas web con "fotos de seres humanos de hasta 10 años de edad sin ropa" -espero que se entiendan las reales palabras que utilizaban estas "personas", pues no quiero repetirlas para evitar incrementar de nuevo el número de visitas por este motivo. Debe ser una gran frustración para ellos (¿y ellas?) cuando buscando satisfacer sus perversiones, llegan a esta página y en especial a la entrada de "tres francos y una pistola" que es la que contiene esas palabras clave.

De verdad que me gustaría que el número de personas que leen este blog siga aumentando, especialmente el número de comentarios que dejan, pero si la forma de aumentar esos números es gracias a esas "personas", sinceramente prefiero que este blog siga siendo un espacio poco conocido.

De todas maneras gracias a todos los que han visitado este blog y que a pesar de leer lo que escribo y como lo escribo, vuelven. A esas "personas" que llegan aquí buscando imágenes de cosas que no puedo entender, les agradezco que sigan de largo sin detenerse.

sábado, abril 14, 2007

La solución como problema

Hace poco me acordaba que cuando yo era muy pequeño e iba con mis amigos a comprar helado, siempre estaba el listo que lo pedía de último para que, supuestamente, le durara más que a los demás. Yo siempre trataba de hacer lo mismo, pero nunca pude hacerlo. Sin embargo, al final, casi siempre el más "listo" era el que más sufría, pues una vez que "los menos listos" nos quedábamos sin helado, todos intentábamos quitarle parte del suyo. Ahora que está tan de moda el tema del calentamiento global, esta extraña imagen -pero estoy seguro que compartida por muchos- la tengo muy presente, pues siento que con las alternativas que se están planteando en la actualidad, lo único que estamos haciendo es sencillamente "ser los últimos en pedir el helado".

Una de las soluciones que se plantean frente al reto de combatir el calentamiento global y que está más de moda son los biocombustibles -curiosamente justo después que en Estados Unidos los poderosos lobbies productores de alimentos se opusieran a que la producción de bioetanol se hiciera a partir de maíz cultivado en su propio país, pues les estaba perjudicando sus negocios. Las consecuencias positivas y negativas de esta moda ya se están sintiendo en todo el mundo. Las positivas dicen que en India se están abriendo nuevas plantas de producción de bioetanol, que Brasil espera incrementar su producción y por lo tanto sus ingresos. Las malas muestran que Colombia ya está importando maíz desde Tanzania y en México ya salieron a la calle para denunciar el incremento excesivo en las tortillas de maíz; en ambos casos por la elevada demanda mundial para obtener biocombustible a partir de este producto. Las consecuencias negativas no son un hecho aislado ni un problema reciente, sencillamente hacen parte de la tendencia que muestran las economías latinoamericanas de pasar de ser productores de su propio alimento a tener que importarlo. Colombia, en la década de los 90, y con la disculpa del libre mercado, pasó de ser país exportador de alimentos a depender de alimentos importados. Probablemente las recientes muertes que se denunciaron hace un par de semanas de niños por hambre en el Chocó, sean tan solo una consecuencia de este cambio en el modelo.

Pero entonces, ¿cual es la solución para que haya helado para todos y que nos dure a todos más o menos lo mismo? Es decir, ¿que tenemos que hacer para que todos podamos tener acceso al agua, o que las poblaciones que se encuentran en las orillas de los océanos no desaparezcan, pero al mismo tiempo disfrutar de la calidad de vida de los países emisores que emiten mayor cantidad de los gases con efecto invernadero? Creo que la solución no es encontrar un nuevo combustible, ni producir vehículos más eficientes, ni fabricar la semilla de la caña de azúcar o del maíz que permitirá obtener una mayor de biocombustible por hectárea. El problema tampoco es el precio del petróleo, ni en las autopistas colapsadas, ni la anticuada tecnología que se utiliza para transformarlos en energía motora. Todos esos son adelantos que sin importar la existencia, o no, del calentamiento global, hubieran sido necesarios de llevar a cabo. No, la solución no radica en esos pequeños adelantos tecnológicos, necesitamos una transformación del sistema. Eran updates inevitables. Si de verdad quisiéramos disminuir los gases que se emiten a la atmósfera por nuestros vehículos, deberíamos concentrarnos en como están concebidas nuestras ciudades y nuestra forma de vida. El problema no es el combustible como tal, el verdadero problema es la razón que nos mueve a desplazarnos, y es en este último punto donde los esfuerzos deberían enfocarse. Pero como siempre, preferimos priorizar lo urgente frente a lo importante. Culpamos al vehículo y su combustible, sin darnos cuenta que el culpable es quien lo enciende.

Me gustaría terminar con una pregunta a manera de mirada perdida: ¿Realmente preferimos tener más posibilidades de acceder a combustibles menos contaminantes que tener que utilizar menos nuestros vehículos? Por supuesto que no estoy sugiriendo dejar de lado el transporte privado, eso sería una distopía, pero si quiero plantear la duda sobre nuestro modelo de ciudad y la supuesta independencia y autonomía que obtenemos cuando nos movemos "libremente". Al respecto, me gustaría recordar una frase de un profesor de urbanismo que ya cité hace un par de entradas: "hacer buenas ciudades es más difícil que ir a la luna, sino miren a los Estados Unidos, ya fueron y volvieron de la luna pero hoy tienen que conducir durante 15 minutos para comprar una aspirina".

jueves, abril 12, 2007

Identidades asesinas

¿Medio francés y medio libanés entonces? ¡De ningún modo! La identidad no está hecha de compartimentos, no se divide en mitades, ni en tercios o en zonas estancas. Y no es que tenga varias identidades: tengo solamente una, producto de todos los elementos que la han configurado mediante una "dosificación singular que nunca es la misma en dos personas". (...)
Y si digo dos es por simplificar, pues hay en su personalidad muchos más componentes. Ya se trate de la lengua, de las creencias, de la forma de vivir, de las relaciones familiares o de los gustos artísticos o culinarios. Esta situación es para esta persona una experiencia enriquecedora y fecunda si se siente libre para vivirla en su plenitud, si se siente incitado a asumir toda su diversidad; por el contrario, su trayectoria puede resultarle traumática si cada vez que se confiesa francés hay quienes lo miran como un traidor, como un renegado incluso, y si cada vez que manifiesta lo que lo une a Argelia, a su historia, su cultura y su religión es blanco de la incomprensión, de desconfianza o la hostilidad.

Debido a esta situación, que no me atrevo a llamar "privilegiada", estas personas tienen una misión: tejer lazos de unión, disipar malentendidos, hacer entrar en razón a unos, moderar a otros, allanar, reconciliar... su vocación es ser enlaces, puentes, mediadores entre las diversas comunidades y las diversas culturas.

Igual que otros hacen examen de conciencia, yo a veces me veo haciendo lo que podríamos llamar "examen de identidad". No trato con ello de encontrar una pertenencia "esencial" en la que pudiera reconocerme, así que adopto la actitud contraria; rebusco en mi memoria para que aflore el mayor número posible de componentes de mi identidad, los agrupo y hago la lista, sin renegar de ninguno de ellos.

Es nuestra mirada la que muchas veces encierra a los demás en sus pertenencias más limitadas y es también nuestra mirada la que puede liberarlos.

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Identidades Asesinas. Amin Maalouf. Madrid, 2007. Ed. Alianza.

viernes, abril 06, 2007

Tres Francos y una pistola

(1)
La primera vez que conduje en esta zona, no era consciente de lo malo que eran Las Vegas. En las dos visitas que había hecho al barrio, separadas entre si por un año, la conversación giró en torno a los tiroteos que los clanes de la droga habían tenido por sus guerras, mientras que esporádicas unidades motorizadas de policía estaban por la zona. Las Vegas es un lugar sin ley. Los ocasionales Mercedes de lujo o grandes camionetas blancas eran un signo que, a pesar de las claras muestras de pobreza, grandes cantidades de dinero circulaban en el barrio que está controlado por tres clanes.

Desplazarme en Las Vegas era una experiencia incomoda. Fogatas hechas de residuos y grupos de jóvenes en torno al fuego. Más adelante un oxidado tubo que indicaba que ahí existió un semáforo. Rafael, mi guía y protector, me mostró una burda, pero clara señal que tan solo indicaba un orificio en el medio de una cerca. Al otro lado, lo único que había era la entrada a la parte trasera de un edificio semi-abandonado y desechos acumulados. "Aquí es donde ellos van a hacer su culto; rezan después de un tiroteo", me decía Rafael, "ellos tienen un pequeño salón allí abajo. Dicen que tienen fotos de Cristo en las paredes".

(2)
Era demasiado primitivo, demasiado montañoso y demasiado peligroso. Habían bandas de delincuentes e inesperados y muy violentos ataques a quien pasara por la zona. Le hacían falta restaurantes aceptables o comida decente de cualquier tipo. Los aventureros regresaban con historias de niños andrajosos y casi desnudos y gente viviendo en huecos y diciendo que "lo único que necesitas para viajar al sur del país son tres francos y una pistola".

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El (1) se refiere a la percepción que tuvo un periodista británico cuando se internó en Las Tres Mil, un inmenso y populoso barrio de Sevilla (España), donde se encuentra un sector conocido como Las Vegas a comienzos de este siglo (XXI). En este inmenso barrio viven una gran cantidad de gitanos y ha dado origen a los más grandes compositores de flamenco.

El (2) es la compilación de las descripciones que hacían de España los escritores europeos al finalizar el siglo 19.

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Textos traducidos y recopilados del libro GHOSTS OF SPAIN, Travels Through Spain and Its Silent Past. (pags. 161 y 406.) Giles Tremlett. Ed. Faber and Faber. Londres, 2006.
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