miércoles, julio 04, 2007

Si el mundo fuera justo

... la tragedia invernal que vive Colombia, donde hay casi 600.000 damnificados, solamente entre marzo y junio, ha causado la muerte de 57 personas y afectado a 250 municipios, tendría una cobertura proporcional a tantas otras tragedias similares.

... los países más contaminantes serían los que más padecerían los efectos negativos del cambio climático: incremento del nivel del mar, sequías, hambrunas...

... en el mundo occidental las donaciones a organismos solidarios no serian la cuarta parte de lo que se gasta para alimentar perros y gatos.

... el hambre y la bulimia serían problemas en los que se invertiría la misma cantidad de dinero para solucionarlos.

... el desarrollo no se mediría únicamente por el incremento en el PIB, el número de camas disponibles o los kilómetros de carreteras, sino también (y diría que especialmente) por la disminución del analfabetismo, el incremento de grifos con agua potable y el acceso a medicamentos esenciales, entre otras cosas.

... los países que apoyan la salida negociada a cualquier conflicto de cualquier país del mundo (comenzando por el que vive Colombia) dejarían de venderles armas para continuar la guerra - por lo general los vendedores de armas son los mismos que apoyan los "procesos de paz" o las "salidas negociadas" a los conflictos y una vez que se logra la paz, prestan el dinero para construir las infraestructuras que han destruido las armas que ellos han vendido.

... a los colombianos y españoles cuando llegan a cualquier aeropuerto del mundo, los pondrían en una fila separada por ser sospechosos de llevar droga: unos por ser los mayores productores y otros por ser los mayores consumidores.

... los europeos no se olvidarían que hace 100 años representaban el 90% de los inmigrantes en todo el mundo.

... los colombianos no nos hubiéramos acostumbrado a la barbarie cotidiana para poder sobrevivir.

... los desplazados por la violencia en Colombia no vivirían peor que los indigentes. Es más, si el mundo fuera justo, ni los unos ni los otros tendrían que vivir de esa manera, unos expulsados de sus casas y otros expulsados de la sociedad.

Pero no, el mundo no es justo y quizás nunca lo ha sido ni lo será. Sin embargo creo que si podemos evitar que sea más injusto... o las cosas están peor de lo que me imagino, yo estoy equivocado y haga lo que haga la justicia no disminuirá, sino que seguirá aumentando?

sábado, junio 30, 2007

El mundo es más pequeño, pero no más cercano

El mundo es un centro comercial. No lo digo por el consumismo del que ya he hablado varias veces en este espacio, ni tampoco por el hecho que sea España de los tres países con mayor número de centros comerciales de la Unión Europea, ni muchísimo menos por la fábula urbana que dice que cuando un turista -bastante despistado por cierto- conoció el Barrio Gòtic de Barcelona preguntó la hora en que cerraban ese centro comercial. No, no digo que el mundo sea un centro comercial por esas razones, lo digo por que está a punto de comenzar las vacaciones de verano y muchas conversaciones a la hora del descanso del trabajo se centra en quien tiene el destino más extraño, más exótico, más lejano, el más pobre o el más suntuoso, el más pacífico y tranquilo o el más dramático y dinámico. En algunas ocasiones cuando escucho los posibles destinos tengo la sensación que esos países son tan solo almacenes de un gran centro comercial especializado en "cosas únicas producidas en serie".

La mejora de la calidad de vida y en especial, el aumento de la capacidad adquisitiva en algunos países, han hecho -entre otras razones- que el mundo sea mundo más pequeño para un mayor número de personas. Si bien antes eran unos pocos los que podían tomar un avión el viernes después de salir del trabajo para cruzar el Mediterráneo, dormir en un hotel en el medio del desierto y volver en primer vuelo del lunes para llegar directamente al trabajo, hoy en día este colectivo es inmensamente más grande y fuera de eso, los destinos son mucho más variados. Hoy en día los destinos que antes parecían lejanos por su elevado costo, en la actualidad están al alcance de cualquier persona -la semana pasada una aerolínea de bajo costo de España, "vendía" pasajes de avión de solo ida por cero euros; si, cero euros. El mundo es, en definitiva, mucho más pequeño y accesible. Sin embargo, esto no significa que para la mayoría de las personas que sienten que el mundo es más pequeño, al mismo tiempo sientan que esos destinos estén más cercanos o sean más conocidos. Por el contrario, es tal la variedad de estilos de vida que se pueden observar que se ratifica la sensación que son mundos tan diferentes que no hay puntos en común, puntos de encuentro.

Después de un tiempo de no verse con los compañeros de trabajo o los amigos, como ocurre con las vacaciones, es lógico hacer un breve recorrido por lo que se ha hecho durante el tiempo de separación. Como es de esperarse, después de las vacaciones estas conversaciones se vuelven más interesantes y prolijas tanto en temas como en versiones de los mismos destinos. Sin embargo, muchas veces quedo con la sensación que para muchas de las personas que les he escuchado sus viajes, estos destinos son como un almacén de un inmenso centro comercial, donde cada uno "compite" por haber visitado el más extraño, inverosímil o único. Donde en algunas veces se confunden las costumbres de esos "almacenes" con espectáculos, en el mejor de los casos, o rituales extraños y de los cuales se debe desconfiar, en el peor de ellos. No pretendo, ni mucho menos, decir que para poder viajar se debe profundizar en las costumbres del destino, pero si creo que antes de juzgarlas se debe tratar de al menos entenderlas. Solo de esta manera un juicio tendría validez.

Toda esta reflexión surgió a raíz de un comentario que oí de una amiga que había ido a África. Ella no podía entender la pasividad de los "nativos" frente a algunas situaciones. Mi amiga no pudo entender, entre muchas otras cosas, que no hubiera horarios de salida de autobuses y que nadie dijera nada o que ante su pregunta de "¿cuando salimos?", la respuesta siempre era "pues cuando nos vayamos". La desesperación, como es lógico, se apoderaba de ella y a partir de ahí es fácil y efectivo elaborar un discurso sobre el atraso de esos países. Sin embargo ella nunca se detuvo a pensar sobre lo que se encuentra detrás de esa pasividad, frente a esa aparente resignación. Sencillamente observó esa realidad como quien mira un almacén de ropa desde los inmensos ventanales y ve al fondo un maniquí con un vestido que no le gusta y decide que toda la ropa de ese almacén no es de su estilo y se va. No se plantea entrar a ver otros vestidos o al menos comprobar que realmente el vestido que se veía desde el ventanal en realidad no le gusta. Las posibilidad de encontrar el "vestido de su vida", las anula por el prejuicio de ver un vestido que no le gustaba desde el ventanal. Este tipo de turista casi siempre me transmite la sensación que la más leve costumbre que no este acorde con su esquema mental, anula cualquier posibilidad de aprender de la otra cultura; la posibilidad de probarse otros vestidos, o lo que es lo mismo, otras costumbres, es anulada por el vestido que no les queda bien. Para estas personas, el mundo es un gran centro comercial de cosas curiosas pero no valiosas, donde cada país y cada destino son tan solo almacenes con productos exóticos.

Yo por ahora sigo planeando mi viaje a Islandia gracias a la guía que me describe los paisajes que tengo que ver, desde donde los tengo que ver, los sitios donde debo ir y las mejores horas para visitarlos.

martes, junio 26, 2007

No Comment

Uribe ordena arremetida de Fuerzas Armadas en Buenaventura
Noticia publicada el 06/25/2007 en la Revista Semana

En un enérgico discurso pronunciado desde Bogotá anunció el incremento del pie de fuerza y pidió a los uniformados redoblar esfuerzos para combatir a la delincuencia, tras los 11 atentados terroristas ocurridos en el pueblo desde el viernes 22 de junio.
“Señor General Ballesteros: la Fuerza Aérea, la semana pasada, dio una noticia muy importante de la eficacia de sus operativos. No apague esos aviones, rellénelos de gasolina sin apagarlos, manténgalos bombardeando al terrorismo, para que puedan llegar auras de felicidad a las nuevas generaciones de colombianos”.
(...)
Y mientras las víctimas lloran a sus seres queridos, los comerciantes lamentan sus pérdidas y Uribe grita cada vez más duro, los grupos armados continúan demostrando su poder bélico, extorsionado a los vendedores y desapareciendo gente. La versión de que ya no hay paramilitares en la zona no convence a los lugareños, así el gobierno proclame a voz en cuello que desaparecieron. Una cosa es lo que sienten quienes allí viven –así no puedan denunciarlo oficialmente- y otra lo que dicen los informes que recibe el presidente. Pese a estas diferencia, Uribe dijo ante los militares que tras 40 años de existencia de la guerrilla y 20 del paramilitarismo “éste Gobierno ha desmontado el paramilitarismo. Y le quedan tres años en los cuales trabajaremos de día y de noche para dejar desmontadas las guerrillas”.

***

Durante la guerra de Vietnam, un militar estadounidense dijo: "It became necessary to destroy the village in order to save it." (Fue necesario destruir el pueblo para salvarlo)

domingo, junio 10, 2007

Déjà Vu (II)

En la entrada anterior hacia referencia a Animal Farm, un libro escrito por George Orwell en los primeros años de la segunda guerra mundial, pero que tan solo fue publicada al finalizar la guerra, cuando la cortina de hierro se comenzaba a consolidar en el mundo y la autocensura sobre las críticas a la situación política de Rusia se habían relajado parcialmente. El día que fui a comprar este libro, por casualidad, en la librería me encontré con un homenaje a Ryszard Kapuściński, un periodista que recorrió las regiones más complicadas del planeta y que murió en enero de este año. Este cronista, experto en contar sin juzgar los sitios que visitó, hace sentir al lector la angustia de la masacre que se podía pero no se quiso evitar (Ruanda) con la misma facilidad que transmite la absoluta felicidad que representa tomar un té hirviendo en medio del desierto ruso.

Sin saber en que consistía Animal Farm, compré de Kapuściński El Imperio, donde cuenta a partir de sus recuerdos y de una serie de viajes a lo largo y ancho de la Unión Soviética como va desapareciendo el gran imperio ruso. "El fin contado desde el interior de la ballena" como se describe en la contraportada del libro. Entre muchas de las tragedias y maravillas el autor dedica un capítulo a la construcción y destrucción de una de las maravillas de la arquitectura rusa: El Templo de Cristo Salvador de Moscú. Una catedral construida para celebrar la derrota de Napoleón en su intento de conquistar la ciudad. Esta catedral, única en su genero, demoró 72 años entre la decisión de construirla y su consagración (1812-1883). Sin embargo tan solo duró en pie 48 años, cuando Stalin decide demolerla (1931).

Por la importancia, el peso histórico y lo que representaba para la sociedad tan solo 20 años antes, esta demolición podría considerarse una tragedia social y cultural, sin embargo, ante este hecho nadie dice nada. Nadie siente que sea parte de su historia, de su ciudad, de sus creencias, nadie se pregunta sobre el destino que temporalmente se le dio al terreno donde antes se levantaba El Templo: una piscina al aire libre y climatizada. El autor describe el momento en que están destruyendo El Templo delante de toda la ciudad y sin tipo ningún pudor, de la siguiente manera:

"¿Y que dicen de todo ello lo habitantes de Moscú? Al fin y cabo, están destrozando su Basílica de San Pedro, su Catedral de Notre-Damme, su Monasterio de Jasna Góra.
¿Que dicen?
No dicen nada.
La vida sigue. Por las mañanas, los adultos se apresuran para llegar con tiempo al trabajo, los niños van al colegio, las abuelas se colocan en las colas. Siguen llevándose a personas de sus casas, un día a un colega del trabajo, otro día a un vecino.
Así es la vida. (...)
Miran, contemplan y callan. A fin de cuentas, ¿de qué van a hablar?
Nadie protesta, nadie encabeza una manifestación, nadie forma parte de ningún piquete. De todas formas, Koba* jamás toleraría semejantes cosas."

Cuando terminé de leer este capítulo, me imaginaba que esa catedral, su construcción y destrucción, era una metáfora a lo que ocurre en Colombia: un eterno y estúpido juego de construir y destruir castillos en el aire, sin ningún tipo de control de gastos, recursos o tiempo. La maquinaria de construir destruyendo o destruir construyendo, no para su ritmo y todo aquel que plantea un nuevo camino es absorbido. Queda la sensación que no hay tiempo para pensar, para planear, que la máquina nos viene pisando los talones y que lo importante siempre es aplazable y lo urgente es lo único que importa. ¿Que al final de proceso en sus cimientos se construye una piscina para divertirse en verano o en invierno? eso es superfluo, lo importante es que El Templo ya no está. Sin embargo, en donde antes estaba El Templo, luego una piscina, hoy vuelve a estar de nuevo el templo reconstruido.

El conformismo y el miedo a tener una conciencia crítica de su condición de ciudadanos, era la fuerza del sistema comunista. A medida que se espiaban los vecinos para dar la información al Estado, dice más adelante Kapuściński, "fueron desapareciendo, paso a paso, el arte de hacer preguntas e incluso la necesidad de hacerlas. En su lugar apareció un sinfín de dichos, exclamaciones y frases hechas que expresaban aprobación de la realidad circundante, indiferencia, falta de asombro, un sumiso dejar hacer, resignación:
¿Qué le vamos a hacer? ¿Qué más da? ¡Todo es posible! ¡Lo hecho hecho está! ¡Lo que sea sonará! ¡No podrás con todo el mundo! ¡Espera y verás! ¡Los de arriba saben de que hablan! ¡Ay, la vida! ¿Para que quieres una mejor? Se trata de una lengua muy rica.
No obstante, la civilización que no hace preguntas, que coloca fuera de su marco el mundo de la inquietud, del criticismo y de la búsqueda, es una civilización paralizada, estancada e inerte."

Cuando terminé de leer esas excusas para no cuestionar la realidad, me acordé de un humorista colombiano, Andrés López, que se hizo famoso el año pasado por un monólogo sobre nuestra idiosincrasia: La Pelota de Letras. Una de las frases que se ha quedado entre todos los que hemos visto este espectáculo es "deeeeejeee asssssí".

La sensación que me queda después de haber leído estos libros (El Otoño del Patriarca, Animal Farm y El Imperio), es que aunque haya muchas diferencias, entre la literatura y la realidad, las similitudes son tan grandes que me ahora no sé si este es el camino que debemos seguir y sobretodo, si no lo es, como hacer para cambiar la ruleta rusa en que estamos metidos. Sin embargo, mi mayor inquietud es que en los tres libros, el sistema se colapsa por su propio peso y en su caída se lleva por delante no solo a unos pocos, sino al conjunto de la sociedad.

*Apodo familiar de Stalin.

Déjà vu

Déjà Vu: Describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza».
Tomado de Wikipedia


Desde hace un par de meses he tenido la fortuna de leer una serie de libros que me han producido la sensación de vivir en una novela, de vivir algo que alguien ya había escrito, imaginado o soñado. El primero de esos libros fue El Otoño del Patriarca, al cual ya me referí en una entrada reciente. Luego, sin ninguna intención de seguir con historias referentes a dictadores, sencillamente por recomendación de un amigo que para practicar mi inglés me recomendó Animal Farm de George Orwell, llegué a la historia de una finca donde sus animales expulsan a los humanos y se instala en el poder un grupo de cerdos encabezados por Napoleón, que con el apoyo de las siempre dóciles ovejas y los obedientes perros, enfrentaba la oposición de Bola de Nieve (Snowball).

En este libro lo que se inició como un sueño colectivo de mejora de sus condiciones de vida, mediante la eliminación de "la única criatura que consume sin producir" y que a su vez era "el único enemigo que tenían (...) pues si quitamos al hombre de la escena, la causa del hambre y del exceso de trabajo desaparecerá por siempre". A pesar de este buen sueño, a pesar del acuerdo común y del empeño puesto por todos, ese sueño colectivo se convirtió lenta, sostenida y, diría que inocentemente, en una pesadilla: un sueño donde la más leve duda sobre las mejores condiciones de vida que se disfrutaban ahora respecto a cuando estaba El Enemigo, era contrarrestada con un alud de cifras imposible de entenderlas o de rebatirlas, pues el histórico analfabetismo de todos los animales, no podía combatir con la inmensa sabiduría de los cerdos que estaban en el poder.

Napoleón y su séquito no solo utilizaban las cifras para demostrar que ahora se vivía mejor que cuando estaban los humanos, también explicaban, o adaptaban, según fuera necesario, los 7 mandamientos -los acuerdos que debían dirigir el destino de todos los animales-, de tal manera que todo pareciera estar dentro de la legalidad: al mandamiento que decía que "ningún animal podrá tomar ningún tipo de licor", después de la primera borrachera de Napoleón, se le añadieron al final las palabras "en exceso"; cuando había un recorte en las raciones de comida, no se hablaba nunca de recorte, se hablaba de "reajuste"; después que fue "necesario sacrificar" al primer camarada por el bienestar común, al mandamiento de "ningún animal podrá matar a otro", se le añadió "sin causa".

El libro está plagado de este tipo de ejemplos, sin embargo nadie decía nada, nadie protestaba, todo el mundo callaba y aceptaba. Aquel que osaba a pensar diferente era callado por el séquito de ovejas que lo único que eran capaces de decir a los cuatro vientos era el orgullo de ser animal: "cuatro patas si, dos pies no". Si esto no funcionaba, estaba Squealer (literalmente el chillón), el encargado de anunciar, convencer y defender cualquier decisión tomada por el conjunto de sabios. Squealer también se encargaba de repetir una mentira las veces que fuera necesario hasta que se asumiera como la única verdad.

Al final todo el mundo coincidía en decir que sin Napoleón, la finca volvería al estado de opresión y caos en que vivían anteriormente. El espacio para la duda y la crítica se había llenado de silencio en el mejor de los casos, y en la mayoría, su lugar lo ocupaban ahora datos y hechos inflados lo suficiente para que no hubiera espacio para la más mínima intención de cuestionar la realidad. Ante la duda, el silencio. Ante la crítica, la mentira.

continuará....

***
PD. Desde la semana pasada soy francés por razones de estado. El recien elegido francés le dijo a nuestro presidente reelegido que liberara a uno de los pocos cabecillas de las FARC que están en la cárcel. Para defender esta complicada decisión, el reelegido argumentó "razones de estado". Hasta el día que escribo estas líneas no tengo conocimiento de otra razón que la que defendió en un discurso el pasado 4 de junio donde dice "En nada conozco de la motivación del Presidente Sarkozy para pedir la liberación de Rodrigo Granda. Nada le pregunté (...) . Me pareció que la confianza en el Presidente de Francia me debería llevar a no hacerle preguntas sobre esa motivación. Primó la confianza sobre la curiosidad". Si las razones de estado colombianas se "sugieren" desde Francia, esto me hace ciudadano francés?...

lunes, junio 04, 2007

Respuesta a Borg

Personalmente me resulta más fácil escribir sobre aquello que tengo dudas o aquellas cosas con las cuales no estoy de acuerdo, que sobre aquello que tengo certeza: no creo que alguna vez escriba algo sobre una campaña para eliminar el hambre en el mundo, pero si comentaría sus mecanismos. Por eso mismo, en esta entrada parto de los comentarios de Borg (un comentarista que defendía, al menos parcialmente, los argumentos que aparecían en "La Carta"), pues creo que los argumentos que usa son apenas parte de la verdad.

Comenzando por el último comentario de Borg, donde dice que "en las guarderías y colegios están obligados por Real Decreto a guardar un tanto % para alumnos especiales, el 90% de este porcentaje está ocupado por inmigrantes", me gustaría conocer si el decreto que menciona dice específicamente que una de las condiciones que hacen "especial" al niño es ser extra-comunitario*. Sinceramente lo dudo mucho, dudo que, de acuerdo al principio de "todos iguales" sobre la cual se basa la legislación española, se haga esta distinción. Más bien creo que la ley determina unas condiciones puntuables que determinan el riesgo de exclusión social que tenga el niño y de acuerdo a esa puntuación lo hace o no elegible. Desafortunadamente la situación en la que viven muchos inmigrantes, hacen que en este colectivo sean donde se encuentren el mayor número de personas que cumplen este requisito y por lo tanto tengan el derecho de acceder a ese recurso. El titular de la prensa puede decir "los inmigrantes acaparan las plazas de guardería" o "los inmigrantes son el grupo con mayores dificultades para pagar una guardería". Los dos titulares son realidad pero el mensaje es muy diferente.

Mientras escribo esto me surge una pregunta: Si somos todos iguales ante la ley, que explicación existe para que un inmigrante extracomunitario* después de cinco años de vivir en España, con su situación legal en orden y que paga todos los impuestos no pueda votar en las elecciones municipales, pero un comunitario, que viene por unos meses y se empadrona si tiene derecho?... no estoy diciendo eso sea racismo, pero si digo que ante la ley unos son más iguales que otros.

Ahora bien, el otro tema que por mi formación profesional (urbanismo) me interesa es el tema de la convivencia en la ciudad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención en España, y creo que en la mayoría de ciudades europeas, es que los edificios no tienen un área de encuentro común, un espacio donde los que viven allí se puedan reunir para tratar los temas que afectan a todos o donde puedan celebrar la fiesta de sus hijos, creo que es más fácil encontrar un edificio con piscina que con salón comunal -los espacios para las reuniones son los rellanos de las escaleras y todos de pie. Si a esta falta de espacios para reunirse, se le une el hecho que muchas de las viviendas en que viven los inmigrantes estén sobre ocupadas, se tiene que uno de los pocos sitios donde se pueden reunir con sus vecinos es la puerta de entrada del edificio. Que los inmigrantes tenemos que ser conscientes de esta nueva forma de espacio público, no se pone en duda, pero creo que también falta compresión por parte de la sociedad de acogida en este sentido, y porqué no, la humildad para re-aprender la costumbre mediterránea de los espacios públicos, de los espacios comunes y compartidos que las ciudades modernas han dejado a un lado para reemplazarlos por centros comerciales.

Para finalizar, Borg dice que el 75% de los presos en las cárceles son inmigrantes (¿de qué fuente sale esta cifra?). Me gustaría saber que tipo de delitos han cometido esos inmigrantes, pero no creo equivocarme si digo que en un gran porcentaje serán crímenes relacionados con drogas y prostitución. Dos negocios de los cuales los clientes, en la mayoría, son la sociedad de acogida. En el caso de los que están por drogas, son delincuentes que los descubren vendiendo un producto a personas que tienen 50-80 euros para pagar un gramo de cocaína. No sé si sea una pregunta valida, lo dije al principio, escribo sobre mis dudas y no sobre mis certezas, pero ¿acaso el comprador no es también culpable? A los colombianos nos persigue la fama de ser los más grandes productores de cocaína, sin embargo no conozco ningún país que lo persiga la fama de ser el más grande consumidor de sustancias ilegales. Relacionar inmigración y delincuencia es tan cierto, y tan falso, como relacionar nacionalismo con terrorismo, globalización con catástrofe, islamismo con Al Qaeda, o España con paella y toros.

Por otro lado, también me gustaría saber si es victimismo o intolerancia mía, pensar que es racismo cuando oí decir por altoparlantes que "la música, que más que música era ruido, que hicieron los fedelatinos molestó nuestra actividad" (sic). Esto lo oí en el discurso de clausura del día la terra que se celebró en Barcelona y que contaba con el apoyo del ayuntamiento. No sé si eso es intolerancia mía o del otro. Que piensan?... (más allá del lugar común, pero no por eso falso, de "son unos pocos").


*Los comunitarios son los ciudadanos de la Unión Europea.

PD. Espero no perder la costumbre semanal de actualizar el blog, de todas maneras gracias por las visitas y sobretodo por los comentarios!!!

lunes, mayo 28, 2007

Disculpas

Desde hace una semana y por cuestiones laborales no he podido actualizar este blog. Espero poder hacerlo en el transcurso de los siguientes días!!!...

hasta una próxima entrada!!!....

omch

PD. Gracias por los comentarios a la última entrada. Los comentarios serán la fuente de "inspiración" de la siguiente. Así que quieren aportar/opinar más al respecto, bienvenidos!!!... De manera especial me gustó el comentario del último anónimo, donde hace una crítica a las preguntas planteo.

miércoles, mayo 16, 2007

No sé que pensar

ignorancia.(Del lat. ignorantĭa). 1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular. Diccionario de la Real Académia de la Lengua Española
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Hoy después de muchos días avergonzado por lo que esta pasando (y lo que queda!) en Colombia, preferí mirar para un lado más cerca y aprovechar una carta que salió publicada hace un par de días en uno de los periódicos más importantes de Cataluña y España, La Vanguardia. La carta que traduzco a continuación (estaba escrita en catalán) me ha sorprendido, o mejor, asustado. Pero bueno, dejo los comentarios para después. Ahora la carta:

Encuentro que la información que dan los medios de comunicación en relación a fenómeno de la inmigración esta totalmente sesgada. Se habla de la importancia de la inmigración (para la Seguridad Social, para cubrir ciertos tipos de trabajo...), y se habla del "esfuerzo" que se le exige a la sociedad de acogida...

¿Pero que piensa esta sociedad? ¿porqué la única información que se da sobre la inmigración es en positivo? No sé, conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta: el nivel educativo, en parte, ha bajado por la incorporación en la mitad del curso de alumnos que no entienden ni una pizca, barrios convertidos en guetos donde no podemos hablar nuestro idioma, "fiestas" sudamericanas en viviendas o espacios públicos sin respetar las mínimas normas de convivencia...

No veo muchas ganas por parte de los recién llegados para integrarse, la verdad. Ellos reclaman por parte nuestra un esfuerzo de acogida y un cambio de mentalidad... Muy bien, yo reclamo tambien por parte suya un cambio de mentalidad en su visión hacia la sociedad que les acoge: ¿no ven que no es fácil, recibir casi un millón de personas en muy poco tiempo?

Las asociaciones de inmigrantes continuamente piden, exigen, reclaman... ¿algún día organizarán algún acto de agradecimiento al país que los acoge? ¿Ya no se acuerdan que, hasta hace poco, del lugar de donde venían y del que van a huir, estaban mucho peor? Por favor, que alguien los mentalice de que, además de derechos, tienen deberes, y que la responsabilidad de la integración, y quien se tiene que adaptar, son ellos, que son los que vienen de afuera.

Me gustaría que, por una vez, la información sobre los inmigrantes en los medios evite el "correccionismo" político y de los "profundos" análisis sociológicos y dar más voz a la gente de la calle que es a quien comienza a afectar -y, en muchos casos, padecer- este fenómeno.
Xavier Vidal (versión original y comentarios)

Sobre la carta no quiero hacer ningún comentario de manera global. Tan solo un comentario sobre la frase que más me impresiono: "conozco mucha gente (de hecho, la mayoría) que comienza a a estar bastante harta": Miro los comentarios que ha despertado esta carta entre los lectores y el señor no se equivoca: no está solo, son muchos los que piensan así (afortunadamente no son todos).

Creo que esta es la primera vez que dejo abierta una pregunta para los que llegan a este blog. Así que los invito a dejar sus comentarios al respecto. La verdad que no sé que pensar.

jueves, mayo 10, 2007

Mentirosos eternos

El día en que el crimen se engalana con los restos de la inocencia, por efecto de una curiosa subversión propia de nuestro tiempo, es la inocencia la que tiene que justificarse.
Albert Camus - El Hombre Rebelde.
Madrid, 2002. Ed. Losada.
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En estos últimos días han salido a la luz pública en Colombia la realidad que todos sabíamos pero que no queríamos ver, por miedo, comodidad o vergüenza, no lo sé. Lo único cierto es que desde hace unos años nos hemos esforzado en tratar de limpiar nuestra imagen de exportadores de droga, vendiendo pulseras con la bandera y hacer formidables vídeos sobre lo maravilloso de nuestro país (no tengo ninguna duda que lo es), en lugar de enfrentar esa realidad sufrida por muchísimos inocentes. No quiero contar de nuevo la manera salvaje de como se asesinaron campesinos para entrenar a unos "defensores del pueblo" o "libertadores de la opresión de la guerrilla". Para eso están los medios de comunicación. Yo tan solo quiero llamar(me) la atención sobre la forma en que se están saliendo a la luz esas verdades y sobre como se está asimilando esa Verdad (en mayúsculas).

Hace un poco más de tres lustros se dio el más importante proceso de desmovilización de grupos guerrilleros que ha habido en la historia reciente de Colombia. El M-19, después de dos décadas de enfrentamiento con el estado y muchos muertos en nombre de la defensa del pueblo, dejaron las armas. Existieron muchos errores en el proceso, pero sin duda alguna el proceso no fue malo del todo, la prueba es que muchos desmovilizados han sido aceptados por la sociedad en el juego democrático y hoy en día algunos de ellos son parte del estado que en su momento atacaron; algunos de sus dirigentes han hecho el camino de pasar de la lucha de las armas, a la lucha de los votos y otros, han sido llamados a ocupar cargos públicos dentro del estado al que atacaban. Dos posiciones, la de los votos y la de los cargos, que no creo que sean contradictorias, por el contrario, son una prueba que el proceso, la sociedad y los actores involucrados tenían las virtudes necesarias para poder pasar la página de la historia no para olvidar, sino, creo yo, para aprender del pasado.

Hace un par de semanas uno de los desmovilizados de ese proceso de paz denunció en un debate en el Congreso supuestos vínculos entre narco-paramilitares con la cúpula política del país. Estas denuncias las hizo basado en investigaciones hechas por el mismo gobierno, es decir, su aporte, sencillo pero valiente, fue recopilar todas las investigaciones realizadas en torno de este tenebroso tema (droga, armas y políticos) y mostrarlas al país. No pretendo defender ni atacar las tesis planteadas por el congresista, sencillamente fijarme en como se asumen esas tesis; es decir, no me quiero centrar en el mensaje sino en el emisor y los receptores.

Cuando este ex-guerrillero -elegido por voto popular y por lo tanto representante de una parte de la población- emite el mensaje que hay vínculos oscuros entre los protagonistas de las masacres y políticos, el gobierno como receptor final, reacciona de una manera que me parece irresponsable: en lugar de lanzar un contra-mensaje, se ha dedicado a atacar al emisor del mensaje; en lugar de demostrar la falsedad y la inocencia de los acusados, prefirió recordar el pasado guerrillero del congresista, como si su pasado lo convirtiera en un mentiroso eterno. En pocas palabras: se pretende demostrar la falsedad del mensaje desacreditando al emisor. Todo esto desde la comodidad que da la posición por excelencia de nuestros tiempos, la de "víctima" -todos queremos ser víctimas, todos nos sentimos agredidos pero nadie se siente culpable de mis desgracias. El gobierno parece defenderse de un ex-guerrillero; no se defiende de las acusaciones hechas de ser colaborador de los victimarios, sino que por el contrario se siente una víctima.

¿Acaso, me pregunto, es este el tipo de ejemplo que debería venir de un gobierno inmerso en un proceso de paz con uno de los actores de la guerra que vive Colombia? ¿Que pasará cuando, si todo sale bien, los más de 30.000 paramilitares se reintegren a la vida civil? Todas las respuestas que se me vienen a la mente me dan miedo. Todas me hacen pensar que si imitamos lo que hace el gobierno, en un futuro cercano pasaremos de tener 30.000 personas armadas, a tener 30.000 mentirosos eternos; con el ejemplo del gobierno ¿que respuesta a estos desmovilizados cuando sientan que sus derechos han sido vulnerados y hagan una denuncia? Les diremos, como está haciendo el gobierno y una parte importante de la sociedad: "ahh... no se le olvide que esta sociedad le perdonó sus delitos del pasado, no sea desagradecido, acepte sus errores del pasado y no se queje. De todas maneras no se le olvide que haga lo que haga y así haya pagado sus culpas, usted ha perdido su credibilidad".

Si no dejamos de centrar los debates en torno a las personas y su pasado, dejando de esta manera el mensaje que quieren transmitir, y comenzamos a debatir ideas y no pasados, no habrá salida posible para la situación del país. Las balas se han encargado de eliminar a los mensajeros, no dejemos ahora que el pasado nos impida oír los mensajes.


Mi mirada perdida:
La pregunta que me queda es saber que pasará si las denuncias resultan ser ciertas, pero el congresista pierde su credibilidad por apátrida y el gobierno pierde la confianza de la sociedad. Puede ser un escenario poco probable, pero quienes conozcan Colombia saben que en ese país, literalmente, cualquier cosa es posible. Incluso puede ocurrir que en esas condiciones, volvamos a ser el segundo país más feliz del mundo.

domingo, mayo 06, 2007

La inocencia del verdugo

A pesar de la distancia física que me separa de lo que pasa actualmente en Colombia, no puedo pensar en que no puedo hacer nada. Por eso creo que por medio de un espacio como este, como decía algún comentarista de este blog, puedo "contribuir a que mas personas tengan elementos de juicio". Me gustaría compartir extractos de un ensayo de Pascal Bruckner sobre el genocidio que ocurrió en la ex-Yugoslavia. Son textos que pueden ser esos elementos de juicio que siempre estoy buscando para alimentar este blog.
  • Todavía hoy hay mucha gente que sigue encontrando circunstancias atenuantes para los nacionalistas serbios y que es incapaz de asumir el menor reproche sobre ellos sin lanzar inmediatamente toneladas de lodo sobre los croatas, los bosnios, los eslovenos, los albaneses o los macedonios.
  • (sobre el discurso de Milosevic de invocar los males sufridos por su pueblo entre 1941 y 1945) Hay una especie de orgullo e incluso de belleza en esa forma de celebrar las derrotas propias, como si Dios hubiese escogido a ese pueblo precisamente para condenarlo al infortunio y hacer de él el instrumento de sus propósitos, como si la debacle terrenal se transformara instantáneamente en victoria celestial sobre las fuerzas del mal.
  • ¡Nos lo deben todo en virtud de las pruebas padecidas, no nos pueden negar nada! Esta idea según la cual el mundo entero está en deuda con tal grupo o país y tiene la obligación de consentirle todos sus caprichos.
  • Dicho en pocas palabras, cada vez que una nación o un pueblo pretende situarse al margen del derecho con la conciencia limpia, invoca sus hazañas, sus padecimientos pasados para afirmar tranquilamente que ¡se ha ganado el derecho de cometer esa pequeña infracción a las normas internacionales.
  • La trágica sinceridad del asesino le impulsa a deshumanizar a su adversario para eliminarlo con toda la buena conciencia del mundo y quedar exento de culpa.
  • En su versión benigna, la victimización es una forma paradójica del esnobismo. En su versión disparatada, es la negación activa del concepto de humanidad, la incitación manifiesta al asesinato.
  • Asombrosa inversión: el asesino es la víctima de su víctima, si te mato es por tu culpa, tú eres en realidad quien me mata a mí (otra variante de esta actitud: odiar a las malvadas víctimas que le obligan a uno a martirizarlas).
  • Que por lo menos el ejemplo yugoslavo nos ilumine: en cuanto un pueblo aspire a la santidad invocando sus padecimientos, en cuanto exhiba sus heridas y convoque a sus muertos, desconfiemos. Significa que está tramando algo malo y que el recuerdo, en vez de prevenir la vuelta al asesinato de masas, sólo es invocado para perpetrarlo de nuevo. Significa que envolviéndose así en la capa del angelismo, los asesinos, antes de afilar sus cuchillos, solicitan la absolución del mundo civilizado a la espera tal vez de volverse un día contra él.
  • Nada fue más descorazonador que ver cómo la mayoría aceptaba y se tragaba esta superchería, y ello, las más de las veces, en nombre de un puntilloso celo democrático. Muy pocos, por lo menos al principio comprenderían que aquellos mismos que se presentaban como los resistentes ejemplares contra el fascismo (los serbios) ya habían adoptado sus métodos, que el lobo se había disfrazado de cordero.
  • Quien desee contribuir la historia tiene que olvidar la historia (Ernest Renan). Si todos los pueblos tuvieran que rumiar sus dolencias respectivas, no habría paz ni concordia en el planeta. Cada nación, cada región, incluso cada aldea podría alegar un perjuicio acaecido hace 500 o 1.000 años y desenterrar el hacha de guerra, cada familia desgarrarse por las mismas razones, por incapacidad de superar las desavenencias recíprocas. Una vez los culpables han sido juzgados y castigados, las reparaciones cumplidas, si procede, el perdón concedido por las víctimas si lo consideran necesario, llega un momento en que habiendo hecho su obra el tiempo, hay que trazar una raya, dejar que los muertos entierren a los muertos y que se lleven con ellos sus odios y pendencias. Para vivir en paz con nuestros vecinos debemos mantener dormidas todas las disensiones de antaño. El olvido es también lo que deja paso a los vivos, a los recién llegados que no desean cargar sobre sus hombros con el peso de antiguos resentimientos.
Repito, todo esto se refiere al genocidio que ocurrió en la ex-Yugoslavia. A pesar de los increíbles paralelos que se puedan establecer, nada tiene que ver con la situación de Colombia, o quizás si... y tal vez mucho.

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La tentación de la inocencia. Pascal Bruckner; pp. 195-232. Ed. Anagrama. Barcelona,2005.
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