lunes, abril 21, 2008

La Violencia en Colombia (IV... y final)

Hace ya un par de semanas terminé de leerme el libro que ha dado origen a esta serie de entradas. Me gustaría transcribir muchas más cosas que desgraciadamente no han dejado de repetirse, y al parecer, no lo van a dejar de hacer. Pero creo que con una visita semanal a cualquiera de los medios de comunicación, se podría volver a escribir el mismo libro. Cambiamos unos nombres por otros y, desgraciadamente, tendremos el mismo resultado.

Por lo anterior es que creo que el Proceso de Paz (en mayúsculas) no solo debería estar encaminado hacía el cese de la violencia por los actuales actores, sino que, como dice Eduardo Pizarro en su columna de El Tiempo, debe de manera especial encaminarse a garantizar la no repetición de los actos. Como lo he dicho en las otras entradas de esta serie, lo que más me ha entristecido del libro es ese
déjà vu que aparecía constantemente mientras cuando lo leía; no exagero cuando digo que muchas veces no sabía si estaba leyendo las noticias del día o el libro escrito hace 50 años.

El problema de Colombia no es ni la guerrilla, ni los paramilitares, ni el ejercito ni ninguno de los actores armados. Todos ellos son sencillamente síntomas de una sociedad enferma que no se siente co-responsable de sus propios muertos. Una sociedad donde el 80% de las personas ha visto la luz y cree que el actual presidente de Colombia es la Solución (en mayúsculas) para la compleja situación en que vivimos. En relación a ese 80% de popularidad del presidente Uribe, tan solo quiero recordar una frase, creo que de Octavio Paz que dice que "cuando en un lugar todos piensan igual, lo más probable es que sea porque nadie piensa demasiado".

Con este último texto, creo, doy por terminada esta serie de entradas. El primer texto que transcribo es una editorial de El Tiempo escrito hace más de 45 años y que no pierde vigencia; el segundo texto un extracto del prólogo del libro donde se describe la sensación que imperaba en los años 50-60 en relación a la violencia.

Saludos y gracias por la compañía.

omchamat

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"Lo mejor que el país puede hacer, en materia de soluciones para la violencia, es reconocer sinceramente los errores que todos hemos cometido en este campo... [En esta materia] no podemos engañar a nadie sin engañarnos a nosotros mismos... ¿Quién podrá negar que sobre la violencia han incidido todos los intereses del país, desde los políticos y económicos hasta algunos falsamente religiosos? Pero una cosa es la recriminación retrospectiva, un imposible por ahora, en juicio de responsabilidades (la sociedad colombiana, en últimas, es la responsable) y otra un examen de conciencia sobre el fenómeno. Este sí necesario socialmente, porque la violencia no se aliviará si los colombianos no formamos una conciencia sobre ella".
(El Tiempo, Noviembre 9 de 1962).


"Aunque en aparente retirada, la violencia sigue siendo cosa común, a la que los colombianos habremos de acostumbrarnos, creando personas abúlicas y muertos en vida en las regiones donde reina; y gentes egoístas, apáticas y miopes en las ciudades donde se creen lejos del flagelo (...) Por eso es fácil concluir que no podrá crearse en Colombia un verdadero país -un país que se respete y que merezca el respeto de los demás- cuando en él no se promueva y defienda la dignidad y la integridad del hombre, y donde valga más el bienestar de un toro importado que la vida de un campesino o un obrero".


La violencia en Colombia.
Orlando Fals Borda, Monseñor Germán Guzmán, Eduardo Umaña Luna
Editorial Taurus. Bogotá. 2005. pp 28-29; 60.

viernes, abril 11, 2008

Hazte tu rulo

Esta entrada me la envia patricialinda, una amiga, lectora y habitual comentarista de este espacio que a la salida de un concierto se encontró con una campaña de prevención de las tantas que se encuentran por todas partes y que creo invita a reconsiderar de las consecuencias de estas campañas. En unas partes del mundo cuidar la salud consiste en poder comer, en otras, comer de manera sana, y en algunos pocos sitios (generalmente discotecas) en cuidarse de consumir drogas ilegales pero puras. En fin, los dejo con esta interesante entrada que va en la línea de una de mis primeras entradas.

A patricialinda, gracias por creer en este espacio. A los lectores, creo que este es un tema para reflexionar.

hasta pronto

omchamat

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Anoche, a la salida de un concierto me encontré el flyer que se ve en la foto, de la organización “energycontrol” también de Barcelona.

Solo verlo y ya me causó indignación. La razón es bastante sencilla y creo que facil de comprender: vengo de un país que directamente se ve ha visto afectado día a día y durante más de 20 años por el consumo de droga, no del de sus ciudadanos, sino del resto del planeta. Detrás de cada persona que consume coca hay un incontable número de asesinados, secuestrados y desplazados, sin contar las talas de bosques -tan defendidos en los países que más consumen droga-, el crecimiento de la pobreza y la guerra en la que estamos metidos.

Entiendo que si se ve desde un punto de vista en el cual lo que se busca es reducir los efectos secundarios de la droga, como contagios, infecciones, enfermedades degenerativas de los tejidos (ya sea tabique, venas, etc) no está mal que existan organizaciones que informen y promuevan ciertas normas sanitarias básicas como es el caso de “no compartir el rulo” en el flyer. Lo que me parece incorrecto es el mensaje que se puede estar enviando… es como decir ya sabemos que vas a consumir pero hazlo bien, de manera saludable. Al menos debería haber una indicación clara de que la droga no es un juego y que debe evitarse su consumo. El flyer carece de este último mensaje.

Por si acaso me metí en la página de la organización para investigar un poco mas de qué se trata. Como esperaba, esta organización promueve el "consumo a bajo riesgo". Sorprende que hasta tienen un servicio de análisis de muestras al cual se puede acudir gratuitamente todos los viernes en Barcelona y también parece ser que en algunas fiestas puntuales. Respecto a los análisis que han hecho hasta el momento (aclaran que en la dirección donde se hacen los análisis cuentan con una mayor tecnología que en las fiestas) quiero destacar un par de cosas. Dice:

“ En la cocaína hemos detectado... Paracetamol: Principio activo del Gelocatil®. En cantidades superiores a 1g, puede causar daños en el hígado". No está mal, advierten de posibles daños al hígado (ojo, del paracetamol, no de la coca). Pero siguiendo, en otro apartado dice: "(hemos detectado) Benzocaína, Procaína, Lidocaína: Anestésicos locales de la familia de la cocaína que no provocan los mismos efectos estimulantes".

Entendiendo que quien lleva una muestra para analizar es precisamente quien la va a consumir ¿Qué pensara un cocainómano? Muy posiblemente que debe cambiar de proveedor no porque le haga daño el producto que compró sino porque no tendrá los efectos que espera. Entonces, ¿a que está enfocado el servicio?, ¿A promulgar el consumo "responsable" o a la cata?
Lo último que quiero destacar es un libro que promueve esta misma organización entre los visitantes de su página. Lo que se puede ver es una pequeña reseña donde se advierte de los peligros de consumir droga no por la droga en si sino porque está expuesta a la adulteración que supone ser comerciada en el mercado negro. Eso es verdad, si no hay un control sanitario, es potencialmente más peligrosa. Lo que realmente me indigna es el final de la reseña: "creemos que los datos que ofrecemos ayudarán a que nuestros apreciados lectores estén en condiciones de hacerse una idea orientativa sobre la composición y adulteración de lo que se meten en el cuerpo. Buen provecho."

¿Buen provecho? ¿Qué se promueve el consumo saludable drogas o simple y llanamente EL consumo?

Y si, a lo mejor esa es la solución, la legalización. Al fin y al cabo seguro que esta no es la única organización que promueve el consumo, los consumidores actuales no dejarán de consumir y los potenciales no van a evitarla porque sea ilegal. Pero las mafias de producción y distribución perderían por fin el control del mercado y con él ya no habría por fin más secuelas para la sociedad de los países productores, entre otros, tendríamos el tan esperado fin de los grupos paramilitares y de la guerrilla de mi país al agotarse la principal fuente de financiación.

Solo quiero decir que mientras eso sucede me opongo a que existan organizaciones que promuevan e inciten el consumo de drogas, no solo por lo que representa a nivel individual, sino por responsabilidad social hacia aquellos que sufren directamente las consecuencias de quienes buscan divertirse. Como lo dice el flyer: “Aspira un poco de agua tibia al finalizar la fiesta para eliminar restos”.

domingo, abril 06, 2008

La irracionalidad mueve el mundo

Hace un par de días La Vanguardia publicó una entrevista con la portavoz del movimiento Women child-free (mujeres libres de hijos según la traducción del periódico). Una organización que como su nombre bien lo dice, defiende la decisión de las mujeres de no tener hijos pues esto impide su desarrollo personal y profesional. Se puede resumir el objetivo de la organización en el título de la entrevista: Hay que elegir: o tienes un porvenir o tienes hijos. Ante esta declaración es difícil añadir algo más, creo que queda bastante claro el posicionamiento de esta organización. En esta entrada quiero detenerme en un apartado de la entrevista -que a pesar de no estar de acuerdo con el fondo, creo que defiende unos argumentos bastante interesantes y que vale la pena analizar. Corinne Maier, que es el nombre de la portavoz, manifiesta que el tener hijos es una decisión irracional y que va en contra de tu realización personal. Sobre si tener hijos o no, creo que Kundera ya lo había manifestado cuando uno de los personajes de sus novelas dice que (cito de memoria) "tener hijos es decir que estoy de acuerdo con lo que ha hecho la raza humana y por lo tanto merece ser prolongada en el tiempo". Por eso me quedo tan solo con el matiz de irracionalidad que en la entrevista se le dá al acto de procrear y no quiero, ni el tiempo me deja, extenderme más allá de dos parrafos en esta entrada.

El mundo de hoy nos empuja a tomar decisiones siempre racionales, siempre comprobadas, siempre contrastadas. En estos tiempos llenos de información, datos y poco conocimiento, tomar decisiones irracionales va más allá de una locura, engloba irresponsabilidad, incoherencia, perdida de recursos. Lo que tenemos a nuestro alcance está hecho para eso: para ayudarnos a tomar decisiones racionales, para no equivocarnos, para triunfar, para seguir el camino de la verdad, pero la verdad es tan solo asunto de mayorías, como lo dije hace algunas entradas. Según las normas sociales en vigor, las decisiones irracionales ni tienen espacio ni tiempo. Carpe Diem es el lema de moda. No pierdas en tiempo en mirar un paisaje o en callar y escuchar. Sé racional decide y actúa.

Sin embargo, haciendo un recopilatorio de las cosas que han transformado el mundo desde hace años me cuesta trabajo encontrar alguna de ellas que sea racional. A continuación dos pequeños ejemplos: La laicidad: las creencias en algo etereo, eterno y creador, todo ello con una carga irracional bastante difícil de contradecir, han ido desapareciendo para dar cabida a algo mucho más humano, más racional, más inteligente: el consumismo. Buscamos la trascendencia espiritual en aquello que podemos comprar y no en aquello que podríamos buscar. El otro ejemplo, esta vez en un plano más personal, se refiere a una de las tres heridas que menciona Miguel Hernandez: el amor. Yo trato de buscar algún otro ejemplo que tenga una mayor carga de irracionalidad que este sentimiento y me cuesta trabajo encontrarlo, sin embargo creo que no se puede discutir su enorme influencia en las decisiones que tomamos constantemente. Amor a si mismo, a la familia, a la pareja, a las cosas... en fin cualquier amor tiene una carga irracional muy potente, pero sin embargo en muchas ocasiones es la única razón que le confiere un sentido a nuestro día a día.

El listado de cosas y decisiones irracionales podría ser bastante largo, por eso tan solo quiero recordarme de lo importante que es ser irracional en los tiempos supuestamente racionales en que vivimos. La irracionalidad es la que mueve el mundo y aunque defensoras de posiciones tan racionales como la persona con quien comenzaba esta entrada estén en contra de estas decisiones, me imagino que ella es conciente que disfruta su realización personal y profesional, gracias a la irracionalidad de sus padres.

miércoles, marzo 26, 2008

¿Que hay entre el lunes y el viernes?

Suena el despertador. Entre el sueño inconcluso, el frío matutino, el libro que lleva meses sobre la mesa de noche y el vaso de agua siempre a punto de caer, encuentro el despertador -la función que más utilizo de mi teléfono- y al segundo intento puedo apagarlo. Por fin la imitación del canto de un gallo que tengo configurada como alarma, deja de sonar y la ilusión momentánea de estar en el campo da paso a la certeza que es lunes y la semana apenas comienza. Tomo la ducha mientras se calienta el agua para el té, así que cuando he terminado de vestirme, el sueño a desaparecido y el té está listo. Busco alguna caricatura de Calvin y Hobbes, de Quino o el periódico del domingo -gracias a Dios que la edición del domingo es más larga que las otras, así me dura toda la semana- para que me acompañe a disfrutar de esos deliciosos 15 minutos diarios que dura mi desayuno. Cuando acabo con el texto que me atrapó o sencillamente cuando el pan se terminó, cierro, hasta el día siguiente, la lectura del día; hago apuntes mentales para posibles entradas en el blog, y compruebo que muchas veces todo cambia para seguir siendo igual. A partir de este punto el lento ritmo matutino se rompe, para mentalmente comenzar a trabajar. Lo bucólico da paso a lo real.

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En esta entrada no quiero hablar sobre esos dulces placeres diarios a los que todos deberíamos tener la posibilidad, y para algunos casos críticos, la obligación de disfrutar. Quiero darle la vuelta a la sensación de placer y hablar sobre algo menos agradable: el sentido de la rutina.

El origen de esta entrada se encuentra en una "frase de cajón" que últimamente vengo escuchando entre personas de mi generación y viviendo en carne propia: "como pasa el tiempo de rápido". Este tipo de sabiduría popular siempre me ha causado curiosidad y por pura diversión me gusta imaginarme sus posibles orígenes. Más allá de entrar en discusiones sobre que el tiempo es una ilusión o que lo rápido o lento es subjetivo, quiero compartir una hipótesis relacionada con la forma en que medimos el tiempo.

Siempre he tenido la sensación que la vida se hizo para aprender y para nada más y el verdadero aprendizaje nace a partir de nuestras experiencias. Vivimos para explorar lo que nos rodea y a quienes nos rodean, para ver lo mismo desde diferentes puntos de vista, para hablar con quien menos cosas en común tengo, para disfrutar de un amanecer, entristecernos con la penumbra, e incluso vivimos para sentir el rechazo de la persona amada. Todas esas cosas son las que, creo, te facilitan el acceso a una parte de ese saber que de una u otra manera todos buscamos.

Ahora bien, tratando de unir las dos últimas ideas, planteo una hipótesis: la sensación que el tiempo pasa rápido -o lo que es lo mismo, que la vida pasa rápido- radica en el hecho de lo poco que estamos aprendiendo en nuestro día a día. Creo no equivocarme si digo que cuando somos pequeños la sensación que el tiempo pasa más lento se debe sencillamente a la gran cantidad de estímulos diarios que tenemos durante el día. En nuestra infancia las vacaciones eran un compendio de experiencias nuevas e inimaginadas y mundos desconocidos. Sin embargo, mientras acumulamos años nuestra capacidad de aprendizaje se va reduciendo, tal vez sea por miedo a lo desconocido, pero creo que pesa mucho más el ritmo de vida que llevamos. Aferrarnos a la rutina es un mecanismo de supervivencia para evitar darnos cuenta que tenemos la posibilidad de aprender cosas nuevas, de disfrutar de las viejas y en últimas, ser conscientes que la vida pasa a nuestro alrededor sin realmente estar viviendola.

La rutina, y con esto voy terminando, nos impide tener la posibilidad de aprender de las cosas sencillas y comprender la grandeza de las pequeñas historias que nos rodean. La rutina nos cierra los ojos a la vida misma para únicamente concentrarnos en cumplir un horario y seguir un plan de trabajo, también es una forma de evitar aprender como cuando eramos niños, es decir, del día a día, para concentrarnos en acumular y acumular. Sin embargo, la rutina tiene una cosa "muy buena", nos permite medir el tiempo de semana en semana para ver cuando llegan las vacaciones.

En últimas, creo que la sensación del tiempo que pasa rápido se debe a que en la medida que acumulamos años, nuestra capacidad de acumular experiencia se reduce y la velocidad del tiempo se acelera. Es por eso que muchas veces que la sensación que el día en que realmente vivimos dura de la mañana del lunes a la tarde del viernes, es tan solo la confirmación que entre martes y jueves ha sido bien poco lo que has aprendido.

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Si alguien encuentra la caricatura de Calvin y Hobbes en Español, le agradezco que me la haga llegar.

martes, marzo 18, 2008

Acabemos con la inmigración

La gran duda que siempre tengo cuando escribo una entrada es saber para qué lo hago. Escribir para exorcizar ideas que siempre me dan vueltas y más vueltas en la cabeza es una buena respuesta, pero no suficiente, pues también podría escribir y dejarlo en un cuaderno en mi mesa de noche. Sin embargo prefiero hacerlo en un medio intangible y abierto a quien lo pueda leer. Creo que en este ejercicio que hay un poco de exhibicionismo, una pizca de egocentrismo, dos gramos de prepotencia de pensar que esto no lo hago mal y que puede interesarle a alguien y mucho, pero mucho romanticismo de pensar que esto puede hacer reflexionar a los lectores de este espacio.

En respuesta a una entrada reciente, Rafa -un asiduo lector de este espacio- escribió un comentario que me pareció lo suficientemente provocador e interesante para convertirlo en si mismo en una entrada de este blog y que previa autorización del autor de esa entrada-comentario (o viceversa) transcribo a continuación.

hasta una próxima

omch

* * *

Más por deuda que por oportunidad, pues este artículo lleva más de un mes, quería exponerte mi opinión:
No tengo duda de que son los inmigrantes, los que tienen la culpa de los principales problemas de este país. Si no hubiera habido inmigrantes, procedentes de la zona de Kenia, pasando por Asia Menor, atravesando Eurasia y los pirineos, no sé si por la edad del hierro o quizás la edad del bronce, o en el paleolítico (No oculto que soy un perfecto ignorante, y no sólo en geografía, historia y prehistoria), si no hubiera sido por aquellos seres que tanto se nos parecían y que formaron nuestros ancestros, aún podría una ardilla atravesar esta península de norte a sur sin tener que bajarse de las copas de los árboles. A esa primera oleada de inmigrantes le siguieron griegos, fenicios, cartagineses... y otros muchos más, como los Celtas, que entonces no venían en cajetillas de a 20... Si no hubiera sido por esos inmigrantes, posiblemente no habrían desaparecido no sé cuántos cientos de especies autóctonas; no se habrían contaminado ríos, talado bosques enteros, exterminado ecosistemas de las albuferas...
No me cabe duda de que la culpa de todo la tiene la inmigración, como tampoco tengo ninguna duda de que la Humanidad es una Unidad indivisible, y que el hecho de haber nacido en un determinado sitio no te da ningún derecho de rechazar a los que vengan de otros lugares, ni te obliga a permanecer allá donde naciste.
Hay que acabar de una vez por todas con la inmigración... a partir de ahora, hablemos sólo de seres humanos... al menos quienes seamos capaces de hacerlo.

sábado, marzo 08, 2008

De las palomas y otros bichos

En las plazas de muchas ciudades es posible encontrar con gran frecuencia un elemento que las identifica y que se repite entre ellas. No me refiero a los grandes hitos arquitectónicos que habitualmente rodean estos sitios, ni tampoco a la cantidad de personas que, pensando que es un sitio adecuado para encontrarse, deciden ponerse una cita en el lugar más concurrido de la ciudad -es curiosa esa costumbre pues, ya sea por ser uno de los protagonistas o por estar pendiente de las charlas de mis compañeros de espera, muchas veces escucho conversaciones tipo "donde estás, no te veo"..."pero, yo también estoy ahí..."... "donde exactamente estás, ahhh no... ya te vi. no te muevas". Hoy quiero aprovechar que la primavera está comenzando y hablar sobre las palomas. Pero no hablaré de las palomas de la paz o esas palomas de concurso, sino de las palomas urbanas, de las palomas para los niños y para los turistas (aunque muchas veces los turistas se comporten como niños).

La primera vez que tuve conciencia del, para mí, extraño comportamiento de estos ratones voladores (con el perdón del los colombofilos) fue en el parque Luxemburgo de París donde debido a mi reducido presupuesto, mi comida del día se limitó a un pan con una lata de atún. La verdad que no sé que fue lo que les llamó la atención a las palomas, pero una gran cantidad se me acercó y me entretuvieron un buen rato mientras observaba como se comían las boronas que iban encontrando a mis pies. Todas se peleaban cualquier trocito de comida y casi literalmente se lo arrebataban las unas a las otras. A pesar del constante, y quizás aparente, nerviosismo de estas palomas, estas se volvieron más violentas, cuando llegaron otros pájaros más coloridos, más vivaces y más pequeños. Estos últimos estaban pendientes del trozo de comida que dejaban las palomas para ellos aprovecharlo y alimentarse. Sin embargo, me daba la impresión a las palomas no les gustaba que alguien se comiera lo que ellas ya no querían. Había comida para todos, pero todos se resumía solo a las palomas. Que no viniera alguien más a comerse lo que ellas ya no querían y muchisisisisimo menos si esos "otros" no eran palomas.

El contraste era bastante interesante, por un lado estaban las palomas robustas, con su gorjeo monótono, su movimiento nervioso pero acompasado y todas de una gama de colores bastante similar: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. Mientras que los otros pájaros eran pequeños, de movimientos rápidos, ágiles, ruidosos, que iban a recuperar el trozo de pan que habían dejado las palomas y salir de allí lo más rápido posible, pues de lo contrario vendrían las palomas a atacarlos y recuperar aquello que ya habían desechado. En fin, creo que si están en una plaza y si se fijan en el comportamiento de las palomas y su relación con otros pájaros sabrán de que estoy hablando.

Toda esta seudo-introducción tiene que ver con una sensación muy extraña que tuve en estos días a la salida del metro. En el trayecto que va desde el vagón hasta la superficie, y al cual me referí en una entrada anterior, hay una especie de túnel donde se distorsionan los sonidos y en el cual el ruido de los zapatos tiene un particular tono. No es el tono lúgubre y con gran eco de las películas de suspenso, sino algo diferente algo más "natural", por decirlo de alguna manera. Sin embargo, y a pesar que siempre me había fijado en este efecto, tan solo hace un par de días descubrí la razón por la cual me llamaba tanto la atención. Mientras estaba pensando en el bajo número de choques entre palomas y caras de seres humanos*, de un momento a otro encontré muchas similitudes entre ese ruido matutino y el sonido de palomas que buscan su alimento. Me sentí como una paloma más que va buscando su trozo de pan. Esta sensación se hizo más vivida cuando me fije en los colores de la ropa de las personas que iban subiendo la escalera: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. El punto culminante de esta experiencia llegó justo antes de salir a la superficie: me encontré con un grupo de mujeres latinoamericanas discutían entre risas y gestos rápidos la mejor forma de llegar a las oficinas que tendrían que limpiar durante la mañana.

... y después dicen que el ser humano no se parece a los animales.

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* La verdad siempre me ha parecido curioso como a pesar de tantas, pero tantas palomas que se pueden concentrar, todavía no he oído el primer caso en el que una persona tenga una herida en la cara a causa de una paloma que sale volando a gran velocidad de cualquier plaza.

domingo, marzo 02, 2008

La Violencia en Colombia (III)

Ayer tarde en la noche cumpliendo con mi ritual de revisar las noticias (por la mañana lo había hecho y vi la noticia de un municipio que esta a punto de desaparecer por un deslizamiento, las fotos de los liberados por las FARC y el comentario sobre la aventura militar en Afganistán de uno de los herederos de la corona británica), vi la noticia de la muerte en combate de alias Raúl Reyes, el segundo en mando y vocero internacional de ese grupo guerrillero. La verdad que la sensación que tuve fue totalmente desconocida para mi, puesto que en mi mala memoria no pude encontrar algún momento me hubiera alegrado la muerte de alguien. Por supuesto que cuando fueron dados de baja, por ejemplo, Pablo Escobar o Gonzalo Rodríguez Gacha, me sentí aliviado y satisfecho del trabajo de los cuerpos de seguridad del país, pero no sentí alegría por la muerte de esos delincuentes, pensaba que tuvieron su merecido y que a partir de ese momento viviríamos con un poco más de paz. Sin embargo, con la muerte de Raúl Reyes, tengo que reconocer que sentí una especial satisfacción, cercana a la alegría, de saber que un delincuente de este calibre y peligrosidad ya no compartiera este planeta conmigo. No sé si ese es un sentimiento positivo o negativo, pero lo sentí, y estoy casi seguro que es un sentimiento compartido con muchos colombianos que también consideran que la única solución a esta puta guerra en que vivimos es una solución negociada. La guerra no se acaba desapareciendo al enemigo. Se acaba eliminando la fuente de la cual se alimenta. Ejemplos sobre esta equivocación creo que nos sobran en nuestra historia reciente: cuando se desarticularon los carteles de la droga se pensó que el fin del narcotráfico, pero no, ahora lo que se vive es una atomización de los carteles. Ahora en lugar de dos estructuras poderosas, se tiene una infinidad de "cartelitos" con la suficiente capacidad para mantener a Colombia como uno de los principales productores y exportadores de cocaína. Con la supuesta desmovilización de los paramilitares, lo que se vive es algo parecido pero con consecuencias mucho más macabras. De una única estructura paramilitar, ahora lo que hay es un grupo de pequeñas bandas de delincuentes, llamadas "Aguilas Negras", producto, entre muchas razones, de un proceso de desmovilización plagado de errores en su concepción y de una estructura social, económica y sobretodo política que no puede, ni quiere, afrontar los sacrificios que se necesitan para alcanzar la paz.

En este último sentido, y siguiendo con la serie de La Violencia en Colombia quiero compartir las peticiones que hicieron los habitantes de Arimena, en los Llanos Orientales, al gobierno central hacia finales de la década de 1950, para seguir con el proceso de paz en que estaban inmersos. La pregunta que queda en el aire, es, por un lado, saber si alguna de estas reivindicaciones han sido resueltas en el transcurso de estos cincuenta años y por otro, identificar si hay alguna diferencia entre las razones que alegan muchos de los guerrilleros o paramilitares desmovilizados para vincularse a estos grupos. Soy un convencido que al igual que la pobreza no desaparece eliminando a los pobres, sino solucionando sus causas, la violencia no se soluciona eliminando a los violentos, sino evitando que aparezca.

Hasta una próxima.

omchamat

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"Acto seguido fue considerado el pliego de peticiones presentado por los habitantes de Arimena, que dice: "Señores representantes del Gobierno presente: En vista que el gobierno está interesado que el Llano continúe en paz, y que su progreso sea efectivo, el pueblo en general hace las siguientes peticiones, que creemos de vital importancia:

"a) 1.Que se establezcan en todo el llano puestos de salud, entidades bancarias o de crédito agrario. 2. Que presten al proletariado los dineros sin tanta dificultad, para evitar con esto los casos de hurto.

"b) Que se facilite con la mayor brevedad maquinarias agrícolas, semillas, alambres, herramientas y todo lo indispensable para emprender labores, claro está con facilidades de pago. Y teniendo en cuenta que los Llanos Orientales, son una reserva económica de la nación.

"c) Que se intensifique el plan de construcción y buen mantenimiento de las carreteras.

"d) 1. Que se establezcan en todos los caseríos, planteles de educación, dotados de restaurantes escolares. 2. Que se estudie la forma de instalar un plantel de enseñanza secundaria en un punto céntrico del Llano, como Orocué.

"e) Que se intensifique el plan de electrificación de todos los pueblos del llano.

"f) 1. Que las autoridades sean elementos responsables y competentes para el desempeño de sus funciones, ejerciéndolas con entera imparcialidad. 2. Que se construyan en todas las poblaciones casas de para las respectivas oficinas públicas.

"g) 1. Que se tenga en cuenta la cantidad de habitantes evacuados de distintas regiones del país y llegados al Llano que necesitan la suficiente ayuda para instalarse. 2. Que se estudie la forma para que cese la persecución al liberalismo en las regiones afectadas por la violencia. 3. Que se controle por medio de las autoridades competentes la entrada al Llano de tantos elementos denominados "pájaros" quienes siembran el estado de zozobra con sus poderes violentos.

"h) Que el Gobierno insista en la continuación del Fondo Ganadero y obligue a los capitalistas a dar mejor ayuda a los pobres para que puedan trabajar con más interés y facilidad.

"i) Que se vean con agrado el estudio de estas peticiones hechas por el pueblo y que sean llevadas a cabo y a la realidad

domingo, febrero 24, 2008

La ciudad de la furia

En sus caras veo el temor
Ya no hay fábulas
En la ciudad de la furia

La ciudad de la furia - Soda Stereo
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Desde que conocí Barcelona siempre me llamó la atención la escala humana que tiene la ciudad. Es una ciudad que fue pensada y diseñada hace casi 150 años por Idelfonso Cerdà, y que aún hoy, a pesar de los cambios sociales que han habido, sigue mostrando sus virtudes y solidez. Sin embargo, últimamente, y gracias a la excesiva normatividad referida a la convivencia entre sus habitantes, la ciudad humana que tanto me gustaba, está dando paso a la ciudad de las normas y las restricciones. De la ciudad mediterránea, caótica, diversa y viva, se está pasando a la ciudad de las normas y del diseño. Con esto no defiendo la ciudad sin ley, por el contrario defiendo la ciudad de las leyes pensadas para disfrutar de ella y estoy en contra de la ciudad que prioriza la admiración de sus espacios urbanos sobre su utilización. Me imagino que priorizo la vida urbana sobre la belleza urbana.

Este breve pre-epitafio a la ciudad humana que conocí hace 10 años, tiene que ver con un artículo que salió en días pasados en la Vanguardia, que refleja una entrada que siempre me pensé en escribir y que sin saber la razón, nunca lo hice. Cuando leí este artículo me acordé la primera vez que, en una de mis eternas caminatas por sus calles, vi una señal que no pude creer y tuve que verla varias veces y preguntar varias más para confirmar que era cierto lo que entendía. En una esquina cualquiera -ni más bonita, ni más fea, es decir, una esquina de barrio- vi al lado de una señal de prohibido sacar a los perros sin lazo, una señal que tenía un balón con la señal de prohibido. Cuando lo pregunté, me confirmaron mis peores sospechas: no estaba permitido jugar con un balón en la calle.

Este artículo que transcribo, tiene que ver con la muerte de la ciudad pensada para vivir y crecer, y el nacimiento de la ciudad para pasar y observar. Hoy creo que Barcelona ha pasado de una ciudad viva a una ciudad de diseño, de una ciudad con los niños en la calle a la ciudad temática.

En fin. Paz en la tumba de la ciudad que conocí.

omchamat

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Los niños de Barcelona disponen cada día de menos espacios de ocio

Enrique Molina chuta, pero chuta flojo, y su hijo Pau, de 12 años, le devuelve la pelota de goma con una patada un tanto reprimida, en el parque del Escorxador, junto a la plaza Espanya. "Cuando yo era pequeño - relata el padre, de 36 años-, después de que derrumbaran el matadero, esto era un solar con una valla y todos los críos del barrio la saltábamos para jugar a la pelota; luego nos apañamos un agujero para entrar". "Yo los vigilaba desde la ventana de la cocina", dice sentada en un banco su madre, Felicitas, abuela de Pau. El niño pisa prudentemente la pelota mientras una pareja de ancianos se aleja. "Porque por aquella época había hombres que se acercaban a los niños diciendo que eran entrenadores de fútbol, pero era mentira", añade Felicitas.

Aquí los niños no juegan entre ellos como salvajes, juegan con sus padres, con moderación, sus pantalones nunca necesitan rodilleras. "Antes esto estaba lleno de agujeros y taludes, piedras y grava - prosigue Enrique-. Teníamos las rodillas siempre destrozadas. Organizábamos los equipos.

Nos peleábamos. Nos defendíamos de los críos de otros barrios que venían a robarnos el solar, a conquistarlo. Sin adultos. Era un mundo aparte. Ahora es un parque muy bonito, pero algo se ha perdido. Ahora los críos juegan al balón en el colegio, con entrenadores, árbitros, equipación... El pequeño Pau lo confirma. El niño no deambula en pandilla por la ciudad en busca de descampados. Juega al futbito de manera tutelada en las controladas instalaciones de su colegio.

"Es una desgracia - dice el poeta Enric Casasses-. Estamos sacando a los niños de las calles, vivimos en la sociedad del control, el miedo, los coches, el negocio. Las terrazas de los bares y las rotondas de las carreteras son más importantes que los juegos de los niños. El negocio es ya más importante que la diversión de los niños. Yo nací en Sant Gervasi, y cuando era pequeño, entre Gràcia y Via Augusta, y en los alrededores de General Mitre, había muchísimos descampados. Ahora sólo hay edificios, normas, prohibiciones, señales, signos... Todo está regulado, cada centímetro cuadrado de la ciudad tiene una clara función.

Todo es orden y miedo a la libertad. Faltan en las grandes ciudades espacios anárquicos para los chavales -concluye el poeta-, espacios de libertad donde aprender a vivir a base de pedradas, como antes. Ya no hay lugar para la espontaneidad. Y la consecuencia es que los niños se hacen mayores prematuramente. Antes las madres mandaban a los niños a jugar a la calle. Ahora necesitamos centros y organismos con autorización oficial para todo. Los descampados siempre permanecerán en mi espíritu. Estamos perdiendo una cultura tribal infantil de orígenes probablemente prehistóricos".

Aguardar a que los líderes elijan uno a uno a los que formarán sus equipos, sobreponerse a ser escogido tras el chaval que tiene una pierna más corta que la otra, y el positivo reflejo de lo que para uno es una humillación: la superación personal, crecerse ante las adversidades, unir fuerzas contra los abusones... A pocos minutos del parque del Escorxador, en un colegio religioso del Eixample se celebra una jornada de una liga de fútbol sala. Los preadolescentes lucen equipación. Sus gestos - cómo se suenan los mocos regresando de espaldas a la defensa tras lamentar que el chut se fuera alto- son los propios de los futbolistas profesionales. El entrenador increpa al que se desmarca de la táctica y encara individualista un tercer regate. Los padres comentan la clasificación. Los de rojo retrasan la pelota y duermen el partido porque quedan pocos minutos para que se acabe y ganan por uno.

Josep Maria Elias i Costa es el presidente del Col · legi de Pedagogs de Catalunya. "El excesivo tutelaje de los juegos de los niños no trae una mejora de su desarrollo - sostiene-. Antes de los seis años debe imperar el control sobre todas las actividades del pequeño, pero entre los siete y los quince años los niños deben contar con cierta libertad para reforzar la autonomía, la responsabilidad y las herramientas psicológicas para encarar conflictos, aceptar la derrota, pedir ayuda...".

"Los niños - añade- tienen que mezclarse, luchar, competir, medir sus habilidades. Ello los dota de la capacidad de reflexionar por qué no han salido adelante. A mayor control, mayor inmadurez y menos imaginación. Cuando yo era niño, jugábamos a meter las pinzas en los agujeros de los árboles: defendías y atacabas. Entonces las pinzas eran cualquier cosa, por ejemplo una pistola. Ahora, si preguntas a un crío para qué sirven, te dirá que para tender la ropa", argumenta.

"Los niños crean juegos y reglas con cualquier cosa, sólo hay que proporcionarles los elementos - concluye el portavoz de los pedagogos de Catalunya-. Nuestra sociedad padece una exagerada sobreprotección de la infancia, especialmente en las grandes ciudades como Barcelona, porque la urbe es más agresiva, su tráfico más peligroso y en la sociedad de la información uno se entera de todas las desgracias que ocurren en el mundo: el resultado es que uno teme que eso le pase a su hijo".

Seis chavales del barrio del Raval de unos diez años saltan entre berridos la valla del CEIP Collaso i Gil. Juegan a Peligro: "Sólo puedes darle a la pelota una vez antes que le dé otro", "al que le das pierde vida", "tocado, herido y muerto", "los muertos son eliminados y gana el último", "me quito las gafas porque una vez me las rompieron", "hay que colarse porque por aquí no hay sitios para jugar", "hay pabellones pero tienes que pagar", "el Peligro es mejor que el fútbol porque a muchos sus padres no les dejan ir a la calle por la tarde y casi nunca podemos formar equipos potentes", "los bebés tienen sitios con tobogán", pero "allí las madres no te dejan jugar a Peligro", "yo estoy haciendo un plan para colarnos en el Camp Nou", "y yo me voy a colar en tu casa", "no", "sí", "te vas a enterar", "¡todos contra todos!", "¡mi brazo, mi brazo!".

El urbanista Lluís Brau se crió en la plaza Lesseps. "En los cincuenta era una gran explanada sin urbanizar frecuentemente embarrada donde estábamos horas jugando. En otoño venía una feria en la que pasábamos las horas sin un duro. Ninguna plaza, ni la somera urbanización de los sesenta, ni el burdo Scalextric de los setenta, que ahora se sustituye por otro de diseño, llegará nunca a tener para mí el encanto, la funcionalidad ni el uso urbano del antiguo descampado inundable.

En los alrededores había solares vallados donde nos colábamos y montábamos guaridas. Una vez se me clavó una espina de palmera y me tuvieron que poner la vacuna del tétano y estuve varios días sin ir al colegio y...". El urbanista Brau también dice que el protagonismo del coche y la presión del mercado inmobiliario expulsan de las calles a los críos. Añade que el tráfico mata cada año en Barcelona a una cuarentena de personas y por eso a los padres les da miedo que sus hijos vayan solos por la ciudad. Y que la presión del mercado inmobiliario es tan fuerte que la alta rentabilidad económica de cada metro cuadrado destinado a usos privados relega a un segundo plano en el proceso de toma de decisiones los etéreos beneficios sociales del uso público del suelo.

"Ello no debe achacarse sólo al mercado como un ente anónimo que funciona independientemente de la voluntad política - agrega el también urbanista Ferran Navarro-: las instituciones tienen una gran responsabilidad". Hace un lustro, Navarro fue uno de los impulsores de la plataforma ciudadana Recuperem les Places de Gràcia. "Reivindicábamos que las plazas fueran espacios de ocio infantil y no una prolongación de los bares. También pedimos al Ayuntamiento que ejecutara el plan de espacios públicos que había aprobado tras un amplio proceso de participación ciudadana. El plan dotaba a Gràcia del doble de espacios públicos de los que tenía, y de los que tiene. El Consistorio se enrocó argumentando que el plan no era económicamente viable. El problema es que las corporaciones locales recaudan una proporción muy importante de sus presupuestos mediante impuestos de obras. Luego, los promotores urbanizan una plaza insuficiente para las viviendas de nueva construcción que levantan, pero las administraciones se conforman. Los municipios son reticentes a reformar la ciudad consolidada porque son operaciones difíciles que comportan pérdidas de votos a corto plazo. Oriol Bohigas se preguntaba por qué el Ayuntamiento insistía en hacer tantos patios interiores en el Eixample en vez de expropiar una manzana y hacer un gran parque, un lugar de encuentro", sostiene.

Navarro termina diciendo que, a pesar de que en la cultura mediterránea el espacio libre es una necesidad social, "nuestros niveles en este sentido son tercermundistas. Por ley, a cada ciudadano le corresponden cinco metros cuadrados. En Inglaterra son 25. Y el verdadero espacio libre es el que está a cinco minutos de casa, no en Montjuïc o en el Tibidabo. Además, en la ciudad de Barcelona se consideran algunas calles como espacio libre, como se consideraron las copas de los árboles en la época de Porcioles". Pero allí no se juega.

miércoles, febrero 20, 2008

Para comprender mejor

Desde pequeños necesitamos hablar sobre lo que creemos sentir, a opinar sobre lo que creemos saber, a criticar lo que creemos que sienten los otros, o a exigir sobre como se deberían hacer las cosas. Pues bueno, como toda larga caminata comienza con el primer paso, y el camino para comprender que es lo que realmente pasa a nuestro alrededor es bastante largo -por no decir sin fin- propongo hacer un listado de cosas que todos, al menos una vez en la vida y durante el tiempo necesario para aprender la lección, deberíamos hacer para acercarnos a esos seres extraños que no somos nosotros mismos:
  • Para apreciar el valor del agua: quedarnos todo un fin de semana sin conocer el privilegio y el hecho casi mágico que con el simple giro de un aparato metálico salga toda el agua que necesitamos (y la que no también).
  • Para disfrutar de cada trozo de comida que te ofrecen: levantarse un día en el medio de la nada y saber, que a pesar de no haber cenado la noche anterior, durante el día no habrá nada que nos pueda alimentar. Sentir como la sensación del hambre va mutando lenta e irremediablemente hasta convertirse en algo tuyo: primero es una lenta ansiedad, luego una pequeña acidez en el estómago, durante el sueño una posible pesadilla y al despertar un dolor de cabeza que sin ser muy fuerte, no te deja olvidar que desde hace 24 horas no has comido nada. A todo eso le debemos sumar la tristeza de saber que durante todo el día tampoco tendrás nada que comer y que a pesar de tus intentos será imposible no acordarte de de todos los platos que rechazaste por aspectos que en su momento parecían importantísimos: color, olor...
  • Para apreciar la comodidad de una cama: dormir una noche en la calle. Una idea: hacer una fila para pedir un visado a un país donde necesiten inmigrantes pero, a pesar de necesitarlos, ponen todas las trabas para impedir su viaje.
  • Para sentir lo que significa no ser comprendido: un día, solo un día, tratar de comunicarte solo con gestos. No importa lo que digas, ni siquiera si lo que dices ya lo sabe todo el mundo, al final siempre habrá alguien que no te entienda, otros que no te quieran entender por simple y llana pereza, o lo que es peor, te encontrarás con quien te conoce desde hace años, pero por cosas de la vida, te malinterpretará y no te volverá a hablar en tu vida.
  • Para comprender a aquel que hace unos años vivía donde había nacido y hoy, por diferentes circunstancias, es vecino nuestro: A los europeos les sugiero volver a contactar a ese familiar cercano que hace años se fue a "hacer las américas" y no ha vuelto. A los colombianos, hablen con sus padres, tíos o abuelos, e investiguen hace cuanto abandonaron el campo y las razones que los expulsaron a la ciudad. Al final creo que llegaremos a la conclusión que todos somos hijos de una migración producida por violencias económicas o políticas, pero tercamente insistimos en creer que siempre hemos sido sedentarios, cuando nuestra historia nos dice que nunca hemos dejado de ser nómadas. Se nos olvida que la historia la provocan los que viajan, los que se quedan en su sitio, tan solo la escriben. El nómada es un actor, el sedentario, un espectador.
  • Para conocer la riqueza que tienen las cosas pequeñas: vuelve a leer las caricaturas con las que creciste. Te darás cuenta de lo sencilla que puede llegar a ser la vida, pero también descubrirás a aquel extraño ser en que, sin quererlo, te has convertido -pero no por eso un ser mejor ni peor, sencillamente, extraño.
  • Si sales a caminar por la montaña y te encuentras con desconocidos, tiendes a saludarlos. Intenta hacer eso en la ciudad, no en el centro, si no en una calle poco transitada. Seguro que te reirás de lo agresiva que puede llegar a ser una sonrisa o unos "buenos días, como está"...
En fin. Es un primer listado que en mi caso me ha servido para acercarme un poco más a los demás y entenderlos un poco mejor, y lo que es más importante, me ha servido para alejarme de mi mismo y verme con otros ojos. Sin embargo, como lo dije al comienzo de esta entrada, el camino para comprender al otro es largo, pero es más largo, complejo e interesante el que nos permite vernos desde otro punto de vista.

... y para el que lee estas palabras, algún ejercicio para añadir a la lista?...

domingo, febrero 17, 2008

La violencia en Colombia (II)

Como no he tenido tiempo para actualizar este espacio como me gustaría -la pregunta que plantee aquí hace un par de semanas sobre a quién le pertenece mi tiempo, sigue estando en el aire- aprovecho para seguir con la serie de entradas sobre la violencia en Colombia.

Cuando leo los debates sobre las causas o los responsables de la violencia en Colombia no puedo evitar sentir vergüenza de ver que la discusión no es sobre si es verdad lo que dice el otro, sino que toda argumentación se centra en descalificar, menospreciar o desacreditar a la persona. El debate sobre los argumentos es cada vez más escaso y si seguimos por ese camino, volveremos al mismo punto de partida del que parece nos encontramos hace 60 años a pesar de todos los muertos que hemos visto, pero sobretodo a pesar de todos los muertos que no hemos querido ver.

Sin más preámbulos, el texto.

omchamat

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"¿Por ventura se registran estos hechos entre los salvajes? ¿O siquiera entre caníbales? ¿Qué deidad diabólica cierne sus negras alas sobre Colombia? ¿En qué país del hemisferio occidental o en el mundo entero se registran semejantes crueldades obedeciendo a una consigna infernal? En ninguna parte. Solo en Colombia están ocurriendo tan abominables hechos. Violaciones de mujeres que caen en las garras de estos vampiros de la virtud: profanación y muerte de los sacerdotes; miembros mutilados, lenguas y ojos arrancados, extremidades cortadas por partículas, entrañas abiertas a barbera y machete, cabezas cortadas, pies y rostros desollados; hombres, mujeres y niños crucificados, bienes materiales robados y reducidos a pavesas; templos, imágenes, objetos sagrados sacrílegamente profanados. El infierno en tierra, sin mano fuerte que contenga eficazmente la avalancha y vengue la justicia de tan horrenda manera violada"
Excelentísimo señor Miguel Angel Builes "Pastoral para la Cuaresma de 1951" transcrito por Testis Fidelis. El basilisco en acción o los crímenes del bandolerismo (Medellíin, 1953), p. 109.

"La guerra de hoy es una guerra fría y no se realiza entre dos bandos armados. De una parte opera una fuerza pública que hace la "pacificación" a la manera del general Pablo Morillo en la época de la Reconquista; de otra, actúa una rebelión primaria, elemental, caótica, que devuelve golpes a ciegas y que no aspira a decidir políticamente nada. Todas las clases altas han desaparecido de este escenario, de esta lucha cruenta, de este drama que no da cuartel y que rebasa todas las fronteras de la resistencia humana.
"Hay quien pregunta, ¿por qué se ha perdido el valor de la vida humana?"
"Estamos cosechando la única siembra que han hecho nuestros partidos históricos: en esta sangre derramada, en estos delitos infamantes, en esta crueldad sin castigo, se resume el sentido de nuestra historia partidista. Los verdaderos responsables de este derrumbamiento no son los delincuentes vulgares: es el sistema político que los toma como sus instrumentos, como sus órganos de dominio, que los alienta, que los estimula, que los remunera, que los premia. "Ahí está el pueblo, en ese subsuelo anónimo, invisible a los ojos, fuera de todo horizonte político. Nadie ha querido verlo: los republicanos de todos los partidos han hablado de su soberanía y han escarnecido su incapacidad de moldear y conducir su propia suerte. Le han movilizado para las guerras electorales o para las guerras civiles y le han dejado ahí, al margen de la historia, aislado de una patria que no está presente en sus necesidades, en sus problema, ni en su drama biológico y espiritual.
"Los intelectuales, las élites, los grupos dirigentes, son responsables de esta degradación multitudinaria, de esta renovada mutilación de todos los hombres humildades... Son responsables por su cobardía, por su egoísmo, por su estrechez moral, por su noción deforme de la patria.
"Todos somos responsables. Todos estamos viviendo -conformes, cristianos, fríos, monstruosamente tranquilos- sobre esta herencia de sangre. Lloramos leyendo la María [¿Cuantas lagrimas no se derramaron el día en que gracias al facebook se movilizaron millones de personas en todo el mundo?], pero nos negamos a conmovernos y a detener las aguas negras que corren por debajo de nuestros pies y por encima de nuestro espíritu."

Antonio García, "Prológo" a la novela Viento seco, por Daniel Caicedo (Buenos Aires, 1954; 3ª ed.), pp. 15-43 passim.

"Como epílogo lancinante de todo este tremendo proceso conflictivo que padeciera el país, queda el grito de campesinos antioqueños que así lo estampan en su carta memorable:

"Hijos y padres de familia caen asesinados en la oscuridad de la noche o a la clairdad del día. Unas veces dormidos; ya limpiando sus sembrados o bien transportando sus frutos hacia el pueblo... Multitud de campesinos abandonan, unos sus chozas y sus huertas; otros durante semanas y semanas duermen en el monte sujetos a las inclemencias del tiempo.
"Muchos se aglomeran en poblados, sin pan, sin techo y sin abrigo.
"¿Por qué nos asesinan si nuestro único delito es labrar la tierra, creando la riqueza nacional? Ya no hay cosechas. El habitante de los pueblos empieza a sufrir la escasez de alimentos. ¿Por qué tenemos que abandonar nuestros sembrados, fruto de nuestra tenacidad y paciencia?
"Hombres sin Dios y sin conciencia son esos infernales bandoleros.
"Cadáveres de nuestros hermanos hemos tenido que dejar a la interperie y huir. Hijos agónicos hemos tenido que recoger en nuestros brazos.
Carta de campesinos de Cañasgordas, 4 de julio de 1951, transcrita por Testis Fidelis, op. cit., p. 123

La violencia en Colombia.
Orlando Fals Borda, Monseñor Germán Guzmán, Eduardo Umaña Luna
Editorial Taurus. Bogotá. 2005. pp 132-134


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PD. Muchas gracias por la paciencia de los habituales lectores de este espacio que a pesar de no haberlo actualizado, siguieron pasando por aquí a la espera de nuevas entradas.
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