miércoles, septiembre 19, 2007

Una amenaza a la neutralidad en un conflicto

Muchas veces me pregunto, o mejor, siempre me pregunto como puedo contribuir a cambiar la realidad en que vive Colombia y siempre quedo con la sensación que el problema es tan, pero tan complejo que nada de lo que haga puede contribuir en algo a salir de ese "charco de miserias", que mencionaba en una entrada anterior. Sin embargo, cada cierto tiempo conozco proyectos de construcción de paz que por su sencillez son tan potentes que creo pueden llegar a detener esta maquina de guerra en que estamos montados desde hace décadas, y esas iniciativas me hacen sentir optimista.

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó, está conformada por personas que han sido desplazadas por uno u otro de los actores del conflicto (ejercito, paramilitares, guerrilla o narcotraficantes) y se han unido para reconstruir sus vidas. Estas personas desde su constitución como comunidad han decidido que "
no realizarán actividad alguna que tenga relación directa o indirecta con las operaciones militares de ninguno de los actores en conflicto, o con el apoyo táctico o estratégico de los mismos". Es decir, se han declarado neutros en medio de este cruce de balas e intercambio de muertos. Sin embargo esta neutralidad no siempre ha sido respetada y a pesar de ser una comunidad de paz, siguen poniendo muertos. Recientemente han publicado en su página web, un llamado a la comunidad internacional para que los acompañen en este proceso. Quiero aprovechar este espacio para hacer eco de ese llamado.

omchamat


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PEDIMOS CON URGENCIA LA SOLIDARIDAD

Queremos pedir urgentemente la solidaridad nacional e internacional ante nuevos hechos de ataque contra nuestra comunidad.
  • El día 27 de julio hacia las 5:10 p.m. a cinco minutos de San Josesito en la carretera entre Apartadó y San José se dieron combates por mas de media hora entre la policía y la guerrilla, según los medios de comunicación se dio la muerte de un policía y uno herido.
  • Hoy 30 de julio ha sido instalado frente a la entrada de San Josesito un retén de la policía y en los medios de comunicación local el señor Yair Jiménez jefe del orden público de Antioquia ha dicho que tenia preocupación de que el gobierno no estaba haciendo nada para entrar en el tema jurídico de esa comunidad de paz, que el llamado que hacia era entrar a la comunidad de paz de San José. Se decía que el combate se había dado a cien metros de la comunidad.
  • El día 28 de julio a las 3 p.m. en el lugar donde fue asesinado DAIRO a cinco minutos de Apartadó y a cien metros del reten de la policía, un hombre vestido de civil y quien portaba arma larga detuvo el carro de servicio público, se identificó como aguilas negras, dijo que estaban patrullando y que seguirían estando por allí.
  • El día 22 de julio hacia las 5:30 p.m. fueron detenidos en la salida de San José hacia la Unión los jóvenes José Higuita y James Graciano Pozo por dos hombres de civil en una moto, les pidieron las cédulas y les comenzaron a pedir los datos y anotarlos en un cuaderno, los jóvenes les pidieron identificación, a lo que los dos hombres les contestaron que si estaban muy alzados los mataban enseguida, ellos les contestaron que si lo hacia ya la gente sabía que eran ellos con la policía, los dos hombres les dijeron que se largaran pero que ya los tenían chequeados y que se las iban a cobrar bien caro.

Es una persecución total contra nuestra comunidad de todas las formas, nos quieren acabar y destruir, esto es un crimen de lesa humanidad, pedimos con urgencia a la comunidad internacional, a los diversos estados, organizaciones, ayuntamientos para que presionen al estado colombiano y cese contra nuestra comunidad la persecución y la destrucción que se viene haciendo.

Nos han matado un líder, ahora nos quieren judicializar, allanar, todas las formas de terror imperan contra nosotros por parte del Estado, los organismos de control en silencio total ante esta barbarie, los paramilitares en control total de todo y aquí nosotros las víctimas nos quieren colocar como los victimarios.

No tenemos la culpa de la confrontación armada que vive nuestro país, de ahí nuestro proceso de mantenernos neutrales a los actores armados, se distorsiona la realidad se dice que el combate ocurrió a cien metros de la comunidad cuando esto sucedió a unos cuatrocientos o quinientos metros, y así distorsionan todo lo que sucede.

Pedimos exigirle al estado colombiano que el retén de la policía sea quitado de la entrada de San Josesito y que coloca en riesgo la vida de la gente de San Josesito, que las estigmatizaciones contra la comunidad cesen, así como terminar con el actuar paramilitar que realiza sus acciones al amparo de la fuerza pública.


COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO
Julio 30 de 2007
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Para las personas interesadas en saber un poco más sobre este proyecto de paz aquí hay unos enlace interesantes:

domingo, septiembre 16, 2007

Cuanto tienes, cuanto puedes delinquir

Justicia no es sino lo que conviene a los intereses de los más fuertes. El poder es lo único que hace que algo sea justo.
La República, Platón

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Es común oír que en la historia de la humanidad nunca se habían alcanzado los niveles de libertad (de movimiento, desarrollo personal, elección...) que actualmente se disfrutan en algunas sociedades. No pongo en duda esta afirmación, pero -siempre hay un pero- me pregunto si esta libertad está siendo ejercida dentro de un marco que tenga en cuenta su complemento indispensable: la justicia. Sobre este último concepto es sobre el cual quiero hablar en esta entrada, pero entendida como las normas que se plasman en los códigos y leyes y no sobre el concepto relativo, y por lo tanto discutible, de lo que es, o no, justo.

Para empezar, una hipótesis: la justicia se basa casi exclusivamente en la venganza que imparte la sociedad sobre quien rompe el acuerdo común y no se basa en el resarcimiento del daño como me gusta creer. En otras palabras la justicia es la medida acordada de la venganza que infringe la sociedad a quien rompe el acuerdo común: los paramilitares en Colombia dentro del proceso de desarme (lo de desmovilizarse ellos y su estructura, está por verse), ofrecen millones de dolares para reparar sus masacres y quedar en paz con la justicia; los grandes contaminadores del mundo, ponen sobre la mesa unos cuantos millones de dolares para pagar el costo de sus emisiones; los infractores de tránsito pagan la multa por saltarse una señal en rojo o dejar el vehículo en sitio para discapacitados. Ese es el tipo de justicia en la que he vivido: una justicia que valora la vida humana en euros, la salud de la población en tantos millones, el poner el riesgo la vida de un peatón en unos cuantos euros y cosas por el estilo.

A lo anterior se le suma que como en muchos otros aspectos de la vida, la justicia es una simple operación matemática, donde el castigo, es decir, el dinero que se debe pagar, se calcula en función de cuatro variables: la cobertura mediática que actúa como multiplicador; la gravedad de la infracción como un sumando; el poder -o su sucedáneo, la influencia- que se posea resta a la pena; y la distancia entre donde se comente el crimen y los centros de poder como divisor (a mayor sea la distancia, menor será la pena). El dolor real, es decir el que sufren las víctimas directas e indirectas, está incluido dentro la cobertura mediática (el dolor de una muerte se diluye entre la cantidad de noticias). Sin embargo, si se desea, la cobertura mediática puede multiplicar el dolor: si quieres ser víctima, llama a los medios. La combinación de estas cuatro variables y el marco general que brinda la libertad acordada por la sociedad, determinarán la pena resultante. Con la misma objetividad y frialdad con que un ingeniero calcula puentes y edificios de acuerdo a los códigos de construcción, los jueces y fiscales calculan el castigo que debe pagar un delincuente de acuerdo a las leyes aprobadas.

Si la anterior hipótesis resulta ser cierta, se puede decir que quien acumula dinero acumula el perdón de la justicia y libertad. Para ejemplificar esto, me gustaría mencionar una noticia publicada hace un par de meses en los diarios de Barcelona*: a raíz de la paulatina concentración de locales comerciales dirigidos por inmigrantes chinos en un barrio de Barcelona, una parte de sus habitantes organizaron una marcha en contra de esta dinámica. Cuando la policía se enteró de esta manifestación, fueron a comunicarle a los responsables que no era posible realizarla por la falta de permisos (no por el sentido moral que tiene hacer una manifestación contra un colectivo) y que si la llevaban a cabo se expondrían a una multa de hasta 30.000 euros. Los vecinos, como era de esperarse, desistieron. Sin embargo lo que me llamó la atención fue que el argumento para desconvocar la marcha fue que no tenían el dinero, no la ilegalidad de la acción. Ante estos hechos me da la impresión que en la sociedad occidental hay un acuerdo tácito que dice: "cuanto tienes, cuanto puedes delinquir". Como una pértiga, el saldo bancario sirve para saltarse las barreras legales. Si no me creen, los invito a reflexionar sobre el cumplimiento de algo tan sencillo como las normas de tránsito: ¿cuantas veces hemos dejado de cometer una infracción por el miedo a la multa y no por lo ilegal que es? ¿cuantas veces hemos hecho algo que no se debe hacer con la disculpa "no me ve nadie que me pueda multar"?.

¿Ahora bien, que alternativa queda para establecer otro orden de prioridades, para establecer otro sentido de justicia? La verdad no creo que exista, pues como dijo Goethe, "la Ley y el Derecho como una enfermedad incurable, se deslizan de generación en generación y avanzan de un lado a otro. La razón se convierte en algo absurdo y la bondad en perjuicio"** y frente a eso pocas cosas se pueden hacer. Como un gen recesivo, el dinero se ha introducido en la justicia desde muchas generaciones atrás, y hoy en día, parece ser un gen dominante.

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* Sobre este tema, aunque no sobre la misma noticia, me referí en una entrada anterior
**Fausto, Goethe, J. W. Ed. Espasa Calpe. Madrid, 2007. Pag. 102.

lunes, septiembre 10, 2007

Diferentes etapas de la queja

A manera de prólogo:

1.) Uno de los periódicos españoles que, desde mi subjetividad, considero más serio y más equilibrado, o mejor, menos desequilibrado en su información es La Vanguardia. En su portada del pasado domingo (09/09/2007) titulaban: "El aumento de la población altera la vuelta a los colegios" y como subtitulo "Incremento de aulas y barracones para acoger los nuevos escolares". Después de leerlo me preguntaba sobre las diferentes formas de presentar una noticia y sus consecuencias. Esta misma noticia, que es una realidad, es decir, los inmigrantes en los colegios han alterado la composición de las aulas, puede ser presentado de muchas otras maneras y en cada una de ellas el "culpable" es diferente, por ejemplo "El gobierno autonómico no estaba preparado para el nuevo curso escolar" y como subtitulo "A pesar del creciente número de escolares que se presenta desde hace cinco años, no se han tomado las medidas necesarias". Otros titulares en lugar de buscar el "culpable" podrían realzar los beneficios de la multiculturalidad, pero esos no venden tantos periódicos.

2.) La semana pasada fui a donar sangre de manera voluntaria. La respuesta que recibí, no varió mucho de la que recibí hace ya bastantes meses y que comenté en una entrada anterior: "no, usted no puede donar por haber estado en Colombia". Como ya estaba preparado para ese comentario, respondí que la prueba del chagas ya me la habían hecho y que no había peligro. Sin embargo ahora la restricción para donar no era esa, era que había estado hace menos de tres años en Colombia y que eso me inhabilitaba para ser donante de sangre, pero podía donar plasma. Es decir, que si quería donar sangre tenía que durar tres años sin ir a Colombia (supongo que es igual para todos los países "tropicales"). Más allá del debate si es eso discriminación (no creo, supongo, y espero, que hay razones científicas para hacerlo), me gustaría llamar la atención en el hecho que si ahora hay una crisis de donantes de sangre, como será dentro de 25 años, cuando al menos el 10% de la población será descendiente de una persona inmigrante y el 25% sea mayor de 65 años, dos colectivos a los cuales se les restringe su donación.

Para terminar este "prólogo", aclarar que aunque no pude donar sangre, doné plasma que eso si me dejaron.


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Muchas veces cuando hablo con personas cercanas sobre los temas que están en "preparación" para el blog, me encuentro con el comentario "pero no hable más de inmigración, parece que se estuviera siempre quejando" o "es que parece que usted no se hubiera adaptado". En fin, quedo con la sensación que el mensaje es "no hables mucho de tu condición de inmigrante y trata de pasar desapercibido".

La forma en que he asimilado todos esos comentarios ha pasado por diferentes etapas, sin que todavía, intuyo, haya llegado a la definitiva -y ojala nunca llegue, pues acaso ¿la vida no es la búsqueda permanente de respuestas? La primera de estas etapas fue la de "si, tienen razón, me quejo mucho", luego pasé por la etapa de "¿será que me estoy quejando mucho?" y recientemente he llegado a una tercera etapa donde la pregunta pasa a ser afirmación "no, no me estoy quejando". En la primera etapa supongo que estaba sacándome la "espina" que se venía clavando desde que salí de mi país cada vez que tenía que enfrentarme a un tramite o con la mirada casi-inquisidora de aquel para quien le parecía muy extraño. Era una especie de sentimiento de culpabilidad o de estar "manchado" y por eso en cierta medida pensaba que me quejaba mucho, pero que tenía razones para hacerlo. El cambio a la segunda fase, la de preguntarme si me quejaba, nace al darme cuenta que muchas personas, inmigrantes y nativos, estaban de acuerdo con mis observaciones sobre el hecho de "inmigrar". Es decir, me dí cuenta que esto que pasaba era una realidad, que a muchas personas habían tenido experiencias, como mínimo iguales y muchas veces más desagradables que las mías. Así que la duda de saber si realmente eran quejas se hacía cada vez más grande.

En esta tercera etapa, que es en la que me encuentro, la duda se ha despejado en gran medida y además tengo una cierta certeza de decir que no me estoy quejando, que lo que hago es contar mi vida desde mi experiencia como inmigrante. Ni más ni menos. Estoy compartiendo mi visión del mundo desde los ojos que me da el ser inmigrante, de la misma manera en que lo pudiera hacer (y trato de hacer) como ingeniero o como usuario del transporte público. Cuando escribo estas entradas, ninguna de esas categorías por si sola me define completamente, pero sin todas ellas, dejaría de ser quien escribe. Es decir, a mi identidad, que está construida por mis experiencias y preparación, le he sumado una que me ha enriquecido muchísimo que es la de inmigrante.

Recientemente he encontrado muchos argumentos históricos sobre la importancia que han tenido los inmigrantes en el desarrollo de la humanidad: si el primer hombre que se puso de pie no hubiera tenido su vocación de inmigrante, de conocer que había más allá de sus montañas, de explorar el mundo, otra sería la historia del mundo; los nómadas del desierto eran los únicos que podían mostrar a los agricultores -los primeros sedentarios- que el mundo es mucho más grande; a los irlandeses que salieron de su país en la segunda mitad del siglo pasado, se les adjudica, en parte, el hecho que su país hoy sea a nivel mundial ejemplo de crecimiento sostenido; es más, las grandes religiones de hoy en día no hubieran existido si no es por su vocación de recorrer la tierra con el mensaje de su Ser Supremo. Se me ocurren muchos más ejemplos y en todos los casos, me parecen evidentes y lógicos, pero también pienso en lo afortunado que soy por poder vivir y conocer de primera mano formas muy diferentes de relacionarse con el mundo, pero también siento pena por aquellos que no han podido tener esta experiencia; entiendo el miedo que deben sentir las personas que no han salido de su mundo y descubren que el mundo ha venido a ellos; me siento enriquecido al comprobar que la riqueza que tiene una persona que ha inmigrado en cuanto a los sabores, colores, palabras, experiencias y sonidos; pero me asustan las personas a las que la paredes de su casa ya le parecen lejanas. Quizás por todo lo anterior es que sumarle una nueva categoría a mi identidad, la de inmigrante, en lugar de asustarme, me complementa. Esta nueva categoría me da un punto de vista que no es ni mejor, ni peor, sencillamente diferente.

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A manera de conclusión:


Acabo de releer todo lo anterior y me ha sorprendido descubrir que muchos de los argumentos que utilicé son muy parecidos a aquellos en los que esgrimen su superioridad frente a los inmigrantes. Es decir, su historia que se remonta un pasado muy lejano, su aporte al desarrollo de las ciencias, la riqueza de sensaciones que les produce su tierra, el aporte económico que hacen a su país... todos esos argumentos los he visto una y otra vez utilizados como evidencia de la pureza de su raza, de su país, de su ciudad, de su parcela en el mundo... Al final la diferencia parece estar tan solo en el lado de la puerta en que nos estemos: para el que está afuera el otro está encerrado, para el que está adentro, el otro está desprotegido.

miércoles, septiembre 05, 2007

Lecturas clandestinas

De un tiempo para acá la idea del sentido que tiene escribir un blog me esta dando vueltas en la cabeza y muchas veces tener esa duda me alegra pues pienso que si escribir tuviera un fin predefinido no me gustaría tanto. Hace un par de días, mientras venía al trabajo, leí clandestinamente una revista que llevaba mi compañera de silla en el metro donde se entrevistaba a una persona que acababa de cumplir sus 80 años y siempre había viajado caminando. Me llamó la atención tres cosas: la edad del señor, lo bien conservado que se veía en la foto y el énfasis que hacía sobre el hecho que viajar a pie, hoy en día sea una novedad*. Según pude entender de mi lectura clandestina, al entrevistado el placer del viaje no consistía en llegar al destino, sino en el camino que lo llevaba a el.

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Pero bueno, me desvío del tema. En esta entrada tan solo quiero llamar la atención sobre la desesperación de algunos inmigrantes cuando se tienen que enfrentar con la realidad. Una realidad que no tiene nada que ver con esa que aparece en cualquier lugar del mundo gracias a la omnipresente televisión. Hace un par de días un inmigrante rumano se prendió fuego frente a la delegación de gobierno (donde se hacen muchos de los tramites para obtener los permisos de residencia y trabajo) por lo desesperada de su situación. El diario El País describe de la siguiente manera la situación de esta persona: "La llegada de la familia a España se produjo hace, aproximadamente, tres meses. Algunos parientes les hicieron creer que sería fácil lograr trabajo en Castellón, donde los rumanos son la principal población inmigrante, y alquilar una vivienda en la que podrían alojarse los cuatro. Pero no fue así y tuvieron que estar viviendo con un familiar mientras crecía su desesperación". Cuando fue a pedir ayuda para regresar, la respuesta que recibió del ayuntamiento fue: "No está empadronado en Castellón y, por lo tanto, no es susceptible de percibir ayudas municipales", según la concejal responsable de Servicios Sociales.

A lo anterior se le suma la noticia, también publicada hace pocos días, que en los procesos de repatriación de inmigrantes, estos deben abordar el avión con las manos atadas con cuerdas y quedará a criterio de las autoridades mantenerlos atados durante el vuelo: "si se ponen violentos podrán ser inmovilizados con cascos de autoprotección para los repatriados violentos, que impidan que se autolesionen y con cinturones y prendas inmovilizadoras autorizadas", según la noticia publicada por el mismo diario -no, no se refiere a las prácticas de las personas que se llevan para Guantanamo o los presuntos terroristas detenidos en Alemania, se refiere a inmigrantes que son deportados.**

Para completar esta triste secuencia de noticias, hoy me encuentro el siguiente titular:"Estoy en silla de ruedas por ser negro". La noticia, como se imaginarán, es la misma de siempre: una persona, identificada por un testigo, se declara inocente de la agresión contra una persona de otra raza que quedó de por vida inmovilizado del cuello para abajo. El acusado se defiende diciendo que "sólo estaba recogiendo su coche... y punto".

Todo lo anterior puede haber ocurrido en cualquier otro país en mayor o menor medida: en Alemania un grupo de 50 personas atacaron a un grupo de indios; en Polonia el homosexualismo está siendo perseguido; en Estados Unidos un senador está en problemas con la ley por haber propuesto, en un baño, a otro hombre a tener relaciones sexuales y que luego que resultó ser policía; en Bélgica una pareja se negó a ser casada por un diputado negro; en Colombia algunos bares "cosmopolitas" sutilmente restringen la entrada a personas negras (gracias a internet, hace poco vi una entrevista a un grupo que defiende ideas racistas en Colombia: hay que ser muy idiota para ser racista en un país tan multiracial como Colombia y fuera de eso salir por televisión reconociéndolo).

Para ir terminando, vuelvo a la idea de caminar por caminar con la que comenzaba esta entrada. Creo que esto de escribir tienen el único fin de conservar la misma vitalidad que tiene la persona a quien entrevistaban en esa revista. Él viaja caminando, yo creo que escribiendo estoy caminando y viajando. Y así como el viajar la mayoría de veces no cambia la realidad de los destinos, este blog no cambiará nada, el mundo seguirá girando, las agresiones contra todos y entre todos serán una constante, la burocracia seguirá dando vueltas en si misma, la idiotez nunca se acabará... pero a pesar de vivir rodeado de todo eso, espero que estos textos, me den la salud mental para pensar que las cosas pueden cambiar... y porqué no, pensar que esa misma convicción es compartida con quien lee estas palabras.

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*Algo que se ha hecho desde el comienzo de la humanidad, hoy en día es una novedad. ¿O será acaso que la idea de "ser humano", entendido como un conjunto de rasgos conscientes y no como una simple e insípida agrupación de genes que caminan, sea hoy en día también una novedad?...

** Después de publicar esta entrada, me encontré con este artículo publicado en un periódico español.

lunes, septiembre 03, 2007

Los sonidos de la ciudad

Barcelona es una ciudad ruidosa. Como cualquier gran ciudad, tiene un murmullo constante, de fondo, casi imperceptible. A eso los citadinos estamos más que habituados. Pero de vez en cuando, a este murmullo se le añaden ruidos infernales capaces de irritar al más apacible de los mortales. Los moteros adolescentes, por ejemplo, que trucan su tubo de escape para hacerlo más ruidoso, más poderoso, para que todos nos percatemos de que están ahí y que son los dueños del asfalto. No puedo evitar relacionar la obsesión por su sonoro tubo de escape con alguna parte de su cuerpo con la que quizás no se sientan muy satisfechos… En fin, freudismos aparte, cada vez que los veo (o mejor dicho, oigo) llegar a lo lejos, respiro profundo y pienso en una isla paradisíaca para evitar así la descarga de adrenalina que hace que se me ponga mala la leche... Otra alteración del murmullo de la ciudad es la gente que grita y berrea al aparato, el aparato móvil, por supuesto. En el autobús, en el tren, metro… da igual que esté atestado de gente, apiñada y haciendo equilibrios. Algunos no se cortan en gritar a 20 centímetros del oído de uno, que intenta en vano concentrase en el libro que pretende leer.

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Más sonidos curiosos: el de algunas tiendas de ropa femenina. Esas que están de moda, donde las dependientas tienen menos de 20 años, pesan menos de 50 kilos y miran con cara de espanto cuando una se prueba un par de pantalones. En esas tiendas hay un ruido de fondo particular, que recuerda a esas noches locas discotequeras donde uno se evade de conversar y de ser coherente, excusado por la música atronadora y el alcohol. Eso está bien en una noche de sábado, con 18 años, una pista para bailar, todo el alcohol del mundo para tomar y muchas hormonas que sosegar. Pero si uno quiere comprarse unos pantalones, no es lo más práctico, la verdad: “¿Tiene una talla más?” “Chumba, chumba, chumba” “¡¿Qué dices?!” “Chumba, chumba, chis pun, chis pun” “¡¿Que si tiene una talla más?!” (Además siempre hay que tragarse el orgullo y pedirle a la adolescente de menos de 50 kilos una talla más…). Vaya, un desastre.

Todo eso se puede llegar a tolerar. Pero lo que no se puede tolerar es que, una tranquila mañana de un jueves de finales del verano, uno decida evadirse de la ciudad, dándose un baño en la playa antes de ir al trabajo y también allí ocurra el desastre. Grata sorpresa, inicialmente, al llegar y ver la playa de Barcelona casi vacía, el mar limpio y sereno como una balsa, el chiringuito sin un solo “guiri”. Sin todos esos personajes vendiendo masajes, refrescos, ropa, que aún no han llegado. ¡Qué delicia para los sentidos! Es como un sueño darse un chapuzón matutino y tumbarse a oír el mar y leer un rato. Pero de repente, suenan los altavoces de la playa (sí, en Barcelona hay altavoces en la playa, como hay carteles con escritos tipo “no olviden recoger su basura”). La educada voz al otro lado de los parlantes informa en catalán sobre la necesidad de vigilar nuestras pertenencias, sobre el estado de la mar, sobre las normas de civismo, etc. Después de informar en catalán, lo hace en castellano. “Bueno, pronto termina y puedo seguir disfrutando”, pienso. ¡Craso error! ¡La retahíla sigue en inglés y francés! Mi momento de paz y tranquilidad, al borde del manso mar barcelonés, se va esfumando por momentos… Y se esfuma definitivamente cuando, a medio metro de mí, se instalan dos adolescentes que, untándose de aceite bronceador, conectan sus MP3 a unos altavoces de diseño, desde los que un moderno grupo de hip-hop canta “todos los hombres son unos cerdos, todas las mujeres son unas guarras”. Y es que así no se puede…

Me pregunto dónde puedo estar en paz en una ciudad como ésta. Tendré que ir a escuchar al Dalai Lama en el Palau Sant Jordi, por unos módicos 20 eurillos, seguro que me da un buen consejo.

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Por Hortensia Vallverdú

viernes, agosto 31, 2007

Dia del blog

Esta entrada, como ejemplo de la interconexión de esta "red de redes", ha sido escrita a 8 manos y por personas de tres países diferentes (México, España y Colombia), desde Blog Responsable, sitio donde colaboro desde hace un par de meses.

Es una entrada donde desde diferentes visiones se recomiendan sitios, todos muy diferentes entre si, con ocasión del "día del blog". En lo personal, más que una celebración, creo que es una ocasión para recomendar, blogs donde se pueden encontrar (o perder!) ideas, buscar inspiración o sencillamente pasar un buen rato.

A continuación, las recomendaciones.

omchamat
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Oscar Chamat, nuestro colombiano que tan bien se ha integrado en Cataluña y pero sin olvidar sus raíces nos recomienda:
  • Los sonidos invisibles. Un blog que aunque es nuevo se ha enfocado en recuperar parte de la cultura colombiana que muchos hemos olvidado: la herencia cultural que nos dejaron los esclavos negros en Colombia. Un blog para conocer lo que es una fusión de culturas.
  • Sociología para novatos. Aunque no se actualiza desde agosto, una forma de ver la sociología desde otro punto de vista. Aunque centrado en temas colombianos y a veces franceses, sus temas se aplican a cualquier país: encuestas políticas, la "verdad" de los políticos, el imaginario colectivo...
  • Iconoplasta: No a todo. Un blog recientemente descubierto, todavía sin poder entenderlo del todo, pero que cuando lo visito, me siento bien. Tiene un poco de música, de poesía, de imágenes, de angustias existenciales (y cotidianas).... de todo un poco...
Por su parte, Rosa Alonso, nuestra espontánea e impulsiva colaboradora, recomienda lo siguiente:
  • Escolar.net. Un blog básico de actualidad diaria, imprescindible. De lectura indispensable diaria y seguido por miles de bloggers.
  • MarcVidal.cat. Sobre la política y economía de Cataluña. Reflexión profunda y espacio abierto de debate donde trascienden todas las opiniones.
  • Lo que me toca los cojones. Su nombre lo dice todo... Para reir un rato y observar las maravillas que el Photoshop nos proporciona.
Mayli López, nuestra insigne maestra mexicana en RSC, nos hace tres propuestas muy educativas:
  • Bandatzmaru. Trata de arte alternativo y de mangas... me gusta además porque está hecho por jóvenes y se me hacen interesantes los comentarios
  • Los relatos de Banda... En este caso son cuentos hechos por un joven ingeniero... bastante creativo por cierto.
Finalmente, F. Xavier Agulló, el director de Blog Responsable, parece que quiere compartir algunos secretos:
  • El escaparate de Rosa. Espacio con trucos para blogs de donde se han obtenido muchos de los trucos y mejoras implantadas en Blog Responsable.
  • Hackosphere. Pues de donde se han sacado los trucos que no se han sacado del anterior.
  • INDESINENTER... El blog de un antiguo y feliz compañero de trabajo a quién gusta "pesar las opiniones y no contarlas", y que no se corta ni un pelo, y que aunque a veces no estoy de acuerdo con lo que escribe daría mi vida (bueno, un cachito) para que pudiera seguir haciéndolo.

viernes, agosto 24, 2007

¿Ver o sentir?

En sus caras se lee cierta estupefacción alelada (fenómeno de la boca abierta, típico de los norteamericanos). Es obvio que se encuentran delante de objetos visuales fuera de lo corriente, complejos, que les resulta difícil descifrar.
Michel Houellebecq, El mundo como supermercado. Pag. 54. Ed. Anagrama, Barcelona, 2005.
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Barcelona, para mala fortuna de los que la habitamos, se ha convertido en una ciudad eminentemente turística. Los vuelos baratos que vienen de países con mayor renta adquisitiva, vomitan diariamente su cargamento de hormonas con piernas y una cerveza en las manos -adolescentes que vienen a pasar su semana loca. El "turismo de borrachera" como se le ha denominado a este fenómeno, se ha ido instaurando cada vez más en la ciudad y se buscan maneras de cambiar esta tendencia, pero soy pesimista en que esto se pueda hacer. Por la abundancia de ese tipo de turistas, la persona que viene sencillamente a ver, y en algunas ocasiones a aprender, de la oferta cultural de la ciudad (Gaudí, Picasso, Mirò, el increíble Cerdà...) es fácilmente identificable. Se le reconoce por su paso un poco más pausado, a fin de cuentas la fachada de la Pedrera o la casa Batlló no se cierra mientras que los bares si. También se le puede identificar por su mirada un poco perdida buscando indicaciones sobre como ver y entender lo que tiene al frente y sobre todo, por su cámara digital y su dedo listo para no perder la imagen (ojo, digo imagen y no momento). En conclusión, esta mezcla entre sobrios y borrachos, entre hormonas exacerbadas y experiencia acumulada, entre el libertinaje y la tranquilidad, es un excelente observatorio de la fauna humana. Si bien es cierto que en lo que se refiere al comportamiento humano es imposible generalizar, si que se pueden observar ciertas tendencias en lo que se refiere a la forma en que nos estamos relacionando con lo que nos rodea, y los turistas pueden ser un buen caso de estudio para reconocer esas relaciones.

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Cuando una persona deja por unos cuantos días los formalismos y encasillamientos que le impone su rutina diaria y se deja de llamar "trabajador" para llamarse "turista", se siente casi obligado a sentirse libre: a vestirse como quiera, a dormir como quiera, a fotografiar sin vergüenza lo que ve cada día pero que nunca se había fijado... todos hemos sentido esa libertad que dan las vacaciones. Creo, sin embargo, que esa libertad nos ha llevado a vulgarizar, ni siquiera banalizar, lo que nos rodea, pero lo que realmente me preocupa es que esa vulgarización sea un reflejo de lo que somos en realidad. Como cuando un niño pequeño sabe que no lo ven y hace lo que siente, así nos comportamos cuando nos enfundamos el traje de turistas. El niño (por no decir adulto) cuando se siente libre muestra lo que verdaderamente tiene en su interior.

En este periodo vacacional he visto que en los sitios más turísticos todos parecen desesperados por tomar una foto de cada detalle, de cada cosa-bonita, se siente una angustia colectiva de pensar que el paisaje se pueda acabar y no se pueda hacer la foto correspondiente. En esas ocasiones siento que si en el día del fin del mundo se permitiera tomar fotos, todos nos pelearíamos por la mejor posición para tomar la mejor foto. No importa que nadie las vaya a ver, lo importante es la foto, no el momento. Quizás, y me avergüenza decirlo, hemos delegado nuestra infinita capacidad de guardar recuerdos a la cada vez más grande capacidad de almacenar fotos que tienen las cámaras de hoy en día, y lo que es peor, es posible que hayamos perdido la capacidad de sentir el paisaje por tener la posibilidad de verlos. Hemos anulado los cinco sentidos para quedarnos tan solo con el de la vista y muchas veces ni nos preocupamos de observarlo con calma. Creemos que tenemos tanto que ver que pasamos por alto los detalles y nos olvidamos sentir, sencillamente sentir lo que tenemos frente a nosotros. Sentir el silencio o el sonido de lo que nos rodea lo hemos dejado a un lado por concentrarnos en tomar "La Foto". Muchas veces frente a un paisaje, urbano o natural, ya no escucho: "que bonito paisaje", "que bonita fachada", "que formas tiene el árbol", escucho "que buena foto". Que tristeza. Seguramente los guías de estos grupos ya no dicen "parada para disfrutar del paisaje" sino "parada para tomar fotos".

Cuando los turistas de los países desarrollados van a África se sorprenden de ver que allí las personas pueden pasar horas y horas mirando al infinito sin hacer nada. No pueden (podemos) entender que la gente sencillamente observe, calle y se quede quieta. Se califica la virtud de la contemplación y la espera, como un defecto, como algo que hay que evitar a toda costa. En cambio, el desarrollo ha permitido "corregir" ese error transformándolo en la perversión de reducir la complejidad del mundo y su belleza a una experiencia únicamente visual. ¿Acaso es posible que una foto abarque la complejidad de sentimientos que tiene un iceberg en una playa de arena negra, entender la obra de Cerdà o la compleja belleza de Gaudí?... yo sinceramente lo dudo. El sentir la nada, escuchar el silencio, oler el vacío, ver el infinito y saborear la soledad, lo hemos sacrificado por buscar la mejor foto. Es cierto que una imagen vale más que mil palabras, pero nunca valdrá lo mismo que una mínima mezcla de sensaciones.

Creo, sin embargo, que todo lo anterior es sencillamente un reflejo de lo que somos en nuestra vida "extra-turística", pues tenemos tanto miedo a sentir cosas nuevas, que la imagen nos protege; el concentrarnos en la imagen evita ver la pobreza de la casa o sentir la riqueza que tiene una sonrisa sincera. Sacrificamos toda sensación por la aséptica imagen. Antes la imagen inmortalizaba un momento, ahora sencillamente nos protege de despertar nuestros sentidos.

¿Al final todo esto no es quizás lo que hacemos en nuestra cotidianeidad? Vemos la vida a través de un objetivo y nos olvidamos que al otro lado es donde está la vida, donde debemos estar. Tomamos fotos para evitar acordarnos que quizás ya no sabemos utilizar los otros sentidos, y lo único que nos queda es juzgar al mundo, y sus personas, por su imagen, una imagen que jamás podrá resumir la riqueza de sensaciones del contacto físico.

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Espero, sinceramente, es más, deseo que esta entrada sea del todo falsa, espero equivocarme en todo y descubrir que no nos hemos olvidado de sentir. Sin embargo, no puedo evitar sentirme pesimista.

miércoles, agosto 22, 2007

Terremoto en el Perú

Para retomar este ejercicio de "perder la mirada", quería compartir con los lectores, esporádicos y frecuentes, de este blog, las reflexiones de un sacerdote español que desde hace 30 años trabaja en la zona afectada sobre el reciente terremoto que hubo en el Perú. Para las personas que estén interesadas en hacer donaciones directas no duden en contactarme y les envío el número de cuenta. Los proyectos que este sacerdote gestiona se llaman "casas de salud" y son centros donde hacen un trabajo maravilloso y sobretodo, efectivo, incluyendo asistencia, pero sobre todo, educación sanitaria (campañas de prevención tuberculosis, prevención SIDA…). El trabajo de este sacerdote es más que excepcional y les puedo garantizar que ningún euro será desperdiciado.

Yo tuve la oportunidad de trabajar en un proceso de reconstrucción después de un terremoto y he vivido en carne propia lo importante que es todo tipo de ayudas: desde la lenta y burocrática ayuda estatal, hasta la que ofrecen grandes ONGs (MSF, Acción Contra el Hambre, Caritas….). Pero también es muy importante la ayuda directa, la que no pasa por filtros de organizaciones muchas veces rígidas.

(puede que el texto sea un poco extenso, pero creo que la situación lo justifica)

omchamat

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Al perro flaco todo son pulgas (I)

Ayer en la noche escribí un correo electrónico para algunos de la familia, tratando de adelantarme a que en España escucharan la trágica noticia del terremoto en Perú y se alarmaran por mi suerte. Hoy, al abrir mi correo, una sobrina me había contestado con esa conocida frase: "Al perro flaco todo son pulgas". La comparación nos sirve para reflexionar sobre lo sucedido en este Perú al que quiero como propio pues no en vano he pasado en él más de la mitad de mis 60 años de vida e ir más allá. Seguro que mi sobrina se refería al Perú, "perro flaco", como país pobre. Sí, pero no sucede ni por casualidad, ni porque tenemos mala suerte, ni por la fatalidad del destino que siempre se ensaña con los pueblos pobres. No, muchos de los muertos en esta y en casi todas las desgracias naturales se deben justo a que ellos eran pobres… Así de simple.

El terremoto sufrido ayer por Perú fue de una magnitud muy fuerte y hubiera hecho muchísimo más daño si su epicentro hubiera sido en tierra firme en lugar de las profundidades del mar. Los cerca de 500 muertos reportados se hubieran multiplicado varias veces. Y si hubiera ocurrido cerca de Lima, con sus 9 millones y casi la mitad bajo la línea de pobreza, los muertos -sin ninguna duda- los contaríamos por decenas o centenas de miles…Ese mismo terremoto en Tokio, Nueva York o Madrid dejaría solo unas pocas personas muertas.

Nuestros países pobres no están preparados para ninguna de estas eventualidades, en buena parte porque no pueden; en otra por la desorganización y hasta por la corrupción de sus gobernantes que en lugar de prever desvían los gastos por caminos no muy santos.

Lo que tal vez mi sobrina no llegó a captar o insinuar (puede que sí) es que, al interior de los países, a "los perros flacos" -los pobres del Perú, los mas pobres de los países pobres- siempre se les pegan las pulgas chupando la poca sangre que tienen…

Mañana trataré de viajar a la ciudad de Ica, la que concentra el mayor número de muertos y en la que trabajé pastoralmente durante 10 años. Tal vez no pueda hacer mucho -si es que logro llegar- pero quiero estar con mi gente. Y ya se bien lo que me voy a encontrar: todas las casitas de adobe que con tanto esfuerzo cada familia logró levantar (después de haber vivido anteriormente en ranchitos o chozas de esteras, palos y cartón) estarán en el suelo. Será así en Ica, en Pisco, en Chincha, en Cañete (las ciudades más afectadas y que es posible ya les suenen por las dramáticas imágenes de la TV ). Las casas bien construidas, con ladrillo y cemento sobre una buena base, no suelen caerse, salvo raras excepciones.

Por coincidencia, en las semanas pasadas hemos estado leyendo, reflexionando y viviendo, con un grupo de unas 30 personas, la experiencia del libro de Job en la Biblia (ese personaje no tan paciente como suele decirse pues se rebela y fuerte llegando a maldecir el día en que nación y retándole a Dios a que le muestre si es culpable de lo que le ocurre). Y el problema central del libro es "cómo hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente", cómo decirle a Job que Dios le ama cuando está hecho una piltrafa o cómo logrará Job no maldecir a Dios estando como está… La misma dificultad se nos plantea hoy en nuestros países pobres y frente a los más pobres de nuestros países: ¿¡cómo decirles que Dios los ama!? ¿¡y cómo ellos pueden sentir que Dios los ama!? ¿Cómo sentir en Ica que Dios ama a esos pobres que se han quedado sin sus familiares, sin sus casas, sin lo poco que tenían…?

Me tocará hacer la experiencia en vivo, con humildad y estoy casi seguro con alegría. Nunca olvidaré, en la misma Ica, cuando en otra tragedia -la inundación de 1998- yendo a ver cómo estaba la gente, con el agua por encima de la cintura una mujer dirigente de un comedor popular me abrazó y me dijo: "Padre, lo hemos perdido todo, pero estamos vivos, tenemos dos manos y empezaremos de nuevo". Y empezaron (perdón, empezamos), ellos yo… y Dios que nos llevó de la mano sin que a veces nos diéramos cuenta.

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Hice los 300 Kms de Lima a Ica por partes, quizás inconscientemente para ir asimilando la tragedia, que no por esperada es menor. Ya antes de llegar a Chincha, cuando la panamericana se acerca a saludar al mar, recibíamos el primer aviso serio: grandes grietas en la pista obligan al bus a sortearlas con lentitud. En Chincha la desolación es grande: escombros por todas partes, montones de muebles apilados en las calles, postes de luz en el suelo o apoyados en las casas y enormes colas de gente en las estaciones de bus –con bastante orden por cierto-…

Allí me encontré, en la Parroquia de Fátima, al palentino P. Santiago Calle, veterano ya de muchas batallas de solidaridad en el Perú. Fue el primer signo de esperanza: la organización. Con una parroquia bien organizada, laicos responsables y un sacerdote que sabe delegar sí se puede afrontar con éxito una tragedia de la magnitud de este terremoto: los encontré ya en plena faena, unos a rezar en los múltiples funerales, otros en el primer reparto de agua, otros clasificando los primeros alimentos que habían llegado y –lo más importante- cuadernos en la mano para anotar necesidades evaluadas, responsables por sectores y armar estrategias a corto y mediano plazo. El P. Calle, gran parte del tiempo al teléfono coordinando la solidaridad nacional e internacional.

-Santiago, ya te he visto, creo que más les distraigo que les ayudo, ¡ánimo! pero quería sólo pasar a saludarles"

-No es poco, José Mari, en estos momentos. Gracias.

S. CLEMENTE, UN PUEBLO FANTASMA

Siempre me lo pareció. Ubicado en pleno desierto, en ese pequeño otero frente al río Pisco y dando entrada a la provincia de Huaytará (Huancavelica) y al departamento de Ayacucucho, con un sol de justicia sobre él en los meses de calor, sin apenas árboles y flores… no es precisamente lo más atractivo a simple vista. Hasta allí daba mi segundo billete de bus, teniendo ya la referencia que, a corta distancia, estaba el punto más crítico del trayecto: el puente sobre el río Pisco medio en ruinas. Ya había pasado lo peor, el día anterior, con colas de vehículos hasta de siete Kms, pero aún me tocó caminar un buen trecho para coger una mototaxi que me llevara a casa de mis amigas las Dominicas del Rosario (españolas y peruanas). Constatación de la situación, saludo y aliento solidario y vuelta a la carreta, con "guardaespaldas" incluido, pues la situación estaba muy "picante" (había habido varios intentos de saqueo a los buses pero sobre todo a los camiones cargados con algún tipo de alimentos). En esos 300m hasta la carretera, volví a reafirmarme en lo de "pueblo fantasma", pero ahora por otra razón: el derrumbe de casas es horrible, cuadras enteras totalmente en el suelo y sin que hayan podido salvar casi nada. Pasé mucha vergüenza pidiendo por favor me dejaran tomar fotos y aceptando cabizbajo los acosos: "¿Es usted del gobierno? ¿De qué institución es? ¿Nos va a llegar ayuda?"

Crucé el puente despacito en mi tercer bus, viendo a un lado y otro las grietas en la pista y temiendo que aquello hiciera crac y cayéramos todos… y nada más pasar –como si el destino nos amarrara a ese pueblo fantasma- nos tocó esperar más de una hora. Como dicen por acá "nunca faltan los vivatos", los que se creen más listos o más hábiles y dos o tres camiones habían invadido el carril contrario y provocando un trancón que ni para adelante ni para atrás… ¿Y la policía? ¡Bien, gracias! Todos al otro lado del puente.

MI QUERIDA ICA, CUÁNTO DOLOR

Tras algún pequeño altercado en el bus por el sobrecosto de los pasajes (¡otra vez los vivatos descarados!) llegamos a Ica, capital del departamento y principal ciudad del mismo. Dejé en el camino, en la costa a Pisco, la ciudad más cercana al epicentro, la más afectada, según todos los informes, y con el mayor número de muertos (unos 365, y de ellos medio centenar en el templo parroquial mientras se celebraba una misa de difuntos…; entre los sobrevivientes el padre celebrante, encontrado casi dos días después agarrado a una columna y protegido por los escombros).

Ica volvió a recordar la tragedia de Enero de 1998 cuando se inundó completamente y de cuyos efectos devastadores algunos sectores aún no se habían recuperado. La gran diferencia ahora ha sido el costo de vidas humanas (las cifras oscilan entre 65 y 100). Recorriendo las calles a pie uno se pregunta cómo murieron tan pocos… y la respuesta que todos dan ¡la hora! Eran las 6.41 de la tarde y como el sismo fue tan largo dio tiempo a la mayoría a salir corriendo y librarse de los techos y paredes que caían.

Conversando con la gente se masca la tragedia, el dolor contenido, la resignación de muchos, pero también el coraje de volver a empezar. Las imágenes de gente sacando a la calle los escombros, derrumbando muros en peligro, improvisando lugar para comer y dormir… y tremendos gestos de solidaridad entre vecinos.

LO MEJOR Y LO PEOR

No cabe duda que en estos casos hay infinidad de gestos grandes de solidaridad y una gran dosis de nobleza (lo recogeré en otra crónica). Y al lado, lo peor de la tragedia, la parte oscura de la mente y el corazón humano.

Varios hechos que nos llaman a reflexión:

1) La siempre lenta maquinaria de la ayuda oficial y –peor aún- la improvisación repitiendo el consabido aprovechamiento para "figurar" y no buscar la eficacia. Escenas que vi, en la Plaza de Armas de Ica, de multitudes ante un par de camiones para luego pelearse por lo que dieran en lugar de entregarlo a la población organizada en los barrios, son el mejor ejemplo.

2) Las reacciones delincuenciales de la población: los intentos de saqueo en las entradas de la ciudad a camiones y ómnibus (que expresan sí, la desesperación de la población necesitada de todo, pero que no puede justificarse)

3) El aprovechamiento de todo aquel que tiene algo que ofrecer o vender y eleva los costos para lucrarse con el dolor. Algunos transportistas y comerciantes de todo tipo: desde cobrar un sol por un solo pan (antes daban 10 panes) hasta acordar un precio por 45 ataúdes para ser donados a Pisco y al ir a pagar pedir casi el doble…

4) Y, quizás lo peor, la balacera en las noches entre ladrones organizados en bandas y los vecinos y fuerzas del orden para impedir los robos. Da mucha rabia –se siente en la gente- que pueda haber personas con tan duro corazón para entrar a las casas destruidas y arrebatar a los indefensos ciudadanos lo poco que han salvado de la tragedia.

A través de estas luces y sombras, el Señor nos sigue hablando y nos sigue revelando sobre cómo quiere que construyamos su Reino. En la Parroquia del P. Santiago Calle estaban en una "Gran Misión" apoyados incluso por sacerdotes de Bolivia. Tras el terremoto él dijo a todos : "Ahora la misión va a consistir en mostrar cómo practicamos la solidaridad eficazmente" . Eje central en el Evangelio del Señor Jesús: nos jugamos ahí nuestra calidad de discípulos y misioneros, como se nos ha dicho en Aparecida-Brasil.

José Mª Rojo G.

miércoles, agosto 01, 2007

Cosas que me gustan de Barcelona

Aprovechando que este blog se toma dos semanas de vacaciones*, quería dejar una entrada propicia para la temporada de vacaciones. Hace poco hablé de las cosas que me llaman la atención de Barcelona, esos detalles cotidianos que al tener la mirada perdida mientras se mira la ciudad se hacen más evidentes. En esta entrada - que probablemente son las primeras líneas que escribí y que compartí por un medio virtual- quiero hacer un recopilatorio de las cosas que me gustan de esta ciudad. Son cosas absolutamente subjetivas y que por lo tanto son sujetas a discusión.Aprovechando que este blog se toma dos semanas de vacaciones*, quería dejar una entrada propicia para la temporada de vacaciones. Hace poco hablé de las cosas que me llaman la atención de Barcelona, esos detalles cotidianos que al tener la mirada perdida mientras se mira la ciudad se hacen más evidentes. En esta entrada - que probablemente son las primeras líneas que escribí y que compartí por un medio virtual- quiero hacer un recopilatorio de las cosas que me gustan de esta ciudad. Son cosas absolutamente subjetivas y que por lo tanto son sujetas a discusión.
  • Aquí desde el que vende los periódicos, la modista que pega los botones, el dueño de la cafetería de la esquina o la panadera del barrio se toman un mes de vacaciones (un mes seguido me parece demasiado, pero que personas que tienen esos trabajos puedan tener unas vacaciones así, me parece increíble).
    Corolario: No me gusta que un país se paralice como lo hace España durante el mes de agosto (desde hospitales hasta la administración pública, pasando por el comercio).
  • Seguir Leyendo...
  • Muchos documentales realizados y con poca difusión en Colombia se pueden conseguir más fácil acá.
  • Porque te puedes vestir y llevar el cabello como te da la gana (incluso, si quieres no te vistes y no pasa nada).
  • Porque un acoso sexual es un escándalo y no algo "típico y normal".
  • Porque los homosexuales y lesbianas se pueden tomar de la mano en la calle.
  • Por la red de bibliotecas públicas, donde prestan desde discos y películas hasta las obras completas de Mutis y todo en buen estado!.
  • Por los edificios modernistas eso si, sin turistas.
  • Por la posibilidad de convivir con colombianos y latinoamericanos de todas partes (Latinoamérica se me ha convertido en un pueblo grande).
  • Por conocer a gente no colombiana que, sin ninguna necesidad, siente los problemas de Colombia como verdaderamente suyos.
  • Por el rato tan divertido que nos hacen pasar los españoles el 22 viéndolos jugar a la lotería
  • Porque los buses paran en el paradero.
  • Por los parques sin paseo de olla ni pedazos de pollo en los parques.
  • Acá se se practica más que nunca el sagrado deporte colombiano: arreglar el país.
  • Por el pan con tomate.
  • Por las estaciones.
  • Porque uno va al hospital, te atienden y te pagan (gran) parte de los medicamentos (a pesar que algunas veces es demorado).
  • Porque uno llama a la policía y la policía viene, así sea para cosas que muchas veces me parecen ridículas.
  • Por el sistema de transporte público, que funciona y donde uno puede encontrar desde al obrero de construcción hasta un alto cargo político sentados uno al lado del otro.
  • Porque los políticos no van con una procesión de guardaespaldas.
  • Porque uno puede caminar solo en la noche y no se preocupa por mirar atrás.
  • Porque tiene sentido reciclar.
  • Porque existe una gran clase media (cada vez más amenazada, pero existe).
  • Por l'Eixample de Barcelona, la mejor obra artística que tiene la ciudad y a diferencia de muchas obras de arte, esta tiene una función y funciona! (sobre este tema hacer click aquí).
  • Por lo lejos que estoy de Colombia que me permite sentirla más cerca.
  • Por el colorido (¿artificial?) de las plazas de mercado.
  • Por la cantidad de librerías que hay por metro cuadrado.
  • Por los teléfonos públicos que casi siempre funcionan.
  • Por el idioma catalán (a pesar de todo).
  • Creía que existía una tolerancia hacia la diferencia, pero después de discutirlo con diferentes personas, tengo la sensación que eso es más un deseo y experiencia personal que una realidad.

viernes, julio 27, 2007

¿Justicia o independencia?

justicia. (Del lat. iustitĭa).
7. f. Rel. Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

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Palabras de ayer jueves de Alvaro Uribe, presidente de Colombia, relacionadas con el debate sobre si los paramilitares deben recibir el mismo tratamiento de los guerrilleros:
“Las instituciones tienen que cooperar armónicamente en busca de los fines superiores del Estado. Creo que haber desmovilizado 43 mil personas, que le ha traído un gran alivio al país y ha contribuido muchísimo a la reducción de la violencia, es un fin superior del Estado, es un interés superior de la Nación, es un bien público superior."
"Voy a invitar a mis compatriotas (...) para que ayuden al Gobierno en el propósito de obtener una legislación que le dé el mismo tratamiento a guerrilla que a paramilitares."
Desde mi perspectiva poner al mismo nivel paramilitares y guerrilla, es anular cualquier diferencia entre las motivaciones, y sobretodo los actos, de cada uno de ellos. Aunque son igual de salvajes y aberrantes las cosas que han hecho, y siguen haciendo, no es lo mismo descuartizar con motosierras a "su enemigo" que tenerlas muertas en vida durante cinco o más años en un secuestro en el medio de la selva. Los dos son actos cobardes, sin embargo, creo que las motivaciones deben condicionar el castigo y premio que la sociedad les imponga. Si tan solo nos remitiéramos a los actos por los cuales se les juzga, el coronel acusado de torturar y desaparecer a un sobreviviente del ataque al Palacio de Justicia, tendría que tener el mismo trato de un paramilitar y un guerrillero. Todos cometieron tortura, todos cometieron actos salvajes e inhumanos, sin embargo dudo que alguien defienda que el coronel debe ir en el mismo saco que los otros*.

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“Hay otro elemento para pedir que haya unidad de Estado, y es que no se alegue la independencia en las instituciones para eludir responsabilidades frente a esta desmovilización: estas decisiones han sido decisiones de Estado." (Alvaro Uribe)
A esto se le suma que en Colombia se ha creado una situación tal, que el máximo órgano relacionado con la administración de la justicia, la Corte Suprema de Justicia -que por definición debe ser independiente-, tiene miedo que se le acuse de ser un obstáculo de la paz por mantener su condición de ente independiente. En una declaración, los miembros de la Corte afirman "que el nítido cumplimiento del deber no se entienda, equivocadamente, como un obstáculo al proceso de paz". Me imagino que lo que se necesita para solucionar la guerra, y que yo todavía no logro aceptar ni entender, es que la justicia no sea independiente de las decisiones políticas, sino por el contrario, que vayan de la mano. Si esto es así, me gustaría saber si con esas condiciones se sigue siendo una democracia.

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Aclaro que no defiendo ni al paramilitar que descuartiza, ni al guerrillero que secuestra, ni mucho menos al militar que tortura.


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*Después de los comentarios de Juan, debo corregir y cambiar esta frase por la siguiente:
"...sin embargo me pregunto: ¿el coronel debe estar en el mismo saco que los otros?."
Gracias.
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