
En la entrada anterior hablaba sobre la relatividad del concepto de lo que es "violento". A propósito de una experiencia reciente y a mi experiencia de cinco años en España, es decir, partiendo de una visión subjetiva y sesgada, me gustaría hablar sobre otro tema que he corroborado su inmensa relatividad: "corrupción".
En Colombia trabajé como ingeniero civil con entidades públicas, privadas y ONGs. Por el tipo de trabajo que tenía (construcción y gestión de recursos internacionales) tuve que enfrentar situaciones en las que me proponían
"interpretaciones amplias" de la ley, o directamente dinero a cambio de saltarme su interpretación. Mi cómoda posición (joven, soltero, viviendo en hotel-mamá y recién egresado) reforzado por unos criterios claros sobre como reaccionar frente a esas situaciones, me facilitaron rechazar estas propuestas. Sin embargo colegas que estaban viviendo una situación económica y familiar bastante crítica no pudieron rechazarlas. Esta experiencia, unida a los estudios que publicaron por esa época los medios de comunicación y que evalúan el grado de corrupción de los países, me hacían pensar que la mayor
dificultad para el desarrollo es lo extendido que están las prácticas corruptas. En esos estudios aparecen los países europeos como los menos corruptos: Holanda en el puesto 9, Francia en el 18, España en el 23 justo después de EEUU que aparece en el 20, mientras que Colombia aparece en el puesto 59
(último reporte, Nov. 2006). Es decir, cuando llegué a Europa tenía la idea que venía de un país cuya causa principal de la pobreza era su nivel de corrupción, a países en los que su desarrollo pasaba por la
transparencia en sus procesos administrativos.Desde que salí de la universidad me enseñaron es que si un contrato es realizado con dineros públicos y superan una determinada cuantía, se debe abrir un concurso público, abierto y transparente en la cual la menor la menor oferta -de entre un mínimo tres- será la escogida. De esta manera se garantiza el uso eficiente y eficaz de los recursos. Cualquier re-interpretación de estas normas es considerada como una adjudicación anómala, es decir, es un
contrato corrupto. En Colombia la forma de "interpretar ampliamente la ley" es que la empresa interesada en conseguir el contrato y la persona que lo adjudica, se pongan de acuerdo para elaborar tres propuestas de las cuales tan solo una es verdadera y que por supuesto coincide con la más económica. De esta manera tanto el contratista como el adjudicatario garantizan
se quede "entre amigos". Esta forma de actuar, no generalizada, pero si común en el medio en el que trabajaba me permitía explicar muchas cosas de la situación del país.
Uno de los objetivos que tenía en mente antes de venir a especializarme a este lado del océano era precisamente aprender a hacer las cosas de otra manera. Sin embargo, cuando llegue a Barcelona me encontré con un escándalo político por la construcción de
urbanizaciones ilegales hechas con permisos obtenidos con sobornos y me dije: "Igualito que en los cerros orientales de Bogotá". Pero bueno, pensé, eso debe ser la excepción. Después en un debate en el Parlamento de Catalunya, el Presidente de la Generalitat (gobernador) acusó al principal partido de la oposición de cobrar
el 3% en comisiones de todas las obras públicas. Igualito que en Colombia con el CVY (Como Voy Yo). Sin embargo, a pesar de las evidencias seguía pensando que eran excepciones a la regla y fueron dos hechos los que me hicieron replantearme sobre lo que se considera corrupto en Colombia y en España. El primero hecho, fueron las cartas que uno de los partidos del gobierno (ERC) le envió a sus miembros, donde
se les pedía parte de su salario para las arcas del partido. ¿Que hubiera pasado si una religión hiciera lo mismo? Sería considerado manipulación o disciplina de partido, como fue finalmente argumentado??. El segundo hecho vino de un amigo mío, ingeniero eléctrico, que hace poco me comentaba que su jefe tenia que presentar una propuesta para
un "negociado" que iba a hacer con la Generalitat y mi amigo me preguntaba si yo conocía a alguien que pudiera firmar una de las propuestas "no-verdaderas". Después de preguntarle que en que consistía eso de "negociado" y recibir las correspondientes explicaciones, no encontré diferencia con lo que en Colombia me enseñaron que era corrupto.
Revisando noticias sobre este tema descubrí que Suiza hace muy poco le quitó
el beneficio fiscal a las empresas que
sobornaban a gobiernos para obtener contratos y que en la declaración de impuestos eran presentados como "gastos de representación". Ante esta última noticia desapareció por completo la idea que el desarrollo de estos países se basa en unos procedimientos siempre transparentes, y creció mi duda sobre los juicios de valor que desde los países ricos (o desarrollados, pues siempre son los mismos) se hace a los países pobres sobre su grado de corrupción.
Algunos países tienen normas flexibles de obligatorio cumplimiento y otros tienen normas rígidas de cumplimiento flexible. Quizás la clave del desarrollo de nuestros países se encuentre más en lo primero que en lo segundo.
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PD. En la edición del pasado domingo 19 el periódico La Vanguardia publicó los resultados de un estudio realizado por el principal centro de investigaciones sociológicas de España que concluía que el 93,3% de los profesores titulares españoles procede de la misma universidad. En el Reino Unido es un 17%, y en EE.UU., un 10%.