domingo, febrero 24, 2008

La ciudad de la furia

En sus caras veo el temor
Ya no hay fábulas
En la ciudad de la furia

La ciudad de la furia - Soda Stereo
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Desde que conocí Barcelona siempre me llamó la atención la escala humana que tiene la ciudad. Es una ciudad que fue pensada y diseñada hace casi 150 años por Idelfonso Cerdà, y que aún hoy, a pesar de los cambios sociales que han habido, sigue mostrando sus virtudes y solidez. Sin embargo, últimamente, y gracias a la excesiva normatividad referida a la convivencia entre sus habitantes, la ciudad humana que tanto me gustaba, está dando paso a la ciudad de las normas y las restricciones. De la ciudad mediterránea, caótica, diversa y viva, se está pasando a la ciudad de las normas y del diseño. Con esto no defiendo la ciudad sin ley, por el contrario defiendo la ciudad de las leyes pensadas para disfrutar de ella y estoy en contra de la ciudad que prioriza la admiración de sus espacios urbanos sobre su utilización. Me imagino que priorizo la vida urbana sobre la belleza urbana.

Este breve pre-epitafio a la ciudad humana que conocí hace 10 años, tiene que ver con un artículo que salió en días pasados en la Vanguardia, que refleja una entrada que siempre me pensé en escribir y que sin saber la razón, nunca lo hice. Cuando leí este artículo me acordé la primera vez que, en una de mis eternas caminatas por sus calles, vi una señal que no pude creer y tuve que verla varias veces y preguntar varias más para confirmar que era cierto lo que entendía. En una esquina cualquiera -ni más bonita, ni más fea, es decir, una esquina de barrio- vi al lado de una señal de prohibido sacar a los perros sin lazo, una señal que tenía un balón con la señal de prohibido. Cuando lo pregunté, me confirmaron mis peores sospechas: no estaba permitido jugar con un balón en la calle.

Este artículo que transcribo, tiene que ver con la muerte de la ciudad pensada para vivir y crecer, y el nacimiento de la ciudad para pasar y observar. Hoy creo que Barcelona ha pasado de una ciudad viva a una ciudad de diseño, de una ciudad con los niños en la calle a la ciudad temática.

En fin. Paz en la tumba de la ciudad que conocí.

omchamat

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Los niños de Barcelona disponen cada día de menos espacios de ocio

Enrique Molina chuta, pero chuta flojo, y su hijo Pau, de 12 años, le devuelve la pelota de goma con una patada un tanto reprimida, en el parque del Escorxador, junto a la plaza Espanya. "Cuando yo era pequeño - relata el padre, de 36 años-, después de que derrumbaran el matadero, esto era un solar con una valla y todos los críos del barrio la saltábamos para jugar a la pelota; luego nos apañamos un agujero para entrar". "Yo los vigilaba desde la ventana de la cocina", dice sentada en un banco su madre, Felicitas, abuela de Pau. El niño pisa prudentemente la pelota mientras una pareja de ancianos se aleja. "Porque por aquella época había hombres que se acercaban a los niños diciendo que eran entrenadores de fútbol, pero era mentira", añade Felicitas.

Aquí los niños no juegan entre ellos como salvajes, juegan con sus padres, con moderación, sus pantalones nunca necesitan rodilleras. "Antes esto estaba lleno de agujeros y taludes, piedras y grava - prosigue Enrique-. Teníamos las rodillas siempre destrozadas. Organizábamos los equipos.

Nos peleábamos. Nos defendíamos de los críos de otros barrios que venían a robarnos el solar, a conquistarlo. Sin adultos. Era un mundo aparte. Ahora es un parque muy bonito, pero algo se ha perdido. Ahora los críos juegan al balón en el colegio, con entrenadores, árbitros, equipación... El pequeño Pau lo confirma. El niño no deambula en pandilla por la ciudad en busca de descampados. Juega al futbito de manera tutelada en las controladas instalaciones de su colegio.

"Es una desgracia - dice el poeta Enric Casasses-. Estamos sacando a los niños de las calles, vivimos en la sociedad del control, el miedo, los coches, el negocio. Las terrazas de los bares y las rotondas de las carreteras son más importantes que los juegos de los niños. El negocio es ya más importante que la diversión de los niños. Yo nací en Sant Gervasi, y cuando era pequeño, entre Gràcia y Via Augusta, y en los alrededores de General Mitre, había muchísimos descampados. Ahora sólo hay edificios, normas, prohibiciones, señales, signos... Todo está regulado, cada centímetro cuadrado de la ciudad tiene una clara función.

Todo es orden y miedo a la libertad. Faltan en las grandes ciudades espacios anárquicos para los chavales -concluye el poeta-, espacios de libertad donde aprender a vivir a base de pedradas, como antes. Ya no hay lugar para la espontaneidad. Y la consecuencia es que los niños se hacen mayores prematuramente. Antes las madres mandaban a los niños a jugar a la calle. Ahora necesitamos centros y organismos con autorización oficial para todo. Los descampados siempre permanecerán en mi espíritu. Estamos perdiendo una cultura tribal infantil de orígenes probablemente prehistóricos".

Aguardar a que los líderes elijan uno a uno a los que formarán sus equipos, sobreponerse a ser escogido tras el chaval que tiene una pierna más corta que la otra, y el positivo reflejo de lo que para uno es una humillación: la superación personal, crecerse ante las adversidades, unir fuerzas contra los abusones... A pocos minutos del parque del Escorxador, en un colegio religioso del Eixample se celebra una jornada de una liga de fútbol sala. Los preadolescentes lucen equipación. Sus gestos - cómo se suenan los mocos regresando de espaldas a la defensa tras lamentar que el chut se fuera alto- son los propios de los futbolistas profesionales. El entrenador increpa al que se desmarca de la táctica y encara individualista un tercer regate. Los padres comentan la clasificación. Los de rojo retrasan la pelota y duermen el partido porque quedan pocos minutos para que se acabe y ganan por uno.

Josep Maria Elias i Costa es el presidente del Col · legi de Pedagogs de Catalunya. "El excesivo tutelaje de los juegos de los niños no trae una mejora de su desarrollo - sostiene-. Antes de los seis años debe imperar el control sobre todas las actividades del pequeño, pero entre los siete y los quince años los niños deben contar con cierta libertad para reforzar la autonomía, la responsabilidad y las herramientas psicológicas para encarar conflictos, aceptar la derrota, pedir ayuda...".

"Los niños - añade- tienen que mezclarse, luchar, competir, medir sus habilidades. Ello los dota de la capacidad de reflexionar por qué no han salido adelante. A mayor control, mayor inmadurez y menos imaginación. Cuando yo era niño, jugábamos a meter las pinzas en los agujeros de los árboles: defendías y atacabas. Entonces las pinzas eran cualquier cosa, por ejemplo una pistola. Ahora, si preguntas a un crío para qué sirven, te dirá que para tender la ropa", argumenta.

"Los niños crean juegos y reglas con cualquier cosa, sólo hay que proporcionarles los elementos - concluye el portavoz de los pedagogos de Catalunya-. Nuestra sociedad padece una exagerada sobreprotección de la infancia, especialmente en las grandes ciudades como Barcelona, porque la urbe es más agresiva, su tráfico más peligroso y en la sociedad de la información uno se entera de todas las desgracias que ocurren en el mundo: el resultado es que uno teme que eso le pase a su hijo".

Seis chavales del barrio del Raval de unos diez años saltan entre berridos la valla del CEIP Collaso i Gil. Juegan a Peligro: "Sólo puedes darle a la pelota una vez antes que le dé otro", "al que le das pierde vida", "tocado, herido y muerto", "los muertos son eliminados y gana el último", "me quito las gafas porque una vez me las rompieron", "hay que colarse porque por aquí no hay sitios para jugar", "hay pabellones pero tienes que pagar", "el Peligro es mejor que el fútbol porque a muchos sus padres no les dejan ir a la calle por la tarde y casi nunca podemos formar equipos potentes", "los bebés tienen sitios con tobogán", pero "allí las madres no te dejan jugar a Peligro", "yo estoy haciendo un plan para colarnos en el Camp Nou", "y yo me voy a colar en tu casa", "no", "sí", "te vas a enterar", "¡todos contra todos!", "¡mi brazo, mi brazo!".

El urbanista Lluís Brau se crió en la plaza Lesseps. "En los cincuenta era una gran explanada sin urbanizar frecuentemente embarrada donde estábamos horas jugando. En otoño venía una feria en la que pasábamos las horas sin un duro. Ninguna plaza, ni la somera urbanización de los sesenta, ni el burdo Scalextric de los setenta, que ahora se sustituye por otro de diseño, llegará nunca a tener para mí el encanto, la funcionalidad ni el uso urbano del antiguo descampado inundable.

En los alrededores había solares vallados donde nos colábamos y montábamos guaridas. Una vez se me clavó una espina de palmera y me tuvieron que poner la vacuna del tétano y estuve varios días sin ir al colegio y...". El urbanista Brau también dice que el protagonismo del coche y la presión del mercado inmobiliario expulsan de las calles a los críos. Añade que el tráfico mata cada año en Barcelona a una cuarentena de personas y por eso a los padres les da miedo que sus hijos vayan solos por la ciudad. Y que la presión del mercado inmobiliario es tan fuerte que la alta rentabilidad económica de cada metro cuadrado destinado a usos privados relega a un segundo plano en el proceso de toma de decisiones los etéreos beneficios sociales del uso público del suelo.

"Ello no debe achacarse sólo al mercado como un ente anónimo que funciona independientemente de la voluntad política - agrega el también urbanista Ferran Navarro-: las instituciones tienen una gran responsabilidad". Hace un lustro, Navarro fue uno de los impulsores de la plataforma ciudadana Recuperem les Places de Gràcia. "Reivindicábamos que las plazas fueran espacios de ocio infantil y no una prolongación de los bares. También pedimos al Ayuntamiento que ejecutara el plan de espacios públicos que había aprobado tras un amplio proceso de participación ciudadana. El plan dotaba a Gràcia del doble de espacios públicos de los que tenía, y de los que tiene. El Consistorio se enrocó argumentando que el plan no era económicamente viable. El problema es que las corporaciones locales recaudan una proporción muy importante de sus presupuestos mediante impuestos de obras. Luego, los promotores urbanizan una plaza insuficiente para las viviendas de nueva construcción que levantan, pero las administraciones se conforman. Los municipios son reticentes a reformar la ciudad consolidada porque son operaciones difíciles que comportan pérdidas de votos a corto plazo. Oriol Bohigas se preguntaba por qué el Ayuntamiento insistía en hacer tantos patios interiores en el Eixample en vez de expropiar una manzana y hacer un gran parque, un lugar de encuentro", sostiene.

Navarro termina diciendo que, a pesar de que en la cultura mediterránea el espacio libre es una necesidad social, "nuestros niveles en este sentido son tercermundistas. Por ley, a cada ciudadano le corresponden cinco metros cuadrados. En Inglaterra son 25. Y el verdadero espacio libre es el que está a cinco minutos de casa, no en Montjuïc o en el Tibidabo. Además, en la ciudad de Barcelona se consideran algunas calles como espacio libre, como se consideraron las copas de los árboles en la época de Porcioles". Pero allí no se juega.

3 comentarios:

Rafael del Barco Carreras dijo...

LA BURBUJA INMOBILIARIA BARCELONESA
Y SU MASIVA PROPAGANDA EN INTERNET.

Rafael del Barco Carreras

Si el alcalde Hereu dispone de un blog personal con 7 funcionarios y 50 millones de pesetas de coste anual, no alcanzo a presupuestar los cientos de blogs y webs a cargo de “presupuestos oficiales” aparentemente “privados” destinados a descarada auto propaganda. Contrarrestan, arrinconan y hasta anulan con VIRUS y “ataques” (“web atacante” le insertan a mi www.lagrancorrupcion.com, verdadero MOBBING INFORMÁTICO), a los cientos "libres" que intentamos no solo ejercer el derecho de crítica y oposición, indispensable para toda Democracia, inexistente en Barcelona, sino contrarrestar la línea editorial de los propios o subvencionados teles y periódicos locales, descaradamente franquistas, perdón, “socialistas”.

Si es lógico que bancos y grandes empresas copen en favor de su marca los más posibles espacios (pagan de su bolsillo), es agobiante y presumo ilegal la masiva presencia “paraoficial” del Régimen Barcelonés en Internet.

Cliquen sobre la nueva Diagonal hasta el FÓRUM, o el pastiche PLAZA LESSEPS, 7 años de tortura a los vecinos (clicar PLAZA LESSEPS), y llegarán a la conclusión que han creado una SUPER BARCELONA a la altura y orgullo de la hermosa NOUCENTISTA Y MODERNISTA de Cerdá y Gaudí... cuando esos nuevos kilómetros de ciudad no son más que una enorme BURBUJA INMOBILIARIA, repito, sin personalidad (plagio de las “nuevas ciudades” del ancho mundo, y a menudo "barato" como el Edificio Vela comparado con su inspirador de Dubai), ni vecinos, ni compradores "lógicos", o sea, del crecimiento vegetativo del resto de la ciudad... ni...ni... que además necesita al igual que cualquier GRAN ESTAFA una legión de propagandistas, la “labia” del buen estafador, y donde se acumula tanta CORRUPCIÓN y saqueo a Bancos y Caixas, endosados con “titulaciones” a ENTIDADES EUROPEAS, que parodiando a FERNANDO VI, cuando le presentaron las cuentas del Castillo de San Fernando de Figueras, desde Europa del Norte saliendo al balcón otearán hacia el Sur por si a simple vista ven esos faraónicos edificios barceloneses.

Deberemos esperar treinta años de fallecidos los DICTADORES actuales, para conocer de esas operaciones de compras y ventas de terrenos, de pisos entre "fondos de inversión inmobiliaria" y “sociedades instrumentales”, de ventas ninja a insolventes extranjeros, de alquileres a turistas... de 22@BARCELONA...PRO-FOCIVESA... de MOBBING INMOBILIARIO… ya olvidada MACOSA, inicio de DIAGONAL MAR con el Juez Luis Pascual Estevill extorsionando...y que con suerte se oirá en el juicio que se inicia este día 15 de septiembre (pasados 20 años) que dicen durará siete meses, por la corrupción en la DELEGACIÓN DE HACIENDA DE BARCELONA.

viagra online dijo...

de acuerdo con ciertos informes enviandos esto es uno de los problemas que azotan a la mayoria de las sociedades, y hay quien hasta diria que esto un complot de las empresa multinacionales para mantener a los jovenes encerrados en sus casas con sus consolas de video o la TV.

xlpharmacy dijo...

Sin duda alguna BArcelona es una ciudad increible, mi primer viaje a España fue a Barcelona, quede completamente enamorado de ella, la gente, la comida y sus costumbres son increibles.

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