martes, marzo 18, 2008

Acabemos con la inmigración

La gran duda que siempre tengo cuando escribo una entrada es saber para qué lo hago. Escribir para exorcizar ideas que siempre me dan vueltas y más vueltas en la cabeza es una buena respuesta, pero no suficiente, pues también podría escribir y dejarlo en un cuaderno en mi mesa de noche. Sin embargo prefiero hacerlo en un medio intangible y abierto a quien lo pueda leer. Creo que en este ejercicio que hay un poco de exhibicionismo, una pizca de egocentrismo, dos gramos de prepotencia de pensar que esto no lo hago mal y que puede interesarle a alguien y mucho, pero mucho romanticismo de pensar que esto puede hacer reflexionar a los lectores de este espacio.

En respuesta a una entrada reciente, Rafa -un asiduo lector de este espacio- escribió un comentario que me pareció lo suficientemente provocador e interesante para convertirlo en si mismo en una entrada de este blog y que previa autorización del autor de esa entrada-comentario (o viceversa) transcribo a continuación.

hasta una próxima

omch

* * *

Más por deuda que por oportunidad, pues este artículo lleva más de un mes, quería exponerte mi opinión:
No tengo duda de que son los inmigrantes, los que tienen la culpa de los principales problemas de este país. Si no hubiera habido inmigrantes, procedentes de la zona de Kenia, pasando por Asia Menor, atravesando Eurasia y los pirineos, no sé si por la edad del hierro o quizás la edad del bronce, o en el paleolítico (No oculto que soy un perfecto ignorante, y no sólo en geografía, historia y prehistoria), si no hubiera sido por aquellos seres que tanto se nos parecían y que formaron nuestros ancestros, aún podría una ardilla atravesar esta península de norte a sur sin tener que bajarse de las copas de los árboles. A esa primera oleada de inmigrantes le siguieron griegos, fenicios, cartagineses... y otros muchos más, como los Celtas, que entonces no venían en cajetillas de a 20... Si no hubiera sido por esos inmigrantes, posiblemente no habrían desaparecido no sé cuántos cientos de especies autóctonas; no se habrían contaminado ríos, talado bosques enteros, exterminado ecosistemas de las albuferas...
No me cabe duda de que la culpa de todo la tiene la inmigración, como tampoco tengo ninguna duda de que la Humanidad es una Unidad indivisible, y que el hecho de haber nacido en un determinado sitio no te da ningún derecho de rechazar a los que vengan de otros lugares, ni te obliga a permanecer allá donde naciste.
Hay que acabar de una vez por todas con la inmigración... a partir de ahora, hablemos sólo de seres humanos... al menos quienes seamos capaces de hacerlo.

sábado, marzo 08, 2008

De las palomas y otros bichos

En las plazas de muchas ciudades es posible encontrar con gran frecuencia un elemento que las identifica y que se repite entre ellas. No me refiero a los grandes hitos arquitectónicos que habitualmente rodean estos sitios, ni tampoco a la cantidad de personas que, pensando que es un sitio adecuado para encontrarse, deciden ponerse una cita en el lugar más concurrido de la ciudad -es curiosa esa costumbre pues, ya sea por ser uno de los protagonistas o por estar pendiente de las charlas de mis compañeros de espera, muchas veces escucho conversaciones tipo "donde estás, no te veo"..."pero, yo también estoy ahí..."... "donde exactamente estás, ahhh no... ya te vi. no te muevas". Hoy quiero aprovechar que la primavera está comenzando y hablar sobre las palomas. Pero no hablaré de las palomas de la paz o esas palomas de concurso, sino de las palomas urbanas, de las palomas para los niños y para los turistas (aunque muchas veces los turistas se comporten como niños).

La primera vez que tuve conciencia del, para mí, extraño comportamiento de estos ratones voladores (con el perdón del los colombofilos) fue en el parque Luxemburgo de París donde debido a mi reducido presupuesto, mi comida del día se limitó a un pan con una lata de atún. La verdad que no sé que fue lo que les llamó la atención a las palomas, pero una gran cantidad se me acercó y me entretuvieron un buen rato mientras observaba como se comían las boronas que iban encontrando a mis pies. Todas se peleaban cualquier trocito de comida y casi literalmente se lo arrebataban las unas a las otras. A pesar del constante, y quizás aparente, nerviosismo de estas palomas, estas se volvieron más violentas, cuando llegaron otros pájaros más coloridos, más vivaces y más pequeños. Estos últimos estaban pendientes del trozo de comida que dejaban las palomas para ellos aprovecharlo y alimentarse. Sin embargo, me daba la impresión a las palomas no les gustaba que alguien se comiera lo que ellas ya no querían. Había comida para todos, pero todos se resumía solo a las palomas. Que no viniera alguien más a comerse lo que ellas ya no querían y muchisisisisimo menos si esos "otros" no eran palomas.

El contraste era bastante interesante, por un lado estaban las palomas robustas, con su gorjeo monótono, su movimiento nervioso pero acompasado y todas de una gama de colores bastante similar: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. Mientras que los otros pájaros eran pequeños, de movimientos rápidos, ágiles, ruidosos, que iban a recuperar el trozo de pan que habían dejado las palomas y salir de allí lo más rápido posible, pues de lo contrario vendrían las palomas a atacarlos y recuperar aquello que ya habían desechado. En fin, creo que si están en una plaza y si se fijan en el comportamiento de las palomas y su relación con otros pájaros sabrán de que estoy hablando.

Toda esta seudo-introducción tiene que ver con una sensación muy extraña que tuve en estos días a la salida del metro. En el trayecto que va desde el vagón hasta la superficie, y al cual me referí en una entrada anterior, hay una especie de túnel donde se distorsionan los sonidos y en el cual el ruido de los zapatos tiene un particular tono. No es el tono lúgubre y con gran eco de las películas de suspenso, sino algo diferente algo más "natural", por decirlo de alguna manera. Sin embargo, y a pesar que siempre me había fijado en este efecto, tan solo hace un par de días descubrí la razón por la cual me llamaba tanto la atención. Mientras estaba pensando en el bajo número de choques entre palomas y caras de seres humanos*, de un momento a otro encontré muchas similitudes entre ese ruido matutino y el sonido de palomas que buscan su alimento. Me sentí como una paloma más que va buscando su trozo de pan. Esta sensación se hizo más vivida cuando me fije en los colores de la ropa de las personas que iban subiendo la escalera: diferentes gradaciones del gris, un poco de blanco por aquí y un poco de un verde suave por allá. El punto culminante de esta experiencia llegó justo antes de salir a la superficie: me encontré con un grupo de mujeres latinoamericanas discutían entre risas y gestos rápidos la mejor forma de llegar a las oficinas que tendrían que limpiar durante la mañana.

... y después dicen que el ser humano no se parece a los animales.

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* La verdad siempre me ha parecido curioso como a pesar de tantas, pero tantas palomas que se pueden concentrar, todavía no he oído el primer caso en el que una persona tenga una herida en la cara a causa de una paloma que sale volando a gran velocidad de cualquier plaza.

domingo, marzo 02, 2008

La Violencia en Colombia (III)

Ayer tarde en la noche cumpliendo con mi ritual de revisar las noticias (por la mañana lo había hecho y vi la noticia de un municipio que esta a punto de desaparecer por un deslizamiento, las fotos de los liberados por las FARC y el comentario sobre la aventura militar en Afganistán de uno de los herederos de la corona británica), vi la noticia de la muerte en combate de alias Raúl Reyes, el segundo en mando y vocero internacional de ese grupo guerrillero. La verdad que la sensación que tuve fue totalmente desconocida para mi, puesto que en mi mala memoria no pude encontrar algún momento me hubiera alegrado la muerte de alguien. Por supuesto que cuando fueron dados de baja, por ejemplo, Pablo Escobar o Gonzalo Rodríguez Gacha, me sentí aliviado y satisfecho del trabajo de los cuerpos de seguridad del país, pero no sentí alegría por la muerte de esos delincuentes, pensaba que tuvieron su merecido y que a partir de ese momento viviríamos con un poco más de paz. Sin embargo, con la muerte de Raúl Reyes, tengo que reconocer que sentí una especial satisfacción, cercana a la alegría, de saber que un delincuente de este calibre y peligrosidad ya no compartiera este planeta conmigo. No sé si ese es un sentimiento positivo o negativo, pero lo sentí, y estoy casi seguro que es un sentimiento compartido con muchos colombianos que también consideran que la única solución a esta puta guerra en que vivimos es una solución negociada. La guerra no se acaba desapareciendo al enemigo. Se acaba eliminando la fuente de la cual se alimenta. Ejemplos sobre esta equivocación creo que nos sobran en nuestra historia reciente: cuando se desarticularon los carteles de la droga se pensó que el fin del narcotráfico, pero no, ahora lo que se vive es una atomización de los carteles. Ahora en lugar de dos estructuras poderosas, se tiene una infinidad de "cartelitos" con la suficiente capacidad para mantener a Colombia como uno de los principales productores y exportadores de cocaína. Con la supuesta desmovilización de los paramilitares, lo que se vive es algo parecido pero con consecuencias mucho más macabras. De una única estructura paramilitar, ahora lo que hay es un grupo de pequeñas bandas de delincuentes, llamadas "Aguilas Negras", producto, entre muchas razones, de un proceso de desmovilización plagado de errores en su concepción y de una estructura social, económica y sobretodo política que no puede, ni quiere, afrontar los sacrificios que se necesitan para alcanzar la paz.

En este último sentido, y siguiendo con la serie de La Violencia en Colombia quiero compartir las peticiones que hicieron los habitantes de Arimena, en los Llanos Orientales, al gobierno central hacia finales de la década de 1950, para seguir con el proceso de paz en que estaban inmersos. La pregunta que queda en el aire, es, por un lado, saber si alguna de estas reivindicaciones han sido resueltas en el transcurso de estos cincuenta años y por otro, identificar si hay alguna diferencia entre las razones que alegan muchos de los guerrilleros o paramilitares desmovilizados para vincularse a estos grupos. Soy un convencido que al igual que la pobreza no desaparece eliminando a los pobres, sino solucionando sus causas, la violencia no se soluciona eliminando a los violentos, sino evitando que aparezca.

Hasta una próxima.

omchamat

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"Acto seguido fue considerado el pliego de peticiones presentado por los habitantes de Arimena, que dice: "Señores representantes del Gobierno presente: En vista que el gobierno está interesado que el Llano continúe en paz, y que su progreso sea efectivo, el pueblo en general hace las siguientes peticiones, que creemos de vital importancia:

"a) 1.Que se establezcan en todo el llano puestos de salud, entidades bancarias o de crédito agrario. 2. Que presten al proletariado los dineros sin tanta dificultad, para evitar con esto los casos de hurto.

"b) Que se facilite con la mayor brevedad maquinarias agrícolas, semillas, alambres, herramientas y todo lo indispensable para emprender labores, claro está con facilidades de pago. Y teniendo en cuenta que los Llanos Orientales, son una reserva económica de la nación.

"c) Que se intensifique el plan de construcción y buen mantenimiento de las carreteras.

"d) 1. Que se establezcan en todos los caseríos, planteles de educación, dotados de restaurantes escolares. 2. Que se estudie la forma de instalar un plantel de enseñanza secundaria en un punto céntrico del Llano, como Orocué.

"e) Que se intensifique el plan de electrificación de todos los pueblos del llano.

"f) 1. Que las autoridades sean elementos responsables y competentes para el desempeño de sus funciones, ejerciéndolas con entera imparcialidad. 2. Que se construyan en todas las poblaciones casas de para las respectivas oficinas públicas.

"g) 1. Que se tenga en cuenta la cantidad de habitantes evacuados de distintas regiones del país y llegados al Llano que necesitan la suficiente ayuda para instalarse. 2. Que se estudie la forma para que cese la persecución al liberalismo en las regiones afectadas por la violencia. 3. Que se controle por medio de las autoridades competentes la entrada al Llano de tantos elementos denominados "pájaros" quienes siembran el estado de zozobra con sus poderes violentos.

"h) Que el Gobierno insista en la continuación del Fondo Ganadero y obligue a los capitalistas a dar mejor ayuda a los pobres para que puedan trabajar con más interés y facilidad.

"i) Que se vean con agrado el estudio de estas peticiones hechas por el pueblo y que sean llevadas a cabo y a la realidad

domingo, febrero 24, 2008

La ciudad de la furia

En sus caras veo el temor
Ya no hay fábulas
En la ciudad de la furia

La ciudad de la furia - Soda Stereo
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Desde que conocí Barcelona siempre me llamó la atención la escala humana que tiene la ciudad. Es una ciudad que fue pensada y diseñada hace casi 150 años por Idelfonso Cerdà, y que aún hoy, a pesar de los cambios sociales que han habido, sigue mostrando sus virtudes y solidez. Sin embargo, últimamente, y gracias a la excesiva normatividad referida a la convivencia entre sus habitantes, la ciudad humana que tanto me gustaba, está dando paso a la ciudad de las normas y las restricciones. De la ciudad mediterránea, caótica, diversa y viva, se está pasando a la ciudad de las normas y del diseño. Con esto no defiendo la ciudad sin ley, por el contrario defiendo la ciudad de las leyes pensadas para disfrutar de ella y estoy en contra de la ciudad que prioriza la admiración de sus espacios urbanos sobre su utilización. Me imagino que priorizo la vida urbana sobre la belleza urbana.

Este breve pre-epitafio a la ciudad humana que conocí hace 10 años, tiene que ver con un artículo que salió en días pasados en la Vanguardia, que refleja una entrada que siempre me pensé en escribir y que sin saber la razón, nunca lo hice. Cuando leí este artículo me acordé la primera vez que, en una de mis eternas caminatas por sus calles, vi una señal que no pude creer y tuve que verla varias veces y preguntar varias más para confirmar que era cierto lo que entendía. En una esquina cualquiera -ni más bonita, ni más fea, es decir, una esquina de barrio- vi al lado de una señal de prohibido sacar a los perros sin lazo, una señal que tenía un balón con la señal de prohibido. Cuando lo pregunté, me confirmaron mis peores sospechas: no estaba permitido jugar con un balón en la calle.

Este artículo que transcribo, tiene que ver con la muerte de la ciudad pensada para vivir y crecer, y el nacimiento de la ciudad para pasar y observar. Hoy creo que Barcelona ha pasado de una ciudad viva a una ciudad de diseño, de una ciudad con los niños en la calle a la ciudad temática.

En fin. Paz en la tumba de la ciudad que conocí.

omchamat

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Los niños de Barcelona disponen cada día de menos espacios de ocio

Enrique Molina chuta, pero chuta flojo, y su hijo Pau, de 12 años, le devuelve la pelota de goma con una patada un tanto reprimida, en el parque del Escorxador, junto a la plaza Espanya. "Cuando yo era pequeño - relata el padre, de 36 años-, después de que derrumbaran el matadero, esto era un solar con una valla y todos los críos del barrio la saltábamos para jugar a la pelota; luego nos apañamos un agujero para entrar". "Yo los vigilaba desde la ventana de la cocina", dice sentada en un banco su madre, Felicitas, abuela de Pau. El niño pisa prudentemente la pelota mientras una pareja de ancianos se aleja. "Porque por aquella época había hombres que se acercaban a los niños diciendo que eran entrenadores de fútbol, pero era mentira", añade Felicitas.

Aquí los niños no juegan entre ellos como salvajes, juegan con sus padres, con moderación, sus pantalones nunca necesitan rodilleras. "Antes esto estaba lleno de agujeros y taludes, piedras y grava - prosigue Enrique-. Teníamos las rodillas siempre destrozadas. Organizábamos los equipos.

Nos peleábamos. Nos defendíamos de los críos de otros barrios que venían a robarnos el solar, a conquistarlo. Sin adultos. Era un mundo aparte. Ahora es un parque muy bonito, pero algo se ha perdido. Ahora los críos juegan al balón en el colegio, con entrenadores, árbitros, equipación... El pequeño Pau lo confirma. El niño no deambula en pandilla por la ciudad en busca de descampados. Juega al futbito de manera tutelada en las controladas instalaciones de su colegio.

"Es una desgracia - dice el poeta Enric Casasses-. Estamos sacando a los niños de las calles, vivimos en la sociedad del control, el miedo, los coches, el negocio. Las terrazas de los bares y las rotondas de las carreteras son más importantes que los juegos de los niños. El negocio es ya más importante que la diversión de los niños. Yo nací en Sant Gervasi, y cuando era pequeño, entre Gràcia y Via Augusta, y en los alrededores de General Mitre, había muchísimos descampados. Ahora sólo hay edificios, normas, prohibiciones, señales, signos... Todo está regulado, cada centímetro cuadrado de la ciudad tiene una clara función.

Todo es orden y miedo a la libertad. Faltan en las grandes ciudades espacios anárquicos para los chavales -concluye el poeta-, espacios de libertad donde aprender a vivir a base de pedradas, como antes. Ya no hay lugar para la espontaneidad. Y la consecuencia es que los niños se hacen mayores prematuramente. Antes las madres mandaban a los niños a jugar a la calle. Ahora necesitamos centros y organismos con autorización oficial para todo. Los descampados siempre permanecerán en mi espíritu. Estamos perdiendo una cultura tribal infantil de orígenes probablemente prehistóricos".

Aguardar a que los líderes elijan uno a uno a los que formarán sus equipos, sobreponerse a ser escogido tras el chaval que tiene una pierna más corta que la otra, y el positivo reflejo de lo que para uno es una humillación: la superación personal, crecerse ante las adversidades, unir fuerzas contra los abusones... A pocos minutos del parque del Escorxador, en un colegio religioso del Eixample se celebra una jornada de una liga de fútbol sala. Los preadolescentes lucen equipación. Sus gestos - cómo se suenan los mocos regresando de espaldas a la defensa tras lamentar que el chut se fuera alto- son los propios de los futbolistas profesionales. El entrenador increpa al que se desmarca de la táctica y encara individualista un tercer regate. Los padres comentan la clasificación. Los de rojo retrasan la pelota y duermen el partido porque quedan pocos minutos para que se acabe y ganan por uno.

Josep Maria Elias i Costa es el presidente del Col · legi de Pedagogs de Catalunya. "El excesivo tutelaje de los juegos de los niños no trae una mejora de su desarrollo - sostiene-. Antes de los seis años debe imperar el control sobre todas las actividades del pequeño, pero entre los siete y los quince años los niños deben contar con cierta libertad para reforzar la autonomía, la responsabilidad y las herramientas psicológicas para encarar conflictos, aceptar la derrota, pedir ayuda...".

"Los niños - añade- tienen que mezclarse, luchar, competir, medir sus habilidades. Ello los dota de la capacidad de reflexionar por qué no han salido adelante. A mayor control, mayor inmadurez y menos imaginación. Cuando yo era niño, jugábamos a meter las pinzas en los agujeros de los árboles: defendías y atacabas. Entonces las pinzas eran cualquier cosa, por ejemplo una pistola. Ahora, si preguntas a un crío para qué sirven, te dirá que para tender la ropa", argumenta.

"Los niños crean juegos y reglas con cualquier cosa, sólo hay que proporcionarles los elementos - concluye el portavoz de los pedagogos de Catalunya-. Nuestra sociedad padece una exagerada sobreprotección de la infancia, especialmente en las grandes ciudades como Barcelona, porque la urbe es más agresiva, su tráfico más peligroso y en la sociedad de la información uno se entera de todas las desgracias que ocurren en el mundo: el resultado es que uno teme que eso le pase a su hijo".

Seis chavales del barrio del Raval de unos diez años saltan entre berridos la valla del CEIP Collaso i Gil. Juegan a Peligro: "Sólo puedes darle a la pelota una vez antes que le dé otro", "al que le das pierde vida", "tocado, herido y muerto", "los muertos son eliminados y gana el último", "me quito las gafas porque una vez me las rompieron", "hay que colarse porque por aquí no hay sitios para jugar", "hay pabellones pero tienes que pagar", "el Peligro es mejor que el fútbol porque a muchos sus padres no les dejan ir a la calle por la tarde y casi nunca podemos formar equipos potentes", "los bebés tienen sitios con tobogán", pero "allí las madres no te dejan jugar a Peligro", "yo estoy haciendo un plan para colarnos en el Camp Nou", "y yo me voy a colar en tu casa", "no", "sí", "te vas a enterar", "¡todos contra todos!", "¡mi brazo, mi brazo!".

El urbanista Lluís Brau se crió en la plaza Lesseps. "En los cincuenta era una gran explanada sin urbanizar frecuentemente embarrada donde estábamos horas jugando. En otoño venía una feria en la que pasábamos las horas sin un duro. Ninguna plaza, ni la somera urbanización de los sesenta, ni el burdo Scalextric de los setenta, que ahora se sustituye por otro de diseño, llegará nunca a tener para mí el encanto, la funcionalidad ni el uso urbano del antiguo descampado inundable.

En los alrededores había solares vallados donde nos colábamos y montábamos guaridas. Una vez se me clavó una espina de palmera y me tuvieron que poner la vacuna del tétano y estuve varios días sin ir al colegio y...". El urbanista Brau también dice que el protagonismo del coche y la presión del mercado inmobiliario expulsan de las calles a los críos. Añade que el tráfico mata cada año en Barcelona a una cuarentena de personas y por eso a los padres les da miedo que sus hijos vayan solos por la ciudad. Y que la presión del mercado inmobiliario es tan fuerte que la alta rentabilidad económica de cada metro cuadrado destinado a usos privados relega a un segundo plano en el proceso de toma de decisiones los etéreos beneficios sociales del uso público del suelo.

"Ello no debe achacarse sólo al mercado como un ente anónimo que funciona independientemente de la voluntad política - agrega el también urbanista Ferran Navarro-: las instituciones tienen una gran responsabilidad". Hace un lustro, Navarro fue uno de los impulsores de la plataforma ciudadana Recuperem les Places de Gràcia. "Reivindicábamos que las plazas fueran espacios de ocio infantil y no una prolongación de los bares. También pedimos al Ayuntamiento que ejecutara el plan de espacios públicos que había aprobado tras un amplio proceso de participación ciudadana. El plan dotaba a Gràcia del doble de espacios públicos de los que tenía, y de los que tiene. El Consistorio se enrocó argumentando que el plan no era económicamente viable. El problema es que las corporaciones locales recaudan una proporción muy importante de sus presupuestos mediante impuestos de obras. Luego, los promotores urbanizan una plaza insuficiente para las viviendas de nueva construcción que levantan, pero las administraciones se conforman. Los municipios son reticentes a reformar la ciudad consolidada porque son operaciones difíciles que comportan pérdidas de votos a corto plazo. Oriol Bohigas se preguntaba por qué el Ayuntamiento insistía en hacer tantos patios interiores en el Eixample en vez de expropiar una manzana y hacer un gran parque, un lugar de encuentro", sostiene.

Navarro termina diciendo que, a pesar de que en la cultura mediterránea el espacio libre es una necesidad social, "nuestros niveles en este sentido son tercermundistas. Por ley, a cada ciudadano le corresponden cinco metros cuadrados. En Inglaterra son 25. Y el verdadero espacio libre es el que está a cinco minutos de casa, no en Montjuïc o en el Tibidabo. Además, en la ciudad de Barcelona se consideran algunas calles como espacio libre, como se consideraron las copas de los árboles en la época de Porcioles". Pero allí no se juega.

miércoles, febrero 20, 2008

Para comprender mejor

Desde pequeños necesitamos hablar sobre lo que creemos sentir, a opinar sobre lo que creemos saber, a criticar lo que creemos que sienten los otros, o a exigir sobre como se deberían hacer las cosas. Pues bueno, como toda larga caminata comienza con el primer paso, y el camino para comprender que es lo que realmente pasa a nuestro alrededor es bastante largo -por no decir sin fin- propongo hacer un listado de cosas que todos, al menos una vez en la vida y durante el tiempo necesario para aprender la lección, deberíamos hacer para acercarnos a esos seres extraños que no somos nosotros mismos:
  • Para apreciar el valor del agua: quedarnos todo un fin de semana sin conocer el privilegio y el hecho casi mágico que con el simple giro de un aparato metálico salga toda el agua que necesitamos (y la que no también).
  • Para disfrutar de cada trozo de comida que te ofrecen: levantarse un día en el medio de la nada y saber, que a pesar de no haber cenado la noche anterior, durante el día no habrá nada que nos pueda alimentar. Sentir como la sensación del hambre va mutando lenta e irremediablemente hasta convertirse en algo tuyo: primero es una lenta ansiedad, luego una pequeña acidez en el estómago, durante el sueño una posible pesadilla y al despertar un dolor de cabeza que sin ser muy fuerte, no te deja olvidar que desde hace 24 horas no has comido nada. A todo eso le debemos sumar la tristeza de saber que durante todo el día tampoco tendrás nada que comer y que a pesar de tus intentos será imposible no acordarte de de todos los platos que rechazaste por aspectos que en su momento parecían importantísimos: color, olor...
  • Para apreciar la comodidad de una cama: dormir una noche en la calle. Una idea: hacer una fila para pedir un visado a un país donde necesiten inmigrantes pero, a pesar de necesitarlos, ponen todas las trabas para impedir su viaje.
  • Para sentir lo que significa no ser comprendido: un día, solo un día, tratar de comunicarte solo con gestos. No importa lo que digas, ni siquiera si lo que dices ya lo sabe todo el mundo, al final siempre habrá alguien que no te entienda, otros que no te quieran entender por simple y llana pereza, o lo que es peor, te encontrarás con quien te conoce desde hace años, pero por cosas de la vida, te malinterpretará y no te volverá a hablar en tu vida.
  • Para comprender a aquel que hace unos años vivía donde había nacido y hoy, por diferentes circunstancias, es vecino nuestro: A los europeos les sugiero volver a contactar a ese familiar cercano que hace años se fue a "hacer las américas" y no ha vuelto. A los colombianos, hablen con sus padres, tíos o abuelos, e investiguen hace cuanto abandonaron el campo y las razones que los expulsaron a la ciudad. Al final creo que llegaremos a la conclusión que todos somos hijos de una migración producida por violencias económicas o políticas, pero tercamente insistimos en creer que siempre hemos sido sedentarios, cuando nuestra historia nos dice que nunca hemos dejado de ser nómadas. Se nos olvida que la historia la provocan los que viajan, los que se quedan en su sitio, tan solo la escriben. El nómada es un actor, el sedentario, un espectador.
  • Para conocer la riqueza que tienen las cosas pequeñas: vuelve a leer las caricaturas con las que creciste. Te darás cuenta de lo sencilla que puede llegar a ser la vida, pero también descubrirás a aquel extraño ser en que, sin quererlo, te has convertido -pero no por eso un ser mejor ni peor, sencillamente, extraño.
  • Si sales a caminar por la montaña y te encuentras con desconocidos, tiendes a saludarlos. Intenta hacer eso en la ciudad, no en el centro, si no en una calle poco transitada. Seguro que te reirás de lo agresiva que puede llegar a ser una sonrisa o unos "buenos días, como está"...
En fin. Es un primer listado que en mi caso me ha servido para acercarme un poco más a los demás y entenderlos un poco mejor, y lo que es más importante, me ha servido para alejarme de mi mismo y verme con otros ojos. Sin embargo, como lo dije al comienzo de esta entrada, el camino para comprender al otro es largo, pero es más largo, complejo e interesante el que nos permite vernos desde otro punto de vista.

... y para el que lee estas palabras, algún ejercicio para añadir a la lista?...

domingo, febrero 17, 2008

La violencia en Colombia (II)

Como no he tenido tiempo para actualizar este espacio como me gustaría -la pregunta que plantee aquí hace un par de semanas sobre a quién le pertenece mi tiempo, sigue estando en el aire- aprovecho para seguir con la serie de entradas sobre la violencia en Colombia.

Cuando leo los debates sobre las causas o los responsables de la violencia en Colombia no puedo evitar sentir vergüenza de ver que la discusión no es sobre si es verdad lo que dice el otro, sino que toda argumentación se centra en descalificar, menospreciar o desacreditar a la persona. El debate sobre los argumentos es cada vez más escaso y si seguimos por ese camino, volveremos al mismo punto de partida del que parece nos encontramos hace 60 años a pesar de todos los muertos que hemos visto, pero sobretodo a pesar de todos los muertos que no hemos querido ver.

Sin más preámbulos, el texto.

omchamat

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"¿Por ventura se registran estos hechos entre los salvajes? ¿O siquiera entre caníbales? ¿Qué deidad diabólica cierne sus negras alas sobre Colombia? ¿En qué país del hemisferio occidental o en el mundo entero se registran semejantes crueldades obedeciendo a una consigna infernal? En ninguna parte. Solo en Colombia están ocurriendo tan abominables hechos. Violaciones de mujeres que caen en las garras de estos vampiros de la virtud: profanación y muerte de los sacerdotes; miembros mutilados, lenguas y ojos arrancados, extremidades cortadas por partículas, entrañas abiertas a barbera y machete, cabezas cortadas, pies y rostros desollados; hombres, mujeres y niños crucificados, bienes materiales robados y reducidos a pavesas; templos, imágenes, objetos sagrados sacrílegamente profanados. El infierno en tierra, sin mano fuerte que contenga eficazmente la avalancha y vengue la justicia de tan horrenda manera violada"
Excelentísimo señor Miguel Angel Builes "Pastoral para la Cuaresma de 1951" transcrito por Testis Fidelis. El basilisco en acción o los crímenes del bandolerismo (Medellíin, 1953), p. 109.

"La guerra de hoy es una guerra fría y no se realiza entre dos bandos armados. De una parte opera una fuerza pública que hace la "pacificación" a la manera del general Pablo Morillo en la época de la Reconquista; de otra, actúa una rebelión primaria, elemental, caótica, que devuelve golpes a ciegas y que no aspira a decidir políticamente nada. Todas las clases altas han desaparecido de este escenario, de esta lucha cruenta, de este drama que no da cuartel y que rebasa todas las fronteras de la resistencia humana.
"Hay quien pregunta, ¿por qué se ha perdido el valor de la vida humana?"
"Estamos cosechando la única siembra que han hecho nuestros partidos históricos: en esta sangre derramada, en estos delitos infamantes, en esta crueldad sin castigo, se resume el sentido de nuestra historia partidista. Los verdaderos responsables de este derrumbamiento no son los delincuentes vulgares: es el sistema político que los toma como sus instrumentos, como sus órganos de dominio, que los alienta, que los estimula, que los remunera, que los premia. "Ahí está el pueblo, en ese subsuelo anónimo, invisible a los ojos, fuera de todo horizonte político. Nadie ha querido verlo: los republicanos de todos los partidos han hablado de su soberanía y han escarnecido su incapacidad de moldear y conducir su propia suerte. Le han movilizado para las guerras electorales o para las guerras civiles y le han dejado ahí, al margen de la historia, aislado de una patria que no está presente en sus necesidades, en sus problema, ni en su drama biológico y espiritual.
"Los intelectuales, las élites, los grupos dirigentes, son responsables de esta degradación multitudinaria, de esta renovada mutilación de todos los hombres humildades... Son responsables por su cobardía, por su egoísmo, por su estrechez moral, por su noción deforme de la patria.
"Todos somos responsables. Todos estamos viviendo -conformes, cristianos, fríos, monstruosamente tranquilos- sobre esta herencia de sangre. Lloramos leyendo la María [¿Cuantas lagrimas no se derramaron el día en que gracias al facebook se movilizaron millones de personas en todo el mundo?], pero nos negamos a conmovernos y a detener las aguas negras que corren por debajo de nuestros pies y por encima de nuestro espíritu."

Antonio García, "Prológo" a la novela Viento seco, por Daniel Caicedo (Buenos Aires, 1954; 3ª ed.), pp. 15-43 passim.

"Como epílogo lancinante de todo este tremendo proceso conflictivo que padeciera el país, queda el grito de campesinos antioqueños que así lo estampan en su carta memorable:

"Hijos y padres de familia caen asesinados en la oscuridad de la noche o a la clairdad del día. Unas veces dormidos; ya limpiando sus sembrados o bien transportando sus frutos hacia el pueblo... Multitud de campesinos abandonan, unos sus chozas y sus huertas; otros durante semanas y semanas duermen en el monte sujetos a las inclemencias del tiempo.
"Muchos se aglomeran en poblados, sin pan, sin techo y sin abrigo.
"¿Por qué nos asesinan si nuestro único delito es labrar la tierra, creando la riqueza nacional? Ya no hay cosechas. El habitante de los pueblos empieza a sufrir la escasez de alimentos. ¿Por qué tenemos que abandonar nuestros sembrados, fruto de nuestra tenacidad y paciencia?
"Hombres sin Dios y sin conciencia son esos infernales bandoleros.
"Cadáveres de nuestros hermanos hemos tenido que dejar a la interperie y huir. Hijos agónicos hemos tenido que recoger en nuestros brazos.
Carta de campesinos de Cañasgordas, 4 de julio de 1951, transcrita por Testis Fidelis, op. cit., p. 123

La violencia en Colombia.
Orlando Fals Borda, Monseñor Germán Guzmán, Eduardo Umaña Luna
Editorial Taurus. Bogotá. 2005. pp 132-134


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PD. Muchas gracias por la paciencia de los habituales lectores de este espacio que a pesar de no haberlo actualizado, siguieron pasando por aquí a la espera de nuevas entradas.

viernes, febrero 08, 2008

Seudonoticias sobre la inmigración

Aunque me había prometido no hablar de este tema, la verdad que son tantas las seudonoticias y seudopropuestas que últimamente estoy escuchando sobre la inmigración, que no pude evitar hacer una entrada recopilando esas frases celebres de los seudopolíticos en campaña con la esperanza que de aquí a unos meses o años, las cosas hayan cambiado. Pero la verdad que lo veo complicado.

De todos modos, aquí va un muy breve listado de esas "perlitas políticas". Entre paréntesis aparecen algunas miradas perdidas que no pude evitar hacer:

El PP propone un "visado por puntos" para inmigrantes

Rajoy quiere analizar a los extranjeros según su país de origen, formación académica y capacidad de adaptación para favorecer la entrada de unos u otros.

Pizarro dice que no robar y que no te corten una mano por hacerlo son costumbres españolas
(Como cambian las costumbres españolas, hace treinta y cinco años, tan solo treinta y cinco, si pensabas diferente tenias, como mínimo, la cárcel como sitio para reflexionar, o la muerte misma para descansar).

España es "el país más solidario del mundo" porque es el que más inmigrantes acoge, puesto que el 10% de la población que vie en España es extranjera y esto supone un "esfuerzo tremendo" de acogida
(y lo peor es que muchas personas se van a creer esta "genialidad")

"Aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia"

(tan maravillosos que ya nadie quiere hacer esos trabajos... y quienes los están haciendo??... los inmigrantes. Esto lo dijo la misma persona que está convencido que por el hecho de recibir inmigrantes España es un país solidario. Si no me creen, aquí está el video. Aunque quizás lo que pasa es que este personaje entiende que ser solidarios es vender armas a buen precio a los países en guerra y se le olvida que España es uno de los principales vendedores de armas ligeras a los países africanos.)

Como se me está revolviendo el estomago de leer todo lo que se dice al respecto, prefiero dejar aquí esta entrada. Pero antes de poner punto seguido -seguro que esto no para acá y en próximas entradas volveré a tratar sobre la hipocresía de una parte de los políticos y de la sociedad-, quiero recoger los resultados de una encuesta virtual en uno de los periódicos de mayor circulación de España (La Vanguardia). A la pregunta de "¿Cree que los inmigrantes deben firmar un "contrato de integración"?", las respuestas de 4.095 lectores, que hasta el momento han respondido esa encuesta, son de 70% a favor y un 30% en contra. Por supuesto que por los métodos utilizados estos resultados no son del todo fiables, pero creo que como termómetro de la sociedad, puede ser una aproximación a lo que se siente en la calle, pero que nadie se atreve a defender en público. Ojalá que esté equivocado. Ojalá.

***

Mi mirada perdida: ¿Que pasaría si todos los inmigrantes nos pusiéramos de acuerdo para no comprar nada que no sea indispensable para llegar a nuestros trabajos? Es decir: por un día llevar la comida de la casa al trabajo y no ir a comer al restaurante de siempre, por un día no tomar el café en el bar de la esquina, o no comprar el periódico...

sábado, febrero 02, 2008

Porque (no) voy a la marcha del 4 de febrero

El próximo 4 de febrero -a raíz de una iniciativa nacida en facebook de un grupo de colombianos, cansados de las barbaries que desde hace años comenten las FARC- está prevista una marcha simultánea en diferentes ciudades de Colombia y del mundo, bajo el lema de "No más FARC". Como siempre ocurre en un país cada vez más polarizado como Colombia, hay opiniones para todos los gustos y vertientes políticas: los que defienden que no se debe marchar en contra de algo tan genérico como "La Violencia" o "El Secuestro", pues eso podría difuminar el mensaje y por eso tan solo se marcha en contra de uno de los actores (creo que el más visible); también están los que opinan en sentido contrario, diciendo que en la marcha se debe condenar a todos actores del conflicto y todas las formas de violencia. En el medio de esta tormenta de opiniones, yo (¡por fin!) tengo claras las razones por las cuales (no) voy a marchar este 4 de febrero. He aquí unas cuantas de ellas:

NO voy a marchar porque...
  • ... es una iniciativa ciudadana que se ha dejado influir (¿conscientemente?) por partidos políticos y, fuera de eso, está siendo absorbida por los medios de comunicación.
  • ... no creo que las FARC sean "El Problema" de Colombia, creo que tan sólo son el peor de los muchos síntomas de una sociedad enferma.
  • ... cuando alguien dice que no va a marchar se comienza a escuchar una cascada de descalificativos que van desde "es una posición mezquina e insolidaria", "mamerto", "anti-patriota" e "insensible" hasta acusaciones, totalmente irresponsables e irracionales, de estar de acuerdo con las FARC.
  • ... los paramilitares, unos delincuentes acusados de masacres, torturas y descuartizamientos, delitos que son como mínimo iguales a los que comenten FARC, han manifestado su apoyo a esta marcha sin que nadie salte de su trinchera rechazando tal apoyo -uno de estos paramilitares ha confesado haber cometido 1.500 (si, mil quinientos) asesinatos.
  • ... cuando un caminante solitario y sin el apoyo de las instituciones como Victor Moncayo marchó contra el secuestro, fue calificado como un montaje de las FARC.
  • ... nunca se marchó contra los paramilitares.
  • ... algunos consulados colombianos en Europa, envían invitaciones a participar en esta marcha.
  • ... tampoco iría a una marcha contra los paramilitares, el presidente o la oposición.
  • ... está apoyada por el furibismo.
  • ... estoy convencido tarde o temprano nos tendremos que sentar a negociar, entre otros, con esas personas para ver como arreglamos este país, o lo que nos quede de él.
  • ... no todos los familiares de los secuestrados por las FARC van a ir a la marcha. Yo me solidarizo con esos familiares que temen por las posibles represalias.
  • ... creo que el problema de Colombia no son sólo los guerrilleros o los paramilitares que secuestran y matan, sino la sociedad "estratocéntrica" y "urbanofílica" en que vivimos y que permite que desde hace 60 años sigan ocurriendo los mismos delitos contra las mismas personas, mientras que nos embelesamos de llevar en la muñeca la bandera tricolor.
  • ... las FARC son tan sordas, ciegas e inútiles que un mensaje como el de la marcha no lo verán, y si lo ven no lo escucharán y si lo escuchan no lo entenderán, y si lo entienden les importará un pepino.
  • ... muchas de las personas con las que he hablado, piensan que caminar contra las FARC es hacer mucho, otras que es lo único y unas pocas que es lo mejor que pueden hacer por el país.
  • ... creo que Colombia no necesita sólo una sociedad más solidaria, sino más responsable.
  • ... por la simpleza del lema de la marcha.
Ahora bien, SI voy a ir a la marcha porque..
  • ... no solamente tengo que escribir sino también gritar que lo que pasa en Colombia me duele, y mucho.
  • ... ir a la marcha es mucho mejor que quedarse en casa quejándose de la indiferencia de la sociedad.
  • ... es bueno hacer visible a todo el mundo que las FARC no representan al país y así, quizás, evitar que organizaciones de otros países patrocinen o promocionen sus actividades.
  • ... no estoy de acuerdo con las acciones salvajes e inhumanas de las FARC.
  • ... es una demostración de que Colombia no está muerta ni secuestrada por el silencio.
  • ... creo que es una forma de poner en evidencia que, por encima de todo, hay cosas que todavía unen a los colombianos.
  • ... eso demuestra que la sociedad civil, a pesar de su anestesia histórica, puede y sabe utilizar la calle como medio de expresión.
  • ... es una forma de recuperar el "derecho a protestar" del que habla William Ospina.
  • ... es una forma de demostrar que ser colombiano no es tan sólo un acto de fe, como dice Borges, ni una campaña de mercadeo, como nos han hecho creer recientemente, sino también una voz que puede hablar en el medio del conflicto.
  • ... quedaré con la sensación de haber hecho oír mi voz.
  • ... ir a la marcha también es una forma de decir que estoy en contra de cualquier tipo de violencia y no sólo la de las FARC.
  • ... sentiré que hay muchas personas, como yo, que quieren que se acabe de una vez por todas la violencia en Colombia.
... y cuales son sus razones para (no) ir a la marcha?

jueves, enero 31, 2008

Inmigración, políticos y paranoia

Hay entradas, como esta, que se escriben solas y que tan solo necesitan una breve introducción. Son dos noticias publicadas en dos periódicos diferentes de España de hechos aparentemente inconexos, pero que quizás no lo estén tanto. (las negrillas son mías)

Los hechos que aquí transcribo son muy diferentes entre si, pero creo que en el fondo pueden estar relacionados. Uno ocurrió en Andalucía donde en las últimas semanas han desaparecido niños sin que hasta el momento se hayan encontrado los culpables. Esta situación ha generado una paranoia colectiva que se reflejó en la agresión que sufrieron unos inmigrantes rumanos que, literalmente, pasaban por la zona. El otro hecho se enmarca en la campaña política para las elecciones generales de España donde la inmigración, como es de esperarse, es un tema de campaña que puede dar muchos votos. En la publicidad de uno de los candidatos se dice que los inmigrantes venimos por hambre y que aquí no cabemos todos. Esta simplificación de la realidad alimenta la sensación que tiene la sociedad receptora que la inmigración es un problema y no una oportunidad (y muchas veces una salvación).

omchamat

***

La jauría humana en Guadalcázar
Perseguidos y agredidos cinco rumanos porque un niño al que preguntaron una dirección pensó que le iban a secuestrar

Fueron a comprar un coche y acabaron con el cuerpo magullado por los golpes. La psicosis desatada en Andalucía por casos como el secuestro de la pequeña onubense Mari Luz se cebó el lunes pasado con cinco inmigrantes rumanos que fueron agredidos presuntamente por una veintena de vecinos del pueblo cordobés de Guadalcázar. El grupo de vecinos persiguió y retuvo a los rumanos en una carretera a las afueras del municipio, según la Guardia Civil, que investiga ahora las agresiones. Les acusaban de haber intentado secuestrar a un menor, algo que no ocurrió.

La alarma surgió de los ojos de un crío de 11 años de Guadalcázar. El chico estaba sentado en la puerta de su casa esperando a que llegara su familia para poder entrar. Un automóvil rojo, en el que viajaban los cinco rumanos, se paró cerca de él. Los inmigrantes querían saber dónde estaba un taller al que habían acudido para comprar otro coche, según la versión de la Guardia Civil. Pero el crío se asustó. Salió corriendo y avisó a un tío suyo.

Entonces, se organizó rápidamente una batida y los inmigrantes fueron interceptados en la carretera A-305. "Dos coches se pusieron delante y otros dos detrás", recuerda Stancio Marin, uno de los cinco inmigrantes que viajaban en el vehículo.

"Nos pegaron", chapurrea en castellano Stancio, el chico de 20 años que se llevó la mayoría de los golpes. El parte médico que guarda en un bolsillo del pantalón señala que sufre varias "policontusiones" en la espalda y la cara. "No me puedo agachar para trabajar". Stancio suele recoger naranjas en el campo y ahora le cuesta hacerlo.

"Se volvieron locos", asegura cuando recuerda el momento en el que el grupo se le echó encima. Stancio está indignado y ayer por la tarde buscaba un abogado para que le ayude a denunciar y tramitar el caso de la agresión en los juzgados.

Según el testimonio de las víctimas, los vecinos golpearon el coche y rompieron un espejo retrovisor del vehículo. Stancio se queja de que un policía local que también llegó hasta el lugar no ordenó a los vecinos que dejaran de pegarles.

Una patrulla de la Guardia Civil fue la que finalmente puso orden y se llevó a los inmigrantes al cuartel. Los agentes comprobaron, con la declaración de varios testigos, el recorrido que habían hecho los inmigrantes durante toda la tarde y concluyeron que contra ellos sólo pesaba el testimonio del chico de 11 años, quien sostenía que le "miraron mal". Los inmigrantes se fueron libres a las tres horas ya que los agentes no apreciaron "la existencia de comportamiento delictivo", según recoge el acta policial. Sólo se produjo una "gran alarma social en el pueblo", recoge el parte de la Guardia Civil de aquel lunes.

***

Duran i Lleida y la inmigración

"La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Catalunya no caben todos". Esa es la frase contundente del señor Josep Antoni Duran i Lleida en varios de los carteles que aparecen en Tarragona y en toda Catalunya. Ese parece ser uno del los pilares ideológicos que hoy muestra Convergencia i Unió ante las próximas elecciones generales del 9 de Marzo.

Como inmigrante que reside en este país y como ciudadano que cree en la democracia y en la igualdad de derechos para todas las personas, expreso mi total extrañeza y preocupación por esta demagógica, temeraria y absurda campaña contra los inmigrantes.

Un cartel acusador como el del señor Duran i Lleida muestra una actitud perversa y falta de conocimiento. Los inmigrantes no sólo vienen por hambre en su país de origen, existen los desplazados por mil razones como puede ser las guerras, la persecución ideológica, religiosa o sexual, los profesionales, estudiantes, etc. Todos ellos buscas una sociedad abierta y libre como lo es Catalunya y no van a un país cerrado y racista como parecen desear algunos políticos catalanes.

Que sepan los políticos de CIU que la gente que pasa hambre, esa hambre de verdad, en pocas ocasiones puede emigrar, el viaje les supone una fortuna imposible. Entonces Catalunya está muy lejos de sufrir una invasión y un exterminio por parte de los hambrientos del mundo, que no haya alarma, esos seres humanos seguirán ahí, muy lejos de los ojos y del sentimiento del sr. Duran i Lleida.

viernes, enero 25, 2008

La violencia en Colombia (I)

En mi reciente viaje a Colombia tuve el privilegio de comprar algunos libros -con los precios que están los libros allí, comprar libros es un lujo- que tenía pendientes: La Voragine, El olvido que seremos... pero en especial iba buscando que desde hace algún tiempo perseguía: La Violencia en Colombia. Un libro desde mi perspectiva no ha hecho más que ratificar la sensación que la puta guerra en que nos encontramos (aunque algunos digan que es una amenaza terrorista), no es una nueva guerra, es la misma guerra, los mismos muertos y los mismos asesinos. Al igual que hace 60 años, los asesinos y los muertos son personas humildes del campo; los instigadores de todo esto, son unos cuantos que se enriquecen desde la comodidad y seguridad que dan las ciudades mientras deciden que se debe hacer con la vida de quienes no ven; al igual que hace 60 años, mientras unos mueren y otros matan, la sociedad da la espalda, y cuando alguien dice que esto ocurre, corre el riesgo de ser condenado al exilio o a la muerte (intelectual o física), como les ocurrió a los autores de ese libro; los desplazados por la violencia son los mismos campesinos de hace 60 años que huían del campo hacia las ciudades en busca de seguridad. Pero quizás hay alguna diferencia que hay respecto a hace 60 años: antes se mataba a machetazos y con armas caseras, hoy contamos con motosierras y armas "made in...". De resto, sigue la misma puta guerra.

En ese libro he encontrado muchas reflexiones que, para vergüenza mía, siguen siendo validas hoy en día. Esas reflexiones las quiero compartir con los lectores de este espacio con una serie de entradas con el mismo nombre del libro de cual se alimentaran. Lo único que busco es compartir nuevas pistas, o mejor, recordar la pista perdida pero marcada desde hace muchas décadas para tratar de sacar el país del abismo en que se encuentra.

Espero que sirva de algo.

omchamat


*** Palabras del ex-presidente de Colombia Alberto Lleras Camargo el viernes 9 de mayo de 1958 ante oficiales y sub-oficiales en el Teatro Patria de Bogotá. (pag. 398)

"Hace tiempo que dije que el país era un convaleciente y que había que tratarlo así, con cuidado, con tacto, procurando no golpearle los nervios, tratando de que no se abran otra vez las heridas, manteniéndolo hasta donde sea posible libre de agitaciones y esfuerzos violentos. esto no es una figura retórica. Es la verdad. Hay en Colombia una crisis social tremenda. Se han perdido las nociones fundamentales de la vida y aún de la más elemental vida social. Hay miseria, cada día mayor, porque no hay seguridad en los campos, porque el consumo baja, porque la producción no encuentra mercados amplios, y porque además no hay dolares para comprar las máquinas, los repuestos, los transportes, los elementos indispensables para mantener la economía, no ya en progreso sino en un ritmo abajo de lo normal. Llevamos casi 10 años de asesinarnos, de combatir sin decisiones últimas, de que mueran soldados suboficiales, oficiales de todas las armas, y millatres de campesinos de todos los partidos y sin partido alguno. Se roba impunemente. Las gentes pierden sus propiedades, su seguridad y sobre todo su esperanza. Nadie cree en nadie. Todos desconfían de todos. El país es muy rico y su economía es intrínsecamente muy fuerte, y por eso todavía hay gentes que prosperan y se enriquecen. Pero se está cavando un abismo tremendo entre los que no tienen amparo y los que negocian y viven amparados. Entre la mayoría de colombianos y la minoría. ¿Cuanto puede durar ese desequilibrio?."


La violencia en Colombia.
Orlando Fals Borda, Monseñor Germán Guzmán, Eduardo Umaña Luna
Editorial Taurus. Bogotá. 2005.
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