viernes, noviembre 30, 2012

Política, matemáticas y demagogia

demagogia. (Del gr. δημαγωγία). 1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. 2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder. 
El domingo pasado se realizaron las n-simas elecciones a gobierno regional en Catalunya. Los medios de comunicación y los políticos lograron centrar el debate no sobre la forma de salir de la crisis –si es que tiene salida en el corto plazo- o sobre la forma en que se debe hacer el ajuste económico –¿priorizar educación o generación de empresas?-; ese “contubernio” politicomediatico logró que el debate se centrara sobre el inicio de un proceso de independencia de Catalunya de España (¿y de Europa?).

Es decir, que en lugar de unas elecciones sobre la situación económica y social, se dieron unas elecciones polarizadas entre el sí, el no y el tal vez de iniciar un eventual proceso de independencia. Esa polarización creo que fue una de las principales razones para obtener unos resultados que destrozaron cualquier pronóstico: el partido político que hace dos meses se le pronosticaba rozar la mayoría absoluta perdió un 20% de sus diputados y el partido que se esperaba que sufriera su mayor fracaso de los últimos años cayó, pero no tanto: solo un 30% (!).

A partir de ahí se pueden hacer todas las interpretaciones que se quieran. Yo en esta corta entrada solo quiero hacer demagogia y recordar al recurrido Borges que decía que la estadística es la tortura de las matemáticas. 

Notas de referencia: El Parlamento de Catalunya tiene 135 diputados y la mayoría absoluta se tiene con 68 diputados. CiU y PP hasta hace escasos meses eran socios preferentes de acuerdos.

Ejercicio demagógico 1: Catalunya está claramente a favor del inicio del proceso independentista.

Sumando los diputados de CiU, ERC y CUP se tienen en total 74 diputados.

Ejercicio demagógico 2: Catalunya es un territorio donde la izquierda tiene una fuerte presencia.

Sumando los diputados de PSC, ICV, ERC, CUP y ICV, se tienen 57 diputados

Ejercicio demagógico 3: Catalunya es un territorio donde la derecha tiene una clara mayoría.

Sumando los diputados de CiU, PP y C’s se tienen 78 diputados.

Ejercicio demagógico 4: Los partidos de derecha van en franco aumento.

Los dos representantes aumentaron su presencia: PP y C’s, este último triplico sus resultados anteriores.

Ejercicio demagógico 5: La izquierda catalana está en un interesante proceso de renovación.

ERC duplica sus resultados, ICV aumenta y aparece uno nuevo CUP. El PSC cae, pero no tanto.

En fin… la realidad es una suma parcial de todos los anteriores ejercicios, pues todos son tan falsos como uno quiera y tan ciertos como uno sienta. Todo depende del deseo. Eso si, uno solo de esos ejercicios aislado del resto es totalmente falso; es  la suma de todas esas verdades a medias lo que da una aproximación a una realidad.

Sin embargo esas interpretación sesgadas es lo que prima hoy en día. Para ver una patética de forzar la realidad es remitirse a cualquiera de los medios de comunicación enfocados en Catalunya (ara.cat, lavanguardia.es…) , los enfocados en todo España (elpais.es, abc.es…) o sus apéndices radiales (rac1, cadena ser, cope…).

En fin, que la fuerza nos acompañe y que la demagogia no nos ilumine.

jueves, mayo 24, 2012

Oxímoron: Economia Racional

Como siempre, gracias a un amigo que trabaja con robots, que con su fe en la razón me motiva a explicarme cosas que pasan el  mundo, o mejor, a replantearme la explicación que tienen esos hechos.

Esto no es una entrada ni nada parecido, es sencillamente la transcripción literal de un libro que leí recientemente donde expresa de forma clara uno de los argumentos que considero ha sido la causa de la actual crisis económica: se considera que el ser humano toma sus decisiones de forma racional y a partir de esta hipótesis se estructuran todos los modelos socioeconómicos. Si asumiéramos la irracionalidad del ser humano, la vida sería mucho más humana y menos racional. Pero no, no somos lo suficientemente racionales para asumir nuestra irracionalidad sin entrar en pánico, pues eso significaría la destrucción de las bases sobre las que se han construido eso que llamamos "occidente".

A continuación el texto. (está en inglés, pero si quieren la traducción, la pueden hacer via este link)
"...as the results presented in this book (and others) show, we are all far less rational in our decision making than standar economic theory assumes. Our irrational behaviors are neither random nor senseless - they are systematic and predictable. We all make the same types of mistakes over and over, becayse of the basic wiring of our brains. So wouldn't it make sense to modify standard economics and move away from naieve psychology, which often fails the test of reason, introspection, and -most important- empirical scrutiny?"
"Wouldn't economics make a lot more sense it it were based on how people actually behave, instead of how they should behave?"
El libro: Predictably Irrational: The Hidden Forces That Shape Our Decisions, Dan Ariely (linky una entrada escrita hace ya tiempo en este espacio pero que sigue siendo válida: Simplificando a Platón y Adam Smith

miércoles, febrero 15, 2012

Defendiendo el derecho al burka (Argumento 1)


Antes de cualquier cosa quisiera ser muy enfático en que con esta entrada no pretendo defender el burka. Por el contrario, rechazo tajantemente una prenda que uniformando y ocultando al 50% de las personas busque el desarrollo de la sociedad o una mejora de la convivencia. Así que no defiendo el burka. No estoy de acuerdo con él. Sin matices ni tapujos. Lo rechazo. Sin embargo, defiendo el derecho de las mujeres que libremente desean usarlo. Para argumentar esta defensa políticamente incorrecta, deseo compartir partes de un texto bastante más largo que leí frente a unos obreros que trabajan de mediodía a medianoche (sin pausas). Serán tres o cuatro entradas donde trato de debatir los argumentos más comúnmente utilizados para atacar el derecho a usar la prenda en espacios públicos: El burka es una prenda que atenta contra la dignidad de la mujer; la religión es un asunto de puertas para adentro de la casa; el burka es una prenda que atenta contra la dignidad de la mujer; el burka es una coacción del hombre sobre la mujer. 
Gracias por la compañía
omchamat
_______


Argumento 1: El burka es una prenda que atenta contra la dignidad de la mujer 

Como consecuencia de una herencia cultural de siglos, donde el poder siempre ha sido abierta y descaradamente por solo hombres, hemos desarrollado unos patrones relacionados con la mujer que solo hasta ahora se están replanteando. Patrones que van desde la talla de pecho que deben tener, hasta la altura de la falda más adecuada según la actividad o cuales deben ser los hábitos sexuales adecuados para una mujer. Por esos patrones mentales es que creo ponemos el grito en el cielo cuando alguien lleva esos patrones de vestimenta a extremos como el burka. Sin embargo, no creo que el burka sea una de las costumbres que más atenta contra la dignidad de la mujer, es tan solo una de ellas, quizás la más llamativa y la que más temores nos despierta. Para desarrollar esta idea, pondré dos casos extremos, uno frente al otro. En un lado mujeres que esconden su cuerpo con una prenda azul como el burka o en tonalidades de negro y blanco, como lo hacen las monjas. Frente a ellas miles de mujeres españolas. España en el 2008 era el primer país del mundo en implantes de pecho per capita: cada 13 minutos una mujer se operaba el pecho invirtiendo en ello un total de 300 millones de euros. Es decir, solo en ese año 50.000 mujeres no se sentían cómodas con la imagen que tenían de sí mismas. ¿Qué razón llevó a estas 50.000 mujeres (solo contando España) a operarse? ¿Qué razón lleva a que bares y discotecas ofrezcan como gancho operaciones de pecho para las asistentes, y lo que es peor, que las mujeres acepten participar en estos concursos? ¿No son acaso patrones culturales que subliminalmente han ido minando e “indignificando” a la mujer? ¿Acaso no hemos elaborado, aprobado y aplaudido leyes en defensa de la dignidad de las personas en general, y las mujeres en particular, sin cambiar que nuestras estructuras mentales hayan cambiado, mientras que al mismo tiempo, intentamos educada y europeamente imponer esas leyes a otras personas de aquí y de allá? 

Otro de los elementos que se introducen en este punto es la invisibilidad de la mujer en la sociedad cuando usa esa prenda. Ya lo he dicho anteriormente, no puedo estar de acuerdo con una prenda que oculta el 50% de la población, sin embargo, y en ese mismo orden de ideas ¿las monjas de clausura no deberían también ser prohibidas por la ley?

Para concluir este punto tan solo quiero remarcar el hecho que sinceramente veo más afectada la dignidad de las mujeres que para satisfacer su vanidad tienen la necesidad de implantarse silicona en el pecho, botox en los labios y hacer dietas inhumanas, que la dignidad de mujeres que visten una prenda para cumplir unas normas que expresan su religión o cultura. Incluso encuentro cierta admiración en esas mujeres que a pesar de la presión social, mediática e incluso policial como ocurre en Francia, son capaces, muy dignamente, de expresar aquello en lo que creen. En últimas creo que el convencimiento que lleva a estas mujeres a enfrentarse a una sociedad, no se puede comprar en ningún quirófano. Y solo por eso merecen, como mínimo, mi profundo respeto.

lunes, enero 30, 2012

Democracia débil, pueblo fuerte... Democracia fuerte, pueblo débil...

Fuente: www.elespectador.com
Democracia débil, pueblo fuerte... Democracia fuerte, pueblo débil... no sé cual de las dos se aplique a  Chile, Colombia, España y Grecia (entre otros muchos): Mientras que en países que no hacen parte del selecto grupo de estados europeos, democráticos y desarrollados (Chile y Colombia), los estudiantes han podido hacerse escuchar e incidir directamente en las leyes que dictan sus gobiernos en torno a la educación; en España y Grecia, los recortes al estado del bienestar que "deciden" sus gobernantes siguen su curso democrático casi sin inmutarse por las instituciones elegidas por el pueblo sin que  las movilizaciones populares hayan logrado incidir en su diseño.

Me gustaría saber que fue lo que hizo que en Colombia y Chile los movimientos estudiantiles estén logrando resultados: si fue que la tradición democrática es débil y los gobernantes le tienen miedo al "pueblo" y de forma populista aceptan lo que diga la voz de la calle; o por el contrario, la tradición democrática ya está tan consolidada que aceptan las peticiones que vienen de movilizaciones sin que la estructura democrática colapse. Seguramente ninguna de las dos opciones en su totalidad... pero estoy seguro una parte importante de las razones para que allí funcione y aquí no, radica en esas fortalezas y debilidades.

El péndulo de la historia está cambiando, y parece ser que llegó el momento que las movilizaciones latinoamericanas pacíficas como forma de expresión y presión popular, sean un referente para las democracias europeas.

martes, diciembre 27, 2011

Un viejo que leía novelas de amor

Fuente: http://ensusbolsillos.blogspot.com/
Un pequeño extracto de un libro que me ha sorprendido mucho por su sencillez, por su belleza y por su profundidad.
"... Llegaban en grupos bulliciosos portando armas suficientes para equipar a un batallón, y se lanzaban monte adentro dispuestos a acabar con todo lo que se moviera. Se ensañaban con los tigrillos, sin diferenciar crías o hembras preñadas, y, más tarde, antes de largarse, se fotografiaban junto a las docenas de pieles estacadas.
Los gringos se iban, las pieles permanecían pudriéndose hasta que una mano diligente las arrojaba al río, y los tigrillos sobrevivientes se desquitaban destripando reses famélicas.
Antonio José Bolivar se ocupaba de mantenerlos a raya, en tanto los colonos destrozaban la selva construyendo la obra maestra del hombre civilizado: el desierto"
Pag. 60. "Un viejo que leía novelas de amor". Luis Sepulveda. Editorial Tusquets. 70a edición, Junio 2007.
Ahora, en tiempos donde la contaminación por un vertido de petroleo de las costas Nigerianas, a duras penas y con gran esfuerzo se puede encontrar en las noticias. Ahora cuando las grandes compañías auríferas ponen y quitan gobernantes aquí, allí y más allá. Ahora cuando para extraer carbón se plantea mover 26 kilómetros parte del cauce del único río que hay en amplia zona del norte de Colombia. Ahora cuando la civilización llega a esos territorios pobres en dinero, pero millonarios en recursos minerales. Ahora es cuando las palabras de Antonio José dichas en relación a la desaparición de la selva amazónica y su referencia al desierto como obra maestra del hombre civilizado cobran como total vigencia.

En un cuento de Borges el desierto se presenta como el más grande y perfecto laberinto que jamás ha existido. Sin embargo, mucho me temo que la angustia de las próximas generaciones consistirá en tratar de encontrar la puerta de salida de este laberinto que hemos construido.  Pero no. Será demasiado tarde, este laberinto no tiene ni puertas, ventanas ni techo. No tiene nada. Lo es todo.

jueves, noviembre 10, 2011

30 libros, 30 razones (3)

  3. Uno que sea un placer culposo

Apenas van tres entradas de este listado y ya me encontré con la primera razón con la que no se me ocurría ningún libro relacionado. El motivo es sencillo, libros que me hayan dado un momento de placer, muchos, libros que me sintiera culpable de leerlos, no tantos, pero libros que me hayan producido culpa y placer al mismo tiempo, no logré encontrar ninguno. 

Creo que esto se debe a que yo relaciono un “placer culposo” con, por ejemplo, el placer que me da ir a la champañeria de Barcelona, un sitio donde el nivel de colesterol y de sal en tu sangre se dispara mientras te comes un bocadillo de chistorra con mostaza picante y lo acompañas de un vino burbujeante de calidad ligeramente superior al vino “cariñoso” de Colombia. Pero comer allí me produce esa sensación única de combinar en sus justas proporciones la culpa y el placer. En Colombia serían los perros calientes callejeros a las 3 de la mañana, o una sesión de 30 minutos de comer empanadas fosforescentes, acompañados de ají y colombiana bien fría. Para mí esas experiencias son las que me producen placeres culposos… libros, la verdad, que ninguno. 

Sin embargo, ese placer si lo siento cuando leo “revistas del corazón” –y no sé si esas revistas pueden ser catalogadas como libros, pero creo que sí podrían ser un género literario-. Estas revistas se dedican a publicar los trapos sucios (en sentido literal y metafórico) de cualquiera que aparezca en la televisión, que pueda insultar a cuatro personas en 30 minutos y que demuestre una capacidad innata de volverse agresivas cuando le muestran que miente o que puede estar mintiendo. Claro que también introducen en sus “reportajes” especiales: engaños maritales, padres negando paternidades, mujeres acusadas de cualquier cosa o jóvenes de ambos sexos que dicen haberse acostado con famosos (principalmente futbolistas)… todas esas minucias se refieren tanto a famosos locales o famosos que solo son conocidos en otros países, pero que por el hecho de ser famosos allí lo pueden ser aquí. Si lo reconozco, me gustan las “revistas del corazón”. Eso si, como cualquier lectura que se respete, tiene su tiempo y su ambiente. Estas revistas solo las leo en las peluquerías cada vez que tengo que esperar pacientemente que las tijeras cumplan su función.

Cuando las leo, a pesar del gusto que me producen, a veces no puedo evitar indignarme de lo que allí se cuenta y mover mi cabeza de lado a lado, en un intento de negar lo que allí cuentan o avergonzarme de lo que me estoy enterando. Más de una vez la peluquera me ha dicho “no se mueva tanto” y creo que alguna consecuencia ha tenido el corte de pelo. Pero eso no ha sido razón para dejar de buscar este tipo de revistas cada vez que entro a una peluquería. Es más, si no las veo disponible las pido. En una ocasión cuando las pedí la persona que me atendió me dijo que si no quería “revistas para hombres”, yo sorprendido, le respondí “y cuales son”?... me mostró “muy interesante” y “GH”… ante esa demostración de contundencia intelectual, no me aparte de mi gusto y pedí mis queridas revistas del corazón. 

Si, esas lecturas son para mí un delicioso placer culposo…

***

P.S. Lo curioso de leer estas revistas, es que a pesar de lo que yo disfrute su lectura, de lo mucho que me indigne o de lo patético de cualquiera de los reportajes que hubiera podido leer, en el 99% de las veces, una vez fuera de la peluquería y al llegar a la esquina, ya se me ha olvidado todo. Incluso aquella noticia que me hubiera gustado guardar en la memoria para comentarla en este blog. Me imagino que algo de "instinto de limpieza mental" es la que hace que mi memoria se cuide así misma de lo que yo le quiero dar.

jueves, noviembre 03, 2011

De prejuicios y dioses de supermercado


Llego a un supermercado, no importa el nombre, no importa el lugar. Podría pasar al lado de tu casa y de la mía. Hace frío afuera y gracias a la lluvia tengo frío. Dentro del supermercado, como no puedo evitar pasar por la sección de congelados, el frío se hace más intenso. Lo único que pienso es en algo caliente que me estimule el espíritu. El Dios de los supermercados –en todas partes hay un Dios – me pone al final del pasillo de los embutidos a una agradable señora encargada de atraer nuevos clientes  regalando pequeñas muestras de butifarra artesanal. 

Mientras mi alma elevaba una oración de agradecimiento al Dios de los supermercados por darme esta oportunidad de no perder la fe. La señora, con una sonrisa bastante cercana a la sinceridad, comienza a explicarme en su idioma las ventajas del producto. No me mira a los ojos pues mientras me habla, ella está concentrada en un señora que pasa por mi lado muy interesada en el producto. Que no me mire, no me molesta, es más, me alegra que no se dirija a mí, así puedo continuar rezando y disfrutando de como el frío remite de mi cuerpo. Una vez que la posible clienta después de haber visto el precio del producto, sigue de largo, la señora que el Dios de los supermercados me había puesto en mi camino, me mira por primera vez a los ojos. Y ohhh sorpresa. Mi no-se-qué que siempre me convierte en “sospechoso” de no haber nacido a pocos kilómetros de esta ciudad, sino a miles de kilómetros de aquí, hace que la señora, en una misma frase cambie de su idioma nativo al mío. Y lo hace con una mirada y un cambio de tono de voz que lo primero que pensé era que me pedía disculpas por dirigirse a mí en un idioma que, en teoría, yo no debería conocer. Yo no sé si agradecerle por el gesto de cambiar de idioma o por la butifarra.Con la boca medio llena, sonrio y sin decir nada, sigo mi camino.

Gracias a Dios y a la butifarra, el frio es menor. Sigo caminando hacia la sección de vinos, hoy tengo una cena familiar y cualquier vino no sirve. Pienso en las razones que tuvo la señora enviada-por-Dios para cambiar su idioma cuando se fijó por primera vez en mi. Mi reacción inmediata fue de una pequeña y molesta rabia. ¿Acaso ella piensa que únicamente por mi no-se-qué de inmigrante me hace incapaz de entender su idioma? ¿Acaso ella no sabe que soy, como dicen algunos exámenes fully competent en su idioma? ¿Acaso no sabe que yo trabajo, hablo y escribo en su idioma?.
La primera respuesta a esas preguntas hace que la rabia no sea más grande, pero si más molesta. Dejo esas reflexiones al lado, debo concentrarme en el vino rioja reserva de 2007 que estoy buscando. Al final de la estantería lo encuentro. Dios no me abandona y tengo lo necesario para la cena.

Dirijo mi camino a las cajas. De forma intencionada paso por la sección de butifarra gratuita que Dios me mostró, para hablar con la señora y demostrarle que yo también conozco su idioma. Bueno, también para comer un poco más de butifarra caliente. Sin embargo, al pasar por el puesto donde antes estaba la señora, ella ya no está, pero afortunadamente dejó unos cuantos trozos de “libre disposición”. Vuelvo a agradecer a Dios por su generosidad.

Estoy haciendo fila para pagar y veo en la distancia a la señora de las butifarras; mientras habla con otro posible cliente no deja su sonrisa que me sigue pareciendo bastante sincera. Pienso en la rabia que me había producido el encuentro de pocos minutos antes. Sin embargo, en el medio de esas reflexiones, por una extraña asociación de ideas tengo la certeza que mi rabia no era justificada: entiendo que la señora quería ser amable conmigo al dirigirse en un idioma que yo, supuestamente, si pudiera entender. La señora intentaba convertirme en un cliente y para eso quería evitar cualquier malentendido idiomático. La señora intentaba ser, sencillamente, amable conmigo y ella ser una buena vendedora.

Me acuerdo de un amigo que me dijo hace tiempo, no por ser paranóico significa que te están persiguiendo. 

Salgo del supermercado, agradezco a Dios de los supermercados por su generosidad, a la señora de las butifarras por su amabilidad y a mis amigos por su sabiduria. 

***
Dos entradas de "ñapa":

Una entrada antigua sobre el Dios de los supermercados una entrada de hace tiempo pero que no pierde vigencia: En defensa del consumismo

Una experiencia similar pero ya no desde el prejuicio del inmigrante hacia el nativo, sino del más conocido y divulgado: del Nativo hacia el inmigrante: Hay miradas que matan

lunes, octubre 10, 2011

30 libros, 30 razones (2)

La primera edición de El Quijote que tuve en
mis manos. Una edición que aún conservo sin leer.
 2. Uno que se haya demorado mucho en leer.
Indudablemente, el libro que más me he demorado en leer es El Quijote, pero no solo por su extensión o por la forma en que está escrito, ni tampoco por la horrible edición que me compré y que hacía que su lectura fuera pesada (demasiadas aclaraciones redundantes y unas medidas nada amigables para leer un libro en la cama, claro que por 4,95 euros no podía pedir más, supongo que esa es la razón para no encontrar la portada de esa edición en intenet). Las razones de esta demora son mucho más sencillas: Este libro lo tuve en mi mesa de noche –y en una que otra maleta de algún viaje- durante cerca de un año y medio, pues desde los primeros capítulos sentía que el Quijote era un personaje cercano, un personaje que me entristecía cuando le pasaban las cosas que le pasaban y me molestaba con aquellos que se burlaban o aprovechaban de su dulce locura. Por eso mismo, y de forma especial durante la primera parte, iba aplazando su lectura para no acabarlo. No quería separarme del Quijote ni de sus reflexiones sencillas y profundas–recuerdo especialmente una donde hace un paralelo entre los libros y las armas- o de sus aventuras y desventuras –el reino prometido de sancho, la llegada a Catalunya, el ataque del rebaño de ovejas-. Y me alegra saber no ser el único que ha tenido esta sensación, pues recientemente me encontré esta cita de otro creador de Universos, Jorge Luis Borges: “Siempre hay una suerte de felicidad cuando se habla de un amigo. Y creo que todos podemos considerar a Don Quijote como un amigo”.

Yo no sé si pueda considerar al Quijote, a Don Quijote, como un amigo, pero si, como uno de los grandes tipazos de la literatura.

De este libro, además del gran recuerdo, me quedan tres "tics" y una manía: Uno tiene que ver con poner la fecha de inicio y de finalización de cada libro que me leo, así como la ciudad donde inició y donde termino su compañia. Otro tic tiene que ver con la perdida de miedo hacia los "clásicos" y ahí incluyo a Homero, Goethe, Swift, Shakespeare, que por ser "clásicos" los leía como "hay que leerlos", ahora, esos mismos libros los enfrento como "como no leerlo, si han permanecido el paso de los siglos, debe ser por algo". El tercer tic tiene que ver con el momentum para enfrentar un libro: libros como este no deberían ser de lectura obligada en el colegio. Me quedaron esos tres tics y una manía: la edición de los libros. El Quijote me enseñó que una edición adecuada hace que el libro más denso se vuelva ligero en las manos, cuando es la equivocada, como fue mi caso, el buen libro se vuelve casi en una carga que hay que sufrir.

martes, octubre 04, 2011

Dioses, políticos, horóscopos y economistas


La teoría social de la conspiración (...) es una consecuencia de la desaparición de Dios como punto de referencia, y de la consiguiente pregunta: “¿Quién lo ha reemplazado?”
Karl Popper
.·.
Todo es culpa de los Ángeles Envidiosos. Y lo mismo vale para la vida de todos los días. Como los desastres bursátiles. Se producen porque cada uno adopta una decisión equivocada, y la suma de todas las decisiones equivocadas crea el pánico. Después el que no tiene nervios de acero se pregunta: ¿Quién ha urdido esta conspiración? ¿A quién beneficia?
Y pobre del que no logre descubrir un enemigo que haya conspirado, porque se sentiría culpable. Mejor dicho, como se siente culpable, inventa una conspiración, inventa muchas. Y para desbaratarlas tiene que organizar su conspiración propia.
Cuantas más conspiraciones atribuye a los otros, para justificar su falta de entendimiento, más se enamora de ellas, y las toma como modelo para construir la suya.
Umberto Eco, El péndulo de Foucault.
----

Estas dos citas extraídas del libro de Umberto Eco me sirven para escribir sobre algo que va en contra de una gran parte de los comentarios que oigo, leo y escucho sobre la actual crisis económica. Esas voces mayoritarias (¿demagógicas?), argumentan, palabras más, palabras menos, que esta crísis ha sido orquestada, diseñada y ejecutada muy sabiamente por un conjunto de instituciones difusas que quieren poner en jaque la economía de los países, para así obtener más dinero y hacerse cada vez más ricas. En resumen: Unos Ángeles Envidiosos que buscan provecho en el dolor ajeno.  

Sinceramente a mí esa teoría conspiratoria, la verdad que no me convence y eso que a estas teorías conspiratorias siempre les dejo abierta una ventana para que alimenten mi imaginación.
Antes de seguir, quiero aclarar que no dudo que en todo esto esté involucrado un grupo de inversores (grandes, medianos, pequeños y minúsculos) cuyo único interés ha sido aprovechar estos momentos de coyuntura para obtener el máximo de ganancias. Eso no me cabe la menor duda. Pero de ahí, a explicar la crisis como si estos inversores estuvieran coordinados y confabulados contra la sociedad para ganar este round, me resulta casi imposible de creer. La razón me parece sencilla: Organismos que buscan beneficio individual confabulando para trabajar por un beneficio común, me resulta tan raro como una federación de organizaciones anarquistas. Sin embargo, repito, eso no quita que esos inversores estuvieran a la espera de estos momentos, para, como un comando militar, "entrar, golpear y salir".

Y no, no me puedo creer que exista un plan para que todo esto ocurra. Pues muchos de aquellos que en épocas pre-crisis se ufanaban de su gran visión de negocios, de su inteligencia y de lo justa que es la vida al darles las cosas que deseaban. Son casi los mismos que hoy, con su visión, inteligencia y sentido de justicia, se declaran las mayores víctimas de ese complot. Y cuando digo "muchos de aquellos" me refiero sin mayores diferencias a personas, empresas y países. 

Y tampoco me creo que sea una confabulación orquestada por unos pocos para engañar a una de las generaciones con un nivel educativo y una disponibilidad de acceder a la información que, en el papel, les permitiría valorar en sus justas proporciones los riesgos de esas maravillosas oportunidades. Pero esta generación tan bien educada e informada, hizo (¡hicimos!) caso omiso de todo eso, para lanzarse a adquirir hipotecas y prestámos de cosas necesarias e hipervaloradas, con el único pensamiento de "tonto el que no pille". 

Si alguien me pregunta como explicaría esta crisis, le diría que esto es como el vendedor de droga que a la salida de una escuela, buscando nuevos clientes, se dedica a regalar a quien quiera su producto. La única diferencia es que en este caso, no estamos hablando de una escuela donde las personas van a aprender a leer, sino de un colegio donde se nos han explicado los riesgos que la droga tiene. Sí, creo que hay que asumirlo, tomamos la droga de forma voluntaria y consciente de sus riesgos, y eso nos deja con que la única confabulación que existe es aquella que nos hace ser seres únicos en la naturaleza: confabular contra nuestro propio sentido común.

Por eso es que necesitamos la existencia de dioses, políticos, horóscopos y economistas: pues ellos nos sirven para explicar el dolor que causan nuestras propias acciones. Son ellos los confabuladores. Son ellos los únicos culpables de mi dolor. Fueron solo ellos y nosotros no tuvimos nada que ver en la construcción de esta trampa en la que entramos sabiendo que costaría mucho salir de ella. 

Pero no, no solo fueron ellos...


***
Con lo anterior no considero inocentes a las personas e instituciones no cumplieron con su responsabilidad de evitar la existencia de los "vendedores de droga" a la salida del colegio, ni tampoco son inocentes aquellos irresponsables dirigentes políticos, económicos y sociales por la patética forma en que han gestionado esta crisis.

lunes, septiembre 26, 2011

30 libros, 30 razones (1)


1. Uno que leyó de una sentada
De la serie "30 libros, 30 razones"

Me gustaría decir que he leído varios libros de una sentada. Pero no. Es más, creo que nunca me he leído un libro de “un tirón” –claro exceptuando los dos libros de Paulo Coehlo, uno creo que era El Alquimista y el otro no me acuerdo-. Lo más cercano ha sido “La Perla” de John Steinbeck que comencé a leer una noche, para al día siguiente no soltarlo ni durante el desayuno y ni durante los 35 minutos de metro hasta el trabajo para acabarlo justo antes de tomar el ascensor de mi oficina.

Como se comprobará a lo largo de esta serie de entradas, mi recuerdo de los libros estará más relacionada con la sensación que me transmitió, que con su trama y sus personajes. Los libros los recuerdo más como flashes que como una luz de una linterna. 

En La Perla, la sensación de cómo la existencia tranquila de una familia puede verse trastornada y transformada por algo aparentemente tan deseable como la riqueza, es lo que primero viene a mi memoria. Una memoria frágil que solo me permite recordar el sufrimiento de la familia cuando encuentran la perla, y como esto se convierte en una pesada carga que hace aún más dolorosa su propia realidad. Del libro recuerdo playas, persecuciones, la sencillez de sus protagonistas –no confundir con simpleza- y la misma sensación de impotencia que produce la injusticia cuando la hemos convertido en modus vivendi. Pero también, recuerdo la certeza que la riqueza material no solo es la puerta de acceso para satisfacer tus necesidades y gustos, sino también una excelente atalaya para hacer aún más evidentes las enormes diferencias e injusticias que rodean nuestra propia existencia.  

¿Recomendar este libro?... sin duda alguna. Resumir en un libro tan corto una trama tan bien construida y presentada, resulta un placer. Casi me atrevería a decir que es un excelente punto de partida para libros como Los miserables, Las uvas de la Ira o el mismo El otoño del patriarca, donde se muestra al ser humano como única fuente de dolor y alegría.
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